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martes, julio 20, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XX)

Esta Naturaleza muerta es especialmente significativa por varias razones, entre ellas por haber formado parte de la famosa Exposición de la Sociedad de Artistas Ibéricos, celebrada entre mayo y junio de 1925 en el madrileño Palacio de Exposiciones del Retiro. Pero sobre todo, es destacable el hecho de que esta pintura fuera un regalo de Salvador Dalí a Federico García Lorca, quien la conservó junto a él hasta su muerte. De ello da fe una conocida fotografía en la que el poeta granadino aparece en su habitación de la Residencia de Estudiantes sentado ante el cuadro, que se encuentra colgado en la pared.
Naturaleza muerta o Sifón y botella de ron (1924). Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España
Naturaleza muerta, conocido popularmente como Sifón y botella de ron, es una de las obras en las que se muestra con mayor claridad la influencia ejercida en la producción temprana de Dalí por las diferentes corrientes artísticas europeas, antes de que el pintor alcanzara su estilo maduro en el contexto del surrealismo. En este caso concreto, conviven en el lienzo las enseñanzas derivadas del cubismo y de la pintura metafísica italiana, a la que Dalí y Lorca tuvieron acceso a través de la revista Valori Plastici, consultada habitualmente por ambos durante su estancia en la Residencia de Estudiantes.

lunes, julio 19, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XIX)

Juan Gris (José Victoriano González Pérez) Madrid, España, 1887 - Boulogne-sur-Seine, Francia, 1927).
Nature morte devant l'armoire (Naturaleza muerta ante el armario) (1920). Óleo sobre lienzo. Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, Madrid, España

viernes, julio 16, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XVIII)

Es una pintura cubista fechada en 1916 por el artista y teórico francés Jean Metzinger. En 1919, la pintura se exhibió en París enla Galerie de l'Effort Moderne de Léonce Rosenberg. 
Fruta y una jarra sobre una mesa (1916). Óleo y arena sobre lienzo, Museo de Bellas Artes, Boston
La obra representa una agrupación diversa de objetos: un cuenco de fruta, una jarra (o jarra), un vaso y una botella con la etiqueta BANYU. Banyuls-sur-Mer es una comuna en el departamento de Pirineos Orientales en el sur de Francia, ubicada cerca de Cerbère y Collioure. La obra representa un enfoque más naturalista expresado por el artista después de 1917. Los efectos temporales y espaciales son más tenues. La perspectiva múltiple y la geometría riemanniana que se ven en sus obras de 1910-1912 ya no se pueden ver abiertamente, pero la perspectiva que recuerda a Paul Cézanne —el ángulo de la mesa y los elementos de la naturaleza muerta en ella— sigue siendo inconfundiblemente activa, inmóvil. Los patrones decorativos también presentes, y el empaste de la superficie, visiblemente más grueso y más omnipresente que los años anteriores, son típicos de las obras de Metzinger. 

jueves, julio 15, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XVII)

Estamos ante un acontecimiento aparentemente sencillo que Pier Giorgio Morandi eleva a momento único e irrepetible en el universo. Es el encuentro poético de siete objetos, todos distintos, cada uno con su personalidad propia, pero en comunión, en diálogo y armonía unos con otros.
Son objetos domésticos, cosas cotidianas que el artista considera suficientemente importantes como para dedicarles no solo este cuadro, sino toda su carrera. Morandi tenía en su estudio un suministro de jarrones, botellas y frascos que usó como modelos para muchas de sus obras. Las cambiaba de sitio, variando las composiciones, y creaba obras totalmente distintas aún usando los mismos modelos y la misma paleta.
Naturaleza muerta (Natura morta). Óleo. Museos Vaticanos, Roma, Italia
Aunque probablemente la verdadera protagonista de la obra de Morandi es esa luz limpia que baña sus sencillas naturalezas muertas.

martes, julio 13, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XVI)

Realizado en mayo de 1912, este cuadro marca en el proceso del cubismo el inicio del empleo del collage. Pablo Picasso pegó sobre el lienzo oval un trozo de hule, cuyo estampado simulaba el trenzado de una rejilla de asiento. El efecto de engaño visual introducido por el hule que simula una rejilla, como por los papeles estampados con vetas de madera que Braque y Picasso emplearon después abundantemente en los papiers collés, es nuevo en el repertorio cubista. Se nos insta parcialmente a una satisfacción táctil en una visión que halla sugerentes fricciones en su contraste con la intangibilidad del todo. 
Naturaleza muerta con silla de rejilla (Nature morte à la chaise cannée). Museo Picasso, París (Francia)
El juego sinestético se enriquece, al tiempo que la imagen comienza a concentrarse en formas más sintetizadas, evitando la disolución de la representación en el espacio descoyuntado.

lunes, julio 12, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XV)

Georges Braque (Argenteuil-sur-Seine, 13 de mayo de 1882 - París, 31 de agosto de 1963) fue un pintor y escultor francés. Uno de los iniciadores del cubismo junto a Pablo Picasso.
Sus naturalezas muertas (incluso esta realizada muchos años después de la revolución cubista) son así de eficaces. Esos objetos sintetizados casi se pueden tocar. Esos limones, esa jarra, ese periódico, pintados en colores apagados, hacen fulgurar el amarillo limón que da vida al cuadro. Da tacto, sabor, olor…

sábado, julio 10, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XIV)

Henri Matisse empezó a pintar tarde, después de haber estudiado derecho. Como  tantos artistas de vanguardia, en los comienzos de su carrera sufrió la invectiva  de la crítica , pero no tardó en encontrar mecenas y protección, y a partir de la década de 1920 fue aclamado internacionalmente  Al principio trabajó sobre todo en París, pero desde 1916 empezó a pasar los inviernos en la Costa Azul, cuya luz avivó sus colores que y en 1940 se estableció allí de forma permanente. Matisse trabajó diversos géneros -desnudos, retratos, paisajes, interiores y bodegones- y su obra casi siempre presenta una actitud afirmativa de la vida, "libre de temas preocupantes o perturbadores", como dijo él mismo. Además de pintar, produjo esculturas, grabados con técnicas diversas, ilustraciones para libros y decorados teatrales. Uno de sus trabajos de mayor envergadura, realizada entre 1948 y 1951 fue el diseño de una capilla en la localidad de Vence, en la Costa Azul, para la que ideó todo desde las vidrieras hasta las vestiduras litúrgicas.
Interior rojo: naturaleza muerta sobre mesa azul, Óleo sobre lienzo. Kunstsammlung Nordhein Westfalen, Düsseldorf, Alemania 
El aire de este cuadro es tan alegre que cuesta creer que el artista que lo pintó era ya un anciano y estaba delicado de salud. Es, de hecho, uno de sus últimos cuadros al óleo que pintó Henri Matisse y pertenece a una magnífica serie de interiores realizados entre 1946 y 1948. Matisse tenía casi 80 años, y desde la intervención  quirúrgica a la que se había sometido a causa de un cáncer en 1941, debía permanecer en cama o en una silla de ruedas. Se mantuvo activo hasta el final de su vida, pero después de completar esta serie de interiores no trabajó ya más en el medio tradicional de la pintura: entre 1948 y 1951 se concentró en el diseño de la  capital de Rosario de Vence (Francia), trabajo que el pintor realizó en agradecimiento a la monja dominica que le había cuidado. Durante sus últimos años de vida, Matisse trabajó principalmente con grandes recortes de papel (découpages) empleando ayudantes para disponer las formas siguiendo sus instrucciones.

viernes, julio 09, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XIII)

Naturaleza muerta con jarra, botella, pan y vino (1862-1863), de Claude Monet. Aunque Monet sea indudablemente un pintor de paisaje, aborda en numerosas ocasiones los cuadros de figuras y los bodegones, siendo el primer pintor que rompe con la tradición barroca del fondo oscuro.
Más aficionado al paisaje, no es muy habitual la realización de naturalezas muertas en la producción de Monet. Posiblemente sea una obra más comercial debido a la nefasta situación económica que atravesaba el pintor y su familia. Posteriormente abandonaría este tipo de género para no recuperarlo, salvo contadísimas excepciones. Naturaleza muerta con jarra, botella, pan y vino es, por tanto, un rara avis dentro de la producción del artista.
Situamos temporalmente Naturaleza muerta con jarra, botella, pan y vino entre 1862 y 1863. Es una de las primeras obras, por tanto, reconocidas del autor. Si algo se puede destacar en la obra del autor francés, es la belleza de sus cuadros. Nunca se dejó agobiar por problemas de estilo, y llegó a decir que el objeto de un cuadro consiste simplemente en decorar una pared y que por eso era importante que los colores fueran agradables por sí mismos.

miércoles, julio 07, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XII)

Naturaleza muerta con manzanas (Nature morte aux pommes) es una pintura de Paul Cézanne (1839-1906) conservado en el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Es una naturaleza muerta pintada al estilo impresionista.
Las manzanas rojas en un plato blanco y las dos manzanas verdes detrás de un limón le dan dominio al rojo y al verde a este cuadro de fondo amarillo. Estos dos colores dominantes han sido usados en un gran nombre de bodegones de Delacroix que Cézanne valoraba particularmente.​ Anteriormente, Cézanne ya lo había probado en diversas composiciones con manzanas, como la Naturaleza muerta con manzanas y peras (1885-1887) conservada en la Galería Nacional de Arte de Washington, de la que se inspira en este cuadro.
A la izquierda, se observa una pequeña caja metálica de forma cilíndrica que contrasta con las formas redondeadas de las frutas y del plato, y recubierta parcialmente por una hoja verde. Este objeto es usado aquí por primera y última vez en la obra de Cézanne. Se trata, pues, de una investigación de formas y de contrastess de tonos que se emparenta al sintetismo de aquel período. Como escribe Émile Bernard en sus Recuerdos, Cézanne había declarado que “todas las formas de la naturaleza pueden ser reducidas a la esfera, el cilindro y el cono, y es por eso que el artista, en primer lugar, debe estudiar estas figuras simples y no es hasta entonces que puede hacer los que quiera”.
Esta naturaleza muerta fue adquirida por Otto Krebs en Múnich en la galería Hugo Perls. Fue transferida al Ermitage en 1947 por las autoridades de ocupación soviéticas, como reparación de los daños de guerra sufridos, y presentada por primera vez al público en 1995 en el Ermitage.

viernes, julio 02, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (X)

Naturaleza muerta con Biblia es un cuadro del pintor posimpresionista Vincent van Gogh que se encuentra en el Museo Van Gogh.​ El cuadro fue pintado en octubre de 1885 en la localidad neerlandesa de Nuenen, donde Van Gogh estuvo residiendo desde diciembre de 1883 hasta noviembre de 1885.
La imagen muestra dos libros situados sobre una mesa cubierta por un paño. Estos libros son la Biblia, de tamaño grande, que ocupa la parte central de la mesa y se muestra abierta en el libro de Isaías; y el libro La alegría de vivir del escritor francés Émile Zola, que se muestra cerrado al borde de la mesa y de menor tamaño. También se puede ver una vela apagada junto a la Biblia.
Naturaleza muerta con Biblia (1885). Óleo sobre lienzo. Museo Van Gogh, Ámsterdam, Países Bajos
La muerte del padre de Vincent, Theodorus van Gogh, en marzo de 1885, motivó la ejecución de esta obra en que el artista nos muestra la Biblia de su padre (quien fue predicador protestante), junto al libro La alegría de vivir. El libro de Zola es una obra maestra del realismo, mientras que el padre de Vincent lo considera una obra nefastamente escrita. Este es el gran contraste que presenta el cuadro: un libro religioso, de ideas antiguas y temática transcendental al lado de un libro de ideas modernas, con una óptica laica y realista. Pero más allá de eso lo que se ve a simple vista es la contraposición de un libro grande, abierto, bien conservado, situado en medio de la mesa y de apariencia majestuosa al lado de un libro pequeño y cerrado, destartalado y simple.
Las posibles interpretaciones del cuadro son múltiples. La más general es la del efecto sobre Vincent de la muerte de su padre, y las diferencias generacionales que hubo entre ellos. Una especie de Memento mori ("Recuerda que morirás"). Lo que resulta extraño es que Vincent tardase medio año en plasmar el recuerdo de su padre en un cuadro.
Otra posible interpretación es el del autorretrato psicológico, en el que la muerte de su padre no tiene nada que ver, y el contraste que se muestra es entre el 'Vincent' anterior, el de Borinage y el actual. En una de las cartas de Van Gogh (la 425), el pintor deja claro que su objetivo es vender la obra. Esto hace pensar que la obra no tenía ningún valor sentimental profundo, y da fuerza a la segunda hipótesis.
Por otra parte, la vela apagada podría simbolizar la extinción, tanto la de la vida de su padre, como la de su esperanza.​

jueves, julio 01, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (VIII)

Manet daba una gran importancia a la naturaleza muerta que consideraba como "la piedra de toque del pintor". Harto de la pintura de historia y de todas esas "grandes máquinas" que estorbaban la pintura de su época, afirmaba: "Un pintor puede decir todo lo que quiere con frutas o flores e incluso con nubes. Como saben, a mí me gustaría ser el san Francisco de la naturaleza muerta".
Es verdad que, en la década de 1860, la naturaleza muerta estaba en boga; su nuevo esplendor surgió tras la caída de la antigua jerarquía –de la que se benefició tanto como el costumbrismo y el paisajismo–, el redescubrimiento de un cierto siglo XVIII y la gloria reciente de Chardin, aun cuando las reticencias seguían siendo numerosas frente a obras consideradas esencialmente decorativas y propias del talento femenino. Manet pinta naturalezas muertas durante toda su carrera, composiciones ambiciosas y simples bocetos; es la primera vez que una exposición reúne sesenta y cuatro de estas obras, principalmente pinturas, pero también dibujos y algunos grabados.
Bodegón con anguila y salmonete (1864). Óleo sobre lienzo y papel. 1864. Museo D'Orsay, París, Francia

miércoles, junio 30, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (IX)

Naturaleza muerta con perfil de Laval (Nature morte au profil de Laval) es un cuadro de Paul Gauguin donde hay frutas sobre un mantel en una mesa que mira de perfil el artista Charles Laval, quien más tarde sería su pupilo. Esta combinación naturaleza muerta/retrato muestra la habilidad de Gauguin de unir dos temáticas que admiraba. Su forma de cortar la cara de Laval es claramente tributo a Edgar Degas y la de colocar los elementos a Paul Cézanne.
Naturaleza muerta con perfil de Laval (1886). Óleo sobre lienzo. Museo de Arte de Indianápolis, Indianápolis, Estados Unidos

martes, junio 29, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (VII)

Juan Fernández, el Labrador (Jaraicejo, Cáceres, 1629 - Madrid, 1657). El sobrenombre el Labrador lo adquirió Juan Fernández debido a que vivía en el campo, donde se especializó en cuadros que representaban frutos. Su calidad hizo que fueran apreciados en las cortes inglesa y española, y que el nombre del pintor haya sido mencionado con admiración por los primeros historiadores de la pintura española. Entre esos frutos, desarrolló un especial interés por la descripción de racimos de uvas, que construye con una técnica claroscurista, destacándolos sobre un fondo oscuro y utilizando las luces y las sombras para modelar los volúmenes y crear un poderoso efecto de ilusión y de realidad. A través de esa técnica alcanza una gran capacidad individualizadora, que le permite no sólo precisar las distintas variedades a las que pertenecen las uvas, sino también su diferente estado de maduración.
Bodegón con cuatro racimos de uvas (Hacia 1636). Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid

lunes, junio 28, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (VI)

La pintura es un encargo de la emperatriz Catalina II de Rusia, fundadora del Hermitage. Representa una alegoría de las artes, con una estatua del dios Mercurio realizada por Jean-Baptiste Pigalle en 1744. A la izquierda de la estatua, una paleta de pintor alude al oficio de Jean Siméon Chardin.
Naturaleza muerta con atributos de las artes (Nature morte aux attributs des arts), 1766.  Óleo sobre lienzo. Museo del Hermitage de San Petersburgo, Rusia
A sus pies, unos planos y una escuadra aluden a la arquitectura, mientras que unos libros y unas monedas representan la literatura y la orfebrería.​El pintor realizó un año antes una obra emparentada, Los atributos de las artes (1765) del Museo del Louvre de París.

sábado, junio 26, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (V)

Rembrandt Harmenszoon van Rijn pintó este cuadro de genero. Con las alas ampliamente extendidas y el pico patéticamente abierto, un pavo real aparece colgado cabeza abajo en el vacío: otro ejemplar descansa pesadamente sin vida sobre la mesa: la cabeza sobresale proyectando sombras, por encima del borde: cae sangre al suelo, que estimula macabramente la mirada para dar al cuadro una  presencia temporal inmediata. El cesto de frutas apenas recuerda ya a Caravaggio, antes al contrario es su rápido esquematismo, parece anticipar aspectos del impresionismo. Una muchacha mira, en el fondo, a través de una ventana a este  conjunto modulado por la luz; pocas veces se ha pintado el sentido de la vista de un modo tan convincente. 

Naturaleza muerta con los pavos reales. Óleo sobre lienzo.  Rijksmuseum o Museo Nacional de Ámsterdam
Se observa una peculiar interacción entre los objetos y la niña. La división en dos (la naturaleza muerta en el primer plano y la figura del fondo) podría llevar a  buscar reliquias del sistema pictórico dual. Las características de la imagen de la muchacha no deben dejarse de lado: no se  trata de un retrato, sino de un tipo, un carácter. La muchacha aparece como una niña que exterioriza su sorpresa frente al mundo. 

miércoles, junio 23, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (IV)

Una serie de recipientes, metálicos y de barro, están dispuestos sobre un alféizar. El otro protagonista es la luz, que hace aparecer los objetos de la negrura del fondo, modela los volúmenes y contrasta sus colores. Una composición pictórica que respira serenidad y silencio, donde el tiempo está detenido, y con un significado conceptual que nos traslada a experiencias como las que propone el arte de vanguardia. Es un ejemplo del género de la naturaleza muerta en la pintura del Siglo de Oro español y también del gusto por lo esencial en el arte de Zurbarán.
Naturaleza muerta con limones, naranjas y una rosa, 1600-1660. Óleo sobre lienzo. Museo Norton Simon, Los Angeles, Estados Unidos
Uno de los pocos bodegones del profundamente religioso pintor español Zurbarán. Los colores oscuros y los fuertes contrastes de la pintura barroca se muestran con ventaja. Una simple mesa marrón, fondo negro, pero antes de que brillaran los limones y naranjas y la delicadeza de una rosa individual rosa. María se conoce como "Rosa sin espinas", el cáliz en una placa de zinc podría señalar a Cristo, el agua en él al bautismo. Las naranjas con sus hojas y delicadas flores de azahar pueden ser un símbolo de la vida terrenal. Están en una canasta de bast. A diferencia de los limones, que descansan sobre una placa de plata, que no parece encajar con su tosca naturalidad, sino que revela una relación con la liturgia. La pintura misteriosa y meditativa es como una declaración de amor a la vida, ya sea terrenal o sobrenatural, tensa contra un fondo como una sombra de muerte. El pintor puede haber tenido una relación especial con esta imagen. Es el único que firmó.

martes, junio 22, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (III)

Cristo en casa de Marta y María es una pintura al óleo de Velázquez realizada en Sevilla, al comienzo de su carrera, fechada en 1618. Se desconoce el primer destinatario, pero podría estar relacionada con una entrada en el inventario de la colección del duque de Alcalá, de 1637, donde se menciona un «lienço Pequeño de una cocina donde está majando unos ajos una muger es de Dieº Velasqº»
Cristo en casa de Marta y María,1618. Óleo sobre lienzo. The National Gallery, Londres, Reino Unido
En esta obra, Diego Velázquez presenta temas religiosos y cotidianos. En un primer plano se aprecia una escena doméstica protagonizada por dos figuras femeninas. Como en otras obras, una de las figuras, la más joven, mira al espectador. Al fondo, en segundo plano, Velázquez representa otra escena, que podemos ver a través de una apertura, que puede ser un reflejo en el espejo o una pintura en la pared. La temática de la escena es bíblica: el pasaje del Evangelio de Lucas en el que Jesús visita a Marta y a María. 

lunes, junio 21, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (II)

(cont.)
Cesto con frutas (en italiano, Canestra di frutta) es un cuadro del pintor italiano Michelangelo Merisi da Caravaggio, conocido como Caravaggio (Milán, 29 de septiembre de 1571 - 18 de julio de 1610). Está realizado al óleo sobre lienzo. Fue ejecutada hacia 1596 y se conserva actualmente en la Pinacoteca Ambrosiana de Milán, Italia. Muestra un cesto de mimbre al borde de un alféizar o cornisa, aunque también puede ser una mesa. La cesta contiene una selección de frutas de verano:
"...un melocotón rojizo, de buen tamaño unido a un tallo con agujeros de gusano en la hoja asemejándose al daño que hace la polilla oriental de la fruta (Orthosia hibisci). Por debajo de él hay una sola manzana bicolor, mostrada en perspectiva con dos agujeros de entrada de insectos, probablemente la carpocapsa, una de las cuales muestra putrefacción secundaria en el borde; una pera amarilla enrojecida con depredaciones de insecto parecidas al daño de un Archips argyospita; cuatro higos, dos blancos y dos de color púrpura— los púrpuras completamente pasados, rajados por los lados, más una gran hoja de higuera con una prominente lesión por hongos que se parece atracnosis (Glomerella cingulata); y un solo membrillo sin mácula, con un frondoso brote que muestra puntos de hongo. Hay cuatro racimos de uvas, negro, rojo, amarillo y blanco; el racimo rojo a la derecha muestra varias frutas resecas, mientras los dos racimos de la izquierda muestran una baya demasiado madura. Hay dos hojas de parra, una severamente reseca y arrugada mientras que la otra tiene manchas y evidencia de una masa de huevo. En la parte derecha de la cesta hay dos higos verdes y uno maduro de color negro se encuentra en la parte de atrás, a la izquierda. A los lados del cesto hay dos retoños sin cuerpo: a la derecha hay un brote de uva con dos hojas, ambas mostrando severas depredaciones por insectos que recuerdan a las mordidas de saltamontes; a la izquierda hay un brote que cuelga, de membrillo o de pera".
Mucho se ha elucubrado sobre la fruta comida por los gusanos, depredada por los insectos y, en general, en condición lejana a la perfección. Posiblemente Caravaggio pintó simplemente lo que tenía más a mano; o posiblemente tuviera algún significado en el sentido de la «caducidad de todas las cosas»; más específicamente, podría ser una referencia al Libro de Amós (Antiguo Testamento).

domingo, junio 20, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (I)

En un libro reciente (To put an end to still life, Gallimard), la historiadora Laurence Bertrand Dorléac, confundiendo bodegones y objetos pintados, remonta el género a la prehistoria. De hecho, antes del siglo XVII hubo cosas pintadas o esculpidas, a veces como decoración, más a menudo para su función religiosa. También había "cosas naturales", como las llamaba Vasari (frutas y verduras del español Juan Sánchez Cotán, por ejemplo, de 1600), pero aquí guardaremos el nacimiento oficial de la palabra "stilleven", hacia 1650 en Flandes, calificando los ensamblajes pintados de cosas inanimadas. La mayoría de los países europeos han utilizado esta palabra que significa "vida silenciosa" en su idioma. Excepto Francia que la reemplazó por  "nature coite" por "naturaleza muerta", por puro esnobismo porque el género parecía demasiado vulgar. El éxito es inmediato. La función varía. En los países del norte de Europa, la naturaleza muerta es moralizante, decorativa, a veces gastronómica (“bodegones de cocina”), siempre escondida detrás de una lectura simbólica. En España, es obscena (la naturaleza muerta) o profundamente religiosa (Zurbarán). En Francia, y aunque uno de los más grandes pintores de naturalezas muertas, Chardin, era francés, siguió siendo despreciada hasta que el arte moderno finalmente le dio sus cartas de nobleza.
Naturaleza muerta, de Giorgio Morandi. Una botella, tres cajas, toda la poesía del mundo
(cont.)