Mostrando entradas con la etiqueta Paul Cézanne. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Paul Cézanne. Mostrar todas las entradas

lunes, noviembre 06, 2023

Arte: Paul Cézanne

Paul Cézanne pasó los años finales de su vida retirado en su Provenza natal, pintando al aire libre los paisajes y los campesinos de los alrededores de Aix-en-Provence, así como numerosas naturalezas muertas en la soledad de su nuevo estudio situado en lo alto de los Lauves. Hacía mucho tiempo que la pintura había dejado de ser para él una mera representación del mundo para convertirse en un proceso analítico de investigación de las estructuras constitutivas de la realidad, y para ello nada era más adecuado que la naturaleza muerta.

Botella, garrafa, jarro y limones (1902-1906), de Paul Cézanne. Acuarela sobre papel. Museo Nacional Thyssen-Bornemisza, Madrid

Aunque desde sus primeros bodegones realistas de juventud, teñidos aún de un cierto romanticismo, el artista mantuvo un interés permanente por la representación plástica de los objetos inanimados, fue en las composiciones más experimentales de su madurez cuando alcanzó una mayor maestría y desenvoltura. Botella, garrafa, jarro y limones pertenece a ese conjunto de naturalezas muertas realizadas en los últimos años de su vida, en las que, como escribió el crítico británico Roger Fry, «logró la expresión de los sentimientos más exaltados y de las intuiciones más profundas de su naturaleza». Sobre una bandeja colocada encima de una mesa cubierta con un sencillo mantel a cuadros aparece un conjunto integrado por apenas unos escasos recipientes domésticos de formas y tamaños diferentes y dos limones (o quizás un pedazo de pan y un limón, como señala Terence Maloon). Entre ellos destaca, con entidad propia, una jarra de cerámica floreada —seguramente procedente de alguna de las fábricas de los alrededores de Aix— cuya corporeidad contrasta con la transparencia de los recipientes de cristal

jueves, octubre 26, 2023

Arte: Paul Cézanne

"La pintura está en la sensación, el parecido no es nada", afirmó rotundamente Paul Cézanne (1839-1906). Este cuadro se lo compro a su autor Pablo Picasso y lo donó al Museo que lleva su nombre en París en 1978.  
La mer à L'Estque (1878-1879), de Paul Cézanne. Óleo sobre lienzo. Museo Picasso, París, Francia
"No solamente pinto lo que veo, sino pinto lo que siento". Estas palabras de Cezanne se reflejan en este cuadro. El pintor dota de sentimiento al paisaje de este pueblo de la costa mediterránea francesa donde pasó mucho tiempo. Su fascinación por el lugar lo llevó a plasmarlo una docena de veces de distintas ubicaciones. También pintaron L'Estaque Braque y Derain. 

viernes, octubre 15, 2021

De Van der Weyden a Giacometti, veinte retratos que cambiaron el rostro de la pintura (XVII)

Paul Cézanne y Achille Emperaire se conocerán en la escuela primaria de Aix-en Provence. Entre ambos surgió una intensa amistad que se continuó en el tiempo. Gracias a esa amistad tenemos este espléndido retrato. 
Achille era paralítico y también se dedicó a la pintura, compartiendo con Cézanne la ausencia de éxito y el deseo de explorar nuevos caminos artísticos. El modelo aparece sentado en un sillón blanco con un estampado de flores -el mismo empleado en el retrato del padre del artista- de frente al espectador, girando su cabeza hacia la derecha. Sus delgadas piernas se apoyan en una caja y las manos deformes se dejan caer sobre los brazos del sillón. Sin embargo, no estamos ante un retrato caricaturesco, antes lo contrario, ya que gracias a la pose y la inteligencia de la mirada la figura de Achille se dignifica, captando la personalidad del pintor, relacionándose con los retratos de bufones pintados por Velázquez. 
Incluso para aumentar la dignidad del modelo se coloca en la parte superior el nombre y su profesión en letras de molde, recordando el retrato de Napoleón como emperador pintado por Ingres en 1806. Las tonalidades oscuras dominan el conjunto, creando acentuados contrastes con el tapizado del sillón o la carnación del modelo. El óleo ha sido aplicado con intensidad, empleando la espátula y el pincel, dotando así de mayor fuerza a la imagen. Este retrato será muy admirado por los simbolistas, utilizándolo el propio Gauguin como modelo. También servirá de ejemplo a Matisse. Cézanne presentó este trabajo al Salón de París de 1870, junto con una figura femenina desnuda que no se ha conservado. Ambas obras fueron rechazadas, aludiendo a ellas en una caricatura publicada en el satírico "Album Stock".

sábado, agosto 07, 2021

De Wang Wei a Monet, veinte paisajes para pasear la mirada (XV)

Paul Cézanne (Aix-en-Provence, 19 de enero de 1839-Ib., 22 de octubre de 1906) fue un pintor francés posimpresionista, considerado el padre de la pintura moderna y cuyas obras establecieron las bases de la transición entre la concepción artística decimonónica hacia el mundo artístico del siglo XX, nuevo y diferente. Sin embargo, mientras vivió, Cézanne fue un pintor ignorado que trabajó en medio de un gran aislamiento. Desconfiaba de los críticos, tenía pocos amigos y hasta 1895 expuso solo de forma ocasional. Fue un «pintor de pintores», que la crítica y el público ignoraban, siendo apreciado solo por algunos impresionistas y al final de su vida por la nueva generación.
La montaña Sainte-Victoire, 1905. Óleo sobre lienzo, Kunsthaus Zürich, Suiza

miércoles, julio 07, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XII)

Naturaleza muerta con manzanas (Nature morte aux pommes) es una pintura de Paul Cézanne (1839-1906) conservado en el Museo del Hermitage de San Petersburgo. Es una naturaleza muerta pintada al estilo impresionista.
Las manzanas rojas en un plato blanco y las dos manzanas verdes detrás de un limón le dan dominio al rojo y al verde a este cuadro de fondo amarillo. Estos dos colores dominantes han sido usados en un gran nombre de bodegones de Delacroix que Cézanne valoraba particularmente.​ Anteriormente, Cézanne ya lo había probado en diversas composiciones con manzanas, como la Naturaleza muerta con manzanas y peras (1885-1887) conservada en la Galería Nacional de Arte de Washington, de la que se inspira en este cuadro.
A la izquierda, se observa una pequeña caja metálica de forma cilíndrica que contrasta con las formas redondeadas de las frutas y del plato, y recubierta parcialmente por una hoja verde. Este objeto es usado aquí por primera y última vez en la obra de Cézanne. Se trata, pues, de una investigación de formas y de contrastess de tonos que se emparenta al sintetismo de aquel período. Como escribe Émile Bernard en sus Recuerdos, Cézanne había declarado que “todas las formas de la naturaleza pueden ser reducidas a la esfera, el cilindro y el cono, y es por eso que el artista, en primer lugar, debe estudiar estas figuras simples y no es hasta entonces que puede hacer los que quiera”.
Esta naturaleza muerta fue adquirida por Otto Krebs en Múnich en la galería Hugo Perls. Fue transferida al Ermitage en 1947 por las autoridades de ocupación soviéticas, como reparación de los daños de guerra sufridos, y presentada por primera vez al público en 1995 en el Ermitage.