El Santísimo Cristo de los Dolores y Agonía (nombre oficial del Cristo de Tacoronte) es la segunda imagen cristológica más venerada de toda Canarias, solo por detrás del Cristo de La Laguna. Su llegada al norte de Tenerife está envuelta en episodios históricos de censura y profundas tradiciones populares.
La historia: Origen y choque con la Inquisición
- La creación: La portentosa talla barroca fue realizada en Madrid por el prestigioso escultor Domingo de Rioja (aunque durante años se debatió su autoría). Es una réplica casi exacta del célebre Cristo de la Victoria de Serradilla (Cáceres).
- El viaje a Tenerife: Fue adquirida y traída a la isla en 1661 por el capitán e indiano Tomás Pereyra de Castro y Ayala, con el fin de dotar de una gran imagen al convento de San Sebastián que él mismo patrocinaba.
- El rechazo inquisitorial: Cuando la escultura llegó a la isla, el Tribunal de la Santa Inquisición de Canarias retiró y censuró la imagen en 1662. El Santo Oficio no entendió su revolucionaria iconografía: un Cristo vivo, prácticamente desnudo, que abraza amorosamente la cruz en lugar de estar clavado en ella. Además, la familia Pereyra tenía orígenes portugueses, una nacionalidad bajo constante sospecha de prácticas judaizantes en aquella época. Finalmente, desde la Corte en Madrid se calmaron los recelos aclarando que la iconografía ya había sido aprobada y que el propio Palacio Real de Madrid albergaba una pintura similar.
- El misterio de su gemelo real: Una arraigada creencia popular, recogida por historiadores antiguos como Núñez de la Peña, afirmaba que en la capilla del Palacio Real de Madrid existía un Cristo exactamente igual que realizaba asombrosos milagros. Se decía que el escultor plasmó en ambas imágenes un diseño revelado de forma mística.
- La devoción de los peregrinos de Güímar: Una de las tradiciones vivas más curiosas de la isla es la romería masiva que los vecinos del municipio de Güímar (en el sur de Tenerife) realizan cada mes de septiembre hacia Tacoronte. Aunque no se sabe con certeza el origen histórico de esta promesa, es tan multitudinaria que popularmente se dice en Tenerife que "el Cristo de más devoción de Güímar está en Tacoronte".
- El simbolismo oculto: Los fieles contemplan con asombro los detalles a los pies de la imagen. La serpiente con la manzana en la boca enroscada en una calavera humana representa el triunfo definitivo de Cristo sobre el pecado original (la tentación de Eva), el demonio y la muerte.
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