Los tinerfeños colocan este tipo de cruces en las fachadas, ventanas, patios o zaguanes como parte de la arraigada celebración del Día de la Cruz o Cruces de Mayo.
Esta costumbre responde a motivos históricos, religiosos y comunitarios:
- Tradición del enrame: Cada 3 de mayo, los habitantes de la isla decoran, visten y engalana estas estructuras de madera fijas con flores, mantones, lazos y frutas en un ritual conocido como el enrame.
- Protección del hogar: Históricamente, mantener la cruz en la fachada durante el resto del año funciona como un símbolo permanente de protección espiritual y bendición para la vivienda y la familia que la habita.
- Celebración fundacional: En localidades como la capital, Santa Cruz de Tenerife, y el Puerto de la Cruz, la festividad coincide directamente con la conmemoración de la fundación de la ciudad.
- Identidad local y vecinal: En municipios del norte de la isla, como Los Realejos (y de manera muy destacada en el barrio de la Cruz Santa), esta tradición es una señal de orgullo familiar, donde los vecinos abren sus puertas para que visitantes y amigos admiren sus altares y decoraciones.

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