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jueves, septiembre 23, 2021

De Van Eyck a Picasso, veinte cuadros que cuentan historias (grandes o pequeñas) (XIX)

Lujo, calma y voluptuosidad, en francés «Luxe, calme et volupté»,​ es un cuadro de Henri Matisse (1869-1954) expuesto en el Museo de Orsay de París, Francia. Está pintado al óleo sobre lienzo y mide 98,3 cm de alto por 118,5 cm de ancho.
Su nombre rememora un verso del poema de Charles Baudelaire titulado L'Invitation au voyage (Invitación al viaje) del libro Las flores del mal:
Là, tout n'est qu'ordre et beauté,
Luxe, calme et volupté.
(Allá, todo es orden y belleza,
Lujo, calma y voluptuosidad.)
Fue pintado por Matisse en 1904 y se considera como una obra síntesis del postimpresionismo que se convirtió en un manifiesto de lo que sería el fovismo. Aunque puede observarse una cierta influencia de la técnica del puntillismo, la utilización subjetiva del color y la simplificación del dibujo empleados por Matisse sorprendieron a todos cuando fue expuesto por primera vez en el Salón de los Independientes y después en el Salón de Otoño. Esta obra la compró Paul Signac

sábado, julio 10, 2021

De Caravaggio a Picasso, veinte naturalezas muertas que vivirán para siempre (XIV)

Henri Matisse empezó a pintar tarde, después de haber estudiado derecho. Como  tantos artistas de vanguardia, en los comienzos de su carrera sufrió la invectiva  de la crítica , pero no tardó en encontrar mecenas y protección, y a partir de la década de 1920 fue aclamado internacionalmente  Al principio trabajó sobre todo en París, pero desde 1916 empezó a pasar los inviernos en la Costa Azul, cuya luz avivó sus colores que y en 1940 se estableció allí de forma permanente. Matisse trabajó diversos géneros -desnudos, retratos, paisajes, interiores y bodegones- y su obra casi siempre presenta una actitud afirmativa de la vida, "libre de temas preocupantes o perturbadores", como dijo él mismo. Además de pintar, produjo esculturas, grabados con técnicas diversas, ilustraciones para libros y decorados teatrales. Uno de sus trabajos de mayor envergadura, realizada entre 1948 y 1951 fue el diseño de una capilla en la localidad de Vence, en la Costa Azul, para la que ideó todo desde las vidrieras hasta las vestiduras litúrgicas.
Interior rojo: naturaleza muerta sobre mesa azul, Óleo sobre lienzo. Kunstsammlung Nordhein Westfalen, Düsseldorf, Alemania 
El aire de este cuadro es tan alegre que cuesta creer que el artista que lo pintó era ya un anciano y estaba delicado de salud. Es, de hecho, uno de sus últimos cuadros al óleo que pintó Henri Matisse y pertenece a una magnífica serie de interiores realizados entre 1946 y 1948. Matisse tenía casi 80 años, y desde la intervención  quirúrgica a la que se había sometido a causa de un cáncer en 1941, debía permanecer en cama o en una silla de ruedas. Se mantuvo activo hasta el final de su vida, pero después de completar esta serie de interiores no trabajó ya más en el medio tradicional de la pintura: entre 1948 y 1951 se concentró en el diseño de la  capital de Rosario de Vence (Francia), trabajo que el pintor realizó en agradecimiento a la monja dominica que le había cuidado. Durante sus últimos años de vida, Matisse trabajó principalmente con grandes recortes de papel (découpages) empleando ayudantes para disponer las formas siguiendo sus instrucciones.