domingo, diciembre 31, 2023

Arte en España e Hispanoamérica en el siglo XX (LII)

Desde que Miquel Barceló iniciará su trayectoria artística a principios de los años 1980 su obra ha permanecido siempre fiel a su lenguaje figurativo, aún cuando ha habido ciertas etapas en las que el artista restringió mucho los elementos iconográficos, tal y como podía advertirse en la serie dedicada a los agujeros. 
Taula amb polp i calamar (1991). Pintura y materia sobre lienzo. Fundación ENAIRE. Madrid

Taula amb polp i calamar (mesa con pulpo y calamar) pertenece a una serie de pinturas relacionadas con el motivo de la naturaleza muerta. No obstante, se trata de una verdadera revisión de dicho tema, pues los plateamientos efectuados -tanto dese un punto de vista formal como técnico- por el pintor mallorquín son realmente muy innovadores. El estilo pictórico de este artista no deja de sorprender ya que determinados aspectos de su obra están muy relacionados con la tradición; en Barceló convergen no sólo Tàpies, sino también Velázquez y Goya. 

Melilla: Felicitación Año Nuevo 2024

Libros: Historia del Arte de la Antigüedad

Historia del Arte de la Antigüedad

Johann Joachim Wincklemann
La Esfera de los Libros
Madrid
2023
360 págs.
La belleza trasciende el tiempo y el espacio. 
Esta es la premisa con la que Wincklemann cambiaría la percepción que tenemos del arte para siempre.
Estas páginas, que se publicaron por primera vez en Dresde en 1764, son un recorrido por las manifestaciones artísticas del mundo antiguo partiendo de la idea de que, como la vida, han sufrido un proceso evolutivo.
A través del estudio del arte de los egipcios, los etruscos, los persas, pero especialmente el de los griegos, establece una continuidad a lo largo de distintas civilizaciones completamente novedosa para la época.
Su capacidad crítica y su atención al detalle convirtieron esta en una obra de referencia e inspiración para grandes artistas y teóricos como Goethe o Schiller; aún hoy, continúa siéndolo para todo aquel que se acerque al estudio del arte clásico.
Johann Joachim Winckelmann (Stendal, 1717-Trieste, 1768) fue un arqueólogo e historiador del arte alemán especializado en la Antigüedad clásica. Considerado como el padre de la Historia del Arte y de la Arqueología, ejerció gran influencia en el pensamiento artístico moderno y contribuyó de forma sobresaliente al desarrollo del neoclasicismo.

Libros: Mona Lisa y compañía

Mona Lisa y compañía

Alice Harman
Ilustrado por Quentin Blake
Madrid
2023
96 págs.
A partir de 12 años
Todos conocemos a la Mona Lisa, pero no es la única estrella con una historia que contarnos…
En este divertido paseo por el Museo del Louvre de París, conocerás a los protagonistas de 30 obras de arte icónicas con una historia tan enigmática como la de la Mona Lisa.
Desde la Venus de Milo y la gran esfinge de Egipto hasta La encajera de Vermeer, todos tienen algo que decir.
Alice Harman ha escrito más de cuarenta libros para niños de muy variadas temáticas, desde arte hasta el espacio exterior. También es traductora del francés y ha trabajado como editora infantil y en publicaciones educativas.

sábado, diciembre 30, 2023

Arte en España e Hispanoamérica en el siglo XX (LI)

Aunque los inicios de Luis Gordillo se remontan a su etapa informalista, hay que tener en cuenta que el artista abandonó muy pronto esa línea de trabajo para sumergirse en una interpretación personal interpretación de la posibilidad de conjugar abstracción y lenguaje figurativo. 
Mostrando especial interés por la obra de Bacon, Hockney y Kitaj, así como por el pop art en general, Gordillo evolucionó hacia unas soluciones en las que, desde el punto de vista técnico, empleó las tintas plásticas y los sistemas basados en la serigrafía y en la fotoimpresión de la tela.
La nieve negra (1987). Acrílico. Colección particular, Madrid
La pintura de Gordillo se caracteriza por el reiterado empleo de gamas cromáticas frías que, sin embargo, contrastan con la expresividad de sus imágenes. Este artista trabajaba en Madrid y su obra desencadenó un auténtico interés por parte de los más jóvenes, llegándose a hablar de del "gordillismo" para aludir al lenguaje creado por él.

viernes, diciembre 29, 2023

Libros: las pizarras de la historia del mundo

Las pizarras de la historia del mundo

Sofía González
La Esfera Azul
Madrid
2023
104 págs.
¿Te imaginas poder ver un imperio en su apogeo, una revolución en pleno desarrollo o una guerra mundial con solo cerrar los ojos?
Si te mola la historia o buscas un nuevo enfoque para conocerla, las Pizarras transformarán la forma con la que percibes el pasado. En estas páginas, que van desde las primeras civilizaciones hasta la Guerra Fría, encontrarás una visión panorámica de las ideas clave y las conexiones fundamentales que definen cada periodo que conforma la historia de nuestro mundo.
Este libro no aspira a ser una enciclopedia exhaustiva ni a reemplazar tus manuales, sino que está diseñado para divertirte y ayudarte a descubrir un montón de cosas que no sabías. 
Me llamo Sofía González y soy profe de Geografía e Historia. Analizando posibilidades y barajando diferentes dinámicas educativas que hicieron que mis clases merecieran por lo menos la presencia de los alumnos, se me ocurrió probar con una técnica de la que había escuchado muchas cosas buenas, pero que todavía no había probado: el visual thinking. Y qué puedo decir, fue un acierto total. De hecho, es lo que me ha traído hasta aquí. 

Libros: Acontece que no es poco

Acontece que no es poco

Nieves Concostrina
La Esfera de los Libros
Madrid
2023
304 págs.
Papas que ya no se mueren como dios manda, reyes que se creían ranas, príncipes de incógnito por Madrid, cocineros desesperados, monjas farsantes, diputados espiritistas… De todo hay en este nuevo compendio de aconteceres narrados con el punto de vista único y divertidísimo de Nieves Concostrina, desde un premio Nobel de rebote, a un marqués desenterrado o una invasión de vírgenes.
Porque la Historia, además de amena, se puede contar con mucho mucho humor.
Nieves Concostrina comenzó en el periodismo en el desaparecido Diario 16, donde estuvo entre 1982 y 1997, en las secciones de Cultura y Televisión, Economía, Deportes, Opinión, Sociedad y Edición. Trabajó posteriormente en Antena 3 con Jesús Hermida y Mercedes Milá, y en Vía Digital con Pepe Navarro. Ha colaborado en varias revistas y en suplementos dominicales de diarios nacionales. Redactora jefa de la revista Adiós Cultural desde 1996, en noviembre de 2003 Radio 5 Todo Noticias comenzó a emitir diariamente el espacio «Polvo eres», y también en RNE colaboró durante catorce años en el programa de fin de semana No es un día cualquiera. Condujo la serie de televisión Pioneras en Movistar+ y participó como asesora en el programa Cero en historia de la misma plataforma. En las tardes de la Cadena SER colabora en La ventana, dirigido por Carles Francino, y cuenta con espacio propio en la misma cadena, «Acontece que no es poco». Ha recibido los siguientes premios y galardones: Premio Andalucía de Periodismo, en su modalidad de Radio (2005); Premio Internacional de Periodismo Rey de España, en la categoría de Radio, y el Micrófono de Oro de la Federación Española de Asociaciones de Radio y Televisión (2010); los premios Ondas, Villa de Madrid de Periodismo, Internacional de Relatos Paradores de España y Mujeres Progresistas en la categoría de cultura-medios (2021); el premio del Ayuntamiento de Gijón al Fomento de la Lectura (2019); el Premio 8 de Marzo del Ayuntamiento de Getafe (2021); el Premio de la Federación de Asociaciones de Memoria Histórica de la Región de Murcia y el Premio de Memoria Histórica 14 de Abril del Ayuntamiento de Rivas-Vaciamadrid (2023).

jueves, diciembre 28, 2023

Melilla: Christmas Jazz Trio

Melilla: Exposición Temática - María y el nacimiento de Jesús

Libros: Perfectos imperfectos

Perfectos imperfectos

Mariolina Ceriotti Migliarese
Traducción de Elena Álvarez
Rialp
Madrid 
2023
144 págs.
Mariolina Ceriotti Migliarese es médico y neuropsiquiatra infantil, con décadas de ejercicio en la sanidad pública italiana. Por su consulta privada de psicoterapia han pasado cientos de adultos y parejas con dificultades. Como dicen en su familia, es “una doctora que cura las tristezas”, y de ella cabe afirmar que, además de maestra, es también testigo de lo que escribe, ya que a su aquilatada experiencia de campo añade su sabiduría como esposa, madre de seis hijos y abuela de siete nietos.
Este nuevo libro recoge en buena medida lo ya expuesto en otros. Para empezar, el título evoca los dos precedentes acerca de las “imperfecciones” de la familia: La familia imperfecta (2019) y La pareja imperfecta (2021). En ellos, la autora reclama una mirada esperanzada y llena de sentido común sobre nuestros defectos, compatible con el deseo de mejorar y superar las crisis. En cuanto al formato, sigue el mismo estilo de capítulos cortos de El alfabeto de los afectos (2022), donde muestra el potencial que albergan las emociones y los sentimientos como reveladores de la interioridad y su capacidad para orientar la existencia.
Pero donde la autora deja ver especialmente este sentido de compendio y desarrollo de la madurez de su pensamiento es en los temas. En ellos vuelca reflexiones en las que no busca ofrecer soluciones (mucho menos, recetas), sino mostrar un modo de pensar que disponga a situarse mejor ante las luces y sombras que albergan la familia y la educación. Encontramos en este ensayo lúcidas páginas acerca de la familia como lugar de las diferencias y de las relaciones entre iguales y entre las distintas generaciones; la educación desde el vínculo y como una vocación, no como una actividad; la recepción del hijo desde el asombro y la gratitud, no desde el deseo ni la planificación; la centralidad del matrimonio en la configuración de la familia; o el dolor, la muerte, las heridas afectivas y la posibilidad de reparar las relaciones.
Son estas imperfecciones las que permiten dotar de plena humanidad a la vida. Como la autora suele repetir con frecuencia, su objetivo es recordar que educar no es una cuestión para especialistas, quienes pueden disponer de herramientas, pero carecer de lo esencial, el vínculo. Por eso Ceriotti busca devolver la educación a su cauce doméstico, a esa capacidad innata que tienen los padres para ser los primeros educadores de sus hijos, invitándolos a redescubrirse entre ellos y redescubrir al hijo como una grandiosa oportunidad de crecimiento, con la condición de acoger la vida con gratitud y la tarea educativa con pasión y esperanza.

miércoles, diciembre 27, 2023

Arte: Julio Romero de Torres

Tras las significativas composiciones realizadas desde 1908 en los comienzos de su reconocimiento como pintor, Romero de Torres sigue una trayectoria de indiscutible ascenso en lo personal y artístico. Ascenso que se prolongará hasta su muerte, en un interesante fenómeno de carácter sociológico de adoración por igual desde las clases populares e intelectuales, alcanzando una reconocible identificación de un pintor con su obra como pocas veces sucede. Desde esos primeros éxitos, que suponían un radical cambio estético en relación a su pintura anterior, de la que este Museo conserva un magnífico ejemplo en La Feria de Córdoba, se mantuvo fiel a su estilo, sin concesiones a los movimientos contemporáneos que sí le habían influido en momentos precedentes. El año 1922 fue uno en el que obtuvo mayores triunfos, al realizar en la Galería Witcomb de Buenos Aires una exposición que le supuso un considerable éxito y en el que mucho tuvo que ver su amigo Valle-Inclán. La venta de todas las obras expuestas –salvo dos que se reservó por motivos personales–, los numerosos encargos que ejecuta durante los meses que residió en la capital argentina y los repetidos homenajes que culminan con su nombramiento como hijo predilecto de Córdoba, supondrán un espaldarazo definitivo para su consagración. A esa época de éxitos corresponde La buenaventura, pintada en Córdoba en 1920, según atestigua una fotografía reproducida en el diario cordobés La Voz, del 12 de septiembre de 1920,en la que aparece el artista ante la pintura, en proceso de ejecución. Este dato corrige la fecha tradicionalmente asignada a la obra, 1922, hipótesis que se había establecido por su permanencia en una colección argentina y no figurar en la exposición de aquel año en Witcomb, aunque sí en otra de 1943 celebrada en la misma galería.
La Buenaventura (1920.) Óleo sobre lienzo. Museo Carmen Thyssen, Málaga
Sobre el alfeizar de una ventana, dos mujeres sentadas, de perfil y con similar protagonismo, simbolizan la dualidad tantas veces presente en sus pinturas, como Amor sagrado y Amor profano (Córdoba, colección Cajasur), Ángeles y Fuensanta (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres) o Humo y azar (Madrid, colección particular). A la derecha, una de ellas, con atuendo popular y las piernas recogidas hacia atrás, no parece que consiga –ni siquiera mostrándole el cinco de oros– atraer la atención de la otra joven que descansa sobre el propio alfeizar, mientras su gesto denota una manifiesta melancolía que trasluce una preocupación amorosa.
Tras ellas, Córdoba, representada ahora por la casa y fuente de la Fuenseca, el Cristo de los Faroles y el palacio del Marqués de la Fuensanta del Valle, en cuya puerta aparece una mujer envuelta en un mantón rojo y recostada en el quicio, recurso compositivo que usará en varias ocasiones desde Mal de amores (Córdoba, Museo de Bellas Artes), de hacia 1905.
Alinea, como telón de fondo, los edificios y el monumento, sin importarle que en realidad se encuentran muy alejados entre sí, como sucede en el Boceto del Poema de Córdoba.
Y de nuevo, entre la buenaventura y el paisaje urbano del fondo, una escena abocetada y secundaria: una mujer que quiere retener a un hombre, en relación con el motivo principal de la pintura: el amor, o mejor, el desamor.
Es ésta una pintura de compleja lectura que quizá se podría resumir en la tristeza de una joven enamorada de un hombre casado –circunstancia de cuyo peligro le avisa la echadora de cartas–, al que en segundo plano intenta retener su esposa, quedando ésta abandonada, en un tercer plano, en el quicio de la puerta.
Analizando la composición y el tema de La Buenaventura se hace necesaria la comparación con otras obras de Romero de Torres, lo que lleva a considerar el valor de la «repetición» en la pintura del maestro cordobés. La primera repetición se da en el propio título, pues hay, en efecto, otro lienzo conocido como La Buenaventura, de colección particular, pintado hacia 1922. La temática es la misma, aunque la mujer que recibe la lectura de su fortuna aparece desnuda y recostada.
En cuanto a la composición, la similitud más evidente se encuentra con el retrato de Conchita Torres (Madrid, colección particular), realizado hacia 1919-1920. A Conchita, sentada aquí también sobre un alfeizar, le invierte la postura, con escasas variantes que se limitan al atuendo y la mirada, convirtiéndola en una joven a la que acecha un doloroso mal de amores. Falta la otra figura femenina, pero de nuevo se repite el fondo arquitectónico y el paisaje, con la sola ausencia del Cristo de los Faroles y la modificación de la escena secundaria.
Ese fondo arquitectónico se encuentra con ligeras variantes en Flor de santidad (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres) de 1910 o en La saeta (Córdoba, colección Cajasur) de 1918; individualizando los edificios representados volvemos a Socorro Miranda (Córdoba, Museo de Bellas Artes) de hacia 1911 o al Poema de Córdoba (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres) que se fecha en 1913.
La mujer arrodillada y con los brazos extendidos de la escena secundaria repite la postura, aunque invertida, de una figura muy similar que pintó en 1920, en la parte superior de Santa Inés (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres), uno de los dos cuadros que no vendió en la exposición de Buenos Aires, por ser muy querido para la madre del pintor, pese a las tentadoras ofertas del Gobierno argentino.
Dos mujeres –sentadas o recostadas sobre distintas bases, amigas o enfrentadas, rubias o morenas, burguesas o rurales, místicas o profanas, vestidas, semidesnudas o desnudas– serán protagonistas recurrentes en el cartel de la Feria de Córdoba de 1916, Musidora (Buenos Aires, Museo Nacional de Bellas Artes) o Los celos (Buenos Aires, colección J. Rodolfo Bernasconi), ambas de 1922, Humo y azar (Madrid, colección particular) de hacia 1922-1923, al igual que Mujeres sobre mantón (Córdoba, Museo de Bellas Artes) y, cómo no, en La Buenaventura.
Como puede apreciarse, es continuo su interés por la iconografía femenina, y en esos años además son frecuentes los lienzos de formato horizontal con dos mujeres que amenizan su tiempo. Repite ese esquema desde las tempranas Ángeles y Fuensanta de 1907, al cartel de la Feria de Córdoba de 1916, Más allá del pecado, Musidora, La Buenaventura, Mujeres sobre mantón, Humo y azar (llamada también Jugando al monte), Seguiriya gitana (conocido durante años como Mal de amores) o La primavera, hasta llegar a La nieta de la Trini, de 1929, ya al final de su vida.
El reflejo de la moda femenina de la época aparece en algunas de estas pinturas, y así queda patente en los zapatos de muchas de sus mujeres, en esas medias de seda que se estaban imponiendo y eran tan codiciadas, en los modernos jerséis de malla verdes o amarillos y el peinado, en ocasiones a lo garçon o de suaves ondas y largas trenzas, que lucen esas modelos que el maestro cordobés tan bien supo inmortalizar.
La baraja de cartas, aun con muy distinto significado que en el lienzo aquí estudiado, será asimismo un elemento repetido en otras obras: la otra Buenaventura (c. 1922), La Sibila de las Alpujarras (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres) de 1911, Humo y azar, pintada en 1923 para decorar el estanco y administración de loterías de la madrileña calle de Alcalá, La carta (Madrid, colección particular), Cabeza de vieja (Córdoba, Museo Julio Romero de Torres) de 1928, y pudo tener la intención de incluirla en la inacabada Mujeres sobre mantón.
La firma, en letras capitales, se corresponde plenamente con la grafía que usa en su época de madurez, como se ha analizado en diferentes pinturas y carteles del maestro, como La Feria de Córdoba, conservada en el malagueño Museo Carmen Thyssen.

Melilla: Taller de escritura

martes, diciembre 26, 2023

San Silvestre Melilla 2023

Melilla: Teatro infantil "El Misterio de la Estrella"

Arte: Mariano Fortuny i Marsal

En el transcurso de una corrida de toros acaba de producirse la cogida de un picador, que es retirado de la arena por dos subalternos de la cuadrilla que le cogen en brazos. Mientras, el toro embiste al caballo de otro picador, que ejecuta la suerte de varas clavándole enérgicamente la puya, asistido por otros tres diestros, que se apresuran a separarlo del caballo con un quite de sus capotes.
Este soberbio esbozo es, indiscutiblemente, una de las incorporaciones recientes más importantes a la Colección de pintura española del siglo XIX de la baronesa Carmen Thyssen-Bornemisza, así como una aportación especialmente significativa a la obra del maestro Mariano Fortuny. En efecto, aunque el lienzo figuraba entre las obras subastadas el 26 de abril de 1875, tras la muerte del artista, en el Hôtel Drouot de París, donde fue vendido por 4.100 francos, desde entonces se encontraba en paradero desconocido, siendo recogido así por la bibliografía, hasta que hace muy pocos años apareció en el mercado americano.
Corrida de toros. Picador herido (c. 1867). Óleo sobre lienzo sobre aluminio. Museo Carmen Thyssen. Málaga
Por otra parte, la obra testimonia espléndidamente la afición de Fortuny por la fiesta de los toros, a la que acudía durante sus breves estancias en España, una vez establecido en Italia. Precisamente debió de ser en uno de los viajes realizados a Madrid entre 1866 y 1868, con motivo de su noviazgo y boda con Cecilia de Madrazo, hija del gran retratista Federico de Madrazo, cuando ejecutó este lienzo. Así, Ricardo de Madrazo, hijo también de Federico y pintor como él, cuenta en sus memorias la asistencia de Fortuny a las corridas de toros en compañía de su hermano Raimundo de Madrazo, con quien el maestro de Reus mantendría hasta su muerte una estrechísima amistad, reforzada por su condición de cuñados, que les llevaría incluso a ejecutar algunos cuadros juntos. De este modo, Ricardo de Madrazo ha de referirse sin duda a este esbozo cuando narra cómo «con Raymundo iba a los toros los domingos, e hizo un boceto grande al óleo de la suerte de un picador y dos del mismo asunto», debiendo tratarse estos últimos, con toda probabilidad, de las acuarelas tituladas Picador herido y conservadas respectivamente en el Musée du Louvre y el British Museum, si bien la composición del presente lienzo se relaciona más estrechamente con la acuarela titulada Corrida. Suerte de varas, que interpreta con variantes el grupo principal.
Pero, además de su interés como simple aficionado, desde fecha muy temprana Fortuny había quedado profundamente seducido por los valores plásticos de esta fiesta, impresionado por la mezcla de color y drama ritual, elegancia y brutalidad desmedida del universo taurino; aspectos que, en sus manifestaciones más superficiales y pintorescas, habían llamado poderosamente la atención de tantos artistas extranjeros de su tiempo, de los que Manet es máximo ejemplo. Frente a ellos, y a pesar de desarrollar también la mayor parte de su carrera fuera de España, Fortuny supo ahondar en una interpretación mucho más genuina del espíritu de esta fiesta, que hunde sus raíces en la tradición más profunda de la pintura española, encarnada fundamentalmente en la obra de Goya, y que el pintor plasmó con singular maestría, tanto en lienzos y acuarelas, como en numerosos dibujos.
A este respecto, resulta particularmente interesante observar cómo en todos los cuadros de escenas taurinas Fortuny deja a un lado el virtuosismo preciosista habitual en sus obras destinadas al comercio, con las que logró fama extraordinaria en su tiempo en Europa y América, para desarrollar un lenguaje plástico mucho más íntimo y directo, de absoluta libertad pictórica, de la que el presente lienzo es ejemplo supremo, logrando así cotas de un atrevimiento expresivo que llega incluso a sobrepasar las conquistas impresionistas, de máxima vanguardia en esos años, para alcanzar los límites mismos de la abstracción; conquistas que demuestran la verdadera grandeza de la personalidad artística de Fortuny, que hubiera alcanzado dimensiones imprevisibles, de no haberlas truncado su prematura muerte.
Así, aunque a primera vista este lienzo –de tamaño demasiado grande para considerarlo como boceto de otra obra de mayor empeño– pudiera parecer una obra inacabada, su grado de conclusión responde, sin duda alguna, a la estricta voluntad del artista, una vez conseguidos los efectos plásticos pretendidos durante su ejecución.
Efectivamente, además de captar con un agudísimo sentido del movimiento instantáneo la sensación de fuerza bruta y dramatismo desaforado del grupo principal, plasmados con maestría en sus escorzos y actitudes, tanto los toreros como las bestias, confusamente revueltos entre el ondear de los capotes y ocultas las patas del caballo por una nube de polvo –producto en realidad de cubrir arrepentimientos anteriores–, resulta de una especial belleza el grupo de subalternos del extremo derecho, que cargan con el picador herido, junto a otro torero que se refugia subido en el bordillo de la barrera; figura que Fortuny había colocado en un principio más en el centro de la composición y luego suprimida, pudiéndose apreciar no obstante con facilidad este arrepentimiento, resueltos todos ellos con una extrema rapidez de ejecución.
Sin embargo, donde los avances plásticos de esta pintura alcanzan grados de una modernidad verdaderamente insospechada es en zonas como el albero, resuelto a grandes trazos de color muy diluidos, dejando asomar incluso la preparación en algunas zonas y, fundamentalmente, en los tendidos, descritos a golpes de pincel muy insistidos, extremadamente enérgicos y nerviosos, de resultados prácticamente abstractos, con una personalísima utilización del manchismo, subrayado por el abundante uso del negro, que refuerza el dramatismo del asunto y trae de inmediato a la memoria la última producción goyesca, originando un brusco contraste con los colores puros y rabiosamente brillantes de trajes y capotes que, lejos de superficiales pretensiones decorativas, imprimen aún mayor acritud a la escena.
Aunque su técnica frenética y extraordinariamente vigorosa pudieran sugerir lo contrario, el presente esbozo es resultado de una paciente elaboración en el estudio por parte del artista, tras haber tomado numerosos apuntes del natural de la cogida del picador, que Fortuny vio con sus propios ojos y que registró directamente en rapidísimos apuntes del natural a lápiz, algunos apenas rasguños sobre el papel, aprovechados luego en diversos cuadros y acuarelas, y conservados la mayoría de ellos en la Biblioteca Nacional. Entre ellos, pueden rastrearse algunos que pudieron ser utilizados específicamente para esta obra, particularmente para el grupo del picador herido y el torero que se encarama a la barrera, así como para la figura del picador a caballo, que también aparece en otro dibujo, también muy ligero, que guarda el Museo del Prado.
El lienzo se ha adherido recientemente a una plancha de aluminio que ha agrandado ligeramente su formato, siendo visibles en todo su perímetro las huellas de su montaje original en bastidor de madera.

lunes, diciembre 25, 2023

Melilla: Felicitación Navidad 2023

Libros: El mundo de Sofía. Volumen II

El mundo de Sofía. Volumen II

II. La filosofía desde Descartes a nuestros días

Nicoby, Vincent Zabus
Traducción de María Serna Aguirre
Siruela
Madrid
2023
264 págs. 
Después de haber descubierto los orígenes de la filosofía junto a Alberto, Sofía prosigue y concluye su investigación sobre las principales corrientes del pensamiento occidental. Esta búsqueda tanto filosófica como iniciática la induce a cambiar su condición y a alcanzar el libre albedrío… ¡pero sobre todo a descubrir dónde se escondía su libertad!
Zabus y Nicoby reinventan en un cómic lleno de humor la novela filosófica de Jostein Gaarder, una obra de culto que ya ha conquistado a millones de lectores en todo el mundo.
Nicoby ha ilustrado desde la década de 1970 una cuarentena de cómics de diversos géneros, estilo y formatos, como la autobiografía, el humor, la aventura, la crónica social o el reportaje, en Le Journal de Spirou, donde trabaja con regularidad.
Vincent Zabus escritor y guionista de historietas, ha escrito series juveniles para Le Journal de Spirou, una revista de cómic belga clásica. En la adaptación de El mundo de Sofía ha volcado su pasión por la poesía y la filosofía.

Arte: Guillermo Gómez Gil

unque a Guillermo Gómez Gil se le identifica, dentro del panorama pictórico español, como marinista, en su biografía comprobamos que fue esencialmente un pintor dedicado a la realización de una pintura comercial; de hecho, si las circunstancias se lo exigían participaba en exposiciones con floreros y pintura orientalista. La obra que nos ocupa pertenece a esta intención, siendo encuadrable en el género costumbrista a pesar de lo tardío de su realización.
La composición se centra en torno a la fuente de Reding, hito que personaliza los planes urbanísticos de proyección hacia el este de Málaga. En origen fue símbolo de un programa de modernización de las infraestructuras de la ciudad en el siglo XVII (1675), según consta en las lápidas que adornan su frontal, reformado con un mascarón en forma de pez en época de Carlos IV. La fuente de Reding abría una de las principales vías de acceso a la ciudad –el llamado camino de Vélez–, y fue el elemento generador de una placeta en donde se propiciaban escenas costumbristas, como pueden ser las referidas al aprovisionamiento de agua por las clases populares.
En el siglo XIX se integró en un área residencial de viviendas unifamiliares u hotelitos habitados por la alta burguesía malagueña, por lo que su personalidad se incrementó convirtiéndose en referencia histórica de una zona sinónima del progreso y la riqueza económica de la ciudad.


La fuente de Reding (c. 1880-1885). Óleo sobre lienzo. Museo Carmen Thyssen, Málaga
La fuente fue objeto de la atención de José Moreno Carbonero y Rafael Murillo Carreras, que pintaron obras similares a la de Gómez Gil, presumiblemente la de aquéllos a partir de 1885, fecha de la urbanización del lugar, ya que este proceso queda reflejado en detalles de los cuadros como las farolas, en el de Moreno Carbonero, y una alameda, en el de Murillo Carreras, ausentes ambos elementos en el cuadro de Gómez Gil.Aunque sin datar, la obra que nos ocupa podríamos encajarla en la primera etapa de su producción, y anterior a los lienzos de los citados autores, ya que el enclave referido por Gómez Gil presenta el camino flanqueado por viviendas humildes y sin signos de urbanización.
La composición también sugiere un apego excesivo a normas académicas al estar centrado el espacio por un jinete sobre un burro con serones para transportar mercancías, que sirve de eje distribuidor. La fuente y los aguadores ocupan la masa de la izquierda y el camino de Vélez, transitado por una carreta, a la derecha.
Tanto el jinete como la aguadora, aislados en sus respectivos espacios, mantienen esquemas iconográficos que reproducen prototipos de raíz costumbrista. La técnica, en general de contornos muy marcados, aísla las formas y ofrece unos perfiles duros y algo estereotipados. Por último, la paleta –muy brillante y festiva– denota un vínculo estrecho con las enseñanzas de Bernardo Ferrándiz, activo en Málaga hasta 1885 y maestro de todos los pintores en ejercicio en la ciudad en esos años; responsable, igualmente, de esa falta de interacción de las figuras con su entorno, defecto que suele aparecer en las obras del valenciano.
Por todo ello pensamos que estamos en un momento inicial de la carrera de Gómez Gil, en el que bebe muy directamente de los modos formales de sus maestros, Ferrándiz, Ocón e incluso Moreno Carbonero, como queda sugerido en el tratamiento del celaje.
Aun así, no deja de ser una deliciosa obra, representativa de una línea de la pintura malagueña que mantiene el costumbrismo pictórico como un modelo que permite hacer lienzos sin complicaciones de lecturas y en donde la percepción directa del natural se puede suavizar con el anecdotismo de las situaciones escogidas para representar.

domingo, diciembre 24, 2023

Libros: El rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda

El rey Arturo y sus caballeros de la Tabla Redonda

Roger Lancelyn Green
Traducción de José Sánchez Compañy
Ilustrado por Aubrey Beardsley
Siruela
Madrid
2023
296 págs. 
A partir de 14 años
«Con las grandes leyendas pasa lo mismo que con los mejores cuentos de hadas: cada época debe volver a contarlas, pues siempre hay en ellas algo nuevo por descubrir». Del prólogo de Roger Lancelyn Green
En esta obra única y especial, Roger Lancelyn Green reunió con maestría y rigor las historias del rey Arturo y las aventuras de sus caballeros, reconstruyendo fielmente la leyenda que Thomas Malory escribiera hace más de cinco siglos.
A diferencia de aquella versión de Malory, que era una colección de historias basadas en distintos romances franceses medievales, esta narración recrea de la manera más sencilla y completa el argumento principal de la leyenda artúrica, sin dejar cabos sueltos y con una coherencia narrativa que la hace accesible y atractiva para los lectores más jóvenes.
En esta magistral versión, ilustrada con los dibujos originales de Aubrey Beardsley de la edición de 1893, el reconocido autor inglés recrea el mundo mágico en el que transcurre una de las leyendas más grandes de todos los tiempos, y nos muestra los triunfos y desventuras de nobles y valientes caballeros, reyes, magos, dragones… Un legado que nos recuerda que algunas historias no deben olvidarse jamás.
La afición de Roger Lancelyn Green (1918-1987) a mitos y leyendas floreció durante sus años de estudiante en la universidad de Oxford, donde se enriqueció con una duradera pasión por Grecia y su cultura. También le fascinaron las obras de teatro clásicas y la reelaboración de los mitos antiguos. A partir de 1946 publicó un gran número de libros: biografías de sus autores favoritos, relatos originales para niños y unos cincuenta volúmenes con su personal visión de las leyendas tradicionales, como la de El rey Arturo y sus caballeros de la Tabla redonda (Siruela, 1996). 

Arte: Francisco de Zurbarán

Santa Marina, virgen y mártir española, vivió en los primeros siglos de nuestra era y fue martirizada, según antiguos breviarios españoles, en Galicia, en Aguas Santas, cerca de Orense, ciudad de la que es patrona. Su festividad se celebra el 18 de julio y sus atributos más frecuentes son un horno encendido, instrumento de su martirio, o tres manantiales, que, según la tradición, brotaron en la tierra al caer su cabeza tras ser decapitada. No existen noticias sobre su vida y martirio en el Flos Sanctorum e iconográficamente a menudo ha sido confundida con santa Margarita de Antioquía, ya que existe una leyenda piadosa, especialmente difundida en la Edad Media, en la que ambas santas comparten una historia similar. Por otro lado, esta devoción aparece recogida en la Leyenda dorada de Santiago de la Vorágine, en la que se describe la historia de una Marina, hija única, cuyo padre decidió ingresar en un monasterio y para no dejarla sola, pues aún era una niña, resolvió llevarla con él ocultando su condición femenina. Para lograr este propósito la vistió de varón y la presentó ante la comunidad, rogando a los frailes que los aceptaran a ambos. Con el nombre de fray Marino la muchacha creció en obediencia y observancia, prometiendo a su padre en el lecho de muerte que nunca revelaría su secreto. Tiempo después fue acusada de haber violado a una moza y ser el padre del hijo que esperaba; Marina asumió la culpa, sin revelar su verdadera condición, por lo que fue expulsada del convento. Vivió a partir de entonces de limosnas, rechazada por todos y soportando infamias y vejaciones, hasta que, conmovidos los religiosos ante las penalidades que sufría, la volvieron a acoger de nuevo en el monasterio, a cambio de que desempeñara los oficios más bajos y viles. Cuando falleció, y los monjes amortajaron su cadáver, se dieron cuenta de la injusticia cometida y de la capacidad de sacrificio de Marina, por lo que en desagravio decidieron enterrarla en un lugar destacado del templo monacal. Al descubrirse el engaño, la mujer que la había calumniado fue poseída por el demonio, pero se salvó tras acudir al sepulcro de la santa y pedir su perdón.
Santa Marina (c. 1640-1650). Óleo sobre lienzo. Museo Carmen Thyssen, Málaga
Como se aprecia en el cuadro, Zurbarán representa a la santa de un modo muy personal, sin ajustarse a referencias iconográficas concretas, algo bastante frecuente en su forma de tratar estos temas. La imagen aparece de tres cuartos y aislada, ligeramente girada hacia su derecha, recurso utilizado habitualmente por el pintor para aumentar la definición volumétrica de la figura y también para conseguir el carácter procesional que suele tener este tipo de obras. Pertenece a su mejor estilo el tratamiento plástico de las formas, lo que consigue con el uso de una factura algo prieta y compacta, y resaltando el cuerpo sobre un fondo oscuro con un intenso foco de luz que destaca las carnaciones, confiere brillantez a los colores y geometriza los contornos. Santa Marina lleva sombrero oscuro de ala recta y viste camisa blanca de cuello rizado, abierto sobre el pecho, corpiño negro y falda de gruesa lana roja con sobrefalda verde. Porta en sus manos una larga vara terminada en un garfio, quizás como alusión a su martirio, y un libro de oraciones, símbolo de instrucción y lealtad al Evangelio, y el único elemento explícito de carácter religioso junto con la cruz que adorna su escote. Las alforjas que cuelgan de su brazo dan un aire popular y cercano a la imagen y, a la vez, constituyen la única nota de variedad cromática existente en la obra. 

Nochebuena y Navidad



¡Feliz Nochebuena 
            y
Día de Navidad!

viernes, diciembre 22, 2023

Libros: Teorías cínicas

Teorías cínicas

Cómo el activismo del mundo académico hizo que todo girara en torno a la raza, el género y la identidad... y por qué esto nos perjudica a todos

Helen Pluckrose, James Lindsay
Traducción de Alejandra Freund
Alianza
Madrid 
2023
432 págs.
¿Ha oído que el lenguaje es violencia y que la ciencia es sexista, o que estar obeso es saludable, o que no existe el sexo biológico, o que solo las personas blancas pueden ser racistas? ¿Se pregunta cómo esas ideas han conseguido tan rápidamente poner en entredicho la propia lógica de la sociedad occidental? El presente libro, traducido a más de quince lenguas, documenta la evolución del dogma que subyace a esos postulados, desde sus orígenes en el posmodernismo francés. Hoy, este dogma es reconocible tanto por sus efectos -la cultura de la cancelación y las campañas de acoso en redes sociales- como por sus axiomas, que con demasiada frecuencia son considerados indiscutibles por los medios de comunicación. Helen Pluckrose y James Lindsay desmontan este entramado teórico que sustenta el activismo radical, cuya deriva autoritaria representa una amenaza no solo para la democracia liberal, sino también para la modernidad misma.
Helen Pluckrose, escritora y conferenciante liberal sobre política y cultura, es directora de Areo Magazine y autora de numerosos ensayos sobre posmodernismo, teoría crítica, liberalismo, secularismo y feminismo. Ha investigado la escritura religiosa de y para mujeres en la Baja Edad Media y comienzos de la era moderna. Vive en Inglaterra.
James Lindsay, matemático estadounidense y fundador de New Discourses (newdiscourses.com), ha escrito varios libros sobre religión, filosofía de la ciencia y teoría posmoderna. Sus ensayos han aparecido en numerosos medios como el Wall Street Journal, Los Angeles Times y Time. Vive en Tennessee.

Libros: Tar. Una infancia en el Medio Oeste

Tar. Una infancia en el Medio Oeste

Sherwood Anderson
Traducción de José Luis Piquero
Pre-Textos
Valencia 
2023
336 págs.
Libro en el que el autor rememora episodios de su infancia y adolescencia, más o menos cronológicamente, que transcurren en ciudades o pueblos del Medio Oeste norteamericano. En el primero indica que hablará de sí mismo, pero que cambiará su nombre y se llamará Tar, apodo que tenía su padre, un hombre del Sur que combatió en la guerra de Secesión con el ejército del Norte. Tuvo distintos oficios y hubo de trasladarse de lugar varias veces pues, sin ser mala persona, era un hombre poco fiable.
Su hijo, el tercero de siete, comenta que su madre sobrellevó en silencio los muchos inconvenientes de su vida: en una ocasión escribe que entonces “las mujeres eran las fuertes. A veces mandaban por medio de gritos, a veces por medio de lágrimas, a veces por medio del silencio”, y este último era el estilo de su madre.
El narrador recuerda incidentes de distinto tipo en los que se revelan sus sentimientos de niño, aunque también hace notar cómo los observa desde su madurez. Habla de su mundo de deseos, en conflicto con lo que hacían sus hermanos mayores, y presenta momentos en los que su imaginación se desboca, por ejemplo, cuando imagina tumbarse en las vías del tren para que le pasase por encima sin tocarlo y poder después presumir de la hazaña. Una vez, a propósito de sus relaciones con un abusón del colegio, comenta: “Tar era entonces como fue toda su vida. Dejadle solo, dejadle pensar y fantasear y podrá trazar un plan perfecto para cualquier cosa. Eso era lo que más tarde le permitiría contar historias. Cuando cuentas historias puedes hacer que las cosas salgan bien”. Pinta personajes que conoció y su afán por conocer el mundo, en especial en la época en la que repartía periódicos por las casas.
Se suele decir que Sherwood Anderson (1876-1941) fue un escritor influyente, por su estilo y por sus contenidos, y que sirvió de modelo para muchos novelistas norteamericanos, como Richard Ford o Raymond Carver. También para Tobias Wolff, en el que yo he pensado cuando cuenta brevemente cómo hubo una temporada en la que odió a su padre; confiesa que más tarde llegó a comprenderlo.
Los comienzos de muchas escenas son magníficos, pues atraen el interés y centran el contenido de lo que leeremos a continuación. Uno, que da idea del ambiente habitual de muchos relatos, es este: “Ohio en primavera o verano, caballos de carreras trotando en un hipódromo, maíz creciendo en los campos, pequeños riachuelos en valles estrechos, hombres saliendo a arar en primavera, las nueces madurando en otoño en los bosques alrededor de una ciudad de Ohio”.

miércoles, diciembre 20, 2023

Melilla: Campaña Compras en Comercios Locales

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Libros: Rebelión en el Rif

Rebelión en el Rif

Conflicto social y político en el Marruecos postcolonial

Marco R, Pérez González
Instituto de Estudios Ceutíes
Ceuta
2023
225 págs. 
Y es que esos años inmediatos a la independencia no resolvieron los problemas de una zona, Yebala y el Rif, que habían evolucionado de manera autónoma del resto de Marruecos bajo el mandato español. Así lo afirma el historiador melillense pues en su opinión “partíamos de un dimorfismo colonial evidente que tuvo consecuencias inevitables, en particular en materia cultural y económica. A ellas habría que añadir el problema político surgido tras la descolonización, una circunstancia que no hizo sino complicar el encaje territorial de una región poco apegada al centralismo monárquico alauita”.
En opinión del autor uno de los primeros problemas en el momento de la descolonización de Marruecos fue la falta de acuerdo entre las dos potencias coloniales, Francia y España, para acordar conjuntamente, no solo la fecha de la independencia, sino la coordinación para el traspaso de poderes a las autoridades marroquíes. Ello generó una primera disfunción al ser Francia, la principal potencia ocupante, la encargada de gestionar en solitario la independencia de su zona de protectorado. España lo haría un mes más tarde, en abril de 1956, cuando la autoridad marroquí, el sultán Mohamed V, junto al partido Istiqlal, ya había elaborado un proyecto político conjunto para Marruecos sin haber consultado nada ni a España ni a las élites nacionalistas de la antigua zona de protectorado español. “Uno de los efectos inmediatos de aquella errónea política descolonizadora será la desaparición de los partidos políticos de la zona norte de protectorado, integrándose unas veces en formaciones políticas del Marruecos francófono, como sucedió con el Partido de la Reforma Nacional de Abdelkhaled Torres y otras simplemente disolviéndose. Ello dejó huérfana a la población del protectorado español sin una representación política que pudiera haber negociado la integración del territorio en ese nuevo Marruecos salido de la independencia”.
A partir de ese momento se inicia una carrera contrarreloj en Marruecos para determinar la composición del gobierno marroquí con un enfrentamiento entre los partidos Istiqlal y PDI cuyo resultado será el progresivo afianzamiento del primero en la estructura de gobierno de Marruecos. Así, este partido no hará más que acumular cuotas de poder entrando en una competición política con la misma monarquía, generando no pocos quebraderos de cabeza al propio monarca Mohamed V. Para el historiador melillense esta peculiar circunstancia tuvo un efecto inesperado; “la doctrina nacionalista del Istiqlal se fue imponiendo poco a poco en las instituciones marroquíes, un nacionalismo que pretendía no solo afianzar el poder de ese partido en Marruecos sino arabizar el país por un lado y afrancesar la administración a paso rápido no dejando ninguna cuota de poder para los representantes del antiguo protectorado español”. La discriminación de la zona norte en los planes políticos del Istiqlal, asumidos por la monarquía generaron un descontento que no hará más que acrecentarse con el paso de los meses muy en particular en el Rif, una zona pobre, agrícola y rural, con lengua y tradiciones propias y con un pasado de resistencia anticolonial aún muy fuerte, enquistado en las mentalidades de aquellas rudas gentes. Pero, ¿cómo surgió la rebelión armada en el Rif? Según el autor, “lo primero que surgió fue un movimiento político que llegó a presentar a finales de 1958 un documento con varias reivindicaciones no atendidas por el monarca y junto a él, también surgió un movimiento armado formado por antiguos guerrilleros del Ejército de Liberación. Nadie quería una rebelión armada en el Rif y los dirigentes de la zona intentaron negociar hasta el último momento. Si esta se desencadenó finalmente fue a causa de la política autoritaria e intransigente del Istiqlal”.
El resultado de aquel proceso fue la conocida como rebelión rifeña que durará varios meses hasta el logro del control del territorio por parte de las Fuerzas Armadas marroquíes. Marcos Pérez es categórico al entender el conflicto desde un punto de vista político con ciertas dosis de violencia. “Debemos desterrar la idea de que aquello fue una guerra pues no se produjo tal; más bien fue un conflicto político en el que se produjeron actos de violencia en determinados focos rebeldes y siempre en el marco de un enfrentamiento asimétrico, pues por un lado actuaron partidas guerrilleras y por otro un Ejército convencional”. Precisamente esa peculiaridad explica que fueran muy pocas las acciones armadas y muy relevante la represión del pueblo rifeño, al entender el gobierno marroquí de forma errónea, que toda la población de la zona era culpable de lo sucedido. Otro aspecto que el autor quiere desterrar es la idea de que aquel movimiento era independentista algo que no es cierto y ha sido sugerido en algún trabajo. “Nunca hubo intención por parte del movimiento rifeño de lograr la independencia; tan solo pretendían mejorar la integración del territorio en Marruecos y limitar el poder desmesurado del partido Istiqlal”. Nos queda una última pregunta y es saber la repercusión que tuvo el conflicto en Melilla y Alhucemas.

Siles (Jaén)

Arte: Luca Giordano


San Bartolomé en el martirio
De las enseñanzas recibidas por Luca Giordano (1634-1705) del valenciano José de Ribera en Nápoles, da cuenta este lienzo de San Bartolomé en el martirio, representando al santo de medio cuerpo con los brazos en alto atados a un árbol, con parte de la piel ya arrancada en uno de ellos y, detrás, entre una espesa penumbra, la figura del sayón. 
San Bartolomé en el martirio (ca. 1650). Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Valencia
El cuerpo del santo, de marcada musculatura, se subraya gracias a una iluminación claroscurista. La evocación riberesca es tan evidente, que ha inducido a situar esta pintura en la etapa juvenil de Giordano, cuando más influido pudiera estar por su maestro aunque en sus trazos ya demuestra un estilo personal, más fibroso y fluido, vigorizando las texturas de manera distinta al pintor setabense.

martes, diciembre 19, 2023

Arte: Bartolomé Estebán Murillo

El 'Ecce Homo' de Bartolomé Esteban Murillo, realizado entre 1670 y 1680, representa el episodio bíblico de la Pasión de Cristo. Murillo representa a Cristo maniatado, con una corona de espinas, una caña en la mano a modo de báculo y un manto púrpura en el regazo, símbolos del escarnio al que fue sometido.
Ecce Homo (1670-1680). Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Murcia
La composición que presenta responde a un modelo común de fuerte raigambre que se remonta al gótico y que evoluciona para insertarse en las diversas corrientes artísticas. La sobriedad en la representación de los valores cromáticos de la figura y la introspección que sugiere su pose le confieren una gran elegancia y serenidad, por lo que también fue llamado Cristo de la Paciencia.
La obra 'Ecce Homo', realizada por Bartolomé Esteban Murillo en la segunda mitad del siglo XVII (1670-1680) y que forma parte de los fondos del Museo de Bellas Artes de Murcia (Mubam), dependiente de la Consejería de Cultura y Portavocía, ha viajado a Alemania para formar parte una exposición sobre el Siglo de Oro español que se podrá ver en Berlín y Múnich.
Perteneció a la colección que desde el siglo XVIII reunió José de León Pizarro. En 1924 fue depositado por Isabel María Baltasara López y López, última heredera, en el Asilo-hospital que fundó en Villanueva del Segura. Años más tarde, la extinta Diputación de Murcia engrosó sus fondos con esta excelente obra.

lunes, diciembre 18, 2023

Jaén: Belén

Arte: Pedro Orrente

Está considerada como obra de Pedro Orrente (1580-1645) por comparación con otros lienzos suyos. En concreto, los labios y la nariz de la santa son prácticamente idénticos a los del ángel que detiene la mano de Abraham en el Sacrificio de Isaac, firmado por el pintor, en el Museo de Bellas Artes de Bilbao. Existe una versión casi idéntica de esta Magdalena en el Museo Nacional del Prado. Resuelta con impactante lenguaje tenebrista, manifiesta de forma magistral un arrobo místico no exento de cierta carga sensual.
Magdalena penitente, c. 1625, Óleo sobre lienzo. Museo de Bellas Artes de Valencia

Libros: Las sepultureras

Las sepultureras

Taina Tervonen
Traducción de Iballa López Hernández
Errata naturae
Madrid
2023
240 págs. 
Premio Libro del Año 2023 en la categoría No Ficción por la Asociación de las Librerías de Madrid.
La Guerra de Bosnia-Herzegovina se desarrolló entre 1992 y 1995. Todavía hoy se busca a miles de personas que desaparecieron durante ese periodo. En la región de Krajina, que es donde trabajan Senem y Darija —protagonistas de Las sepultureras—, las fuerzas serbias llevaron a cabo una limpieza étnica sistemática. A la población no-serbia, es decir, croatas y bosnios, se la encerró en campos, a menudo se la torturó y masacró, y se ocultaron sus cuerpos. Son esas personas las que Senem y Darija tratan de localizar hoy en día.
Un libro conciso, demoledor, brillante y, en última instancia, sanador. Una hazaña increíble condensada en este excepcional testimonio, reportaje literario o road trip. Dos mujeres cavando, miles de huesos sin nombre, una tierra inconsolable —Bosnia-Herzegovina— y una escritora valiente y lúcida. Las sepultureras recoge los restos del conflicto —que dejó ciento diez mil muertos, entre los que se cuentan treinta mil desaparecidos— para construir un relato fulgurante, merecedor del prestigioso Premio Jan Michalski 2022.
Senem es antropóloga forense, y Darija, investigadora. En Bosnia-Herzegovina, un país traumatizado por las guerras de los Balcanes, una trabaja con los muertos, la otra con los vivos. Senem se ocupa de identificar huesos humanos encontrados en fosas comunes de décadas de antigüedad, mientras que Darija visita a familias de personas desaparecidas para escuchar sus historias y recolectar su ADN. Ambas se encargan de hacer hablar a los muertos para aportar justicia, reparación y consuelo a los vivos.
Cuando Taina Tervonen las conoce, ignora el alcance de las tareas que ocupan sus días. A lo largo de diez años y varios viajes, nos adentra en su intimidad, nos hace partícipes de su vertiginosa responsabilidad y el peso de sus deberes, de su compromiso y su desfallecimiento, así como de sus arrebatos de alegría. Las acompaña en su búsqueda de la verdad, nos cuenta los obstáculos que se interponen en su camino, en medio de una población marcada por el conflicto armado. En primer lugar, las trabas técnicas: complicaciones para recoger los restos de fosas comunes que en su mayor parte han sido trasladados, así como las dificultades para identificarlos. Pero también los escollos humanos: el silencio, la mentira, el trauma.
Ante nosotros queda el conmovedor retrato de dos mujeres fascinantes cuya profesión se convierte en pasión, dos seres humanos humildes y excepcionales.
Taina Tervonen (1973), franco-finlandesa, vivió en Senegal hasta los quince años y habla wolof. Trabaja como documentalista y periodista independiente para publicaciones finlandesas y francesas desde hace más de veinte años. Siempre ha escrito sobre la familia, las migraciones, las historias de vida. Su trabajo ha sido reconocido con el Premio Louise-Weiss de Periodismo Europeo y el Premio Internacional True Story. Además de Las sepultureras, por el que ha recibido el Premio Jan Michalski 2022, ha escrito Les Otages, de próxima publicación en Errata naturae.

domingo, diciembre 17, 2023

Catedral de Jaén

Libros: Glenn Brown

Glenn Brown

Art Edition No. 13–112
‘Sizewell A’

Taschen 
474 págs.
Por amor a la pintura
El arte transformador de Glenn Brown
Todas las pinturas de Glenn Brown tienen sus orígenes en otras obras. El motivo puede provenir de una pintura de un antiguo maestro, el esquema de colores puede estar tomado de una pintura modernista y la atmósfera estar determinada por el título de una canción pop. Brown se hizo famoso (en ocasiones, con polémica incluida) a principios de la década de 1990, una época dorada del arte joven británico, por su trabajo descaradamente apropiativo. Representó las gruesas pinceladas de pintores expresionistas como Frank Auerbach o Karel Appel de manera casi fotorrealista, modelándolas cuidadosamente con un pincel fino hasta engañar al ojo del espectador,  y, a partir de pequeñas ilustraciones sacadas de fantasías espaciales de ciencia ficción, creó pinturas históricas épicas. Brown recurrió a los viejos maestros y actualizó sus modelos históricos con un enfoque contemporáneo de la materialidad de la pintura y un agudo sentido del color.
A lo largo de las décadas, el compromiso con el medio del artista se ha ido profundizando y ramificando. Sus pinceladas se apoderan del asunto de la pintura e inquietan a los espectadores con sus mórbidas tonalidades. Cuando empieza a hacer esculturas con pintura, superpone pinceladas hasta convertir las imágenes en figuras tridimensionales, que a veces tienen su origen en estatuillas de bronce históricas. Luego organiza sus obras en instalaciones como una interacción de diferentes medios o las expone junto a la colección de un museo de arte en un diálogo entre sus propias pinturas y las obras que las inspiraron. A mediados de la década de 2010, Brown deja de pintar completamente para explorar el dibujo, y a menudo crea obras que reaccionan a los marcos de madera antiguos que colecciona. Su regreso a la pintura se caracteriza por la libertad de líneas, que bailan y se mezclan, y de colores, que se irradian desde un núcleo compuesto por la superposición de dos motivos opuestos, al estilo de las representaciones de los dos rostros del dios Jano.
Este libro se ha concebido y realizado en estrecha colaboración con el artista y presenta una visión general de su obra con una profundidad sin precedentes. Sus autores, que han trabajado previamente con Brown, ofrecen ahora un retrato incisivo del artista, un estudio histórico-artístico de su obra y desarrollo, así como ensayos sobre diferentes enfoques y géneros artísticos. Los comentarios escritos por Brown especialmente para esta edición analizan obras y decisiones artísticas específicas. Pero, por encima de todo, es el gran formato del libro lo que hace que la pincelada engañosamente suave y las líneas exuberantes cobren vida, permitiendo a los espectadores sumergirse en cada detalle y experimentar el contagioso amor del artista por la pintura.
Soy más bien como el Dr. Frankenstein: creo pinturas a partir de los residuos o partes muertas del trabajo de otros artistas. Aspiro a crear una sensación de extrañeza reuniendo ejemplos de las formas en que los mejores artistas antiguos y modernos han representado su visión personal del mundo. Veo sus mundos desde perspectivas múltiples o esquizofrénicas, a través de todos sus ojos. Sus fuentes de inspiración sugieren cosas que yo normalmente no vería.” —Glenn Brown
Glenn Brown confronta la historia del arte con una comprensión contemporánea de la materialidad de la pintura y un agudo sentido del color. Esta Edición de Arte ofrece un encuentro íntimo con las representaciones de Brown, inspiradas en fuentes como la ciencia-ficción o los antiguos maestros, en las que las pinceladas engañan a la vista.