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domingo, agosto 09, 2026

Próximo al Alhambra, Granada

Esta pieza es un kálathos (o cálato), un recipiente cerámico emblemático de la cultura ibérica, datado generalmente entre los siglos IV y II a.C. Este tipo de vasija también se conoce popularmente en la arqueología española como un vaso en forma de "sombrero de copa" debido a su silueta cilíndrica invertida.

Características principales de la pieza:
  • Origen y estilo: Es un claro ejemplo de cerámica ibera bastetana. Muchas de estas vasijas se han recuperado en yacimientos y necrópolis del sur de España, como los de Almedinilla (Córdoba) o la necrópolis de Piquía (Jaén). 
  • Decoración: Muestra el clásico estilo geométrico bícromo con bandas horizontales de pintura roja (u ocre) obtenida a partir de óxido de hierro (hematites). Destacan los motivos de semicírculos concéntricos y líneas onduladas en vertical, trazados habitualmente con un pincel múltiple. 
  • Función: Aunque se utilizaban para el almacenamiento doméstico de productos valiosos (como miel, frutos secos o grano), su hallazgo más frecuente es en contextos funerarios, donde servían como urnas cinerarias para contener las cenizas del difunto junto a su ajuar. 
La pieza de la imagen ha sido minuciosamente restaurada a partir de numerosos fragmentos originales encontrados durante excavaciones arqueológicas, permitiendo apreciar su forma y motivos decorativos casi por completo.
Es completamente lógico que esta pieza arqueológica se encuentre expuesta allí, concretamente dentro del Hotel Porcel Alixares en Granada.
Este hotel, situado justo frente a la entrada principal de la Alhambra, destaca notablemente por su ambientación de inspiración andalusí y sus motivos históricos. El establecimiento acostumbra a decorar sus vitrinas, salones y zonas comunes con réplicas cerámicas de alta calidad y antigüedades para rendir homenaje al rico legado cultural e ibérico de Andalucía oriental.

¿Estás de visita por la zona de la Alhambra o te interesa conocer otros yacimientos arqueológicos cercanos en la provincia de Granada?

sábado, noviembre 21, 2015

Mitos: Eneas, origen de un imperio (I)

La fundación de Roma como fuerza política y geográfica se inició cuando el joven Eneas, príncipe de Troya, abandonó la ciudad y emprendió un largo viaje. Tras muchas aventuras llego a Italia, en la que tomó el mando de la zona del Lacio, junto al río Tiber, donde fundaría una ciudad e inició el largo linaje de reyes y emperadores romanos. Toda su vida estuvo influenciada por las luchas de Venus, su madre, y la diosa Juno.
Era hijo del príncipe Anquises -descendiente de la raza de Dárdano-, y de la diosa Afrodita (Venus en la mitología romana); su padre era además primo del rey Príamo de Troya. Eneas nació en el monte Ida. Su madre lo confió a las ninfas y al centauro Quirón, quienes lo criaron en la escuela del centauro en el monte y después lo devolvieron a su padre cuando tenía cinco años. Anquises llevó a su hijo a la ciudad, a casa de su cuñado Alcátoo, para que lo educase.
Se casó con Creúsa, una de las hijas de Príamo, con la cual tuvo un hijo, llamado Ascanio o Iulo. 
Causada por el rapto de Helena, mujer de extraordinaria belleza y esposa de Menelao, rey de Esparta, la Guerra de Troya puso en escena a ilustres héroes troyanos, como Héctor, y griegos, como Áyax el Grande, Aquiles y el célebre Odiseo (Ulises), hijo de Laertes y rey de Ítaca.
Eneas se convirtió en el más valeroso de los héroes troyanos, después de Héctor. En los combates que tuvieron lugar durante la Guerra de Troya, se vio auxiliado y favorecido en varias ocasiones por algunos dioses, según cuenta la narración de Homero: fue herido por Diomedes pero su madre Afrodita lo salvó. En la acción posterior la propia Afrodita fue herida por Diomedes. Apolo envolvió a Eneas en una nube y lo transportó a Pérgamo, donde fue curado por Artemisa y por Leto. Posteriormente Eneas estuvo a punto de ser nuevamente herido por Aquiles y fue nuevamente salvado por un dios, Poseidón.
En dos poemas perdidos del Ciclo Troyano, se ofrecían versiones diferentes acerca del destino de Eneas tras la caída de Troya: en la Pequeña Ilíada, Eneas fue parte del botín de Neoptólemo, el hijo de Aquiles y, tras la muerte de éste en Delfos, Eneas recobraba su libertad; sin embargo, en la Iliupersis, Eneas lograba escapar. Este último poema debió de constituir una de las fuentes principales de la tradición latina acerca de la fundación de Roma.
Eneas abandona Troya
Existían dos profecías sobre Eneas que él conocía: que fundaría una ciudad y que destruiría la ciudad de Cartago, ciudad del norte de África
En la tradición romana, las aventuras y sucesos posteriores a la guerra de Troya son narrados, entre otros, por el poeta romano Virgilio, en su Eneida, que era poeta oficial de Augusto.
Eneas llevando a Anquises, enócoe de figuras negras, hacia 520-510 a. C.
Cerámica, Museo del Louvre, París, Francia
Cuando Troya cayó en poder de los aqueos gracias a la célebre astucia de Odiseo, Afrodita dijo a su hijo que huyera de la ciudad, que no muriera como un buen troyano, pues Troya ya no existía y para él se había reservado otro futuro. Eneas huyó con su padre Anquises, su esposa Creúsa (a la que tuvo que abandonar por orden de los dioses o, según otra tradición, porque se perdió) y su hijo Iulo (también llamado Ascanio). Decidió irse llevándose con él a un grupo de seguidores. Entre los compañeros troyanos que huyeron con él, destacaban Acates, Sergeste, Acmón, el corneta Miseno y el médico Iapix. Se llevó también los Lares, los Penates así como, según algunas tradiciones, el Paladio.
Federico Barocci: Eneas saliendo de Troya, 1598. Óleo sobre lienzo.
Galleria Borghese, Roma, Italia
Eneas se dirigió con su grupo de troyanos en veinte naves a Macedonia. Posteriormente, cruzo el Egeo y las Islas Jónicas, llegó a Sicilia, hogar de los Cíclopes, una raza de gigantes de un solo ojo. Los marineros pudieron escapar con vida. Viajaron al sur, pero Juno los hizo naufragar en la costa del norte de África, porque intentaba proteger a la ciudad de Cartago. 
Giovanni Battista Tiepolo: Venus abandona a Eneas en las orillas de Libia, 1757.
Fresco. Valmarana, Vicenza, Italia.
Tras todas estas vicisitudes, llegó, con solamente siete naves, a Cartago, donde la reina Dido se enamoró de él. Pero por orden de Júpiter abandonó Cartago, y por ello la reina se suicidó. Más tarde, cuando Eneas descendió al Averno, trató de hablar con Dido, pero su fantasma se negó a perdonarlo. Las imprecaciones que formula Dido durante la partida de Eneas son reminiscencia de la llegada de Aníbal y de las guerras Púnicas. (Ver entradas Dido y Eneas I y II, en este mismo blog, de 15 de noviembre de 2015)
Grupo escultórico de Eneas, con su padre y su hijo. Mármol.
Mérida
__________
Enócoe: En Grecia Antigua, un enócoe, oinochoe o oenochoe es una jarra de vino que sirve para sacar el vino de una crátera —donde ha sido aguado— antes de servirlo.
Lares: Los Lares eran deidades romanas hijos de Lara (o Larunda), una de las náyades, y el dios Mercurio (algunas fuentes mencionan a Júpiter), cuyo origen se encuentra en los cultos etruscos a los dioses familiares.
Paladio: El Paladio o Paladión (del griego: Palládion), en la mitología grecorromana, era una estatua arcaica de madera que representaba a Atenea y se conservaba en Troya desde los tiempos de su fundación. Se decía que la estatua medía tres codos de altura, tenía los pies juntos, una lanza en la mano derecha y una rueca con un huso en la izquierda.
Penates: Eran, en la mitología romana, originalmente genios protectores del almacén del hogar. Posteriormente, se convierten en dioses de los hogares brindando protección a toda la casa (penates familiares o menores), existiendo también los protectores del estado (penates públicos o mayores). Estaban emparentados con los Lares, Genios y Larvae.

jueves, octubre 29, 2015

Mitos: Las hazañas de Belerofonte (II)

(cont.)
El mito fue trasladado a la Ópera en dos ocasiones: 
  • Con el título de Bellérophon (Belerofonte, LWV 57), se conoce a una tragedia musical estructurada en un prólogo y cinco actos compuesta por Jean-Baptiste Lully en 1679 con libreto de Thomas Corneille y Fontenelle, basado en parte de la Teogonía de Hesíodo. Philippe Quinault había escrito ya en 1665 un libreto sobre el tema de Belerofonte, héroe que derrotó a la Quimera montado en su caballo, Pegaso. Es a petición del rey que Thomas Corneille, tras el escaso éxito de Psyché, escribió el libreto, aunque Fontenelle reclamó la autoría en 1741. La obra se representó en la Académie Royale de Musique, el 31 de enero de 1679, y siguió representándose durante nueve meses con el siguiente reparto: Gaye (Apolo), el rey (Baco), Arnoul (Pan) en el prólogo, Beaumavielle (Jobate, rey de Licia), Mlle Saint-Christophle (Sthénoboée, viuda de Praetus, rey de Argos), Mlle. Aubry (Philonoé, hija de Jobate), Clédière (Belerofonte), Nouveau (Amisodar), el rey (La Pithie), Mlle. de La Prée (Pallas), Pulvigny (Un sacerdote). El éxito fue tal que Lully decidió hacer imprimir por primera vez una partitura suya en la prestigiosa imprenta C. Ballard.

  • Il Bellerofonte (título original en italiano; en español, Belerofonte) es una ópera seria en tres actos con música de Josef Mysliveček y libreto en italiano de Giuseppe Bonecchi, basado en el mito griego de Belerofonte. Se estrenó en el Teatro de San Carlos de Nápoles el 20 de enero de 1767. La ópera fue un encargo para festejar el cumpleaños del rey de España Carlos III y fue precedida en la representación de una cantata compuesta por el mismo compositor. El éxito obtenido en el Teatro San Carlos llevó a posteriores representaciones, entre las cuales destacan la de 7 de mayo de 1767 en Siena y la del año 1768 en Praga, la cual glorificó Mysliveček como compositor de fama incluso en su ciudad natal. Entre los cantantes de la época que destacaron con este trabajo se recuerdan a Anton Raaff y Caterina Gabrielli. La primera y única grabación de esta ópera se produjo en el año 1987 bajo Zoltan Pesko con el Coro Filarmónico Checo y de la Orquesta de Cámara de Praga.
Portada del libreto para su representación en Siena, 1767

miércoles, octubre 28, 2015

Mitos: Las hazañas de Belerofonte (I)

Belerofón o Belerofonte, también Belerofontes era un héroe de la mitología griega, cuyas mayores hazañas fueron matar a la Quimera y domar al caballo alado Pegaso. Era el hijo del rey Glauco de Corinto y de Eurímede, aunque algunas tradiciones le hacen hijo de Poseidón y Eurínome.
Quimera. Cerámica. Plato de figura rojas, Apulia,  350-340 a. C.
Museo del Louvre, París, Francia
Su nombre original era Hipónoo o Leofontes, sin embargo se lo cambió por el de Belerofonte (que significa “asesino de Belero”) después de haber matado accidentalmente a un tirano de Corinto llamado Belero. En otras versiones, mató accidentalmente a un hermano suyo a quien se le llama Deliades, Pirén o Alcímenes.
Cuando involuntariamente mató a su hermano, abandonó Corinto y se dirigió como suplicante, para purificarse, a la ciudad de Tirinto, a la corte del rey Preto. El rey Preto acogió a Belerofonte como huésped y lo purificó. La esposa del rey, llamada Estenebea (o Antea según otras fuentes) se enamora de él y trata de seducirlo, pero Belerofonte se niega a sus deseos.
Estenebea, ofendida, para vengarse por este desaire lo acusa falsamente de intentar seducirla o violarla. El rey de Tirinto se pone furioso creyendo verdadera la historia de Estenebea, pero no queriendo faltar a las sagradas leyes de la hospitalidad con la muerte directa de un huésped, encarga a Belerofonte llevar una carta sellada de recomendación, según dice, a su suegro el rey Ióbates (o Yóbates) de Licia, padre de Estenebea. En la carta, en realidad, le pedía al rey Iobates que diera muerte a Belerofonte.
Desconociendo las intenciones de Preto, Belerofonte llega a Licia. El rey Ióbates dispensó una afectuosa acogida a Belerofonte, con grandes muestras de hospitalidad. Los primeros nueve días se la pasaron en festejos. En la mañana del décimo día, el rey Ióbates abrió la carta que le entregara su huésped.
Para cumplir el encargo pidió como servicio a Belerofonte matar a la Quimera con la esperanza de que la fiera acabara con él. La Quimera era hija de Tifón y Equidna o de la Hidra de Lerna y tenía cabeza de cabra que exhalaba fuego, cuerpo de león y cola de dragón.
La fiera asolaba los fértiles campos y devoraba el ganado. Antes de emprender esta difícil tarea, Belerofonte consultó al adivino Poliido, quien le aconsejó capturar al caballo alado Pegaso. Pegaso era querido por las musas del monte Helicón, ya que con un golpe con su pata había hecho brotar la fuente de agua Hipocrene de la tierra.
Belerofonte no encontró a Pegaso en el monte Helicón, sino en la fuente Pirene en la Acrópolis de Corinto. La diosa Atenea entregó a Belerofonte una brida de oro para domarlo, y que Belerofonte colocó sobre su cabeza. En otras versiones, Atenea le entregó directamente a Pegaso después de haberlo domado ella misma o fue Poseidón el que le entregó a Pegaso.
Alexander Andreyevich Ivanov: Belerofonte es enviado a matar a la Quimera, 1829. 
Una vez armado se dirigió a confrontar a la Quimera. Montó a Pegaso y volando sobre la fiera, empezó a lanzarle flechas. Luego, introdujo la punta de su lanza en las fauces del monstruo, cuyo aliento de fuego fundió la punta de plomo; este se escurrió por su garganta, quemando los órganos vitales y de esta manera Belerofonte logró vencerla.
Tras ello, Ióbates le encargó combatir a los sólimos, unos vándalos que asaltaban la zona y cometían vandalismo, y posteriormente contra las Amazonas, las mujeres guerreras. Ambas empresas fueron realizadas por Belerofonte satisfactoriamente. Aún quiso matarle Ióbates a pesar de todo y preparó una emboscada contra él, enviando a sus mejores hombres, pero Belerofonte mató a todos. Finalmente Ióbates ofreció a su propia hija como esposa a Belerofonte y tuvieron tres hijos: Laodamía, Isandro e Hipóloco.
En algunas tradiciones, Antea se suicidó tras conocer la boda de Belerofonte. En otra tradición, él decidió hacerla pagar por su traición, por lo que fingió estar enamorado de ella y así la convenció de huir con él hacia Tirinto. Volando sobre el lomo de Pegaso, Belerofonte se encaminó hacia el mar y empujó a Antea a las aguas, quien cayó sobre las rocas de la costa.
Belerofonte matando a la Quimera. Escena pintada en el final
de una epinetron ático, alrededor de 425 a 420 a. J-C.
Belerofonte fue luego odiado por los dioses por motivos desconocidos y en cierta ocasión quiso llegar al Monte Olimpo montado sobre Pegaso. Sin embargo, el dios Zeus no fue tomado por sorpresa y clavó un aguijón en Pegaso por lo que logró enfurecerlo. Belerofonte no pudo tranquilizar al caballo y esto provocó que su jinete perdiera el equilibrio y se precipitase al vacío.
Según una tradición, Belerofonte logró sobrevivir la caída. Sin embargo, quedó cojo o ciego y terminó vagando por la llanura Aleya. Pegaso, por su parte, se remontó hacia el cielo donde se inmortalizó como una constelación. En otra versión, Belerofonte se precipitó al suelo por vértigo o terror y murió en la caída.
___________
Epinetrón: Aunque con forma de vaso, se trata de un utensilio de terracota cuya forma de teja terminada en un cascarón obedecía a un uso preciso. Estaba hecho para cubrir la rodilla, y servía para hilar la lana enrollada en la parte superior del mismo que no estaba decorada.
Epinetrón  de Eretria, escenas de gineceo, 430 a. C.
Se colocaba tal como muestra el dibujo: 

Fuente:
Pablo Soriano (2000). La mediación figurativa como Historia del Habitar público y privado. Vol. II. Nobuko: Argentina, pág. 200.
Profesora Adriana Assandri. Escultura y Pintura Griega. St. Brendan’s School. Presentación Powerpoint.
(cont.)

viernes, octubre 16, 2015

Mitos: Teseo y el Minotauro

La historia del Minotauro es el mito más famoso del gran héroe ateniense Teseo. Minos, rey de Creta, tenía al Minotauro (del griego Μινόταυρος [Minótauros]) era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro.Su nombre significa "Toro de Minos", y era hijo de Pasífae y el Toro de Creta. Fue encerrado en un laberinto diseñado por el artesano Dédalo, hecho expresamente para retenerlo, ubicado en la ciudad de Cnosos en la isla de Creta. 
Mosaico del laberinto
Cada nueve años, Minos obligaba al pueblo de Atenas a enviar a siete hombres y otras siete mujeres eran llevados al laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia; un barco de velas negras partía hacía la isla con su carga humana.
George F. Watts: El Minotauro.
Teseo se ofreció voluntario para ser uno de los enviados a Creta como alimento para el Minotauro, ya que planeaba matar a la bestia. El rey Egeo, temiendo que su hijo resultara herido o muerto, le pidió que izara una vela blanca cuando regresara para que él pudiera saber que su amado hijo Teseo estaba a salvo.
Cuando los atenienses llegaron a Creta, la hija del rey Minos, Ariadna (el Minotauro era su hermano), se enamoró de Teseo y le ofreció su ayuda a cambio de que le prometiera casarse con ella. Le dio a Teseo un ovillo, ató un extremo a la entrada del laberinto y Teseo entró en él, deshaciendo el ovillo por el camino. En el centro del laberinto encontró al Minotauro,  al que dio muerte a puñetazos. A continuación recogió el hilo y así pudo salir del laberinto e inmediatamente, acompañado por el resto de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a Atenas, tras hundir los barcos cretenses para impedir una posible persecución.
Teseo luchando con el Minotauro
Cuando regresó a Atenas olvido que debía su éxito a Ariadna y la abandonó en la isla de Naxos. Pero fue castigado por su crueldad. Los marineros olvidaron izar una vela blanca, y Egeo, que observaba desde la costa, supuso que Teseo había muerto, por lo que se lanzó desde un acantilado al mar, que desde entonces se llama Egeo. 
Angelica Kauffmann: Ariadna abandonada por Teseo,  1774.
Óleo sobre lienzo, Museum de Bellas Artes, Houston, Estados Unidos
Teseo, a partir de entonces, heredó el trono de Atenas y años después se casaría con una hermana de Ariadna llamada Fedra.

jueves, agosto 13, 2015

Mito: los celos de Anfitrite

Al igual que Zeus, Poseidón tenía un voraz apetito sexual. Estaba casado con la ninfa del mar Anfitrite (en griego, Άμφιτρίτη: el tercero que rodea el mar), con la que tuvo un hijo, Tritón, que era medio humano y medio pez. Según la Teogonía de Hesíodo, Anfítrite era hija de Nereo y Doris (por tanto, una nereida), o de Océano y Tetis (por tanto, una oceánide) según Apolodoro, quien sin embargo la menciona entre las nereidas además de entre las oceánides.
Théodore Devaulx: Anfítrite, 1866. Fachada norte de la Cour Carrée
 («patio cuadrado») del Palacio del Louvre, París, Francia
Poseidón tuvo muchos romances y engendró otros hijos, que se convirtieron en monstruos marinos o en dioses menores del mar. Anfitrite murió cansada de las infidelidades de su esposo, y llevó a cabo una terrible venganza contra una de sus amantes, la bella ninfa Escila. 
Gian Lorenzo Bernini: Tritón.
Fontana del Moro, Piazza Navona, Roma, Italia
Escila era una bella ninfa que llamó la atención de Poseidón. Sin embargo, su destino quedó sellado cuando la esposa de éste, Anfitrite, descubrió la pasión de su esposo por la ninfa y juró acabar con esta pasión.
Jan Gossaert: Neptuno y Anfitrite, 1516. Óleo sobre tabla.
Gemäldegalerie, Berlín, Alemania
Anfitrite echó unas hierbas en el agua del baño de Escila que la transformaron en un monstruo: de su cuerpo salieron seis cabezas de perro que ladraban y atrapaban todo lo que pasaba cerca de ellas. No es de extrañar que la pasión de Poseidon hacia su amante se enfriara enseguida y regresara con su esposa.
Paris Bordone: Anfítrite y Poseidón, circa 1560. Óleo sobre lienzo.
Colección privada. 
Escila se unió al terrible monstruo marino Caribdis (otra de las hijas de Poseidon, habida con Gea) en el estrecho de Mesina y las dos se convirtieron en el peligro más temido por los marineros de la antigüedad.
Representación de Escila, 450–425 a. C. Crátera.
Museo del Louvre, París Francia
En la Odisea de Homero se relata como seis de los compañeros de Ulises son asesinados al atravesar este peligroso estrecho. 

jueves, julio 02, 2015

Relatos: El mito de Orfeo (II)

(cont.)
Pintura: 
 Federico Cervelli: Orfeo y Eurídice
Gustave Moreau: Orfeo (1865)
Antonio García Vega: Muerte de Orfeo
Émile Jean Baptiste Philippe Bin: La muerte de Orfeo (1863).
Óleo sobre lienzo.
Émile Levy: Muerte de Orfeo (1866)
Alberto Durero: Muerte de Orfeo (1494). Grabado.
Hamburger Kunsthalle
Frederich Leighton: Orfeo y Eurídice (1864)
Louis Ducis: Orfeo y Eurídice
 Jean-Baptiste-Camille Corot:  Orfeo lamentando la muerte 
de Eurídice (c. 1861-65)
Jean-Baptiste Corot: Orfeo rescatando a Eurídice (1861)
Mihil Stefanescu: Orfeo en el Averno (1870)
Pedro Pablo Rubens: Orfeo y Eurídice, bajada al Averno (c. 1636 - 1638).
Óleo sobre lienzo. Museo del Prado, Madrid
Giorgio De Chirico: Orfeo, trovador cansado. Siglo XX
Escultura:
Michele Tripisciano: Muerte de Orfeo (1898). Yeso. 
Cine:

Jean Cocteau realizó una trilogía cinematográfica basada en el mito: La sangre de un poeta (Le sang d’un poète, 1932), su primera película; Orfeo (Orphée, 1950), y El testamento de Orfeo (Le testament d’Orphée, ou ne me demandez pas pourquoi!, 1960).
Marcel Camus dirigió la película Orfeo negro (Orfeu negro, 1959), en la que la historia de Orfeo y Eurídice se traslada al Carnaval de Río de Janeiro.

martes, junio 30, 2015

Relatos: El mito de Ofeo (I)

El héroe griego Orfeo, príncipe de Tracia, fue el músico más importante del mundo antiguo. Se decía que su voz y su música de lira eran tan armoniosas que hasta las piedras y los árboles respondía a ellas. Cuando su esposa Eurídice murió, Orfeo decidió emplear sus habilidades como músico para resucitarle. Estamos ante una historia de valentía y heroicidad que acabó trágicamente y que ha inspirado a muchos artistas: compositores, escritores, pintores, directores de cine...
Orfeo representado en un mosaico romano.
Museo Arqueológico Regional de Palermo.
Cuando la amada esposa de Orfeo, Eurídice, murió a causa de la mordedura de una serpiente, nuestro héroe decidió realizar un peligroso viaje a los infiernos para recuperarla. Cuando llegó, tocó y cantó para Hades y Perséfone, que se sintieron conmovidos por su elocuente música.
Hades le dijo a Orfeo que podía llevarse a su esposa de vuelta a la tierra de los vivos con una única condición: que cuando la sacara de los infiernos no la mirara. La pareja inició su viaje, pero al final Orfeo no pudo resistirse a mirar a su amada esposa. Inmediatamente, Eurídice fue obligada a detenerse. Hades la devolvió a los infiernos y Orfeo tuvo que volver solo.
Orfeo nunca se volvió a casar y murió de forma terrible,  cuando las menades, borrachas, le desgarraron el cuerpo, furiosas por su falta de interés por las mujeres. Milagrosamente, su cabeza llegó flotando a la isla de Lesbos, cantando mientras flotaba. 
El mito de Orfeo en el arte: 
Literatura:
  • A una sangría de un pie de Góngora
    Herido el blanco pie del hierro breve,
    Saludable si agudo, amiga mía,
    Mi rostro tiñes de melancolía,
    Mientras de rosicler tiñes la nieve.

    Temo (que quien bien ama, temer debe)
    El triste fin de la que perdió el día,
    En roja sangre y en ponzoña fría
    Bañado el pie que descuidado mueve.

    Temo aquel fin, porque el remedio para,
    Si no me presta el sonoroso Orfeo
    Con su instrumento dulce su voz clara.

    ¡Mas ay, que cuando no mi lira, creo
    Que mil veces mi voz te revocara,
    Y otras mil te perdiera mi deseo!

  • Orfeo burlesco, de Francisco de Quevedo
Orfeo por su mujer,
dicen que bajo al Infierno;
y por su mujer no pudo
bajar a otra parte Orfeo.
Dicen que bajó cantando
y por sin duda lo tengo,
pues en tanto que iba viudo,
cantaría de contento.
Montañas, riscos y piedras
su armonía iban siguiendo,
y si cantara muy mal
le sucediera lo mesmo.
Cesó el penar en llegando
y en escuchando su intento,
que pena no deja a nadie
quien es casado tan necio.
Al fin pudo con su voz
persuadir los sordos reinos;
aunque el darle a su mujer
fue más castigo que premio.
Diéronsela lastimados,
pero con Ley se la dieron:
que la lleve y no la mire,
ambos muy duros preceptos.
Iba el delante guiando,
al subir; porque es muy cierto
que al bajar son las mujeres
las que nos conducen, ciegos.
Volvió la cabeza el triste;
si fue adrede, fue bien hecho;
si acaso, pues la perdió,
acertó esta vez por yerro.
Esta conseja nos dice
que si en algún casamiento
se acierta, ha de ser errando,
como errarse por aciertos.
Dichoso es cualquier casado
que una vez quedó soltero;
mas de una mujer dos veces,
es ya de la dicha extremo.
  • Orfeo (1624), de Juan de Jáuregui.
Gozaba juvenil el Trace Orfeo 
De libre edad la primavera ociosa, 
Dando á sus afios regalado empleo 
La lira dulcemente numerosa: 
No al vinculo legal del Himeneo 
Afectos cede , ni á ia Cipria Diosa, 
Qual si anteviera el ánimo presago 
Ya por su medio el venidero estrago. 

Ama su voz, que en dulce melodía
de otro amor le divierte, i le enagena;
bien que la misma voz, con tirania,
toda hermosura libre a amar condena:
assi que en unas armas poseía
propria defensa, con ofensa agena,
siendo el sonoro canto (mientras pudo)
del Amor flecha, i a su flecha escudo.

Mas entre las beldades que atropella. 
De inquieta llama causador y esento. 
Fué la excepción Eurídice mas bella. 
Que impuso apremios á su libre intento: 
Ama vencido el que imperava, i ella 
Juzga felicidad el vencimiento. 
¡Ay quántas veces aduló engañosa 
La desdicha , con máscara dichosa! 

En la Ninfa gentil toda belleza 
Su imperio ostenta, explica su tesoro, 
Cielos cifra su rostro, su cabeza 
Vierte sobre los hombros lluvias de oro: 
Allí el halago, y virginal terneza 
Gozo prometen y originan lloro: 
Allí entre flores de vivaz semblante 
Acónito mortal gustó el amante. 

A Euridice, ya Numen de hermosura,
Cintia i Venus beldades inferiores
postran como a la luz del Sol mas pura
plebeyos astros ceden esplendores,
o a la rosa, que el murice pupura
cetro oloroso las silvestres flores.
Su docil genio, su pureza onesta
reciben culto de Minerva i Vesta.

Emulo varonil, hermoso opuesto 
Fué el joven de la Ninfa generosa. 
Donde el mérito pudo, contrapuesto,
Solicitar la unión mas amorosa: 
Un pecho y otro á dominar dispuesto 
Emprendió la victoria presurosa,
Mas á un tiempo, en amar, no precedidos 
Se hallaron vencedores y vencidos. 

A indisolubles vinculos estrechos
ya reduzen alternas aficiones,
i en la especie de Dicha satisfechos
se consienten reciprocas prisiones:
ya alverga un coraçon en ambos pechos,
o bien un alma en ambos coraçones:
fin que otorgassen al consorcio dino
piedad las amenazas del Destino

Cautelar pudo al advertido esposo 
(Mas al amor la providencia implica) 
De azares el concurso temeroso, 
Que ya en su boda breve llanto indica. 
No asiste Juno; no loquaz i airoso 
El Dios nupcial su ceremonia esplica; 
De obscura antorcha, con desorden ciego  
Arde en su mano, reluchando el fuego.
  • Orfeo en lengua castellana (1624), de Juan Pérez Montalbán.
  • Los sonetos a Orfeo (Sonette an Orpheus), de Rainer Maria Rilke. Todo el ciclo de los 55 Sonetos a Orfeo fue escrito por Rilke en un rapto de inspiración en febrero de 1922, algunos días después de terminadas sus famosas Elegías del Duino.

Soneto Nº 2 de la Primera Parte


Era una niña casi; nació
de una felicidad conforme de canto y lira, 
clara brillaba a través de sus velos de primavera
y un lecho se hizo en mi propio oído.

Y ella durmió en mí. Y todo era su sueño.
Los árboles que admiré un día,
la pradera sentida, esa sensible lejanía
y todos los asombros que me conmovieron.

Ella durmió el mundo. ¿Cómo, oh dios del canto,
la creaste, para que no anhelara primero
estar despierta? Mira, ella nació y durmió.

Su muerte, ¿dónde está? ¡Oh!, ¿inventarás aún este tema
antes que se consuma tu canto? ¿Hacia dónde,
desde mí, se hundirá ella?... Era una niña casi...

Música:
  • L'Orfeo, favola in musica (1607), ópera de Claudio Monteverdi.
Portada de L'Orfeo (1609)
  • Eurídice (1660), ópera pastoral de Jacopo Peri.
Portada de la primera edición
  • Orfeo y Eurídice (1762), ópera de  Christoph Willibald von Gluck.
  • Orfeo S.98 (Orpheus) (1853-1854), poema sinfónico de Franz Liszt. Es un poema sinfónico compuesto por Franz Liszt entre 1853 y 1854. Es el cuarto de su ciclo de trece Poemas sinfónicos escritos durante su periodo en Weimar. Fue representado por primera vez el 16 de febrero de 1854, dirigido por el propio compositor, como una introducción de la ópera de Christoph Willibald Gluck Orfeo y Eurídice. El motivo de la representación fue la celebración del cumpleaños de la gran duquesa María Pávlovna Románova, que era una música aficionada y mecenas del compositor en Weimar.
  • Orfeo en los infiernos (1858), ópera de Jacques Offenbach.
Cerámica:


Ánfora de figuras rojas de Nola (440 a. C.):
Las ménades matan a Orfeo.
(cont.)