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jueves, noviembre 05, 2015

Mitos: El juicio de Paris (III)

(cont.)
Enrique Simonet Lombardo: El juicio de Paris, 1904. Óleo sobre lienzo.
Museo de Bellas Artes, Málaga, España
Eduard Veith: El juicio de Paris. Óleo sobre cartón.
 Dorotheum, Viena, Austria
Harald Giersing: El juicio de Paris, 1909. Óleo sobre tabla.
Statens Museum for Kunst, 
Copenhagen, Dinamarca
Alfons Mucha: El juicio de Paris, 1895. Técnica mixta.
Colección Privada.
Paul Gauguin: El juicio de Paris, 1902. Óleo sobre lienzo.
Galería Nacional, Praga, República Checa
Pierre-Auguste Renoir: El juicio de Paris, entre 1908 y 1910. Óleo sobre lienzo.
Museo de Arte, Hiroshima, Japón
Darío Ortiz: El juicio de Paris o Paris y las prepago, 2006. Óleo sobre lienzo.
 Jacques Clément Wagrez: El juicio de Paris u Homenaje a la belleza.
André Lhote: El juicio de Paris, siglo XX.
Ivo Saliger: El juicio de Paris, 1939. Óleo sobre lienzo. 

miércoles, noviembre 04, 2015

Mitos: El juicio de Paris (II)

(cont.)
Frans Floris: El juicio de Paris, 1550. Óleo sobre tabla.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusia
Pedro Pablo Rubens: El juicio de Paris, 1597-1599. Óleo sobre lienzo.
National Gallery, Londres, Reino Unido
Henryk Siemiradzki: El juicio de Paris, 1892. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional, Varsovia, Polonia
Pedro Pablo Rubens: El juicio de Paris, 1632-1635. Óleo en tabla de roble.
National Gallery, Londres, Reino Unido
Peter Paul Rubens: El juicio de Paris, 1638-1639. Óleo sobre tabla.
Museo del Prado, Madrid, España
Jacob Jordaens: El juicio de Paris. Óleo sobre lienzo.
Narodna galerija, 
Ljubljana, Eslovenia
Luca Giordano: El juicio de Paris, entre 1681 y 1683.Óleo sobre lienzo.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusia
José Camarón y Bononat: El juicio de Paris, Óleo sobre lienzo.
Antoine Watteau: El juicio de Paris, entre 1718 y 1721. Óleo sobre tabla.
Museo del Louvre, París, Francia
Anton Raphael Mengs: El juicio de Paris, 1757. Óleo sobre lienzo.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusi
a
Anselm Feuerbach: El juicio de Paris, entre 1869 y 1870. Óleo sobre lienzo.
Kunsthalle, Hamburgo, Alemania
Henryk Siemiradzki: El juicio de Paris, 1892. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional, Varsovia, Polonia
(cont.)

martes, noviembre 03, 2015

Mitos: El juicio de París (I)

En la antigüedad mítica se celebraron unas importantes bodas a la que estaban invitados dioses y mortales. Los contrayentes eran Peleo y Tetis, un mortal y una diosa, lo que explica la afluencia de invitados. Tetis, una nereida, hija de Nereo, antiguo y anciano dios del mar, era, por tanto, una divinidad marina e inmortal y Peleo, discípulo del centauro Quirón, era el afortunado mortal que tenía el privilegio de casarse con una diosa.
Jan Sadeler: Boda de Tetis y Peleo. Óleo sobre lienzo.
Pero no todos habían sido invitados a la fiesta: la diosa Éride (la diosa de la discordia) quiso hacer notar su ausencia y se presentó en la fiesta con una manzana de oro que tenía grabada la siguiente frase: "Para la más bella". Lanzó la manzana sobre la mesa donde se sentaban los dioses y se fue.
Tres de las diosas presentes en el banquete, Hera, Atenea y Afrodita, se creyeron merecedoras del título y se lanzaron a por la manzana. La enojosa situación que se produjo entonces no tenía fácil solución y ni el mismo Zeus quiso intervenir en una decisión tan comprometida.
Jacob Jordaens: La boda de Tetis y Peleo, 1633. Óleo sobre lienzo.
 Museo del Prado, Madrid, España.
Encargó a su fiel hijo Hermes que condujese a las tres diosas al monte Ida, en la llanura de Troya, y se las presentase a Paris, bello joven, hijo del rey Príamo de Troya, que pastoreaba los rebaños reales en aquel lugar. Él debía ser el encargado de dirimir el pleito, según voluntad de Zeus, y así se lo explicó el dios mensajero Hermes al asustado joven.
Abraham Bloemaert: La boda de Tetis y Peleo, 1638.  
Mauritshuis, La Haya, Países Bajos (Holanda)
Durante el juicio cada diosa hizo valer sus méritos al título pero además le prometieron a Paris beneficiosos dones si éste fallaba a su favor. Hera se comprometió a hacerle soberano de toda el Asia. Atenea le ofreció la prudencia y la victoria en todos los combates y Afrodita le brindó el amor de la mortal más hermosa de Grecia, Helena de Esparta.
Paris dio la manzana a Afrodita, granjeándose así la fiel protección de la diosa para él y los suyos para siempre, y la enemistad de las otras dos diosas lo que quedará reflejado en la Guerra de Troya.
El juicio de Paris en el arte
El juicio de Paris, Siglo III d. C..Mosaico romano encontrado en la ciudad siria
de Antioquia y depositado actualmente en el Museo del Louvre, París, Francia
 Maestro de los paneles de Argonaut: El juicio de Paris, circa 1480. Temple sobre tabla.
Museo de Arte Fogg, Universidad de Harvard, Cambridge, Estados Unidos
Sandro Botticelli: El Juicio de Paris, entre1483 y 1485. Temple sobre tabla.
Fondazione Giorgio Cini, Venecia, Italia
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1512 y 1514. Óleo sobre madera de tilo.
Museo de Arte Kimbell, 
Fort Worth, Texas, Estados Unidos
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1516 y 1518. Óleo sobre tabla.
Art Museum, 
Seattle, Estados Unidos
Lucas Cranach, el Viejo: El juicio de Paris, 1528. Témpera sobre tabla.
 Metropolitan Museum of Art, Nueva York, Estados Unidos
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1537 y 1540. Óleo sobre tabla.
Royal Collection, Londres, Reino Unido
Frans Floris: El juicio de Paris, 1548. Óleo sobre tabla de roble.
Museumslandschaft of Hesse in Kassel
(cont.)

viernes, octubre 16, 2015

Mitos: Teseo y el Minotauro

La historia del Minotauro es el mito más famoso del gran héroe ateniense Teseo. Minos, rey de Creta, tenía al Minotauro (del griego Μινόταυρος [Minótauros]) era un monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro.Su nombre significa "Toro de Minos", y era hijo de Pasífae y el Toro de Creta. Fue encerrado en un laberinto diseñado por el artesano Dédalo, hecho expresamente para retenerlo, ubicado en la ciudad de Cnosos en la isla de Creta. 
Mosaico del laberinto
Cada nueve años, Minos obligaba al pueblo de Atenas a enviar a siete hombres y otras siete mujeres eran llevados al laberinto como sacrificio para ser el alimento de la bestia; un barco de velas negras partía hacía la isla con su carga humana.
George F. Watts: El Minotauro.
Teseo se ofreció voluntario para ser uno de los enviados a Creta como alimento para el Minotauro, ya que planeaba matar a la bestia. El rey Egeo, temiendo que su hijo resultara herido o muerto, le pidió que izara una vela blanca cuando regresara para que él pudiera saber que su amado hijo Teseo estaba a salvo.
Cuando los atenienses llegaron a Creta, la hija del rey Minos, Ariadna (el Minotauro era su hermano), se enamoró de Teseo y le ofreció su ayuda a cambio de que le prometiera casarse con ella. Le dio a Teseo un ovillo, ató un extremo a la entrada del laberinto y Teseo entró en él, deshaciendo el ovillo por el camino. En el centro del laberinto encontró al Minotauro,  al que dio muerte a puñetazos. A continuación recogió el hilo y así pudo salir del laberinto e inmediatamente, acompañado por el resto de atenienses y por Ariadna, embarcó de vuelta a Atenas, tras hundir los barcos cretenses para impedir una posible persecución.
Teseo luchando con el Minotauro
Cuando regresó a Atenas olvido que debía su éxito a Ariadna y la abandonó en la isla de Naxos. Pero fue castigado por su crueldad. Los marineros olvidaron izar una vela blanca, y Egeo, que observaba desde la costa, supuso que Teseo había muerto, por lo que se lanzó desde un acantilado al mar, que desde entonces se llama Egeo. 
Angelica Kauffmann: Ariadna abandonada por Teseo,  1774.
Óleo sobre lienzo, Museum de Bellas Artes, Houston, Estados Unidos
Teseo, a partir de entonces, heredó el trono de Atenas y años después se casaría con una hermana de Ariadna llamada Fedra.

domingo, septiembre 20, 2015

Mitos: los trabajos de Heracles (IV)

(cont.)
10.- Robar el ganado de Gerión.
Gerión era un monstruoso gigante, hijo de Crisaor y Calírroe. Es descrito como un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades, según la mayoría de las versiones. Aunque no se suele especificar la forma exacta de la unión entre los tres cuerpos, se le suele representar con una unión lineal o radial por las cinturas. A veces se le retrata con alas, pero no es usual. Aparte de estas características, su aspecto mayoritario era humano. Vivía en la isla Eriteia (actualmente Cádiz), más allá de las columnas de Hércules, ya en el Océano.
Heracles luchando con Gerión, ánfora datada en ca. 540 a. C.
Museo del Louvre, París, Francia
Heracles emprendió el viaje hacia la isla Eriteia. Mientras viajaba hacia allí, cruzó el desierto libio (Libia era el nombre genérico de África para los griegos) y quedó tan frustrado por el calor que se puso a dispararle flechas a Helios, el sol. Éste le rogó que parase, y Heracles pidió a cambio la copa dorada que el dios utilizaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este. El héroe usó esta copa para el viaje hacia Eriteia, pero encontró el paso cerrado por las rocas al terminarse el Mediterráneo. Heracles las apartó abriendo el estrecho de Gibraltar y poniendo como límites de éste las columnas de Hércules, situada la primera en el peñón de Gibraltar y la segunda en el monte Hacho de Ceuta, con una altitud de 204 metros (según otras versiones en el monte Musa de Marruecos, con una altitud de 851 m).
Hércules combatiendo al gigante Gerión; relieve de mármol descubierto en el sitio de la villa romana de Chiragan (Martres-Tolosane, Haute-Garonne)., Finales del siglo III. Museo Saint.Raymond, Toulouse, Francia
Heracles luchando con Gerión, ánfora datada en ca. 540 a. C. Museo del Louvre.
El ganado de Gerión estaba guardado en una cabaña custodiada por Ortro, perro de dos cabezas hermano de Cerbero, y por el pastor Euritión. Heracles mató a ambos, y cuando llegó Gerión, según algunas versiones avisado por Menecio, el pastor del Hades, lo mató también, desgarrando su cuerpo en los tres de que estaba formado.
El héroe se dispuso a llevar el ganado a Euristeo. Durante el camino, en la escala que hizo en el monte Aventino de Roma, un gigante llamado Caco le robó a Heracles parte del ganado mientras dormía (según las versiones romanas). El gigante hizo caminar a las reses marcha atrás para no dejar huellas, una repetición del truco del joven Hermes. Según algunas versiones, Heracles pasó con el resto del ganado frente a una cueva donde Caco escondía las reses robadas, y entonces empezaron a llamarse unas a los otras, descubriendo así el héroe el escondrijo del ladrón. Según otras, Caca, la hermana de Caco, le dijo a Heracles dónde escondía su hermano el producto del robo. El héroe mató a Caco y recuperó la parte del ganado robada por éste.
Según la mitología romana, Heracles fundó un altar en el lugar donde el Foro Boario, el mercado de ganado, se celebraría posteriormente.
Al pasar por Sicilia, el héroe fue retado a un combate por Érice, el rey de la isla, que era un fortísimo boxeador. Heracles apostó parte del ganado y su adversario, muy seguro de sí mismo, puso en juego su reino. Pero fue el héroe quien ganó el combate, en el cual mató a Érice, que fue enterrado en el templo dedicado a su madre Afrodita en la montaña a la que dio nombre: Erice. Heracles dejó el reino a sus habitantes diciéndoles que en la posteridad enviaría a sus descendientes a gobernar (estos descendientes serían los heráclidas, capitaneados por su sobrino Yolao).
Para molestar al héroe, Hera envió un tábano para que picase a las reses, irritándolas y esparciéndolas. Después, la diosa envió una inundación que elevó el nivel de un río tanto que Heracles no podía vadear el ganado. Éste se puso a apilar piedras en el río, construyendo un camino por el cual condujo a las reses.
Más tarde, Equidna asaltó a Heracles y le robó el ganado. Cuando el héroe fue a reclamarlo, la ninfa pidió como rescate que mantuviera relaciones sexuales con ella. Heracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites.
Por fin el héroe llegó a Micenas con el ganado, el cual fue sacrificado a Hera por orden de Euristeo.
11.- Robar las manzanas del jardín de las Hespérides.
Los árboles del jardín de las ninfas Hespérides daban manzanas de oro. Heracles capturó primero al anciano del mar (halios geron), el dios marino que cambiaba de forma, y le exigió que le indicara la ubicación de dicho jardín. El anciano acabó dándole la información.
Heracles robando las manzanas del Jardín de las Hespérides. Detalle del mosaico romano de 
Los doce trabajos de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
En algunas versiones, el héroe conoce al principio o al final del trabajo a Anteo, que era invencible siempre que estuviese en contacto con su madre, Gea, la Tierra. Heracles lo mató sujetándolo en vilo y aplastándolo con un fuerte abrazo.
Heródoto afirma que el héroe se detuvo en Egipto, donde los soldados del rey Busiris le apresaron, ya que el monarca, para calmar la ira de los dioses, les había prometido entregar en sacrificio a todos los extranjeros (aunque según otras versiones le escogió a dedo para su sacrificio anual). Heracles estuvo retenido junto a los otros desdichados sentenciados a muerte, pero logró romper sus cadenas (cuerdas, según otras versiones) y evadirse. Viendo el cruel régimen al que estaba sometido Egipto, decidió enfrentarse a Busiris, al cual mató, salvando así la vida de todos los presos extranjeros.
Heracles en el Jardín de las Hespérides. Lateral de un pelike ático de figuras rojas, ca. 380-370 a. C., atribuido al pintor de Pasitea. Museo del Louvre, París Francia
Llegando finalmente al Jardín de las Hespérides, Heracles engañó a Atlas para que cogiese algunas manzanas del jardín ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas, puesto que el titán no tendría problema alguno para hacerlo, ya que era el padre de las Hespérides (aunque según algunas versiones, tan sólo tenían un simple parentesco). Al volver, Atlas decidió no aceptar el sujetar los cielos de nuevo, y en vez de eso se ofreció a llevar las manzanas a Euristeo él mismo, pero Heracles volvió a engañarlo aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la única condición de que éste sujetase el cielo un momento para que el héroe pudiera ponerse su capa más cómodamente. Atlas accedió, y entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.
Según otras versiones, el héroe era la única persona que robaba las manzanas (además de Perseo), si bien Atenea las devolvía luego a su lugar correcto en el jardín.
Las manzanas eran consideradas por algunas versiones las mismas «manzanas de dicha» que tentaron a Atalanta, y según otras, una de ellas era la «manzana de la discordia» usada por Eris para provocar un concurso de belleza en el Olimpo (que terminaría dando lugar a la Guerra de Troya), poniéndola como premio.
12.- Capturar a Cerbero y sacarlo de los infiernos.
Heracles viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos, que le enseñarían cómo entrar en el Hades y cómo salir vivo de él. Éstos también le permitirían absolverse un poco más de la culpa de haber matado a su mujer, a sus hijos y a sus sobrinos (algo extra a los doce trabajos).
Hércules y Cerbero. Detalle del mosaico romano de Los doce trabajos 
de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
El héroe encontró la entrada al inframundo en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasarla al entrar y al salir. Gracias a la insistencia de Heracles y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte. Mientras navegaban, se encontraron a Teseo y a Pirítoo, que habían sido apresados por el dios Hades mientras intentaban raptar a Perséfone, el cual los había sujetado mágicamente a un banco. Heracles tiró de Teseo y logró arrancarlo del banco, pero parte de sus muslos se quedaron pegados a éste (esto explica por qué los descendientes del héroe ateniense tenían los muslos tan delgados). Pero cuando intentó liberar a Pirítoo la tierra se puso a temblar, por lo que tuvo que abandonarlo. 
Francisco de Zurbarán: Hércules y el can Cerbero. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España
Existen dos versiones:
Versión primera: Para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente pidió permiso al dios Hades, y éste accedió con la condición de que no hiciera daño al animal. El héroe obedeció, tratando a Cerbero amablemente, y éste, halagado al recibir por primera vez ese tratamiento, lo acompañó dócilmente.
Versión segunda:Heracles disparó una flecha al dios Hades, dejándolo fuera de combate, y tras una violenta lucha contra Cerbero, logró capturarlo y lo arrastró a través de la cueva Aquerusia al exterior del Hades.

sábado, septiembre 19, 2015

Mitos: Los trabajos de Heracles (III)

6.- Matar a los Pájaros del Estínfalo.
Los Pájaros del Estínfalo eran unas aves que tenían pico, alas y garras de bronce. Poblaban la región y el bosque de alrededor del lago Estínfalo. Euristeo encomedó a Heracles como sexto trabajo que acabara con estos pájaros ya que constituían un auténtico peligro, pues eran carnívoros y en ocasiones atacaban al ganado o a la población, y sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos.
Matando a los pájaros de Estínfalo, detalle del Mosaico de los trabajos de Heracles, 
procedente de Liria, (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
Heracles llegó al Estínfalo y se puso a disparar su arco contra las aves, derribando a muchas de ellas. Pero poco a poco se vio impotente ante su misión, puesto que eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le servía de nada, ya que en el aire no podía atraparlas. Entonces apareció Atenea, le dio un cascabel (una campana o un címbalo, según otras versiones) de bronce y le dijo que lo tocara desde la cima de una colina elevada. Al hacerlo, los pájaros se asustaron de tal modo que emprendieron el vuelo y jamás se los volvió a ver en el lago ni en el bosque. La mayoría huyeron a la isla de Ares, en el mar Negro (donde fueron encontrados por los argonautas), pero algunos de ellos se dirigieron a Micenas. Cuando Heracles regresó a la dicha polis, Euristeo se hallaba en su refugio, ya que varios de los pájaros del Estínfalo revoloteaban alrededor de su palacio. Al ver esto, Heracles sonó su cascabel y las aves se alejaron de allí.
Alberto Durero: Hércules y los pájaros de Estínfalo, 1500
7.- Capturar al Toro de Creta.
El Toro de Creta fue el toro que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecer un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños como semental en vez de sacrificarlo. Poseidón, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera con él un hijo, Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro, convirtiéndolo en un terrible animal salvaje que echaba fuego por las narices.
Autor desconocido: Hércules y el toro de Creta, finales del siglo XVI
Heracles se presentó ante Minos, que le autorizó para capturar al toro (si podía), puesto que éste estaba causando estragos en Creta. Heracles consiguió subir al lomo del animal y conducirlo hasta Micenas a través del mar Egeo. Euristeo, al ver al hermoso toro, lo quiso ofrecer a Hera, pero ésta lo rechazó al ver la ferocidad del animal, por lo que se lo dejó en libertad.
El toro atravesó la Argólide y cruzó el istmo de Corinto, causando estragos allá por donde pasaba, hasta que Teseo logró matarlo en la llanura de Maratón, próxima a Atenas, la ciudad de la que era héroe.
Heracles y el toro de Creta,  detalle de un lécito ático de figuras negras, 
ca. 480–470 BC. encontrado en Atena.Museo del Louvre, París, Francia
8.- Robar las Yeguas de Diomedes.
Las Yeguas de Diomedes eran cuatro animales carnívoros (veinte, según otras versiones) que el gigante Diomedes tenía encadenados, alimentándolos con la carne de sus inocentes huéspedes.
Heracles y las Yeguas de Diomedes. Detalle del mosaico romano de Los doce trabajos de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
Heracles partió con un grupo de voluntarios consiguiendo arrebatar las yeguas a su dueño, el cual fue con su ejército tras los ladrones. Heracles envió a su amigo y amante Abdero a la custodia de las yeguas mientras él y sus hombres hacían frente a Diomedes y los suyos. Pero mientras Abdero apartaba de la lucha el carro al que estaban atadas, las yeguas se soltaron y lo devoraron. Heracles y sus hombres vencieron al ejército enemigo, y el héroe mató a Diomedes arrojándolo a sus propias yeguas, que lo devoraron sin compasión. Los pocos adversarios que quedaban en pie huyeron aterrados al ver cómo los sanguinarios animales daban buena cuenta de su líder. Al terminar de comérselo, las yeguas se volvieron inexplicablemente mansas, y Heracles las pudo atar de nuevo al carro del fallecido Diomedes y llevárselas a Micenas, donde fueron entregadas a Euristeo, que se las regaló a Hera. Se dice que murieron en el Monte Olimpo, devoradas por las fieras y las alimañas. Según la tradición, Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, descendía de una de estas yeguas.
Charles Le Brun: Heracles matando a Diomedes, siglo XVII
En honor a su amigo y amante Abdero, devorado por las yeguas mientras luchaba a su lado, Heracles fundó junto a su tumba la ciudad de Abdera, donde como último homenaje, instauró los Juegos Olímpicos. Cuenta la leyenda que en la primera edición no hubo carreras de carros, puesto que ésta fue la causa de la muerte de Abdero.
9.- Robar el cinturón de Hipólita.
Admete, la hija de Euristeo, fue la que dispuso el noveno trabajo de Heracles, que consistía en robar el cinturón mágico de la reina amazona Hipólita, a la cual se lo había regalado su padre, Ares.
Existen dos versiones de este trabajo:
Heracles lucha contra las amazonas, ánfora ática de figuras negras
530–520 a. C. Museo del Louvre, París, Francia
Versión primera: 
Hipólita, al enterarse de los motivos de la llegada de Heracles, le prometió darle el cinturón, pero Hera, disfrazada de amazona, propagó el rumor de que Heracles y sus acompañantes habían raptado a la reina, por lo que las amazonas atacaron la nave de Heracles. Este pensó que la promesa de Hipólita había sido un engaño, combatió contra las amazonas, mató a Hipólita y le quitó el cinturón.
Liebig: Heracles y el cinturón de Hipolita, 1927
Versión segunda:
Heracles secuestra a Melanipa, una de las hermanas de Hipólita, y exige el cinturón como rescate. La reina amazona se lo acaba dando y el héroe libera a su hermana. Mientras tanto, Teseo secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita, y trata de huir con ella junto a Heracles. Hera, la eterna enemiga del héroe, informa a las amazonas del secuestro de Antíope, con fin de que ataquen a Teseo, y lo más placentero para ello, a Heracles. Así sucede, pero ambos logran huir, y se llevan a Antíope, con la cual Teseo acaba casándose (muchas versiones le atribuyen a ella la maternidad de Hipólito, el hijo de Teseo e Hipólita; incluso hay algunas versiones que ponen como madre a Melanipa). Las amazonas tratan de recuperarla sin éxito atacando Atenas (según algunas versiones, Antíope muere en el ataque).
Antes de huir, Heracles mata a Hipólita y se lleva su hacha, la cual regalaría a su futura mujer Ónfale, que la guarda en las regalías de los reyes lidios. También Zeus empuña esta arma en una de sus representaciones estatuarias.
(cont.)