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jueves, julio 30, 2026

Estatua colosal de Akenatón, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es una de las famosas estatuas colosales del faraón Akenatón (originalmente llamado Amenhotep IV). Tallada en piedra arenisca durante el Imperio Nuevo, concretamente en la XVIII Dinastía (hacia 1353-1336 a. C.), procede del Templo de Atón en Karnak y se exhibe en la planta baja del histórico Museo Egipcio de El Cairo.
Esta serie de colosos revolucionó la historia del arte egipcio debido a la radical ruptura estética que introdujo el monarca.
La revolución del Estilo de Amarna
Akenatón abolió el tradicional culto politeísta egipcio para instaurar el primer monoteísmo documentado de la historia, centrado en el dios solar Atón. Esta revolución religiosa trajo consigo el nacimiento del Periodo de Amarna, un estilo artístico único caracterizado por un expresionismo exagerado y rasgos anatómicos andróginos que desafiaron los milenarios cánones tradicionales:
- Facciones distorsionadas: El rostro del faraón se muestra extremadamente alargado, con ojos estrechos y almendrados, pómulos muy marcados, una barbilla prominente y caída, y labios gruesos de un realismo casi exagerado.
- Morfología andrógina: El torso exhibe hombros estrechos que contrastan con unas caderas marcadamente anchas, muslos voluminosos y un vientre abultado y flácido. Esta fisonomía pretendía fusionar los atributos masculinos y femeninos para representar al rey como el reflejo terrestre de Atón, considerado el "padre y madre de la humanidad".
Detalles y atributos de la escultura
- Símbolos de autoridad real: El monarca cruza los brazos sobre su pecho en la tradicional postura osiríaca de los difuntos, sosteniendo originalmente los cetros sagrados del poder (el cayado y el flagelo, hoy fragmentados). Sus muñecas conservan los relieves de gruesos brazaletes reales.
- Coronas y vestimenta: Sobre su cabeza porta una combinación de la Doble Corona (Pschent) del Alto y Bajo Egipto yuxtapuesta sobre el tocado Khat. Su cintura se encuentra ceñida por un amplio cinturón decorado con cartuchos reales, justo por encima de un delantal plisado que cae cubriendo sus muslos.

miércoles, julio 29, 2026

Ataúd antropomorfo de Tutankamón, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La pieza de la imagen es el espectacular segundo ataúd antropomorfo de Tutankamón (el ataúd intermedio), una de las obras cumbres de la orfebrería del Imperio Nuevo durante la XVIII Dinastía (hacia el 1332-1323 a. C.). Esta joya arqueológica forma parte de los fabulosos tesoros de Tutankamón, descubiertos casi intactos en 1822 por Howard Carter en la tumba KV62 del Valle de los Reyes. Las piezas de oro originales, tradicionalmente alojadas en el céntrico Museo Egipcio de El Cairo, se han convertido en las grandes joyas de la corona expuestas en las salas de alta tecnología del monumental nuevo Gran Museo Egipcio (GEM) en Guiza. 
Estructura de los ataúdes anidados:
La momia del joven faraón descansaba protegida por un sistema de tres ataúdes antropomorfos encajados uno dentro del otro, semejantes a una muñeca matrioska:
- Ataúd exterior: Hecho de madera de ciprés dorada con láminas de oro.
- Ataúd intermedio (el de la imagen): Elaborado en madera tallada y recubierto con gruesas láminas de oro, decorado con incrustaciones de pasta de vidrio polícroma.
- Ataúd interior: Un ataúd pesado esculpido enteramente en oro macizo de más de 110 kg.
Detalles iconográficos y técnicos:
- El diseño Rishi (Plumas): El cuerpo del ataúd está bellamente labrado con un intrincado patrón que imita el plumaje de un ave (rishi en árabe), el cual simboliza las alas protectoras de la diosa Isis o de Nejbet cubriendo y protegiendo el cuerpo inerte del faraón.
- Atributos reales: El monarca aparece representado con el rostro divinizado del dios Osiris. Cruza los brazos sobre el pecho sosteniendo los cetros sagrados del poder faraónico: el cayado (heka) y el flagelo (nejej). Sobre su frente sobresalen el ureo (la cobra Uadyet) y el buitre (Nejbet), los símbolos heráldicos protectores del Alto y Bajo Egipto.
- Incrustaciones preciosas: Las bandas decorativas del collar usej, los brazaletes y los detalles de los cetros están ornamentados con una rica policromía a base de jaspe rojo, loza y piedras semipreciosas que contrastan intensamente sobre el metal áureo.

domingo, julio 26, 2026

Estatua de sirviente, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es una célebre estatua de sirviente procedente de la tumba de Nianjpepijem (también transcrito como Niankhpepikem o Nianj-Pepi-Kem). Data de finales del Imperio Antiguo, concretamente de la VI Dinastía (reinado de Pepi I o Pepi II, hacia el 2300-2200 a. C.), y representa un magnífico ejemplo de las maquetas estatuarias destinadas al servicio del difunto en el más allá.Esta delicada pieza de madera policromada se exhibe actualmente en la planta superior del Museo Egipcio de El Cairo.
La figura fue hallada en la necrópolis de Meir (ubicada en el Egipto Medio), dentro de la tumba de Nianjpepijem, quien fue un influyente noble local, gobernador del nomo (provincia), supervisor del Alto Egipto y canciller real. En las tumbas de los altos dignatarios del Imperio Antiguo y del Imperio Medio era muy común incluir conjuntos de estatuillas de madera que representaban a sirvientes realizando labores domésticas o transportando provisiones. El objetivo mágico era que estas figuras "cobrasen vida" en el inframundo para abastecer eternamente de comida y bienes al alma del noble difunto.
Detalles de la escultura:
- El portador de provisiones: A diferencia de las estatuas rígidas de la realeza o la nobleza, las figuras de sirvientes muestran un gran dinamismo. Este personaje avanza firmemente con la pierna izquierda hacia delante, cargando con esfuerzo los bienes de su señor.
- El equipaje y la estera: Con su mano izquierda sostiene una elaborada cesta o maleta de mimbre trenzado pintada con patrones geométricos de colores, mientras que a su espalda carga un hatillo que parece contener una estera enrollada u otros enseres de viaje, sujetos firmemente con correas sobre sus hombros.
Color y vestimenta: La estatua conserva de manera excepcional su policromía original de más de 4000 años. La piel luce el clásico tono marrón rojizo de los varones egipcios, viste un faldellín corto de lino blanco y porta una peluca negra rizada de hilos cortos que enmarca su rostro sonriente y expresivo.

sábado, julio 25, 2026

Estatua colosal del escriba Amenhotep hijo de Hapu... Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es la estatua colosal de Amenhotep, hijo de Hapu, representado de manera póstuma y divinizada como un faraón de la dinastía macedónica/ptolemaica. Tallada en granito rosa, es una de las piezas más imponentes que flanquean el atrio y los pasillos principales de la planta baja del Museo Egipcio de El Cairo.

A diferencia de la mayoría de los personajes que recibían estatuas colosales, Amenhotep no nació siendo miembro de la realeza. Fue un escriba, sabio y el arquitecto real más brillante del reinado del faraón Amenhotep III durante la XVIII Dinastía (Imperio Nuevo, h. 1380 a. C.). Bajo su supervisión se edificaron hitos arquitectónicos monumentales como los famosos Colosos de Memnón en Tebas. 
Su intelecto y sus dotes organizativas fueron tan legendarios que, al igual que ocurrió con Imhotep siglos antes, tras su muerte fue deificado por el pueblo egipcio y adorado como un dios de la sabiduría, la medicina y la arquitectura durante más de mil años.
Características de la escultura:
- Estilo y datación tardía: Aunque Amenhotep vivió en el Imperio Nuevo, esta imponente estatua fue esculpida siglos después, durante el Periodo Ptolemaico (hacia el siglo III a. C.). Es por ello que la anatomía combina la tradicional musculatura rígida egipcia con una sutil influencia estética de las proporciones del arte griego helenístico.
- Atributos faraónicos: Al haber ascendido al estatus de divinidad, el sabio es representado con los atributos sagrados propios de un soberano. Viste un faldellín estriado (shendyt) sujeto por un cinturón labrado con motivos geométricos y porta sobre su cabeza una majestuosa peluca tripartita de estilo regio que cae sobre sus hombros.
Postura dinámica: La obra adopta la clásica postura de marcha de la estatuaria egipcia monumental, mostrando el pie izquierdo adelantado. Este gesto simbolizaba el dinamismo, el movimiento hacia el porvenir y la vida eterna en el más allá.

viernes, julio 24, 2026

Zoser sedente, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es la célebre estatua sedente de Zoser (también conocido como Djoser o Netjerikhet). Tallada en el Imperio Antiguo durante la III Dinastía (hacia el 2670 a. C.), ostenta el importantísimo título de ser la estatua real a tamaño natural más antigua que se conserva en la historia. Esta pieza maestra de piedra caliza policromada se exhibe en la planta baja (sala 46) del histórico museo. 
La estatua fue descubierta entre los años 1924 y 1925 por el Servicio de Antigüedades de Egipto. Se encontraba oculta en el serdab (una pequeña cámara sellada y sin puertas), situada junto al complejo funerario de su revolucionaria Pirámide escalonada de Saqqara, la primera estructura monumental de piedra del mundo. El serdab solo disponía de dos pequeños agujeros a la altura de los ojos para que el espíritu del rey (Ka) pudiera ver las ofrendas y el exterior. Hoy en día, una réplica exacta ocupa el lugar original en Saqqara.
Características de la obra: 
- Manto del festival Sed: El faraón aparece completamente envuelto en una ajustada túnica blanca característica de la festividad de la rejuvenación real (Heb Sed). Su brazo derecho se cruza sobre el pecho, sosteniendo el manto en un gesto de solemne autoridad.
- Tocado y barba reales: Zoser lleva una gran peluca ceremonial de color negro por debajo del tocado de tela real conocido como nemes, además de una larga y recta barba postiza.
- Mirada hacia la eternidad: Originalmente, la estatua estaba recubierta de yeso blanco y policromía, y los huecos de sus profundas cuencas oculares contenían ojos incrustados de cristal de roca y obsidiana. Estos fueron arrancados por antiguos saqueadores de tumbas en la antigüedad.
- Nueva exhibición de fondo: Detrás de la escultura se puede contemplar un mosaico moderno compuesto de azulejos de fayenza azul y verde original. Estas losas se recuperaron directamente de las cámaras subterráneas de la propia pirámide de Zoser en Saqqara, recreando de manera fidedigna la atmósfera del inframundo en el que descansaba el monarca.

jueves, julio 23, 2026

Kefrén entronizado, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es la célebre Estatua sedente de Kefrén. Tallada en el Imperio Antiguo durante la IV Dinastía (hacia 2550–2480 a. C.), es considerada la cumbre absoluta de la escultura faraónica clásica. Esta pieza maestra fue descubierta en 1860 por el arqueólogo francés Auguste Mariette en el Templo del Valle del complejo funerario de Kefrén, muy cerca de la Gran Esfinge de Guiza.
Está esculpida en diorita oscura (específicamente gneis de anortosita), una roca magmática de extrema dureza que los antiguos artesanos traían desde canteras situadas a más de 1000 kilómetros al sur del Nilo. El material, casi indestructible, garantizaba la inmortalidad física del monarca y produce un brillo verdoso satinado bajo la luz.
El Dios Horus oculto: Aunque no se aprecia por la rigurosa frontalidad de la toma, justo detrás de la cabeza del faraón se encuentra esculpido el dios halcón Horus, quien abraza la nuca del rey con sus alas extendidas. Este sublime detalle simbolizaba que el faraón gobernaba en la Tierra como la encarnación viviente de la divinidad.
Kefrén se muestra en una postura marcadamente hierática y solemne. Viste el faldellín real (shendyt), la barba postiza (parcialmente fracturada) y el tocado nemes sobre su cabeza. El trono cúbico incorpora patas con garras de león y ostenta en sus laterales el relieve del Sema-tauy, el emblema heráldico que representa la unificación del Alto y Bajo Egipto mediante el entrelazado de las plantas del papiro y el loto. 

miércoles, julio 22, 2026

Grupos escultóricos, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

Esta vitrina de estatuas familiares y de altos funcionarios también pertenece a la planta superior del Museo Egipcio de El Cairo (Plaza Tahrir). Corresponde a tumbas del Imperio Antiguo (principalmente de la V Dinastía, c. 2400 a.C.) halladas en la necrópolis de Guiza.
Las piezas de la vitrina representan al grupo familiar de Mersuankh (conjunto superior izquierda): Se trata de un célebre grupo escultórico de caliza pintada que representa al inspector de los sacerdotes del ka, Mersuankh, de pie en el centro. Lo curioso de este conjunto es que está flanqueado simétricamente por sus dos hijas en lugar de su esposa, quienes lo abrazan cariñosamente por los brazos en una muestra de afecto típica de la estatuaria privada del Imperio Antiguo.
- Estatua de Khesefi, supervisor de la casa de las barcas weha (Estatua superior derecha). Muestra al supervisor de los barcos, representado con la piel marrón rojiza característica de los varones y una elaborada peluca negra, sentado sobre un bloque con una figura femenina de menor escala entre sus piernas.
Grupo familiar Kaemheset (conjunto inferior centro): Esta magnífica pieza arqueológica es la estatua de la familia de Kaemheset (también transcrito Khaemheset). La obra pertenece al Imperio Antiguo de Egipto, concretamente a la V o VI dinastía (alrededor del 2450-2300 a. C.). Tallada en piedra caliza pintada, la obra destaca por mantener vívidos restos de su policromía original y por una composición artística muy particular dentro del arte funerario egipcio. A diferencia de las tradicionales estatuas dobles (donde ambos cónyuges suelen aparecer sentados o de pie uno al lado del otro), este conjunto combina de forma inusual distintas posturas en un bloque compacto: Kaemheset (derecha): El supervisor y funcionario egipcio aparece sentado sobre un pedestal. Viste un faldellín blanco (shendyt) estriado y una elaborada peluca escalonada típica de la época. Su tono de piel es marrón rojizo oscuro, el color tradicionalmente reservado para los varones en el arte del Antiguo Egipto. Su esposa, Baket (centro): Está sentada junto a él y pasa afectuosamente su brazo izquierdo alrededor del hombro de su esposo, reposando la mano sobre su brazo en señal de íntima unión conyugal. Luce una piel de un tono más claro (amarillento/beige), una peluca larga lisa y un ceñido vestido blanco adornado con un vistoso collar de bandas y tirantes decorados con motivos circulares. Su hijo, Kaempet o Nebnefer (izquierda): Se muestra de pie a un costado de su madre, en una escala menor a la de sus progenitores, reflejando su menor estatus jerárquico dentro de la familia. Lleva el pelo corto y un faldellín liso, imitando la postura de avanzar con el pie izquierdo ligeramente adelantado, un clásico de la estatuaria real y civil del Imperio Antiguo.
A diferencia de las estatuas de los faraones, que buscaban la divinidad y la rigidez absoluta, las estatuas de los nobles y funcionarios permitían mayores variaciones.
Los personajes principales se esculpían a gran escala, mientras que los hijos o cónyuges de menor rango se representaban a un tamaño notablemente inferior para denotar su estatus familiar.
El uso de caliza permitía aplicar pigmentos brillantes que han sobrevivido más de 4.000 años gracias a las condiciones selladas de las tumbas (serdabs).

lunes, julio 20, 2026

Cofre canópico de Tutankamón, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

Esta extraordinaria pieza de alabastro es el cofre canópico de Tutankamón junto con sus cuatro vasos canopos. Pertenece al Imperio Nuevo durante la XVIII Dinastía (hacia 1332-1323 a. C.) y formaba parte del indispensable ajuar funerario hallado en la famosa tumba KV62 del Valle de los Reyes.Estas espectaculares piezas de la colección de Tutankamón han estado históricamente resguardadas en el Museo Egipcio de El Cairo en la plaza Tahrir, y gran parte de sus tesoros se trasladaron progresivamente hacia las modernas galerías temáticas del nuevo Gran Museo Egipcio (GEM).

Función e importancia del conjunto: 
En el proceso de momificación del Antiguo Egipto, las vísceras del difunto se extraían minuciosamente para evitar la descomposición del cuerpo. Este cofre de calcita (alabastro egipcio) cumplía la sagrada misión de contener y proteger eternamente los órganos vitales del faraón. El interior del bloque compacto de piedra está dividido en cuatro compartimentos cilíndricos, y dentro de cada uno se guardaba un órgano específico (el hígado, los pulmones, el estómago y los intestinos).
Detalles artísticos e iconográficos: 
- Las tapas antropomorfas: Cada una de las cuatro aperturas del cofre está sellada con una bellísima tapa tallada en alabastro que representa el rostro del propio rey (aunque algunos egiptólogos sostienen la hipótesis de que las facciones corresponden originalmente a su predecesora, la reina Neferneferuatón o Kiya). Las cabezas lucen el tocado real nemes y portan en la frente el ureo (la cobra sagrada). Los sutiles detalles de los ojos, las cejas y los párpados están delineados con pintura negra y roja para acentuar el realismo.
- Las diosas protectoras: Aunque en esta perspectiva lateral apenas se distingue, en cada una de las cuatro esquinas exteriores del cofre se encuentra esculpida en altorrelieve una de las cuatro diosas protectoras de los muertos: Isis, Neftis, Selkit y Neit. Las deidades aparecen con sus brazos extendidos alrededor de las paredes del cofre para abrazar simbólicamente la caja y salvaguardar su contenido de cualquier peligro.
- Inscripciones y cartuchos: El frontal de la pieza muestra dos amplias columnas verticales de inscripciones jeroglíficas rellenas de pigmento oscuro. En ellas se recitan fórmulas religiosas de protección y se detallan los cartuchos reales que inscriben los nombres oficiales de Tutankamón, asegurando la identidad e inmortalidad del soberano en el más allá.
- El trineo de madera: Toda la caja de alabastro descansa firmemente anclada sobre un trineo de madera recubierto con láminas de pan de oro. Este trineo emula los vehículos de arrastre ceremoniales empleados para deslizar las grandes piezas del mobiliario funerario sobre la arena del desierto durante el cortejo procesional hacia el interior de la tumba.

domingo, julio 19, 2026

Estatua de Kaaper o el Alcalde del Pueblo, Museo Egipcio, El Cairo, Antiguo Egipto

La obra de la imagen es la mundialmente famosa estatua de Kaaper, popularmente conocida como el Alcalde del Pueblo (Sheikh el-Balad). Data de la IV o V Dinastía del Imperio Antiguo (hacia el 2500 a. C.) y representa una de las cumbres absolutas del realismo en la escultura en madera de toda la historia del arte egipcio. Esta extraordinaria obra maestra se exhibe en una vitrina de la planta baja del Museo Egipcio de El Cairo. 
El curioso origen de su apodo: 
La estatua fue descubierta en 1860 por el arqueólogo Auguste Mariette en la necrópolis de Saqqara, oculta dentro de la mastaba (tumba) del propio personaje. Cuando los obreros locales egipcios la desenterraron y la vieron salir de la arena, quedaron completamente impactados por el asombroso parecido físico que el rostro de la estatua guardaba con el alcalde o jefe de su propia aldea contemporánea (el-Balad). Desde ese preciso instante, la bautizaron con cariño como Sheikh el-Balad, nombre con el que se le conoce de forma universal en el mundo de la arqueología.
¿Quién era Kaaper? No era un faraón, sino un alto funcionario civil de la administración real. Ejerció importantes cargos de confianza en la corte, desempeñándose como escriba del ejército del rey y sacerdote lector jefe, encargado de recitar los textos sagrados durante los rituales funerarios oficiales.
Detalles técnicos y artísticos:
- Realismo anatómico: Al no tratarse de un rey, el artista no estaba obligado a seguir los estrictos cánones de idealización juvenil y atlética propios de la realeza. Esto permitió retratar a Kaaper con un realismo asombroso: un hombre maduro de fisonomía robusta, abdomen prominente y rasgos corporales que denotaban una vida de opulencia, alto estatus y prosperidad material.
- Materiales de ensamblaje: La estatua fue tallada originalmente en madera de sicomoro. Debido a que los troncos de este árbol no eran lo suficientemente anchos para esculpir una figura de este tamaño en una sola pieza, los brazos fueron tallados de forma independiente y meticulosamente ensamblados al torso mediante espigas de madera (visibles en las uniones de los hombros). Originalmente, toda la superficie estuvo cubierta por una fina capa de yeso pintado, de la cual apenas quedan rastros.
- Ojos con vida propia: El aspecto más impactante y célebre de la escultura es la asombrosa vitalidad de su mirada. Las cuencas de los ojos están incrustadas mediante una compleja técnica artesanal: el contorno exterior está perfilado con finas bandas de cobre (imitando los párpados con delineado de kohl), la esclerótica es de alabrastro opaco y las pupilas están hechas con reluciente cristal de roca. Este montaje genera un efecto reflectante que parece seguir al espectador con una mirada profundamente humana y atemporal.
- El bastón de mando: Kaaper aparece representado en actitud de marcha con el pie izquierdo adelantado. En su mano izquierda sostiene un largo bastón de madera que actúa como símbolo de su autoridad y estatus social (el bastón actual expuesto es una fiel réplica moderna, ya que el original de madera se desintegró al momento del hallazgo).

sábado, julio 18, 2026

Las estatuas de sirvientes, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

Estas piezas arqueológicas se encuentran expuestas en el Museo Egipcio de El Cairo, situado en la céntrica Plaza Tahrir. Esta vitrina exhibe una colección de estatuillas policromadas de sirvientes que datan del Imperio Antiguo (principalmente de la V Dinastía, alrededor del siglo XXIV a.C.).
- Tenían una función mágica y funeraria: Estas figuras no representaban a la realeza, sino a los trabajadores y sirvientes cotidianos. Eran depositadas en los serdabs o cámaras selladas de las tumbas de nobles y altos funcionarios. Su objetivo mágico era "cobrar vida" en el más allá para provechar eternamente al difunto con alimentos, bebidas y servicios esenciales.
Están talladas en piedra caliza y pintadas con pigmentos naturales. Siguiendo los cánones artísticos egipcios, la piel de los hombres muestra un tono marrón rojizo oscuro debido a los trabajos bajo el sol.
El conjunto muestra un valioso registro de la vida diaria en el antiguo Egipto. Se puede observar a figuras arrodilladas o inclinadas moliendo grano o amasando pan, operarios calentando moldes de pan junto al fuego (escondiendo el rostro con el brazo para protegerse del calor), y personas elaborando cerveza o transportando vasijas de almacenamiento. 

martes, julio 29, 2025

Kom Ombo: Museo del Cocodrilo

Animal odiado y al mismo tiempo admirado, el cocodrilo es una auténtica leyenda en Egipto. Los antiguos egipcios rendían culto a Sobek, un dios-cocodrilo asociado con la fertilidad, la protección y el poder del faraón.
Con vistas al Nilo y frente al histórico templo en la parte alta de la ciudad egipcia, el Museo del Cocodrilo ofrece a sus visitantes una colección de cocodrilos momificados, un feto de este tipo de reptil y huevos. También se muestra una colección de estatuas de madera y granito de cocodrilo junto a réplicas de los agujeros de del reptil en las rocas. 
Algunas de las trescientas momias de cocodrilos descubiertas en la zona están expuestas en este Museo del Cocodrilo.

Relieve de Sekhmet, diosa leona de la mitología egipcia, símbolo de fuerza y poder. Era considerada la diosa de la guerra y de la venganza, pero también la diosa de la curación. Se decía que su aliento creó el desierto. Era la protectora de los faraones y los guiaba en la guerra

viernes, abril 21, 2023

Arte: La infanta Margarita

Es una obra figurativa, naturalista e idealizada. Predomina el dibujo por encima del color, utiliza gamas cálidas como el negro, rojo y marrón, gamas frías como el amarillo, blanco, gris, azul, verde, es una obra con forma plana. La composición de dicha obra es geométrica. Rostro sereno.
La infanta Margarita (1957), Pablo Ruiz Picasso. Oleo sobre tabla. Museo Picasso de Barcelona, España
Picasso pinta a la infanta con la indumentaria propia de la nobleza de la época, la construcción del espacio se realiza a través de planos yuxtapuesto y coloreados con una cromática exuberante, acentuada por el oscuro del fondo.

martes, septiembre 15, 2020

Fernando Pessoa abre su biblioteca

Fernando Pessoa abre su biblioteca. La casa museo del escritor portugués en Lisboa finaliza su remodelación y presenta una exposición permanente con los libros que pertenecieron al autor. Los visitantes podrán encontrarse con alrededor de 1.200 tomos originales en español, gallego, francés, griego, italiano, latín, portugués y, sobre todo, inglés de los más de 1.300 que componían la biblioteca personal del autor cuando este murió prematuramente a los 47 años. Autor reconocido por sus heterónimos: Alberto Caeiro, Alexander Search, Álvaro de Campos, Bernardo Soares y Ricardo Reis. La Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes ofrece una Antología Poética de Fernando Pessoa así como algunos estudios críticos.