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jueves, julio 30, 2026

Estatua colosal de Akenatón, Museo Egipcio, El Cairo, Egipto

La obra de la imagen es una de las famosas estatuas colosales del faraón Akenatón (originalmente llamado Amenhotep IV). Tallada en piedra arenisca durante el Imperio Nuevo, concretamente en la XVIII Dinastía (hacia 1353-1336 a. C.), procede del Templo de Atón en Karnak y se exhibe en la planta baja del histórico Museo Egipcio de El Cairo.
Esta serie de colosos revolucionó la historia del arte egipcio debido a la radical ruptura estética que introdujo el monarca.
La revolución del Estilo de Amarna
Akenatón abolió el tradicional culto politeísta egipcio para instaurar el primer monoteísmo documentado de la historia, centrado en el dios solar Atón. Esta revolución religiosa trajo consigo el nacimiento del Periodo de Amarna, un estilo artístico único caracterizado por un expresionismo exagerado y rasgos anatómicos andróginos que desafiaron los milenarios cánones tradicionales:
- Facciones distorsionadas: El rostro del faraón se muestra extremadamente alargado, con ojos estrechos y almendrados, pómulos muy marcados, una barbilla prominente y caída, y labios gruesos de un realismo casi exagerado.
- Morfología andrógina: El torso exhibe hombros estrechos que contrastan con unas caderas marcadamente anchas, muslos voluminosos y un vientre abultado y flácido. Esta fisonomía pretendía fusionar los atributos masculinos y femeninos para representar al rey como el reflejo terrestre de Atón, considerado el "padre y madre de la humanidad".
Detalles y atributos de la escultura
- Símbolos de autoridad real: El monarca cruza los brazos sobre su pecho en la tradicional postura osiríaca de los difuntos, sosteniendo originalmente los cetros sagrados del poder (el cayado y el flagelo, hoy fragmentados). Sus muñecas conservan los relieves de gruesos brazaletes reales.
- Coronas y vestimenta: Sobre su cabeza porta una combinación de la Doble Corona (Pschent) del Alto y Bajo Egipto yuxtapuesta sobre el tocado Khat. Su cintura se encuentra ceñida por un amplio cinturón decorado con cartuchos reales, justo por encima de un delantal plisado que cae cubriendo sus muslos.

miércoles, marzo 29, 2023

Arte: Antiguo Egipto

Estatuillas que representan al faraón Akenatón y su esposa la reina Nefertiti que se encuentra expuesta en el Museo del Louvre, París, Francia. 
La escultura doble de Akenatón y Nefertiti es una pieza en piedra caliza policromada de 22,20 cm de altura x 12,30 cm de anchura, que representa al faraón Akenatón con su esposa la reina Nefertiti, de pie, tomados de la mano y mirando al frente, destinada a un altar privado en la ciudad de Aketatón (Amarna).
Aparecen a la moda de la nobleza del momento, vestidos de fino lino blanco plisado, ella con el largo y ceñido vestido femenino, él con el faldellín corto masculino, sandalias, los anchos collares ceremoniales y sus coronas azules habituales con el ureo real, Akenatón luce la corona jepresh y Nefertiti la suya característica, alta, trapezoidal y plana. La convención artística egipcia presentaba a los hombres con la piel rojiza, simbolizando su trabajo en el exterior, bronceándose al sol, y la de las mujeres en tonos amarillentos, indicando su trabajo en el interior, a la sombra en el hogar, pero aquí el tono es muy parecido, con el de ella apenas un poco más claro.
Es un tipo de escultura habitual en el arte egipcio desde el Imperio Antiguo para mostrar matrimonios, pero aquí se sigue el novedoso canon del arte amarniano: cuello largo, hombros estrechos y redondeados, pecho, vientre, caderas y muslos prominentes tanto en las figuras femeninas como en las masculinas. El rey era la encarnación del dios Atón, que no era antropomórfico, solo representado por el mismo disco solar dador de vida, y considerado por tanto andrógino. De ahí que las figuras bendecidas por él combinen elementos de ambos géneros.
Parte posterior de la estatuilla, con los jeroglíficos pintados
Detrás de las figuras, en la placa lisa, dos columnas de jeroglíficos pintados en negro con los nombres del dios, el rey y la reina en cartuchos. Detrás del rey se lee: "Que viva el Sol, gobernante del horizonte, quien se regocija en el horizonte con la luz que procede del disco Atón, que viva para siempre, el rey del Alto y el Bajo Egipto, Neferjeperura-Uenra, que viva". Detrás de la reina se lee lo mismo, pero terminado "la gran esposa real Neferneferuatón-Nefertiti, que viva por los siglos de los siglos".
El sol invisible, representado por el disco solar, tenía como encarnación terrestre a Akenatón. En las excavaciones de Amarna, se hallaron numerosas estelas y estatuillas representando a la pareja real en casas particulares. La mayoría contaban con un pequeño altar en la entrada, para el culto doméstico, ante el cual la familia ofrecía así ofrendas a los reyes, únicos intermediarios posibles ante el dios único.
Este tipo de pequeñas estelas y figuras no aparece hasta el noveno año del rey, lo que facilita la datación; se siguieron fabricando hasta su muerte.