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domingo, febrero 15, 2026

Libros: El descubrimiento de Asiria

El descubrimiento de Asiria 

Los orígenes de la arqueología en Mesopotamia

Jordi Vidal Palomino
Erasmus Ediciones
Córdoba
2025
198 págs. 
El libro presenta uno de los descubrimientos arqueológicos más importantes y espectaculares de la historia contemporánea, el de la civilización asiria. Hasta mediados del siglo XIX, los asirios eran un pueblo fantasma, del que sólo se tenían referencias dispersas recogidas por los autores clásicos y la Biblia. Más allá de aquellas informaciones, toda su civilización había desaparecido por completo. Sin embargo, en 1843 el diplomático francés Paul-Émile Botta descubrió la antigua ciudad de Dur-Sharrukin (actual Khorsabad, Iraq), fundada por el rey Sargón II a finales del siglo VIII a.C. Con aquel descubrimiento, Botta sacó por fin a la luz los vestigios materiales de la antigua civilización asiria, y dio lugar al nacimiento de una nueva disciplina científica: la Asiriología.
El libro se divide en dos partes bien diferenciadas. En la primera, se presenta la biografía de Botta, al tiempo que se describen con detalle sus excavaciones en Khorsabad y se analiza el impacto que dichas excavaciones tuvieron en la España de la época. En la segunda parte, se traducen por primera vez al castellano las cartas que Botta envió a Jules Mohl (presidente de la Société Asiatique) y que fueron publicadas originalmente en el "Journal Asiatique" entre 1843 y 1844. Se trata de unos documentos de enorme valor, a través de los cuales el diplomático francés dio a conocer por primera vez uno de los descubrimientos arqueológicos más sensacionales de la historia.
Jordi Vidal Palomino (Barcelona, 1974) es catedrático de Historia Antigua de la Universidad Autónoma de Barcelona, especializado en el estudio de la historia de la Asiriología y de la guerra en el Próximo Oriente Antiguo. Ha dirigido seis proyectos de investigación financiados por instituciones públicas y es autor de más de doscientos trabajos. Entre sus obras destacan Las aldeas de Ugarit (Sabadell 2005), Studies on War in the Ancient Near Eas" (Münster 2010), Diccionario biográfico del Orientalismo Antiguo en España (La Coruña 2013), Lletres bíblique" (Barcelona 2021) y Arqueologia de Mesopotàmia (Barcelona 2024).

martes, junio 10, 2025

Libros: Pequeña historia de los descubrimientos arqueológicos

Pequeña historia de los descubrimientos arqueológicos

Vicente González Olaya
Ilustraciones de Quino Marín
Espasa
2025
264 págs. 
A partir de 10 años
Detrás de cada hallazgo arqueológico se esconde siempre una aventura fascinante.
Los arqueólogos son personas inquietas y, sobre todo, curiosas e inconformistas, que necesitan llegar al fondo de cualquier agujero o excavar cualquier montículo sospechoso de ocultar algún rastro de nuestros antepasados. No buscan el valor material de los objetos, que puede ser enorme y que entregan a los museos, sino ampliar nuestros conocimientos sobre lo que ocurrió mucho antes de que naciésemos. Ese es su verdadero objetivo: estudiar, conservar y aprender del pasado y legárselo a las siguientes generaciones.
Parece que fue una curiosa niña de ocho años quien vio los bisontes pintados en el techo de la cueva de Altamira. Otros descubrimientos fueron fruto de la casualidad y sus autores no eran arqueólogos, sino campesinos o militares. Todos ellos cobran protagonismo en esta pequeña historia y en las divertidas ilustraciones de Quino Marín.
En este libro encontrarás descubrimientos, peripecias y anécdotas increíbles. Viajarás en el tiempo, desde el momento en que un grupo de cazadores pintaron las cuevas de Altamira hace 30.000 años, y alrededor del mundo, desde el antiguo Egipto hasta los asentamientos vikingos en América del Norte, pasando por Asiria, China o la isla de Pascua.
Vicente González Olaya ejerce el periodismo en El País. Durante mucho tiempo fue redactor jefe de la sección de Madrid y actualmente se encarga de los contenidos de Patrimonio histórico en la sección Cultura.

jueves, septiembre 19, 2024

Libros: La muerte en Tarteso

La muerte en Tarteso

Enterramientos inusuales y violencia ritual

Jesús Manuel Fernández Rodríguez
Almuzara
Córdoba
2024
336 págs. 
Era el atardecer del siglo y en la localidad sevillana de Carmona corrió la voz de que la tierra escondía tesoros de valor incalculable. Aquel día cualquiera de octubre, un vecino aficionado quiso adelantarse a la autoridad y, encabezando una pequeña partida, se adentró en Los Alcores y excavó unos túmulos: en su interior aparecieron numerosos cuerpos en posiciones forzadas, rodeados y cubiertos de piedras dispuestas en zonas concretas. Acaso él lo desconocía, pero acababa de reabrir a nuestros ojos un caso clave de posible asesinato sin resolver.
La arqueología académica se ha empeñado en ofrecer, de forma tácita y acrítica, una visión amable, culta, de pacífica armonía, sobre las sociedades tartesias. Conformándose con la descripción y el registro de prácticas funerarias inusuales, ha desdeñado investigar las identidades sociales de los individuos hallados y las causas de tales enterramientos, privándonos con ello de obtener una imagen más certera y real (seguramente más violenta y desconcertante) de esta fascinante civilización al margen de los clichés culturales acostumbrados. Hoy, disciplinas como la criminalística, la bioarqueología o la «arqueología de la muerte» pueden servirnos como instrumento de análisis para lograr ese objetivo.
¿Quiénes fueron aquellos hombres, mujeres y niños sepultados de manera tan atípica? ¿Eran ellas las esposas de algún hombre o estaban ligadas por otro tipo de vínculo? ¿Por qué algunos tuvieron derecho a inhumación en las necrópolis, como los reyes, príncipes y miembros de la élite o de los grandes linajes de aquellas comunidades? ¿Temían los vivos el regreso de esos muertos? La muerte en Tarteso nos sumerge en una insólita y exhaustiva investigación con vistas a esclarecer una serie de extrañas muertes acaecidas en este lugar hace casi tres milenios: presuntos crímenes archivados, culpables comúnmente asumidos, pistas ignoradas en informes ocultos, falta de pruebas y analíticas fiables, varias sospechas, medias verdades… ante usted, una formidable historia real con todos los visos de una auténtica novela policíaca.
Jesús Manuel Fernández Rodríguez es doctor en Prehistoria (ULL) y profesor en Enseñanza Secundaria y Bachillerato. Ha sido coordinador del Programa de Contenidos Canarios de la Dirección General de Ordenación e Innovación Educativa del Gobierno de Canarias. También ha ejercido su labor profesional en el Museo Arqueológico de Santa Cruz de Tenerife. Por sus méritos académicos y profesionales ha recibido becas y ayudas de diversas instituciones a la investigación y desarrollado trabajos de campo en yacimientos prehistóricos y protohistóricos de Canarias y la península ibérica. Completó su formación en Grecia. Cuenta con diversas publicaciones de su trabajo en las dos líneas de investigación mencionadas. Los dos libros más recientes han sido escritos como coautor con el catedrático de Arqueología D. Antonio Tejera Gaspar: Los dioses de los tartesios (2011) y Tarteso. La génesis de una civilización (2020). En el ámbito de la divulgación e investigación docente, es coautor de Las puertas atlánticas: Piratas y corsarios en Canarias (siglos XVI-XIX) (2007), en el marco del Programa de Contenidos Canarios del Gobierno de Canarias.

lunes, mayo 13, 2024

Göbekli Tepe, el primer templo del mundo

Göbekli Tepe (en turco: Colina panzuda o también llamada Colina del Ombligo) es un antiguo santuario que se levanta en el punto más alto de una extensa cadena montañosa situada a unos 15 kilómetros al nordeste de la ciudad de Sanliurfa (antigua Urfa/Edesa), en el sudeste de Turquía, cerca de la frontera con Siria. El lugar, que actualmente está siendo excavado por arqueólogos turcos y alemanes, fue levantado en el X milenio a. C. (entre 9600 y 8200 a. C.).​ Sin que se sepa el motivo, todo este complejo de piedras, pilares y esculturas fue deliberadamente enterrado sobre el 8000 a. C., y permaneció olvidado durante unos diez mil años. Juntamente con Nevalı Çori, este yacimiento ha revolucionado la comprensión del Neolítico euroasiático. Contiene el complejo megalítico más antiguo que se conoce hasta hoy, construido seis mil años antes que el monumento de Stonehenge.​ Se lo considera el templo o santuario más antiguo del mundo,​ donde pudo nacer «la conciencia de lo sagrado» que dio paso a «la chispa de la civilización».

El sitio se utilizó en los albores del período Neolítico, que en el suroeste de Asia marca la aparición de los asentamientos humanos permanentes más antiguos del mundo. Los prehistoriadores vinculan esta revolución neolítica con el advenimiento de la agricultura, pero no están de acuerdo sobre si la agricultura hizo que la gente se estableciera o viceversa, ya que Göbekli Tepe es un complejo monumental construido en la cima de una montaña rocosa, lejos de fuentes conocidas de agua y que hasta la fecha no ha producido evidencia clara de cultivo agrícola, lo que ha jugado un papel destacado en el debate. El excavador original del sitio, el arqueólogo alemán Klaus Schmidt, lo describió como el «primer templo del mundo: un santuario utilizado por grupos de nómadas cazadores-recolectores de una amplia zona, con pocos o ningún habitante permanente. Otros arqueólogos cuestionaron esta interpretación argumentando que la evidencia de la falta de agricultura y de una población residente estaba lejos de ser concluyente. Investigaciones recientes también han llevado a los excavadores actuales de Göbekli Tepe a revisar o abandonar muchas de las conclusiones que sustentan la interpretación de Schmidt. En 2018 el sitio fue designado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad.

lunes, julio 24, 2023

Libros: Cuando la Torre Eiffel era roja y las vacas cuadradas

Cuando la Torre Eiffel era roja y las vacas cuadradas

40 historias de la arquitectura, la arqueología y el arte que no has visto venir

Fernando Siles
La Esfera de los Libros
Madrid
2023
300 págs.
El arte es un maravilloso reflejo de lo que fuimos, somos y seremos. El patrimonio artístico constituye la mayor mina de oro de la historia de la humanidad, pero muchos de sus brillantes secretos aún están por descubrir.
Fernando Siles -conocido como @Itineratur en Twitter y cuyos megahilos enganchan a miles de personas- traza en este libro un ameno y divertido recorrido por el espacio y el tiempo que nos lleva a algunas de las creaciones más locas de la historia del arte. En estas páginas encontrarás menhires flotantes, una mini Notre Dame en los Pirineos, el mueble más deseado o una sorprendente Torre Eiffel de color rojo.
Fernando Siles (1973) es historiador de formación. Lleva desde el año 2020 contando historias A+++ (sobre Arquitectura, Arqueología y Arte) a sus más de cien mil seguidores en redes sociales. Este libro recoge unos pocos relatos sobre el patrimonio, pero, si buscas bien, podrás encontrar unos huevos de Pascua que, al abrirlos, te darán acceso a todavía más contenido.

miércoles, marzo 08, 2023

Arqueología: Sumeria

Estatua sedente del príncipe Gudea, escultura en diorita, 46 centímetros de alto, excavado en Telloh (antigua Girsu), Irak, período neo-sumerio, año 2120 a. C., Museo del Louvre, París, Francia.

lunes, marzo 06, 2023

Arqueología: Mosaico

Mosaico de un grifo de la Acrópolis de Rodas, datado de la primera mitad del siglo II a.C.  Colección: Museo Arqueológico de Rodas.

viernes, febrero 24, 2023

Historia: Templo de Júpiter, Libano

El templo de Júpiter en Baalbek fue un colosal templo romano dedicado al culto a Júpiter, el equivalente romano del dios griego Zeus. Estaba ubicado en la antigua ciudad romana de Heliópolis, actualmente Baalbek, a 86 kilómetros al este de Beirut, en Líbano. Era el edificio principal de un enorme santuario o complejo formado por diversos templos romanos paganos distribuidos en torno a un gran patio. Está considerado como uno de los edificios de mayores dimensiones dedicados a Júpiter del Imperio romano.​Actualmente solo se mantienen en pie seis columnas en su lado sur.
En 1984, todo el complejo de Baalbek fue declarado Patrimonio de la Humanidad, incluido el templo de Júpiter.

lunes, noviembre 07, 2022

Cien años después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, todo sobre el faraón superestrella (II)

(cont.)

¿Qué hay en la tumba de Tutankamón?

Tutankamón murió joven, de repente, y la tumba ciertamente no estaba destinada a él: es demasiado pequeña para ser la de un faraón y la decoración es completamente banal. Pero en el interior, Howard Carter descubre más de cinco mil objetos que constituyen el mobiliario funerario. Amontonamos un montón de cosas dignas de un faraón, con un poco de prisa, ¡todo está patas arriba, como en un garaje mal ordenado! Aún así, todos los objetos son increíblemente hermosos. El arte egipcio en el momento de la muerte de Tutankamón estaba en su apogeo, y todo estaba excepcionalmente bien.
Hay vajillas, muebles, joyas, estatuas... Howard Carter (especialmente su valiente equipo) tarda varios días en limpiar todos los objetos y llegar a la tumba real del faraón. La momia de Tutankamón está en el cuarto y último ataúd consagrado, bajo la famosa máscara de oro: diez kilos de metal precioso para la máscara, ciento diez para el ataúd, y en total, no menos de doscientos kilos de oro se encuentran en el tumba.
Nada es demasiado bueno para un faraón y el conjunto es sublime. La acumulación de objetos es deslumbrante y el estado de conservación asombroso. Como la tumba nunca había sido violada, ningún choque térmico o hidráulico perturbó la atmósfera. La tumba permaneció sellada durante tres mil años: el descubrimiento no tiene paralelo. 
Howard Carter y un obrero egipcio examinan el tercer ataúd de Tutankamón confeccionado en oro macizo

¿Cuáles eran los ritos funerarios de un faraón?

Tutankamón fue momificado: además de haberlo envuelto en capas y capas de vendajes -operación que podía llevar varios diez días- se vaciaron todas las partes purulentas y blandas de su cuerpo. Las entrañas, órganos y vísceras se colocan en vasos canopos, que se colocan junto al féretro para que los difuntos ilustres, una vez llegados al más allá, puedan encontrarlos. Se trata de llegar al “después” lo más intacto posible y llevar una vida placentera. Es por eso que enterramos al faraón con tantos objetos, muebles, pero también bebidas, comida: no estará fuera de lugar en el más allá y tendrá todas las comodidades a mano. . Y para que realmente no le falte nada, colocamos no lejos de él estatuillas funerarias (ushebtis), equipado con herramientas cotidianas -para arar, recoger trigo...- para realizar toda una serie de tareas en el más allá para el soberano. Normalmente, hay una estatuilla para cada día del año: incluso muerto, el faraón no tendrá que rebajarse a vulgares quehaceres.

¿Qué pasa con las maldiciones?

¡Malditos sean los ladrones de tumbas! Una leyenda, tenaz, relata una maldición que afectaba a quienes tenían la desgracia de acercarse, directamente o no, a la momia de Tutankamón. Primero, el canario de Howard Carter es devorado por una cobra, el emblema real, luego, un año después del descubrimiento de la tumba, es Lord Carnarvon quien sucumbe a la sepsis luego de una desagradable picadura de mosquito... que tendría la misma ubicación que una herida. en el rostro de Tutankamón.
Peor aún: las luces de El Cairo se apagan cuando él muere. ¿Coincidencias? La prensa de la época no se lo creyó y se dejó llevar. Muchos morirán así, en circunstancias que muchos encuentran dudosas. Añádase a eso el escáner, de última generación y totalmente nuevo, que debe analizar la momia... ¡se estropea! No tires más, todo el mundo está temblando. Todos estos dramas también tienen explicaciones muy racionales, sin ofender a los amantes de las maldiciones. El egiptólogo Jean-Philippe Lauer, que pasó su vida explorando tumbas, murió de una muerte hermosa a la edad de 99 años. Recordemos que las condiciones de vida de un egiptólogo en la década de 1920 tampoco eran ideales. " Sobrevivir a tal descubrimiento, el de la tumba de Tutankamón, no es fácil. ¡Es tal agitación! Pero no digamos que Carter era emotivo…”, concluye divertida la egiptóloga Guillemette Andreu-Lanoë.

domingo, noviembre 06, 2022

Cien años después del descubrimiento de la tumba de Tutankamón, todo sobre el faraón superestrella (I)

Desde su breve reinado hasta su repentina muerte, desde los mil objetos encontrados en su tumba hasta las maldiciones que los rodean... La egiptóloga Guillemette Andreu-Lanoë describe el legado de Tutankamón, cuya tumba fue descubierta el 4 de noviembre de 1922.
Es tan célebre como las Pirámides y la bella Cleopatra. Faraón entre faraones, Tutankamón debe su notoriedad mundial a un hecho del que no es responsable. El descubrimiento de su tumba, casi intacta, el 4 de noviembre de 1922 por el británico Howard Carter, sacando a la luz muchos esplendores enterrados con este niño-rey, que murió antes de cumplir los veinte años. Gracias a la inestimable ayuda de la egiptóloga Guillemette Andreu-Lanoë, esto es lo que necesitas saber sobre la vida y el legado de Tutankamón.
La tumba de Tutankamón descubierta en 1922

¿Quién fue Tutankamón?

Tutankamón nació hace más de tres mil años, alrededor de 1345 a.C. Era hijo de dos personalidades muy conocidas e importantes del antiguo Egipto, Akenatón y Nefertiti. Antes de tener un hijo, la pareja había tenido cinco hijas, y obviamente es Tutankamón quien se convertirá en faraón. Se casó a los 9 años... con su hermana mayor, y comenzó su reinado a la misma edad: Tutankamón en realidad no tuvo infancia, reinó apenas diez años, hasta su muerte a los 18 o 19, en 1327 a.C. Se le considera el último faraón sin gloria de su dinastía (la 18). ¿Por qué sin gloria? Porque tiene la desgracia de haber sido hijo de sus ilustres padres. Akhenaton y Nefertiti están en el origen de una revolución civilizadora, cultural y religiosa extremadamente importante en el siglo XIV a. C. En aquella época, el imperio egipcio está en su apogeo, el clero que honra a muchos dioses tiene un poder político innegable. Y ahora los esposos reales deciden romper con los dioses ancestrales para venerar al disco solar Atón como un dios casi único. Una nueva forma de monoteísmo de la época. Atón es un dios cercano a los hombres y la naturaleza, lo vemos todos los días desde que sale el sol cada mañana. Revolución. El clero y los dignatarios son, por supuesto, hostiles a esta revolución. Nefertiti y Akhenaton también deciden trasladar la capital de Luxor a Tell el-Amarna, donde a menudo se les representa con su hijo de rodillas. 
Lord Carnarvon, su hija Lady Evelyn Herbert y Howard Carter en la entrada de la tumba en 1922
Tutankamón no continuará el trabajo de sus padres. En el año 2 de su reinado (tenía por tanto unos 10 años), muy falto de experiencia y sometido a alguna manipulación por parte de los dignatarios, restauró el orden anterior y volvió a la ortodoxia politeísta. Cuando comienza su reinado, la economía va mal, la era iniciada por su padre decae y el joven Tutankamón tiene una salud frágil. Se cree que cojeaba y tenía dificultad para caminar. Siempre se le representa sentado, incluso cuando está cazando, actividad que se suele practicar de pie. Murió repentinamente, probablemente por una lesión en la rodilla que se habría infectado, esto es en todo caso lo que sugieren los análisis realizados en 2010 a su momia.

¿Cómo se descubrió su tumba?

Este prodigioso descubrimiento se lo debemos a la pasión de Lord Carnarvon, un rico conde británico, que descubrió el gusto por la egiptología cuando aterrizó en El Cairo en 1903 para recuperarse de un accidente de coche. Financia excavaciones de forma privada, por primera vez, y quiere recuperar el valor de su dinero. El patrón inglés tiene un pupilo: Howard Carter. El egiptólogo inglés inició sus excavaciones en 1914 en la región del Valle de los Reyes… y no descubrió nada importante, pero sabía, estaba convencido de ello, que la tumba de Tutankamón estaba cerca. En 1922, Carnarvon se desesperó y le ofreció a Carter una última temporada de excavaciones. Es su última oportunidad. Y en la mañana del 4 de noviembre todo se aceleró. Hussein, un niño encargado entonces de llenar tinajas con agua, excava en la arena para que el recipiente aguante sin caerse... y descubre un escalón. Carter viene corriendo, y es todo un tramo de escalones lo que se revela bajo la arena. Al final, la entrada a una tumba. “Finalmente hicimos un descubrimiento extraordinario en el valle. Una tumba suntuosa cuyos sellos están intactos. Lo cerramos hasta que llegaste. Felicitaciones". Se lee en el telegrama que Carter envía a Lord Carnarvon. Una vez que los dos hombres se reencuentran en el lugar, con trajes de tres piezas, sombreros y bastones como debe ser, finalmente echan un vistazo a la primera habitación. Carter ilumina la cámara funeraria con una vela: “Al principio no vi nada: el aire caliente que escapaba de la cámara hacía bailar la llama de la vela. Luego, cuando mis ojos se acostumbraron a la tenue luz, las formas tomaron forma lentamente en la oscuridad de la habitación, extraños animales, estatuas y oro, por todas partes el brillo del oro”. -escribirá-. La tumba es la única que se encuentra intacta, inviolada, con tantos objetos dentro. Se trata de un descubrimiento excepcional, que tiene una repercusión aún mayor a medida que se difunde en los medios de comunicación: fotografías y películas documentan las excavaciones.
(cont.)

sábado, julio 16, 2022

Antigua. Historia y Arqueología de las civilizaciones

Visite el portal temático Antigua. Historia y Arqueología de las civilizaciones dirigido por D. Juan Manuel Abascal Palazón. Nueva imagen, nueva estructura y nuevas aportaciones sobre las grandes culturas de la Antigüedad (Mesopotamia, Egipto, Hatti, Asiria, Persia y la franja oriental mediterránea-, Grecia, Roma, Hispania y América Precolombina), con estudios, textos, bibliografía, vídeos, imágenes y enlaces de interés. Esta web también incluye información sobre yacimientos arqueológicos en la Península Ibérica y una amplia selección de documentos del Gabinete de Antigüedades de la Real Academia de la Historia.