Mostrando entradas con la etiqueta Hércules. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Hércules. Mostrar todas las entradas

miércoles, septiembre 23, 2015

Mitos: Heracles se convierte en inmortal (II)

(cont.)
Otras representaciones artísticas:
Deyanira envía a su esposo Hércules la túnica impregnada con la
sangre del centauro Neso
. Miniatura extraida de Las Heroides de Ovidio.
Traducción de Octavien de Saint-Gelais, 1496-1498. Biblioteca Nacional de Francia, París
Etienne Parrocel: Deyanira raptada por el centauro Neso. Óleo sobre lienzo.
Fondation Calvet, Aviñón, Francia
Juan de Bolonia: Deyanira esposa de Hércules es raptada
por el centauro Neso
. Bronce. 
Hans Rottenhammer: Hércules, Deyanira y el centauro Neso, circa 1600.
Óleo sobre cobre. Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria
Noël Coypel: Hércules, Deyanira y el centauro Neso, siglo XVIII.
Château de Versailles, París, Francia
Deyanira y Neso, principios del siglo XVIII. Plata, zafiros, madera.
Ausburgo, Alemania
Arnold Böcklin: Neso y Deyanira, 1898. Óleo sobre madera.
 Museum Pfalzgalerie Kaiserslautern, Rheinland-Pfalz, Alemania
Bartholomäus Spranger: Hercules, Deyanira y el centauro Neso, 1580 - 1582.
Óleo sobre lienzo. Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria
Jean-Louis Lagrenee: El rapto de Deyanira por el centauro Neso, 1755.
Óleo sobre lienzo. Museo del Louvre, París, Francia 
Louis de Boullogne II: Neso y Dejanira, circa 1705. 
National Gallery, Londres, Reino Unido
Paolo Verones: Hércules, Deyanira y el centauro Neos, circa 1586.
Óleo sobre lienzo. 
Kunsthistorisches Museum, Viena, Austria
Antonio del Pollaiolo: Hércules, Deyanira y el centauro Neso, 1475-1480.
Óleo sobre madera transferido a lienzo,  Yale University Art Gallery, New Haven, Conneticut, Estados Unidos
Pedro Pablo Rubens: El rapto de Deyanira por el centauro Neso, circa 1640.
Decoración del pabellón de caza del rey Felipe IV.
Niedersächsisches Landesmuseum, Hannover, Alemania
Sebastiano Ricci: Hércules luchando contra el centauro Neso, 1706-1707.
Fresco. Palazzo Marucelli-Fenzi, Florencia, Italia
Hércules, Deyanira y Neso, circa 1474. Xilografía, pintada a mano
en rojo verde, amarillo y negro. Incunable alemán, traducción de
Heinrich Steinhöwel de la obra, De mulieribus claris de Giovanni Boccaccio 
Pisanello: El centauro Neso raptando a Deyanira, siglo XV. Piedra negra,
repasada con pluma y tinta marrón. Museo del Louvre, París, Francia

martes, septiembre 22, 2015

Mitos: Heracles se convierte en inmortal (I)

"Cumplirá doce trabajos y luego ocupará un lugar en las alturas". Teócrito, Idilios, XXIV.
Heracles tenía la fuerza de un dios, pero un cuerpo mortal, y finalmente murió tras disparar una flecha a Neso, un centauro que En un acceso de lujuria, intentó raptar a Deyanira, la esposa de Heracles. Éste vio a Neso intentando violar a su esposa desde el otro lado del río Eveno y le disparó una flecha envenenada de la sangre de la Hidra de Lerna.
Guido Reni: Rapto de Deyanira, 1620–1621. Óleo sobre lienzo.
Museo del Louvre, París, Francia
Como último acto de maldad, mientras agonizaba, Neso le dijo a Deyanira que su sangre aseguraría que Heracles le fuese siempre fiel. Deyanira le creyó, y cuando su confianza en Heracles empezó a menguar, untó una camisa con la sangre y se la dio a su marido, quien murió lenta y dolorosamente cuando la camisa quemó (con llamas reales o por el calor del veneno) su piel.
Juan de Bolonia: Heracles matando al centauro Neso, 1599.
Mármol. Piazza della Signoria, Florencia, Italia
Mientras era incinerado, del cielo cayeron rayos que la redujeron a cenizas, y oculto por una nube de la vista de sus compañeros, Zeus, entre truenos, lo transportó al Olimpo en su carro, donde Atenea, tomándole de la mano, lo presentó a los demás dioses. Todos los inmortales lo acogieron de buen grado. Incluso Hera, que lo adoptó mediante una ceremonia de renacimiento y lo consideró como a su hijo, casándole con su hermosa hija Hebe, con la que tuvo dos hijos, Alexiares y Aniceto. Hércules se convirtió en el portero del cielo y siempre está a las puertas del Olimpo hasta el anochecer, esperando que Artemis vuelva de su cacería para recibirla alegremente y ayudarle a llevar las presas de sus carro, regañándole si encuentra cabras y liebres: “Mata jabalíes, que pisotean la mies y acuchillan los árboles de los huertos, ¡mata toros y leones y lobos que dan muerte a los hombres! ¿pero qué daño te han hecho estas criaturas?”. Luego entre carcajadas desuella los cuerpos y come vorazmente los trozos que le apetecen.
(cont.)

domingo, septiembre 20, 2015

Mitos: los trabajos de Heracles (IV)

(cont.)
10.- Robar el ganado de Gerión.
Gerión era un monstruoso gigante, hijo de Crisaor y Calírroe. Es descrito como un ser antropomorfo formado por tres cuerpos, con sus respectivas cabezas y extremidades, según la mayoría de las versiones. Aunque no se suele especificar la forma exacta de la unión entre los tres cuerpos, se le suele representar con una unión lineal o radial por las cinturas. A veces se le retrata con alas, pero no es usual. Aparte de estas características, su aspecto mayoritario era humano. Vivía en la isla Eriteia (actualmente Cádiz), más allá de las columnas de Hércules, ya en el Océano.
Heracles luchando con Gerión, ánfora datada en ca. 540 a. C.
Museo del Louvre, París, Francia
Heracles emprendió el viaje hacia la isla Eriteia. Mientras viajaba hacia allí, cruzó el desierto libio (Libia era el nombre genérico de África para los griegos) y quedó tan frustrado por el calor que se puso a dispararle flechas a Helios, el sol. Éste le rogó que parase, y Heracles pidió a cambio la copa dorada que el dios utilizaba para cruzar el mar cada noche, de oeste a este. El héroe usó esta copa para el viaje hacia Eriteia, pero encontró el paso cerrado por las rocas al terminarse el Mediterráneo. Heracles las apartó abriendo el estrecho de Gibraltar y poniendo como límites de éste las columnas de Hércules, situada la primera en el peñón de Gibraltar y la segunda en el monte Hacho de Ceuta, con una altitud de 204 metros (según otras versiones en el monte Musa de Marruecos, con una altitud de 851 m).
Hércules combatiendo al gigante Gerión; relieve de mármol descubierto en el sitio de la villa romana de Chiragan (Martres-Tolosane, Haute-Garonne)., Finales del siglo III. Museo Saint.Raymond, Toulouse, Francia
Heracles luchando con Gerión, ánfora datada en ca. 540 a. C. Museo del Louvre.
El ganado de Gerión estaba guardado en una cabaña custodiada por Ortro, perro de dos cabezas hermano de Cerbero, y por el pastor Euritión. Heracles mató a ambos, y cuando llegó Gerión, según algunas versiones avisado por Menecio, el pastor del Hades, lo mató también, desgarrando su cuerpo en los tres de que estaba formado.
El héroe se dispuso a llevar el ganado a Euristeo. Durante el camino, en la escala que hizo en el monte Aventino de Roma, un gigante llamado Caco le robó a Heracles parte del ganado mientras dormía (según las versiones romanas). El gigante hizo caminar a las reses marcha atrás para no dejar huellas, una repetición del truco del joven Hermes. Según algunas versiones, Heracles pasó con el resto del ganado frente a una cueva donde Caco escondía las reses robadas, y entonces empezaron a llamarse unas a los otras, descubriendo así el héroe el escondrijo del ladrón. Según otras, Caca, la hermana de Caco, le dijo a Heracles dónde escondía su hermano el producto del robo. El héroe mató a Caco y recuperó la parte del ganado robada por éste.
Según la mitología romana, Heracles fundó un altar en el lugar donde el Foro Boario, el mercado de ganado, se celebraría posteriormente.
Al pasar por Sicilia, el héroe fue retado a un combate por Érice, el rey de la isla, que era un fortísimo boxeador. Heracles apostó parte del ganado y su adversario, muy seguro de sí mismo, puso en juego su reino. Pero fue el héroe quien ganó el combate, en el cual mató a Érice, que fue enterrado en el templo dedicado a su madre Afrodita en la montaña a la que dio nombre: Erice. Heracles dejó el reino a sus habitantes diciéndoles que en la posteridad enviaría a sus descendientes a gobernar (estos descendientes serían los heráclidas, capitaneados por su sobrino Yolao).
Para molestar al héroe, Hera envió un tábano para que picase a las reses, irritándolas y esparciéndolas. Después, la diosa envió una inundación que elevó el nivel de un río tanto que Heracles no podía vadear el ganado. Éste se puso a apilar piedras en el río, construyendo un camino por el cual condujo a las reses.
Más tarde, Equidna asaltó a Heracles y le robó el ganado. Cuando el héroe fue a reclamarlo, la ninfa pidió como rescate que mantuviera relaciones sexuales con ella. Heracles lo hizo, y de esta unión nacieron Agatirso, Gelono y Escites.
Por fin el héroe llegó a Micenas con el ganado, el cual fue sacrificado a Hera por orden de Euristeo.
11.- Robar las manzanas del jardín de las Hespérides.
Los árboles del jardín de las ninfas Hespérides daban manzanas de oro. Heracles capturó primero al anciano del mar (halios geron), el dios marino que cambiaba de forma, y le exigió que le indicara la ubicación de dicho jardín. El anciano acabó dándole la información.
Heracles robando las manzanas del Jardín de las Hespérides. Detalle del mosaico romano de 
Los doce trabajos de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
En algunas versiones, el héroe conoce al principio o al final del trabajo a Anteo, que era invencible siempre que estuviese en contacto con su madre, Gea, la Tierra. Heracles lo mató sujetándolo en vilo y aplastándolo con un fuerte abrazo.
Heródoto afirma que el héroe se detuvo en Egipto, donde los soldados del rey Busiris le apresaron, ya que el monarca, para calmar la ira de los dioses, les había prometido entregar en sacrificio a todos los extranjeros (aunque según otras versiones le escogió a dedo para su sacrificio anual). Heracles estuvo retenido junto a los otros desdichados sentenciados a muerte, pero logró romper sus cadenas (cuerdas, según otras versiones) y evadirse. Viendo el cruel régimen al que estaba sometido Egipto, decidió enfrentarse a Busiris, al cual mató, salvando así la vida de todos los presos extranjeros.
Heracles en el Jardín de las Hespérides. Lateral de un pelike ático de figuras rojas, ca. 380-370 a. C., atribuido al pintor de Pasitea. Museo del Louvre, París Francia
Llegando finalmente al Jardín de las Hespérides, Heracles engañó a Atlas para que cogiese algunas manzanas del jardín ofreciéndose a sujetar el cielo mientras iba a buscarlas, puesto que el titán no tendría problema alguno para hacerlo, ya que era el padre de las Hespérides (aunque según algunas versiones, tan sólo tenían un simple parentesco). Al volver, Atlas decidió no aceptar el sujetar los cielos de nuevo, y en vez de eso se ofreció a llevar las manzanas a Euristeo él mismo, pero Heracles volvió a engañarlo aceptando quedarse en el lugar de Atlas, con la única condición de que éste sujetase el cielo un momento para que el héroe pudiera ponerse su capa más cómodamente. Atlas accedió, y entonces Heracles tomó las manzanas y se marchó.
Según otras versiones, el héroe era la única persona que robaba las manzanas (además de Perseo), si bien Atenea las devolvía luego a su lugar correcto en el jardín.
Las manzanas eran consideradas por algunas versiones las mismas «manzanas de dicha» que tentaron a Atalanta, y según otras, una de ellas era la «manzana de la discordia» usada por Eris para provocar un concurso de belleza en el Olimpo (que terminaría dando lugar a la Guerra de Troya), poniéndola como premio.
12.- Capturar a Cerbero y sacarlo de los infiernos.
Heracles viajó primero a Eleusis para ser iniciado en los misterios eleusinos, que le enseñarían cómo entrar en el Hades y cómo salir vivo de él. Éstos también le permitirían absolverse un poco más de la culpa de haber matado a su mujer, a sus hijos y a sus sobrinos (algo extra a los doce trabajos).
Hércules y Cerbero. Detalle del mosaico romano de Los doce trabajos 
de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
El héroe encontró la entrada al inframundo en Ténaro. Atenea y Hermes le ayudaron a traspasarla al entrar y al salir. Gracias a la insistencia de Heracles y a su propio aspecto fiero, Caronte le llevó en su barca a través del Aqueronte. Mientras navegaban, se encontraron a Teseo y a Pirítoo, que habían sido apresados por el dios Hades mientras intentaban raptar a Perséfone, el cual los había sujetado mágicamente a un banco. Heracles tiró de Teseo y logró arrancarlo del banco, pero parte de sus muslos se quedaron pegados a éste (esto explica por qué los descendientes del héroe ateniense tenían los muslos tan delgados). Pero cuando intentó liberar a Pirítoo la tierra se puso a temblar, por lo que tuvo que abandonarlo. 
Francisco de Zurbarán: Hércules y el can Cerbero. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España
Existen dos versiones:
Versión primera: Para llevarse a Cerbero, Heracles simplemente pidió permiso al dios Hades, y éste accedió con la condición de que no hiciera daño al animal. El héroe obedeció, tratando a Cerbero amablemente, y éste, halagado al recibir por primera vez ese tratamiento, lo acompañó dócilmente.
Versión segunda:Heracles disparó una flecha al dios Hades, dejándolo fuera de combate, y tras una violenta lucha contra Cerbero, logró capturarlo y lo arrastró a través de la cueva Aquerusia al exterior del Hades.

sábado, septiembre 19, 2015

Mitos: Los trabajos de Heracles (III)

6.- Matar a los Pájaros del Estínfalo.
Los Pájaros del Estínfalo eran unas aves que tenían pico, alas y garras de bronce. Poblaban la región y el bosque de alrededor del lago Estínfalo. Euristeo encomedó a Heracles como sexto trabajo que acabara con estos pájaros ya que constituían un auténtico peligro, pues eran carnívoros y en ocasiones atacaban al ganado o a la población, y sus excrementos venenosos arruinaban los cultivos.
Matando a los pájaros de Estínfalo, detalle del Mosaico de los trabajos de Heracles, 
procedente de Liria, (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
Heracles llegó al Estínfalo y se puso a disparar su arco contra las aves, derribando a muchas de ellas. Pero poco a poco se vio impotente ante su misión, puesto que eran demasiadas para sus flechas y su legendaria fuerza no le servía de nada, ya que en el aire no podía atraparlas. Entonces apareció Atenea, le dio un cascabel (una campana o un címbalo, según otras versiones) de bronce y le dijo que lo tocara desde la cima de una colina elevada. Al hacerlo, los pájaros se asustaron de tal modo que emprendieron el vuelo y jamás se los volvió a ver en el lago ni en el bosque. La mayoría huyeron a la isla de Ares, en el mar Negro (donde fueron encontrados por los argonautas), pero algunos de ellos se dirigieron a Micenas. Cuando Heracles regresó a la dicha polis, Euristeo se hallaba en su refugio, ya que varios de los pájaros del Estínfalo revoloteaban alrededor de su palacio. Al ver esto, Heracles sonó su cascabel y las aves se alejaron de allí.
Alberto Durero: Hércules y los pájaros de Estínfalo, 1500
7.- Capturar al Toro de Creta.
El Toro de Creta fue el toro que Poseidón hizo salir del mar cuando el rey Minos prometió ofrecer un sacrificio al dios; pero Minos lo encontró tan hermoso que lo incorporó a sus rebaños como semental en vez de sacrificarlo. Poseidón, enfurecido, hizo que la reina Pasífae se enamorara del animal y concibiera con él un hijo, Minotauro, tras lo cual hizo enloquecer al toro, convirtiéndolo en un terrible animal salvaje que echaba fuego por las narices.
Autor desconocido: Hércules y el toro de Creta, finales del siglo XVI
Heracles se presentó ante Minos, que le autorizó para capturar al toro (si podía), puesto que éste estaba causando estragos en Creta. Heracles consiguió subir al lomo del animal y conducirlo hasta Micenas a través del mar Egeo. Euristeo, al ver al hermoso toro, lo quiso ofrecer a Hera, pero ésta lo rechazó al ver la ferocidad del animal, por lo que se lo dejó en libertad.
El toro atravesó la Argólide y cruzó el istmo de Corinto, causando estragos allá por donde pasaba, hasta que Teseo logró matarlo en la llanura de Maratón, próxima a Atenas, la ciudad de la que era héroe.
Heracles y el toro de Creta,  detalle de un lécito ático de figuras negras, 
ca. 480–470 BC. encontrado en Atena.Museo del Louvre, París, Francia
8.- Robar las Yeguas de Diomedes.
Las Yeguas de Diomedes eran cuatro animales carnívoros (veinte, según otras versiones) que el gigante Diomedes tenía encadenados, alimentándolos con la carne de sus inocentes huéspedes.
Heracles y las Yeguas de Diomedes. Detalle del mosaico romano de Los doce trabajos de Hércules, Liria (Valencia). Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
Heracles partió con un grupo de voluntarios consiguiendo arrebatar las yeguas a su dueño, el cual fue con su ejército tras los ladrones. Heracles envió a su amigo y amante Abdero a la custodia de las yeguas mientras él y sus hombres hacían frente a Diomedes y los suyos. Pero mientras Abdero apartaba de la lucha el carro al que estaban atadas, las yeguas se soltaron y lo devoraron. Heracles y sus hombres vencieron al ejército enemigo, y el héroe mató a Diomedes arrojándolo a sus propias yeguas, que lo devoraron sin compasión. Los pocos adversarios que quedaban en pie huyeron aterrados al ver cómo los sanguinarios animales daban buena cuenta de su líder. Al terminar de comérselo, las yeguas se volvieron inexplicablemente mansas, y Heracles las pudo atar de nuevo al carro del fallecido Diomedes y llevárselas a Micenas, donde fueron entregadas a Euristeo, que se las regaló a Hera. Se dice que murieron en el Monte Olimpo, devoradas por las fieras y las alimañas. Según la tradición, Bucéfalo, el caballo de Alejandro Magno, descendía de una de estas yeguas.
Charles Le Brun: Heracles matando a Diomedes, siglo XVII
En honor a su amigo y amante Abdero, devorado por las yeguas mientras luchaba a su lado, Heracles fundó junto a su tumba la ciudad de Abdera, donde como último homenaje, instauró los Juegos Olímpicos. Cuenta la leyenda que en la primera edición no hubo carreras de carros, puesto que ésta fue la causa de la muerte de Abdero.
9.- Robar el cinturón de Hipólita.
Admete, la hija de Euristeo, fue la que dispuso el noveno trabajo de Heracles, que consistía en robar el cinturón mágico de la reina amazona Hipólita, a la cual se lo había regalado su padre, Ares.
Existen dos versiones de este trabajo:
Heracles lucha contra las amazonas, ánfora ática de figuras negras
530–520 a. C. Museo del Louvre, París, Francia
Versión primera: 
Hipólita, al enterarse de los motivos de la llegada de Heracles, le prometió darle el cinturón, pero Hera, disfrazada de amazona, propagó el rumor de que Heracles y sus acompañantes habían raptado a la reina, por lo que las amazonas atacaron la nave de Heracles. Este pensó que la promesa de Hipólita había sido un engaño, combatió contra las amazonas, mató a Hipólita y le quitó el cinturón.
Liebig: Heracles y el cinturón de Hipolita, 1927
Versión segunda:
Heracles secuestra a Melanipa, una de las hermanas de Hipólita, y exige el cinturón como rescate. La reina amazona se lo acaba dando y el héroe libera a su hermana. Mientras tanto, Teseo secuestra a Antíope, otra hermana de Hipólita, y trata de huir con ella junto a Heracles. Hera, la eterna enemiga del héroe, informa a las amazonas del secuestro de Antíope, con fin de que ataquen a Teseo, y lo más placentero para ello, a Heracles. Así sucede, pero ambos logran huir, y se llevan a Antíope, con la cual Teseo acaba casándose (muchas versiones le atribuyen a ella la maternidad de Hipólito, el hijo de Teseo e Hipólita; incluso hay algunas versiones que ponen como madre a Melanipa). Las amazonas tratan de recuperarla sin éxito atacando Atenas (según algunas versiones, Antíope muere en el ataque).
Antes de huir, Heracles mata a Hipólita y se lleva su hacha, la cual regalaría a su futura mujer Ónfale, que la guarda en las regalías de los reyes lidios. También Zeus empuña esta arma en una de sus representaciones estatuarias.
(cont.)

viernes, septiembre 18, 2015

Mito: Los trabajos de Heracles (II)

(cont.)
3.- Capturar a la Cierva de Cerinea.
La Cierva de Cerinea tenía pezuñas de bronce y cornamenta de oro. Estaba consagrada a Artemisa, ya que era una de las cinco ciervas que la diosa había intentado capturar para engancharlas a su carro y había sido la única que había logrado escapar.
Heracles y la cierva de Cerinea. Fuente en bronce del siglo I a. C.
Casa de salustio, Pompeya. Museo Arqueológico Regional de Palermo,Italia

Heracles persiguió a la cierva día y noche durante un año sin lograr atraparla, ya que ésta era increíblemente veloz (tanto que ni las flechas la alcanzaban). Al fin, en el país de los Hiperbóreos, la capturó mientras ésta se paraba a beber agua, atravesándole las dos patas con flechas que sólo traspasaron piel, tendón y hueso (su sangre era un terrible veneno, capaz incluso de matar a dioses, por lo que Heracles prefirió no derramar ni una gota, puesto que tendría que dar explicaciones si lo hacía). Una vez inmovilizada, la apresó y la llevó a Micenas para que Euristeo la viera.

La gran hazaña de Heracles sirvió de ejemplo a muchos otros héroes de la antigüedad como Yhuidr y Casto.
Lucas Cranach, el Viejo: Hércule y la cierva de Cerinea, después de 1537.
Óleo sobre madera. Herzog Anton Ulrich Museum, Braunschweig, Alemania
4.- Capturar al Jabalí de Erimanto.
El Jabalí de Erimanto era una terrible criatura, capaz de crear terremotos a voluntad y de arrancar árboles de tajo con los colmillos, que vivía en Erimanto, causando estragos en todo el contorno. Este jabalí se alimentaba de hombres.
Louis Tuaillon: Heracles y el jabalí de Erimanto, 1904.
Bronce, Berlín, Alemania

En el camino hacia Erimanto, Heracles hizo una parada para visitar a su viejo amigo el centauro Folo, que en memoria de tiempos lejanos, compartió con él su comida y su vino. Pero los otros centauros, al oler el vino que estaba especialmente reservado para ellos, enfurecieron hasta tal punto que atacaron a Heracles. Éste primero los rechazó, pero poco a poco lo hicieron enfurecer a él también, y empuñando su arco, mató a varios centauros con flechas untadas con la sangre de la Hidra de Lerna mientras los otros se retiraban acobardados.
Mientras Heracles enterraba a sus víctimas, su amigo Folo sacó una de las flechas de éste y se puso a examinarla, asombrado de que algo tan pequeño pudiese dar muerte a criaturas tan formidables como los centauros. Torpemente, la flecha se le escurrió de la mano y se le cayó sobre el pie, clavándose en él.
Hércules y el jabalí de Erimanto. Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia), en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
La flecha, untada con tan letal veneno, acabó también con la vida de Folo, el cual fue enterrado por Heracles al pie del monte que tomaría su nombre: Foloe.
Heracles encontró al jabalí y se echó tras él. Tras perseguirlo durante varias horas, lo acorraló en una zona nevada, donde le saltó al lomo. Heracles lo encadenó y se lo llevó a Micenas vivo, cargándolo sobre sus hombros.
5.- Limpiar los establos de Augías en un sólo día.

Por designio de los dioses, el ganado de Augías, rey de la Élide, no sufría de enfermedades, y doce toros que su padre, el dios Sol Helios, le había regalado, defendían al resto de la manada, asegurando que tampoco sufriera bajas causadas por las fieras de los alrededores. Con todo esto, el ganado de Augías se convirtió en el mayor del país.
Euristeo impuso este trabajo a Heracles con el fin de humillarle y ridiculizarle, ya que era tal la cantidad de excrementos acumulados (los establos de Augías jamás habían sido limpiados) que resultaba prácticamente imposible limpiarlos en un sólo día. Así el gran Heracles, vencedor de terribles monstruos y realizador de hazañas heroicas, caería humillado ante una tarea tan denigrante. Incluso Augías hizo una apuesta personal con Heracles, prometiendo regalarle una parte del ganado si lograba completar el trabajo.
Nadie esperaba que Heracles lo consiguiera, ya que en este trabajo la fuerza no le servía de nada, pero lo que hizo el astuto héroe fue desviar el cauce de los ríos Alfeo y Peneo, llevándolos a través de los establos por un canal que él mismo había cavado. Los ríos arrastraron toda la suciedad y Heracles, ante la sorpresa de todos, completó su quinto trabajo.
Hércules desviando el cauce de los ríos Alfeo y Peneo. Detalle del mosaico de los trabajos de Hércules de Liria (Valencia), en el Museo Arqueológico Nacional, Madrid, España
Euristeo y Augías, que no se esperaban que Heracles lo consiguiese, se negaron a aceptarlo. Euristeo le dijo a Heracles que realmente había realizado el trabajo para Augías, ya que conocía la apuesta que habían acordado (fue informado de esto por la maliciosa Hera), por lo que le era inválido. Según otras versiones, se escudó en que el trabajo ni siquiera lo había realizado él, sino los ríos.
Y para colmo de desgracias, cuando Heracles exigió a Augías la parte del ganado que le había prometido, éste se negó utilizando el mismo argumento de que el trabajo lo habían realizado los ríos. Heracles llevó el asunto a los tribunales, y el testimonio de Fileo, hijo de Augías, a favor del héroe, convenció a los jueces de que Augías debía cumplir con su promesa. Éste entregó a regañadientes la parte del ganado que prometiera en la apuesta y desterró a su hijo por haberle hecho perder el juicio. Heracles, furioso por semejante injusticia, abandonó la Élide, y buscando alianzas entre los príncipes de toda Grecia, declaró la guerra a Augías. Éste envió a su ejército al contraataque, capitaneado por los hermanos gemelos moliónidas, sus dos eficientes generales. Éstos aprovecharon que Heracles se sintió enfermo y les firmó una tregua para atacar por sorpresa. Derrotaron terriblemente a los hombres del héroe y asesinaron a su hermano Ificles, que le había acompañado a la guerra. Vistas las numerosas bajas, los corintios, aliados de Heracles, declararon oficialmente la paz al ejército de Augías, firmando una tregua ístmica, en honor a los Juegos Ístmicos, probablemente el antecedente de los Juegos Olímpicos en la Antigüedad, durante los cuales debía reinar la paz (realmente estos juegos nunca se habían celebrado, fueron una repentina invención de los corintios para poder firmar la tregua y evadirse de la desfavorable situación en la que se hallaban).
Pero Heracles no olvidó aquella puñalada por la espalda. Tres años después, aprovechó que los moliónidas y sus hombres se encontraban celebrando un festival en honor a Poseidón para tenderles una emboscada, en la que masacró al ejército de Augías y mató a su hijo Éurito y a los moliónidas, dejándole así sin sus mejores generales.
Posteriormente volvió a reclutar otro ejército entre las ciudades del Peloponeso, con el que dio el golpe definitivo. Saqueó la Élide y mató a Augías, poniendo al desterrado Fileo como rey.
Pausanias, en cambio, afirma que Heracles le perdonó la vida a Augías y le restauró en el trono, mientras que Fileo se estableció definitivamente en Duliquio. Según esta versión, a la muerte de Augías sería su hijo Agástenes quien le sucediera.
______________
Moliónidas o moliones: En la mitología griega se denominan moliónidas o moliones a dos gemelos llamados Ctéato y Éurito, hijos de Poseidón y Molíone. Poseidón sedujo a su madre en forma de pájaro, por lo que ambos nacieron de un huevo de plata que puso Molíone. Se les nombra también con el epíteto de actéridas, en honor de su padrastro Áctor.

jueves, septiembre 17, 2015

Mito: Los trabajos de Heracles (I)

Heracles, (del nombre de la diosa Hēra, y kleos: ‘gloria’ es decir ‘gloria de Hera), quizás el héroe más grande de la antigua Grecia, era hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, hija del rey de Argos, hijo adoptivo de Anfitrión y bisnieto de Perseo por la línea materna. Fue gemelo de Ificles. Recibió al nacer el nombre de Alceo o Alcides, en honor a su abuelo Alceo. Fue en su edad adulta cuando recibió el nombre con que se lo conoce, impuesto por Apolo, a través de la Pitia, para indicar su condición de servidor de la diosa Hera. En Roma, así como en Europa Occidental, es más conocido como Hércules y algunos emperadores romanos ―entre ellos Cómodo y Maximiano― se identificaron con su figura.
El Hércules Farnesio, copia de un original griego.
Mármol. Museo Arqueológico Nacional Nápoles, Italia
Mitad hombre y mitad dios, Heracles creció demostrando una fuerza notable y un gran amor por la aventura, pero su existencia ofendía a Hera, esposa de Zeus, sobre todo cuando se caso y tuvo hijos, por lo que un día se vengó de él, volviendo loco. Heracles mató a su esposa Megara y a sus hijos, a los que creyó sus enemigos. 
Dibujo de Rubens inspirado en la escultura de Miguel
Ángel de Hèrcules, actualmente desaparecida
Los dioses decidieron que Euristeo, rey de Micenas, decidiera una serie por estos actos. El rey ideó doce trabajos casi imposibles de cumplir, que para asombro de todos, Heracles llevó a cabo. Se conocen como Los doce trabajos de Heracles.
Relieve de un sarcófago: el León de Nemea, la Hidra de Lerna, el Jabalí de Erimanto, la Cierva de Cerinea, las Aves del Estínfalo, el Cinturón de Hipólita, los Establos de Augías, el Toro de Creta y las Yeguas de Diomedes.
El orden tradicional de los trabajos es:
1.- Matar al León de Nemea y despojarle de su piel. El león de Nemea era un despiadado monstruo que vivía en Nemea, aterrorizando sus alrededores. Su verdadero punto fuerte era que tenía una piel tan gruesa que resultaba impenetrable a las armas, por lo que parecía ser invencible. Heracles viajó a la ciudad, donde se hospedó en casa de Molorco, y después partió a la cacería de la fiera. 
Heracles combatiendo al León de Nemea. Lécito de fondo
blanco de comienzos del siglo V a. C. Museo del Louvre, París, Francia
Le disparó flechas, le atacó con una espada de bronce y le golpeó con un garrote hecho de un olivo (que él mismo había arrancado de la tierra), pero todo resultó inútil. Entonces Heracles planeó un golpe estratégico. Fue a la guarida del animal, que tenía dos entradas, y taponó una de ellas. Azuzó al león para que entrara por la otra, y acorralándolo, lo estranguló.
Hércules y el león de Nemea. Detalle del mosaico de Los trabajos de Hércules
de Liria (Valencia). Museo Arqueológico, Nacional, Madrid, España
Francisco de Zurbarán: Hércules estrangulando al león de Nemea, 1634.
Óleo sobre lienzo. Museo Nacional del Prado, Madrid, España
2.- Matar a la Hidra de Lerna.
La Hidra de Lerna era un antiguo y despiadado monstruo acuático ctónico con forma de serpiente policéfala, cuyo número de cabeza, según las distintas versiones, va desde tres, cinco o nueve hasta cien, e incluso diez mil (siendo tres y nueve los números más frecuentes); poseía una, recubierta por láminas de bronce, que era inmortal. Lo que la hacía terrible era que cada vez que perdía una cabeza regeneraba dos (o una más fuerte, según otras versiones). También tenía un aliento tóxico. Fue criada por Hera bajo un platanero cerca de la fuente Amimone, en el lago de Lerna, donde había una entrada al inframundo que la hidra custodiaba. Su asesinato fue ordenado como segundo trabajo a Heracles para procurar la muerte de éste, ya que la hidra de Lerna era (o al menos eso se decía) hermana del León de Nemea (ambos eran hijos de Tifón y Equidna), y quería vengarse de Heracles por haber matado a su hermano.
Gustave Moreau: Heracles y la Hidra de Lerna, 1876.
Óleo sobre lienzo.  Art Institute of Chicago (AIC), Chicago, Estados Unidos

Heracles llegó a la ciénaga próxima al lago de Lerna con su sobrino Yolao, al que había pedido ayuda, ya que él sólo se veía impotente contra el monstruo. Se cubrieron la boca y la nariz con una tela para protegerse del aliento tóxico de la hidra y se acercaron a la fuente Amimone, su refugio. Los detalles de la lucha son explicados por Apolodoro. Heracles disparó flechas con llamas al interior de la fuente para obligarla a salir, y una vez frente a frente, la atacó con su espada, cortándole varias cabezas. Según algunas versiones, Hera envió un cangrejo llamado Carcinos para que pellizcase los pies de Heracles y le estorbase, pero el héroe aplastó al animal y siguió luchando. La hidra regeneraba dos cabezas por cada una que perdía, así que Heracles se dio cuenta de que no iba a llegar a nada con ese método. Entonces, Yolao tuvo la idea (probablemente inspirada por Atenea) de quemar los cuellos de la hidra para cauterizar la herida y evitar así que pudiera regenerar dos nuevas cabezas. Después de que Heracles cortara la cabeza, Yolao pasaba por el muñón una tela ardiendo, y así, acabaron venciendo a la hidra de Lerna, que murió sin cabezas. Heracles tomó la inmortal, que era impotente sin el resto del cuerpo, y la enterró bajo una gran roca en el camino sagrado entre Lerna y Eleia, completando así su segundo trabajo. El héroe mojó la punta de sus flechas con la sangre venenosa de la hidra (que utilizaría en sus posteriores aventuras).
Pero Hera, en uno de sus ardides para perjudicar al héroe, informó a Euristeo de que había sido Yolao quien había quemado los muñones, y éste tachó el trabajo de inválido, ya que Heracles había tenido ayuda.
Antonio del Pollaiolo: Hércules y la Hidra, circa 1475.
Tempera sobre panel. Galleria degli Uffiz, Florecia, Italia
____________
Ctónico: En mitología y religión, y en particular en la griega, el término ctónico (del griego antiguo khthónios, ‘perteneciente a la tierra’, ‘de tierra’) designa o hace referencia a los dioses o espíritus del inframundo, por oposición a las deidades celestes. A veces también se los denomina telúricos (del latín tellus).
Lecito o lécito es un vaso griego antiguo utilizado para almacenar aceite perfumado destinado al cuidado del cuerpo. Los lecitos son frecuentemente utilizados como vasos funerarios.
Policéfala: Que posee más de un cabeza. El término se deriva de las palabras griegas poly que significa 'muchas' y de kephal que significa "cabeza".

sábado, julio 18, 2015

Mitos: Los dioses del Olimpo (III)

(cont.)
Otros dioses y diosas que aparecen mencionados entre los Olímpicos:
Hebe: Hija de Zeus y Hera. Hebe era la escanciadora (encargada de servir la bebida) de los dioses y diosas del monte Olimpo, sirviendo su néctar y ambrosía, hasta que se casó con Heracles.

Antonio Canova: Hebe, 1800-1805. Mármol.
Museo de L'Ermitage, San Petesburgo, Rusia
Asclepio: El dios de la medicina y la curación. Hijo de Apolo y de la mortal Coronis o Corónide.Representa el aspecto curativo de las artes médicas; Su mujer Epíone, calmaba el dolor; sus hijas son Hygieia ("higiene"), Iaso ("medicina"), Aceso ("curación"), Aglæa/Ægle ("brillo saludable") y Panacea ("remedio universal"); su hijo Telesforo era el símbolo de la convalecencia y sus hijos Macaón y Podalirio eran dioses protectores de los cirujanos y los médicos.
Estatua de Asclepio
Eros: A veces también conocdio, como Eleuterio, el libertador. Era el dios del amor sexual y la belleza. También era venerado como una deidad de la fertilidad, hijo de Afrodita y Ares. Se le representaba a menudo portando una lira o un arco y una flecha. Es a menudo acompañado por delfines, rosas y antorchas. Su equivalente romano era Cupido (‘deseo’), también conocido como Amor.
Eros Farnesio, también conocido como Eros tipo Centocelle.
Copia del Eros colosal de Praxíteles en Thespiae. Mármol 
pompeyano. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles. 
Perséfone: Hija de Deméter y Zeus. Diosa de la primavera. Fue secuestrada por Hades, quien la llevó al inframundo. Perséfone se convirtió en reina del inframundo. Deméter, diosa de los cultivos, maldijo la tierra y no permitió que diera frutos. Los hombres, hambrientos, se quejaron con Zeus y éste ordenó a Hades a que devolviera a su hija. Pero Perséfone había comido fruta del inframundo y no podía quedar del todo libre. Zeus y Hades llegaron a un acuerdo permitiendo a Perséfone salir del inframundo y reunirse con su madre durante seis meses al año en los que Deméter se alegraba y hacía florecer los cultivos (primavera/verano). Cuando Perséfone volvía al inframundo, Deméter se deprimía y los árboles perdían sus hojas (otoño/invierno).
 Niccolò dell'Abbate: Rapto de Proserpina (Ratto di Proserpina).
1552-1570. Óleo sobre lienzo. Museo del Louvre, París
Leto: Hija de los titanes Ceo y Feb1 y, en el panteón olímpico, madre con Zeus de los mellizos Apolo y Artemisa.  Con su hermana Asteria, fue venerada como diosa de la noche y alternativamente de la luz del día. En la mitología romana su equivalente, como madre de Febo y Diana, es Latona.
Johann Georg Platzer: Latona convierte en ranas a los campesinos licios
(Latona verwandelt die lykischen Bauern in Frösche
, ca. 1730. Óleo sobre 

cobre. Minneapolis Institute of Arts, Minneapolis, Minnesota
Heracles: O Hércules, un héroe divino (semidios), hijo de Zeus y Alcmena, una reina mortal, hijo adoptivo de Anfitrión y bisnieto de Perseo. Fue el más grande de los héroes griegos, un parangón de la masculinidad y un campeón de la orden olímpica contra los monstruos ctónicos. Cuando tuvo lugar su muerte, su parte divina subió al Olimpo, convirtiéndose en un dios.
Hercules Farnesio, siglo III. Mármol. Original de Lysippos, en bronce. 
Copia de Glycon de Atenas. Museo Arqueológico Nacional de Nápoles
Pan: El dios de las estepas, los pastores y los rebaños, de las montañas salvajes, la caza y la música rústica, así como el compañero de las ninfas. En la mitología romana se identifica a este dios como Fauno/Silvano. Era, también, el dios de la fertilidad y de la sexualidad masculina. Dotado de una gran potencia y apetito sexual, se dedicaba a perseguir por los bosques, en busca de sus favores, a ninfas y muchachos. Era el dios de las brisas del amanecer y del atardecer.
Pan enseña a Dafnis a tocar la zampoña, c. 100 a. C.
Escultura hallada en Pompeya, Italia
Ganimedes: Era un héroe divino originario de la Tróade. Siendo un hermoso príncipe troyano, hijo del mismo epónimo Tros (o de Laomedonte, según las fuentes), Ganimedes se convirtió en el amante de Zeus y en el copero de los dioses.
Busto de Ganimedes, siglo II. Mármol pantélico.
Epoca imperial romana. Museo del Louvre, París