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lunes, julio 01, 2019

Libros: El todo por el todo

El todo por el todo

París, calle a calle

Henry Calet
Traducción de Vanesa García Cazorla
Errata naturae
Madrid
2019
296 págs.
Las peripecias, fruto del humor y la agudeza visual, de un hombre que evoca sus recuerdos del lado más popular de la Belle Époque. El París de Calet es el que fotografió Robert Doisneau o recreó el cineasta Jacques Becker.
Hay innumerables libros sobre París, pero muy pocos como éste. En muchas de sus estupendas páginas el humor acompaña y expande la mirada del flâneur. No es sólo todo París lo que se nos muestra aquí, «el todo» París, sino también, como dijera Sacha Guitry (otro bromista), «los rincones del pensamiento». Calet piensa, se divierte y nos divierte mientras camina. Y mientras recuerda… No hay nostalgia gratuita en sus palabras, sino una comprensión total de lo que significaron París y sus gentes durante el siglo XX, atento siempre a aquello que Camus, siguiendo a Chamfort, llamaba «la pasión del corazón humano».
El pícaro, el sablista, que recuerda para nosotros lo hace sin mapa o guía al uso, sin tópicos, con una voz casi recién nacida, descubriéndonos muchísimos lugares en los que nunca antes habíamos reparado. Ni en nuestros viajes, ni en nuestras lecturas. Un París sorprendente, tan humano como mítico.
«Conozco esta ciudad a fondo. Podría desmontarla piedra a piedra y reconstruirla en otro lugar. Es lo que he hecho cada vez que he tenido que alejarme de ella. (…) El París de los doce meses del año, el París cambiante, el París de las cuatro estaciones, el París de bolsillo, el París de cada día, París a vista de pájaro, París en un rectángulo de cristal, París por la mañana, París por la noche, París con luna, París en una canción, París con arcoíris, el París de las cien mil pipas, el París azul congelación, el París rosa, el París transparente, el París que suda, el París con nieve, el París con velo de novia, el París con vestido de noche, el París engalanado con sus estrellas, el París con su vestidito de diario, el París envuelto en sus bufandas de bruma, el París pobre, abandonado, inhabitado, oscurecido, bombardeado, el París rico, el París de las banderas al viento. (…) Me he calado esta ciudad en la cabeza, la tengo perfectamente encasquetada, es de mi talla. La he reconocido palmo a palmo. Es una intimidad que ya no tiene un solo secreto».

jueves, noviembre 05, 2015

Mitos: El juicio de Paris (III)

(cont.)
Enrique Simonet Lombardo: El juicio de Paris, 1904. Óleo sobre lienzo.
Museo de Bellas Artes, Málaga, España
Eduard Veith: El juicio de Paris. Óleo sobre cartón.
 Dorotheum, Viena, Austria
Harald Giersing: El juicio de Paris, 1909. Óleo sobre tabla.
Statens Museum for Kunst, 
Copenhagen, Dinamarca
Alfons Mucha: El juicio de Paris, 1895. Técnica mixta.
Colección Privada.
Paul Gauguin: El juicio de Paris, 1902. Óleo sobre lienzo.
Galería Nacional, Praga, República Checa
Pierre-Auguste Renoir: El juicio de Paris, entre 1908 y 1910. Óleo sobre lienzo.
Museo de Arte, Hiroshima, Japón
Darío Ortiz: El juicio de Paris o Paris y las prepago, 2006. Óleo sobre lienzo.
 Jacques Clément Wagrez: El juicio de Paris u Homenaje a la belleza.
André Lhote: El juicio de Paris, siglo XX.
Ivo Saliger: El juicio de Paris, 1939. Óleo sobre lienzo. 

miércoles, noviembre 04, 2015

Mitos: El juicio de Paris (II)

(cont.)
Frans Floris: El juicio de Paris, 1550. Óleo sobre tabla.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusia
Pedro Pablo Rubens: El juicio de Paris, 1597-1599. Óleo sobre lienzo.
National Gallery, Londres, Reino Unido
Henryk Siemiradzki: El juicio de Paris, 1892. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional, Varsovia, Polonia
Pedro Pablo Rubens: El juicio de Paris, 1632-1635. Óleo en tabla de roble.
National Gallery, Londres, Reino Unido
Peter Paul Rubens: El juicio de Paris, 1638-1639. Óleo sobre tabla.
Museo del Prado, Madrid, España
Jacob Jordaens: El juicio de Paris. Óleo sobre lienzo.
Narodna galerija, 
Ljubljana, Eslovenia
Luca Giordano: El juicio de Paris, entre 1681 y 1683.Óleo sobre lienzo.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusia
José Camarón y Bononat: El juicio de Paris, Óleo sobre lienzo.
Antoine Watteau: El juicio de Paris, entre 1718 y 1721. Óleo sobre tabla.
Museo del Louvre, París, Francia
Anton Raphael Mengs: El juicio de Paris, 1757. Óleo sobre lienzo.
Museo Ermitage, San Petesburgo, Rusi
a
Anselm Feuerbach: El juicio de Paris, entre 1869 y 1870. Óleo sobre lienzo.
Kunsthalle, Hamburgo, Alemania
Henryk Siemiradzki: El juicio de Paris, 1892. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional, Varsovia, Polonia
(cont.)

martes, noviembre 03, 2015

Mitos: El juicio de París (I)

En la antigüedad mítica se celebraron unas importantes bodas a la que estaban invitados dioses y mortales. Los contrayentes eran Peleo y Tetis, un mortal y una diosa, lo que explica la afluencia de invitados. Tetis, una nereida, hija de Nereo, antiguo y anciano dios del mar, era, por tanto, una divinidad marina e inmortal y Peleo, discípulo del centauro Quirón, era el afortunado mortal que tenía el privilegio de casarse con una diosa.
Jan Sadeler: Boda de Tetis y Peleo. Óleo sobre lienzo.
Pero no todos habían sido invitados a la fiesta: la diosa Éride (la diosa de la discordia) quiso hacer notar su ausencia y se presentó en la fiesta con una manzana de oro que tenía grabada la siguiente frase: "Para la más bella". Lanzó la manzana sobre la mesa donde se sentaban los dioses y se fue.
Tres de las diosas presentes en el banquete, Hera, Atenea y Afrodita, se creyeron merecedoras del título y se lanzaron a por la manzana. La enojosa situación que se produjo entonces no tenía fácil solución y ni el mismo Zeus quiso intervenir en una decisión tan comprometida.
Jacob Jordaens: La boda de Tetis y Peleo, 1633. Óleo sobre lienzo.
 Museo del Prado, Madrid, España.
Encargó a su fiel hijo Hermes que condujese a las tres diosas al monte Ida, en la llanura de Troya, y se las presentase a Paris, bello joven, hijo del rey Príamo de Troya, que pastoreaba los rebaños reales en aquel lugar. Él debía ser el encargado de dirimir el pleito, según voluntad de Zeus, y así se lo explicó el dios mensajero Hermes al asustado joven.
Abraham Bloemaert: La boda de Tetis y Peleo, 1638.  
Mauritshuis, La Haya, Países Bajos (Holanda)
Durante el juicio cada diosa hizo valer sus méritos al título pero además le prometieron a Paris beneficiosos dones si éste fallaba a su favor. Hera se comprometió a hacerle soberano de toda el Asia. Atenea le ofreció la prudencia y la victoria en todos los combates y Afrodita le brindó el amor de la mortal más hermosa de Grecia, Helena de Esparta.
Paris dio la manzana a Afrodita, granjeándose así la fiel protección de la diosa para él y los suyos para siempre, y la enemistad de las otras dos diosas lo que quedará reflejado en la Guerra de Troya.
El juicio de Paris en el arte
El juicio de Paris, Siglo III d. C..Mosaico romano encontrado en la ciudad siria
de Antioquia y depositado actualmente en el Museo del Louvre, París, Francia
 Maestro de los paneles de Argonaut: El juicio de Paris, circa 1480. Temple sobre tabla.
Museo de Arte Fogg, Universidad de Harvard, Cambridge, Estados Unidos
Sandro Botticelli: El Juicio de Paris, entre1483 y 1485. Temple sobre tabla.
Fondazione Giorgio Cini, Venecia, Italia
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1512 y 1514. Óleo sobre madera de tilo.
Museo de Arte Kimbell, 
Fort Worth, Texas, Estados Unidos
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1516 y 1518. Óleo sobre tabla.
Art Museum, 
Seattle, Estados Unidos
Lucas Cranach, el Viejo: El juicio de Paris, 1528. Témpera sobre tabla.
 Metropolitan Museum of Art, Nueva York, Estados Unidos
Lucas Cranach el Viejo: El juicio de Paris, entre 1537 y 1540. Óleo sobre tabla.
Royal Collection, Londres, Reino Unido
Frans Floris: El juicio de Paris, 1548. Óleo sobre tabla de roble.
Museumslandschaft of Hesse in Kassel
(cont.)