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sábado, septiembre 25, 2021

De Van der Weyden a Giacometti, veinte retratos que cambiaron el rostro de la pintura (II)

El retrato de Giovanni Arnolfini y su esposa es un cuadro del pintor flamenco Jan van Eyck; fechado en 1434, representa al rico mercader Giovanni Arnolfini y a su esposa Giovanna Cenami, que se establecieron y prosperaron en la ciudad de Brujas (hoy Bélgica), entre 1420 y 1472. Al día de hoy, los historiadores del arte discuten exactamente la imagen que el cuadro presenta; la tesis durante mucho tiempo dominante, introducida por Erwin Panofsky en un ensayo de 1934, sostiene que la imagen corresponde al matrimonio de ambos, celebrado en secreto y atestiguado por el pintor. Sin embargo, muchas otras interpretaciones se han propuesto acerca del cuadro, y el consenso actual es que la teoría de Panofsky es difícilmente sostenible.
En todo caso, la pintura —desde 1842 en la National Gallery de Londres tras desaparecer misteriosamente en 1813 del Palacio Real de Madrid— se considera una de las obras más notables de van Eyck. Es uno de los primeros retratos de tema no hagiográfico que se conservan, y a la vez una informativa escena costumbrista. La pareja aparece de pie, en su alcoba; el esposo bendice a su mujer, que le ofrece su mano derecha, mientras apoya la izquierda en su vientre. La pose de los personajes resulta teatral y ceremoniosa, prácticamente hierática; algunos especialistas ven en estas actitudes flemáticas cierta comicidad, aunque la extendida interpretación que ve en el retrato la representación de una boda atribuye a ello su aire pomposo.

viernes, septiembre 17, 2021

De Van der Weyden a Giacometti, veinte retratos que cambiaron el rostro de la pintura (I)

El arte del retrato se remonta a la más alta Antigüedad. El Egipto de los faraones y el Imperio chino lo practicaron hace más de tres mil años, los griegos un poco más tarde, alrededor del siglo V a. C. Desapareció del arte occidental en la época medieval, solo sobreviviendo en pinturas religiosas a través del carácter del donante, no siempre reconocible. Los primeros retratos independientes, sobre madera, aparecen a mediados del siglo XIV en Borgoña y Francia; están pintados de perfil como el retrato del rey Juan II el Bueno (si es que es él), conservado en el Louvre. Luego, hasta el desarrollo de la fotografía a fines del siglo XIX, el retrato se convirtió en un género importante, clasificado en el siglo XVII justo detrás de la pintura de historia. El autorretrato, si creemos en Plinio el Viejo y Ovidio, Existe desde el siglo IV a. C. en Grecia, donde Apeles, quizás para diferenciarse de su rival Panfilo, pintó su retrato en jarrones como firma, principio adoptado por ciertos iluminadores en la Edad Media. El arte del retrato en la historia está íntimamente ligado a la concepción que tiene el tiempo del individuo y del lugar de éste en la sociedad. Por lo tanto, primero prohibido por el cristianismo en la Edad Media, luego se reservó para los ricos y los nobles, antes de que la fotografía lo popularizara: el selfie (también llamado selfie) especifica claramente la realidad de la era contemporánea. El arte del retrato en la historia está íntimamente ligado a la concepción que tiene el tiempo del individuo y del lugar de éste en la sociedad. Por lo tanto, primero prohibido por el cristianismo en la Edad Media, luego se reservó para los ricos y los nobles, antes de que la fotografía lo popularizara: el selfie (también llamado selfie) especifica claramente la realidad de la era contemporánea. El arte del retrato en la historia está íntimamente ligado a la concepción que tiene el tiempo del individuo y del lugar de éste en la sociedad. Por lo tanto, primero prohibido por el cristianismo en la Edad Media, luego se reservó para los ricos y los nobles, antes de que la fotografía lo popularizara: el selfie (también llamado selfie) especifica claramente la realidad de la era contemporánea.

¿Retrato o autorretrato? Esta pintura de Jan van Eyck asombró a sus contemporáneos. The National Gallery, Londres, Reino Unido

lunes, agosto 16, 2021

De Van Eyck a Picasso, veinte cuadros que cuentan historias (grandes o pequeñas) (II)

La Virgen del canónigo Van der Paele (en neerlandés, Madonna met kanunnik Joris van der Paele) es una pintura religiosa realizada en óleo sobre tabla por Jan van Eyck en 1436. Actualmente está expuesta en el Museo Groeninge en Brujas (Bélgica). Es una de las cuatro obras de Jan van Eyck conservadas en una colección belga y, después del Políptico de Gante, la más grande de las pinturas obras de Jan van Eyck que se conservan.
Esta tabla tiene una posición muy particular en la historia de la pintura occidental, al tratarse de uno de los más tempranos ejemplos del género denominado sacra conversazione (sagrada conversación): una pintura en la que se representa a la Virgen con el Niño junto con dos o más santos, representados de una manera realista como si estuvieran manteniendo una conversación cotidiana; y junto a ellos, a veces, los donantes de la obra, dentro de la misma escena, pero en una posición subordinada, como orantes.

martes, mayo 18, 2021

De Cimabue a Rothko, una veintena de cuadros tocados por la gracia (V)

También conocido como Altar de Gante, es un políptico de doce tablas al óleo realizado por los hermanos Hubert y Jan van Eyck. Abierto mide 340 x 440 cm, siendo uno de los retablos de mayores dimensiones del norte de Europa en el siglo XV. El tema central es la narración bíblica sobre la redención del hombre por el sacrificio de Jesús, ofreciendo una lectura de la Teología cristiana desde la Anunciación (en su exterior) hasta la Adoración del Cordero (en su interior). Normalmente se mostraba cerrado, pero en las festividades se abría, dejando a la vista los colores vibrantes del interior. Una serie de referencias llenan el retablo de simbolismo escondido, muy del gusto de los pintores flamencos junto a referencias cultas a la pintura italiana del Trecento, a Giotto e incluso a su contemporáneo, el pintor renacentista Masaccio, confieren al cuadro un notable interés, ya que los autores fueron capaces de reelaborar los elementos simbólicos dentro de los elementos visibles. Pero es su aporte innovador a la representación de la realidad y al desarrollo del espacio pictórico lo que sitúa este retablo como un hito en la historia del arte ya que marca la transición de la pintura gótica a la del Renacimiento, específicamente: del Renacimiento nórdico.
El Políptico de Gante: La adoración del Cordero Místico (vista interior), Jan van Eyck. Óleo sobre tabla. Saint Bavo Cathedral, Gante, Bélgica
Esta tabla tiene una posición muy particular en la historia de la pintura occidental, al tratarse de uno de los más tempranos ejemplos del género denominado sacra conversazione (sagrada conversación): una pintura en la que se representa a la Virgen con el Niño junto con dos o más santos, representados de una manera realista como si estuvieran manteniendo una conversación cotidiana; y junto a ellos, a veces, los donantes de la obra, dentro de la misma escena, pero en una posición subordinada, como orantes. Es un buen ejemplo de alfombras orientales en la pintura renacentista.
Virgen del canónigo Van der Paele, Jan van Eyck. Óleo sobre madera. Groeningemuseum, Brujas, Bélgica