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martes, julio 01, 2025

Libros: Los diablos

Los diablos

Joe Abercrombie
Traducción de Manu Viciano
Alianza
Madrid
2025
808 págs.
Las gestas más gloriosas a veces requieren de actos impíos. El hermano Díaz tiene una cita en la Ciudad Santa, donde cree que lo recompensarán con una cómoda posición en la Iglesia. Pero resulta que su nuevo rebaño está compuesto por asesinos contumaces, horrorosos practicantes de lo arcano y auténticos monstruos. En esta nueva misión, todos tendrán que tomar las medidas más sangrientas si quieren alcanzar sus justos fines. Los elfos acechan en nuestras fronteras, ávidos de nuestra carne, mientras príncipes egoístas solo se preocupan por su posición y bienestar. Dado el épico e infernal viaje ante él, al hermano Díaz no le viene nada mal tener a los diablos de su lado.
Joe Abercrombie nacido en Lancaster en 1974, Lord Grimdark se graduó en psicología en la Universidad de Manchester. Antes de dedicarse enteramente a escribir, trabajó para una compañía de postproducción televisiva. En la actualidad vive con su familia en Bath. Es autor de la trilogía de La Primera Ley: La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes. A este mismo universo pertenecen tres novelas independientes (La mejor venganza, Los héroes y Tierras rojas) y la trilogía La Era de la Locura (Un poco de odio, El problema de la paz y La sabiduría de las multitudes).

viernes, enero 13, 2023

Libros: Trenza del mar

Trenza del mar

Novela secreta 1

Brandon Sanderson
Traducción de Manuel Viciano Delibano
Nova
2023
560 págs.
Vuelve al universo del Cosmere con una aventura divertida y cautivadora que encantará a los fans de La princesa prometida.
En su isla natal sobre un océano verde esmeralda, la única vida que Trenza conoce es sencilla, marcada por el placer de coleccionar las tazas que traen los marineros de tierras lejanas y escuchar las historias que le cuenta su amigo Charlie. Pero cuando el padre de Charlie se lo lleva en barco para buscarle esposa y sucede una catástrofe, Trenza deberá colarse como polizona en un barco y partir en busca de la hechicera que habita en el mortífero mar de Medianoche. Sobre unos océanos de esporas repletos de piratas, ¿podrá Trenza abandonar su tranquila vida y crearse un lugar en un océano donde una sola gota puede significar la muerte instantánea?
Brandon Sanderson (Lincoln, Nebraska, 1975) es el gran renovador de la fantasía del siglo XXI, con veintitrés millones de lectores, y el autor más prolífico del mundo. Desde que debutara en 2006 con su novela Elantris, ha deslumbrado a lectores en treinta lenguas con el Cosmere, el fascinante universo de magia que comparten la mayoría de sus obras. Sanderson es autor de la brillante saga Nacidos de la Bruma (Mistborn), formada por El Imperio Final, El Pozo de la Ascensión, El Héroe de las Eras, Aleación de ley, Sombras de identidad y Brazales de Duelo. Tras El aliento de los dioses, una obra de fantasía épica en un único volumen en la línea de Elantris, inició con El camino de los reyes una magna y descomunal decalogía, El Archivo de las Tormentas, que continuó con Palabras radiantes, Juramentada y El Ritmo de la Guerra (además de la novela corta Esquirla del Amanecer). Con la serie Escuadrón (Escuadrón, Estelar, Citónica y Escuadrón Cielo), Sanderson se acerca, también, a los lectores de la ciencia ficción. Con un plan de publicación de más de veinte futuras obras (que contempla la interconexión de todas ellas), el Cosmere se convertirá en el universo más extenso e impresionante jamás escrito en fantasía épica. Sanderson vive en Utah con su esposa e hijos y enseña escritura creativa en la Universidad Brigham Young. Curso de escritura creativa es el libro que recoge sus valiosos consejos.

martes, enero 10, 2023

Libros: Destello

Destello

La prisionera de oro 2

Raven Kennedy
Traducción de María Angulo Fernández
Roca
2023
500 págs. 
Segunda entrega de una impresionante serie de fantasía, perfecta para las lectoras de Sarah J. Maas y Jennifer L. Armentrout.
El mito del rey Midas reinventado.
Esta fascinante serie de fantasía es tan adictiva como inesperada.
Con romance, intriga y peligro, el mundo dorado de Orea te atrapará desde la primera página.
¿Quieres que tu vida sea más fácil? Entonces compórtate como el pájaro enjaulado que eres y canta.
Viví en una jaula de oro durante diez años, en el castillo de oro del rey Midas. Pero de la noche a la mañana, todo cambió.
Ahora soy la prisionera del ejercito del Cuarto Reino, y no se si saldre de esta de una pieza. Los soldados están preparados para dejarse la piel en el campo de batalla y estoy segura de que van a usarme como moneda de cambio, una moneda que apagará el fuego o avivará aún más las llamas de esta cruzada.
Sin embargo, lo que más me aterra, lo que más me inquieta, no es la guerra, sino el, el comandante Decapitador.
Es un hombre perverso y despiadado, y su crueldad no conoce límites. Pero yo se la verdad, yo se que es en realidad.
Es un ser feerico.
Traidores. Asesinos. Estuvieron a punto de destruir Orea y no les tembló el pulso...

martes, mayo 03, 2022

Libros: La sabiduría de las multitudes

La sabiduría de las multitudes

Joe Abercrombie
Traducción de Manu Viciano
Alianza
Madrid
2022
744 págs.
Caos. Furia. Destrucción. El Gran Cambio ha llegado... Algunos dicen que, para cambiar el mundo, primero hay que quemarlo. Esta idea se va a poner a prueba en el crisol de la revolución: los rompedores y los quemadores se hacen con el poder y el humo de los disturbios ha sustituido al de las fábricas. Todo ha de someterse a la sabiduría de las multitudes. El ciudadano Brock ha decidido convertirse en un héroe de la nueva era y la ciudadana Savine tiene que reconducir su talento de la búsqueda del beneficio a la mera supervivencia. Orso va a descubrir que, cuando el mundo está bocabajo, nadie está en peor posición que un rey. Y en el sangriento Norte, Rikke y su frágil Protectorado se están quedando sin aliados... mientras Calder el Negro llama a sus fuerzas y trama venganza. El sol de la Unión ha caído al barro y en la sombra, tras las bambalinas, los hilos del despiadado plan del Tejedor se van trenzando poco a poco...
Joe Abercrombie nacido en Lancaster en 1974, Joe Abercrombie, Lord Grimdark, se graduó en psicología en la Universidad de Manchester. Antes de dedicarse enteramente a escribir, trabajó para una compañía de postproducción televisiva. En la actualidad vive con su familia en Bath. Es autor de la trilogía de La Primera Ley: La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes. A este mismo universo pertenecen tres novelas independientes -La mejor venganza, Los Héroes y Tierras Rojas- y la trilogía La Era de la locura -Un poco de odio, El problema de la paz y el presente volumen-. Asimismo, es autor de la Trilogía del Mar Quebrado y de la antología de relatos Filos mortales.

lunes, abril 19, 2021

Libros: El problema de la paz

El problema de la paz

Trilogía la era de la locura 2 (El mundo de la primera ley)

Joe Abercrombie
Alianza
Madrid
2021
712 págs.
A pesar de los reveses sufridos, no hay nada que se interponga en el camino de Savine dan Glokta, en el pasado la inversora más poderosa de Adua, cuando ha puesto su ambición en un objetivo. Para héroes como Leo dan Brock y Stour Ocaso la paz no es más que un inconveniente que debe remediarse cuanto antes. Pero primero hay que alimentar agravios y reunir aliados. Entre tanto, Rikke tiene que dominar el ojo largo... antes de que su poder acabe con ella. En todos los sectores de la sociedad anida el descontento. Los Rompedores aún acechan en la clandestinidad, tramando planes para llevar a cabo el Gran Cambio que por fin libere al pueblo, mientras los nobles descontentos tratan de aumentar su influencia y sus prebendas. Orso intenta hallar un camino seguro en el laberinto de cuchillos que es la política, pero sus deudas y sus enemigos no dejan de aumentar. Ninguna alianza, ninguna amistad, ninguna paz, dura para siempre.

lunes, mayo 04, 2020

Libros: La voz de las espadas

La voz de las espadas

Joe Abercrombie 
Traducción de Borja García Bercero
Alianza
Madrid
2016
752 págs.
LA PRIMERA LEY: LIBRO I El inquisidor Glokta, convertido en un cínico tullido tras su paso por las cárceles de los enemigos de la Unión, es ahora a su vez un eficaz torturador capaz de extraer información de cualquiera. A su vez, el capitán Jezal dan Luthar no ha hecho otra cosa en su vida que desplumar a sus amigos jugando a las cartas y soñar con la gloria de vencer en el Certamen de esgrima. Pero se está fraguando una guerra, y en los campos de batalla del Norte la lucha se rige por normas mucho más sangrientas... Logen Nuevededos, infame bárbaro de pasado sangriento, acaba de perder a sus amigos y está decidido a abandonar sus tierras y dirigirse al Sur, pero los espíritus le advierten que lo busca un Mago de los Viejos Tiempos... Sus historias se entrelazan en una fantasía negra repleta de acción y personajes memorables. «Joe Abercrombie es fantástico.» George R.R. Martin.

domingo, mayo 03, 2020

Libros: Filos mortales

Filos mortales

Joe Abercrombie 
Traducción de Javier Martín Lalanda
Alianza
2016
368 págs.
En el ejército de la Unión solo hay un individuo que se cree capaz de salvar la situación a la hora de enfrentarse a los gurkos: el incomparable coronel Sand dan Glokta. Curnden Craw y su grupo deben recuperar un objeto misterioso más allá del Crinna. Solo hay un pequeño problema: no saben qué es ese objeto. Shevedieh, la ladrona más hábil de Estiria, va de desastre en desastre con su mejor amiga y mayor enemiga: Javre, la Leona de Hoskopp. Después de años de masacres, el idealista Bethod trata de llevar la paz al Norte. Solo queda un obstáculo: su lunático guerrero, el hombre más temido del Norte, el sangriento Nuevededos. Violentas y afiladas como las armas de sus personajes, las historias de "Filos mortales" transcurren desde antes de "La voz de las espadas" hasta después de "Tierras Rojas". Situados cronológicamente, los relatos siguen hilos apuntados en las tramas de las novelas del Círculo del Mundo, pero todos ellos se pueden leer de forma independiente. Un reencuentro con el mejor Abercrombie. "Joe Abercrombie es fantástico." George R. R. Martin

viernes, mayo 01, 2020

Libros: La última primavera

La última primavera

Concepción Perea

Alianza
2017
586 págs. 
"No sabía lo que echaba de menos la prosa de Concepción Perea hasta que no he empezado a leer La última primavera. Comienza con sangre, dragones, hechizos y espadas trabadas en columnas vertebrales. Impresionante." Antonio Torrubia. Librería Gigamesh 
Después de lo ocurrido en el pantano de TiemblaSauces, la precaria paz que dejó tras de sí la Guerra de la Reina Durmiente parece más amenazada que nunca. La reina ha ordenado patrullar los caminos a la Guardia Real y la tensión reina en las calles. Los elfos llaman a Nicasia porque se ha producido una muerte en extrañas circunstancias: parece que la traición alcanza a lo más alto. Dujal debe seguir su particular búsqueda del asesino de Manx. Y, entretanto, la Hueste Invernal llega a la ciudad ocultando a alguien que nunca debería entrar en La Corte. Volvemos a TerraLinde con una nueva entrega de las aventuras de Nicasia Recorre túneles y algunos de los personajes más carismáticos de la fantasía española.
Concepción Perea Gómez (Sevilla, 1978) es licenciada en Humanidades y tiene un máster en Creación Literaria. Preside la asociación cultural literaria Bibliofórum, y forma parte de la organización del Encuentro de Literatura Fantástica de Dos Hermanas. Imparte clases de narrativa en Factoría de Autores desde 2012. Es autora de La Corte de los Espejos (2013) y El misterio de la Caja Bethel (2014). Y ha editado la antología Cuentos desde el Otro Lado (2016). 

Libros: Un poco de odio

Un poco de odio

Joe Abercrombie 
Traducción de Manu Viciano
Alianza
2020
680 págs. 
Un poco de odio, la esperada nueva novela de Joe Abercrombie, que da inicio a la trilogía La era de la locura, nos lleva de nuevo al mundo de "La Primera Ley".
Años después, la era de la máquina está llegando al Círculo del Mundo, pero la era de la magia se niega a morir. Las chimeneas de la industria se elevan sobre Adua y el mundo bulle de nuevas oportunidades. Pero las viejas rencillas no se han olvidado. En las castigadas fronteras de Angland, Leo dan Brock lucha por conseguir la fama en el campo de batalla y derrotar a los ejércitos de Stour Ocaso. Para ello espera recibir ayuda de la corona, pero es mejor no contar con el hijo del rey Jezal, el irresponsable príncipe Orso. Savine dan Glokta (influyente inversora e hija del hombre más temido de la Unión) planea llegar a la cumbre del montón de escoria de la sociedad empleando los medios que sean precisos. Con lo que ella no cuenta es que ningún dinero podrá poner coto a la ira que va a estallar en los suburbios. Con ayuda de la montañera Isern-i-Phail, Ikke trata de controlar el don, o la maldición, del ojo largo. Ver el futuro es una cosa, pero cambiarlo, cuando el Primero de los Magos sigue manejando los hilos, es otra muy distinta.
Nacido en Lancaster en 1974, Joe Abercrombie, Lord Grimdark, se graduó en psicología en la Universidad de Manchester. Antes de dedicarse enteramente a escribir, trabajó para una compañía de postproducción televisiva. En la actualidad vive con su familia en Bath. Es autor de la Trilogía de la Primera Ley: La voz de las espadas, Antes de que los cuelguen y El último argumento de los reyes, así como de otras tres novelas independientes en el mismo universo: La mejor venganza, Los Héroes y Tierras Rojas, así como de la Trilogía del Mar Quebrado. Además, ha publicado Filos mortales, una antología de relatos.

miércoles, enero 15, 2020

Libros: El archivo nº 1/2

El archivo nº 1/2

V. E. Schwab
Traducción de Julieta María Gorlero 
Minotauro
2020
352 págs.
La nueva serie de la creadora de Sombras de Magia.
Imagina un lugar donde los muertos descansan como libros en bibliotecas. Cada cuerpo tiene una historia que contar, una vida en imágenes que solo los Bibliotecarios pueden leer. Los muertos reciben el nombre de Historias. Y el vasto reino en el que descansan es el Archivo. En esta novela hermosa y oscura de persecución y misterio, Victoria Schwab trata sobre la delgada línea entre el pasado y el presente, el amor y el dolor, la confianza y la traición, las pérdidas insoportables y la lucha hacia la redención.

sábado, septiembre 14, 2019

Libros: Good Omens (Buenos presagios)

Good Omens (Buenos presagios)

Terry Pratchett, Neil Gaiman
Booket
2019
400 págs. 
Según Las Buenas y Acertadas profecías de Agnes la Chalada Bruja (el único libro fiable de profecías, escrito en 1655, antes de que ella explotara), el fin del mundo tendrá lugar el sábado. El próximo sábado, para ser exactos. Justo antes de la hora de la cena. Los ejércitos del Bien y del Mal se están agrupando, la Atlántida está resurgiendo, llueven sapos y los ánimos están algo alterados así que... todo parece ajustarte al Plan Divino. 
De no ser por un ángel quisquilloso y un demonio buscavidas que han vivido a costa de los mortales desde el comienzo de los tiempos y que no están dispuestos a aceptar tan fácilmente eso del “Fin de la civilización tal y como la conocemos”. Y... ¡vaya por Dios! ¡Parece que alguien ha hecho desaparecer al Anticristo! 

sábado, enero 05, 2019

Libros: El tren de las almas

El tren de las almas

Mado Martínez
Algaida
2018
Una fría noche de diciembre, y tras muchos años sin verse, Bárbara, Juan, Tony, Jackson y Marian, deciden reunirse en la antigua estación de ferrocarril de Espuelas. Al filo de la madrugada se suben a un enigmático tren. Durante el diabólico trayecto explorarán miedos sin domar, celos, culpas enraizadas en el alma, y crueldades inusitadas. El tren parece anestesiarles borrando todo su dolor, permitiéndoles ser y hacer lo que nunca se atrevieron, perdonar lo imperdonable, entregarse a sus instintos más ocultos. Todo es posible entre sus vagones, hasta enamorarse de un monstruo. Nadie parece querer apearse de ese paraíso en forma de ferrocarril... Hasta que descubren que están atrapados en sus raíles. El tren de las almas fue finalista en el Premio Carolina Coronado de novela fantástica y el Premio Ateneo de Valladolid.

sábado, mayo 26, 2018

Libros: Estación central

Estación Central

Lavie Tidhar
La Esfera de los Libros
Madrid
2018
312 págs.
Obra galardonada con el John W. Campbell Memorial
Una diáspora mundial ha dejado un cuarto de millón de personas a los pies de una estación espacial. Las culturas chocan en la vida real y en la virtual. La vida apenas tiene valor, y la información tiene incluso menos.
La Estación Central es el núcleo interplanetario en medio de todo: la Tel Aviv con sus constantes cambios; una potente arena virtual y las colonias espaciales donde la humanidad se ha marcado para escapar de los estragos de la pobreza y la guerra. Todo está conectado por los Otros, poderosas entidades alienígenas que, a través de la Conversación (un torrente inestable de conciencia) suponen el inicio de un cambio irreversible.
En la Estación Central, los humanos y las máquinas siguen adaptándose, prosperando e incluso… evolucionando.
Lavie Tidhar nació en Israel. Ha sido premiado con el British Science Fiction y el World Fantasy Award. Ha vivido por todo el mundo: en Vanuatu, Laos y Sudáfrica, y actualmente reside en Londres. Se ha comparado a Tidhar con Phillip K. Dick en el diario Guardian y con Kurt Vonnegut en la revista Locus. Sus novelas más recientes. The Violent Century y Un hombre sueña despierto han cosechado críticas muy positivas en Reino Unido. 

martes, julio 04, 2017

Libros: Un monstruo viene a verme

Un monstruo viene a verme

Patrick Ness
Traducción de Carlos Jiménez Arribas
Nube de tinta.
Barcelona 
2016
208 págs.
Para lectores desde 13 años
Merecedora de numerosos premios y distinciones, Un monstruo viene a verme una historia emocionante y extraordinaria sobre un niño, su madre enferma y el monstruo que viene a visitarle.
Siete minutos después de la medianoche, Conor despierta y se encuentra un monstruo en la ventana. Pero no es el monstruo que él esperaba, el de la pesadilla que tiene casi todas las noches desde que su madre empezó el arduo e incansable tratamiento. No, este monstruo es algo diferente, antiguo... Y quiere lo más peligroso de todo: la verdad.
Maliciosa, divertida y conmovedora, Un monstruo viene a verme nos habla de nuestra dificultad para aceptar la pérdida y de los lazos frágiles pero extraordinariamente poderosos que nos unen a la vida.

sábado, octubre 22, 2016

Libros: La Reina del Tearling

La Reina del Tearling (La Reina del Tearling 1)

Erika Johansen
Traducción de Gemma Rovir Ortega 
Fantascy
Barcelona
2016
496 págs.
Kelsea Raleigh creció en el anonimato tras la muerte de su madre, la reina Elyssa y lejos de las intrigas de la Fortaleza Real y bajo el cuidado de dos siervos se comprometieron sus vidas a protegerla. Kelsea se crió en una cabaña en lo más profundo del bosque ignorando el pasado perturbador de su reino… o que su destino pronto recaerá en sus manos.
Hace mucho tiempo, sus antepasados navegaron lejos de un mundo en decadencia para crear una nueva tierra libre de la tecnología moderna. 300 años más tarde, esa sociedad feudal se dividió en 3 naciones temibles que deben pagar impuestos a una cuarta nación: Mortmesne, gobernada por la Reina Roja. 
Pero cuando Kelsea cumple los 19, los destrozados restos de los antiguos soldados reales resurgirán para acompañarla a la capital y que reclame su legítimo puesto como Reina del Tearloing.
A pesar de que nació con sangre real y que posee el poderoso Zafiro Lacrimógeno, Kelsea nunca se ha sentido más insegura sobre su capacidad de gobernar. Pero el mal acuciante, la venganza de la Reina Roja y una conspiración la empujarán con fuerza en su ascenso al trono junto con aliados tan leales como Lázaro “El Fetch” Protector de la Reina. 
La búsqueda de Kelsea para salvar su reino y cumplir su destino acaba de comenzar. 
Intriga, romance y peligrosas batallas en este espectacular debut, el comienzo de La Reina del Tearling, una adictiva trilogía que ha seducido a los productores y a la protagonista de las películas de Harry Potter.
La Reina del Tearling una fantástica saga que se compone de:
The Queen of the Tearling (La Reina del Tearling)
The Invasion of the Tearling (La Invasión del Tearling)
The Fate ot the Tearling (El Destino del Tearling)

miércoles, julio 01, 2015

Relato: Otra versión del Diluvio

En el arca había una disciplina estricta; eso es lo primero que hay que dejar claro. No era como esas arcas de madera pintada con las que tal vez hayáis jugado de niños: todas las parejas felices mirando alegremente por encima de la barandilla desde la comodidad de sus bien fregadas celdillas. No os imaginéis un crucero por el Mediterráneo en el que jugáramos lánguidamente a la ruleta y todo el mundo se vistiera para la cena; en el arca solo los pingüinos llevaban frac.
Recordad: era una travesía larga y peligrosa. Recordad también que teníamos a todo el reino animal a bordo: ¿habríais puesto a un leopardo a la distancia de un salto de un antílope? Ciertas medidas de seguridad eran inevitables y aceptamos cerraduras de doble clavija, inspecciones de las celdillas y un toque de queda nocturno. […]
Probablemente habréis comprendido que el «arca» no era un solo barco. Fue el nombre que le pusimos a toda la flotilla (difícilmente se habría podido meter a todo el reino animal en algo que solo tenía trescientos codos de largo).
¿Que llovió cuarenta días y cuarenta noches? Bueno, naturalmente que no, eso no habría sido más que un verano inglés normal. No, llovió durante más o menos año y medio, según mis cálculos. ¿Y que las aguas cubrieron la Tierra durante ciento cincuenta días? Engorden esa cifra hasta unos cuatro años. Y así, todo. Vuestra especie siempre ha sido una calamidad para las fechas. […]
Ya antes de que subieran las aguas había habido motivos de inquietud. Sé que vuestra especie tiende a despreciar nuestro mundo, por considerarlo brutal, caníbal y falso (aunque bien podríais reconocer que esto nos acerca a vosotros en lugar de alejarnos). Pero entre nosotros siempre hubo, desde el principio, un sentimiento de igualdad. Oh, ciertamente nos comíamos los unos a los otros; las especies más débiles sabían demasiado bien lo que podían esperar si se cruzaban en el camino de algo que fuera más grande y estuviera hambriento. Pero simplemente reconocíamos que así eran las cosas. El hecho de que un animal pudiera matar a otro no hacía al primero superior al segundo; únicamente le hacía más peligroso. Puede que este sea un concepto que os cueste comprender, pero había un respeto mutuo entre nosotros. […]
Veréis, hay una cosa que quiero dejar bien clara. Esta historia del arca. Probablemente aún pensáis que Noé reunió a los animales porque no quería que se extinguieran, que no podía soportar no volver a ver una jirafa nunca más, que lo hacía por nosotros. Pues no era el caso. Quería tener algo que comer cuando el diluvio acabase. Cinco años y medio bajo el agua y la mayoría de las huertas habían desaparecido, os lo aseguro; solo el arroz prosperaba. Así que la mayoría de nosotros sabía que a los ojos de Noé no éramos más que futuras cenas sobre dos, cuatro o las patas que fueran. Si no ahora, luego; si no nosotros, nuestros descendientes. No es una sensación muy agradable, como podéis imaginaros.
Julian Barnes
Una historia del mundo en diez capítulos y medio
(A History of the World in 10½ Chapters, 1989)
Anagrama (Adaptación)
Julian Barnes, (Leicester, 19 de enero de 1946), es un novelista británico, Premio Booker 2011. 
Tras completar su educación en la Escuela Ciudad de Londres y el Colegio Magdalen, de Oxford, trabajó como lexicógrafo para el Diccionario Inglés de Oxford. Posteriormente, fue editor literario y crítico cinematográfico, al tiempo que escritor.
Sus novelas e historias cortas han sido vistas como ejemplos del posmodernismo literario. El primer libro, Metrolandia, lo publicó en 1980; a este le siguió dos años después Antes de conocernos, pero fue solo con su tercera novela El loro de Flaubert, que se consolidó como escritor. Con ella fue en 1984 finalista del Premio Booker por primera vez, éxito que repitió en 1998 con Inglaterra, Inglaterra y en 2005 con Arthur & George; ganó por fin el galardón en 2011 por El sentido de un final.
Ha recibido también otras distinciones, tanto británicas como de otros países, entre las que destacan como el E.M. Forster de la American Academy of Arts and Letters, el William Shakespeare de la Fundación FvS de Hamburgo, el Prix Femina y la orden francesa Caballero de las Artes y de las Letras.
Barnes es asimismo autor de varias novelas policiacas que ha publicado con el pseudónimo de Dan Kavanagh. El apellido es el de su esposa y agente literaria, Pat Kavanagh, que falleció en 2008 de un tumor cerebral. En los años 1980 ella abandonó por un tiempo a Barnes y mantuvo una relación amorosa con la escritora Jeanette Winterson, quien habría usado esa relación como base de su novela La pasión, publicada en 1987. Barnes se refirió al dolor que le causó y le sigue causando la muerte de su esposa en un texto que forma parte de sus memorias.
Agnóstico —su libro Nada que temer comienza con la frase "No creo en Dios, pero le extraño"—, sufre en general de tanatofobia: piensa diariamente en la muerte, a veces insomne en la noche, presa de pánico; sueña con que es enterrado, que es condenado a ser ejecutado o se imagina bajo el agua en las fauces de un cococrilo.
Comprometido con los derechos humanos, es patrocinador de las organizaciones Freedom and Torture, que ayuda a las víctimas de la tortura, y Dignity in Dying.
Su hermano es el filósofo e historiador del mundo de las ideas antiguo Jonathan Barnes. Hace un retrato indirecto de éste en Nada que temer.
Vive en Londres dedicado por completo a la escritura.

lunes, junio 29, 2015

Cuento: Sortilegio de otoño (III)

(cont.)

Había amanecido de nuevo un claro día de otoño, como aquel de muchos años antes, cuando se había marchado del castillo. El recuerdo de aquel tiempo y el dolor por el perdido esplendor de la gloria de su juventud se apoderaron de toda su alma. Los altos tilos del jardín susurraban como antaño, pero la desolación reinaba por todos lados y el viento silbaba a través de los arcos en ruinas.
Entró en el jardín. Estaba desierto y destruido. Sólo algunas flores tardías brillaban acá y allá sobre la hierba amarillenta. Sobre una rama un pájaro cantaba una maravillosa canción que llenaba el corazón de una gran nostalgia.
Era la misma melodía que oyera junto a las ventanas del castillo de Ubaldo. Con terror reconoció también al hermoso y dorado pájaro del bosque encantado.
Asomado a una ventana del castillo había un hombre alto, pálido y manchado de sangre. Era la imagen de Ubaldo.
Horrorizado, Raimundo alejó la mirada de esa visión y fijó los ojos en la claridad de la mañana. De repente, vio avanzar por el valle a la hermosa doncella a lomos de un brioso corcel. Estaba en la flor de su juventud. Plateados hilos del verano flotaban a sus espaldas; la gema de su diadema arrojaba desde su frente rayos de verde oro sobre la llanura.
Raimundo, enloquecido, salió del jardín y persiguió a la dulce figura, precedido del extraño canto del pájaro.
A medida que avanzaba, la canción se transformaba en la vieja melodía del cuerno de caza, que en otro tiempo le sedujera.

Mis rizos de oro ondean
Y florece mi joven cuerpo dulcemente,
oyó, como si fuera un eco en la lejanía...
Y los arroyos que en el valle silencioso,
Se alejan susurrantes.
Su castillo, las montañas, y el mundo entero, todo se hundió a sus espaldas.
Y el cálido saludo de amor,
Te ofrece el eco de los cuernos de caza.
¡Dulce amor, ven antes de que callen!
resonó una vez más.
Vencido por la locura, el pobre Raimundo siguió tras la melodía por lo profundo del bosque. Desde entonces nadie lo ha vuelto a ver.
FIN
 Joseph von Eichendorff
Sortilegio de otoño (Die Zauberei im Herbste, 1808) 
Joseph Karl Benedikt Freiherr von Eichendorff (Castillo de Lubowitz, Alta Silesia, 10 de marzo de 1788 - Neisse, 26 de noviembre de 1857), narrador y poeta, es uno de los autores más brillantes del romanticismo alemán. Autor de poemas impregnados de misticismo y narraciones románticas como: Ahnung and Gegenwart (1815). Es llamado el "cantor del bosque alemán". Junto con Brentano, es el poeta lírico más importante del romanticismo alemán.
Su obra más representativa es la breve novela Historia de un holgazán (1826).
En el relato que se incluye en estas tres entradas,  la escribió (a los veinte años) aunque fue publicada póstumamente nos da una versión romántica de una famosa novela medieval: la de la estancia de Tannhäuser en el paraíso de Venus, visto como el mundo de la seducción y del pecado.
Esta leyenda, Sortilegio de invierno, que Wagner transformaría después en ópera, será también la inspiración de otro cuento de Eichendorff, La estatua de mármol (1819), de ambiente italiano. Pero aquí el país del pecado es una especie del doble de nuestro mundo, un mundo paralelo, sensual y angustioso a la vez.  Pasar de un mundo a otro es fácil, y volver al nuestro no es imposible; pero el hombre que, después de haber sufrido el encantamiento y haber escapado, quería expirar sus culpas haciéndose ermitaño, al cabo opta por el mundo encantado y sucumbe ante él. 

domingo, junio 28, 2015

Cuento: Sortilegio de otoño (II)

(cont.)
»Yo estaba confundido con aquella melodía que había conmovido mi corazón. Mi halcón, tan pronto como oyó las primeras notas, se intranquilizó, para después desaparecer en el aire y no volver más. Yo, sin embargo, incapaz de resistir, seguí oyendo aquella seductora melodía que confusa, unas veces se alejaba y, otras, llevada por el viento, parecía acercarse.
»Finalmente salí del bosque y divisé delante de mí, sobre la cumbre de una montaña, un majestuoso castillo. Desde arriba hasta el bosque, sonreía un bellísimo jardín, repleto de todos los colores, que rodeaba al castillo como un anillo mágico. Todos los árboles y los setos, encendidos por los tonos violentos del otoño, aparecían purpúreos, amarillos oro y rojos fuego. Altos áster, las últimas estrellas del verano, brillaban allí con múltiples destellos. El sol poniente derramaba sus últimos rayos sobre aquella deliciosa altura, reflejando sus deslumbrantes llamas en las ventanas y en las fuentes.
»Me di cuenta entonces de que el sonido de los cuernos de caza que había escuchado poco antes provenía de este jardín. Vi con espanto, en medio de tanta magnificencia, bajo los emparrados, a la doncella de mis sueños, que paseaba cantando la misma melodía. Al verme calló, pero los cuernos de caza seguían sonando. Hermosos muchachos, vestidos de seda, se acercaron a mí y me ayudaron a desmontar.
»Pasé a través del arco ligero y dorado de la cancela, directo hacia la explanada del jardín, donde se encontraba mi amada y caí a sus pies, vencido por tanta belleza. Llevaba un vestido rojo oscuro; largos velos transparentes cubrían sus rizos dorados, que una diadema de piedras preciosas sujetaba sobre la frente.
»Me ayudó a levantarme amorosamente y, con voz entrecortada por el amor y el dolor, me dijo:
»-¡Cuánto te amo, hermoso e infeliz joven! Desde hace mucho tiempo te amo, y cuando el otoño inicia su fiesta misteriosa despierta mi deseo con nueva e irresistible fuerza. ¡Infeliz! ¿Cómo has llegado a la esfera de mi canción? Déjame y vete.
»Al oír estas palabras fui presa de un gran temblor y le supliqué que me hablara y se explicase. Pero ella no respondió, y recorrimos silenciosos, uno al lado del otro, el jardín.
»Mientras tanto, había oscurecido y el aspecto de la doncella se había tornado grave y majestuoso.
»-Debes saber -dijo- que tu amigo de la infancia, el cual hoy se ha despedido de ti, es un traidor. He sido obligada a ser su prometida. Sólo por celos te ha ocultado su amor. No ha partido hacia Palestina: mañana vendrá para llevarme a un castillo lejano donde estaré eternamente oculta a la mirada de todos. Ahora debo irme. Sólo nos volveremos a ver si él muere.
»Dicho esto, me besó en los labios y desapareció en las oscuras galerías. Una gema de su diadema heló mi vista, y su beso estremeció mis venas con un tembloroso deleite.
»Medité con terror las espantosas palabras que, al despedirse, había vertido como un veneno en mi sangre. Vagué pensativo mucho tiempo por los solitarios senderos. Finalmente, cansado, me eché sobre los escalones de piedra de la puerta del castillo. Los cuernos de caza sonaban todavía, y me dormí combatido por extraños pensamientos.
»Cuando abrí los ojos, ya había amanecido. Las puertas y las ventanas del castillo estaban cerradas, y el jardín, silencioso. En aquella soledad, con los nuevos y hermosos colores de la mañana, se despertaban en mi corazón la imagen de mi amada y todo el sortilegio de la víspera, y yo me sentía feliz sabiéndome amado y correspondido. A veces, al recordar aquellas terribles palabras, quería huir lejos de allí, pero aquel beso ardía aún en mis labios y no podía hacerlo.
»El aire era cálido, casi sofocante, como si el verano quisiera volver sobre sus propios pasos. Recorrí el bosque cercano para distraerme con la caza. De improviso vislumbré en la copa de un árbol un pájaro con un plumaje tan maravilloso como jamás lo había visto. Cuando tensé el arco para lanzar la flecha, voló hacia otro árbol. Lo perseguí ávidamente, pero el pájaro seguía saltando de copa en copa, mientras sus alas doradas reflejaban la luz del sol.
»Así, fui a parar a un estrecho valle, flanqueado por escarpados riscos. Allí no llegaba la fría brisa y todo estaba todavía verde y florido como en el verano. Del centro del valle salía un canto embriagador. Sorprendido, aparté las ramas de los tupidos matorrales y mis ojos se cegaron ante el hechizo que se manifestó delante de mí.
»En medio de las altas rocas había un apacible lago circundado de hiedra y juncos. Muchas doncellas bañaban sus hermosos miembros en las tibias ondas. Entre ellas se encontraba mi hermosísima amada sin velos, que, silenciosa, mientras las otras cantaban, miraba fijamente el agua, que cubría sus tobillos, como encantada y absorta en su propia belleza reflejada en el agua. Permanecí durante un tiempo mirando de lejos, inmóvil y tembloroso. De golpe, el hermoso grupo salió del agua, y me apresuré para no ser descubierto.
»Me refugié en lo más profundo del bosque para apaciguar las llamas que abrasaban mi corazón. Pero cuanto más lejos huía tanto más viva se agitaba delante de mis ojos la visión de aquellos miembros juveniles.
»La noche me alcanzó en el bosque. El cielo se había oscurecido y una tremenda tormenta apareció sobre los montes. "Sólo nos volveremos a ver si él muere", repetía para mí, mientras huía como si me persiguieran fantasmas.
»A veces me parecía oír a mi flanco estrépito de caballos, pero yo huía de toda mirada humana y de todo rumor que pareciera acercarse. Al cabo, cuando llegué a una cima, vi a lo lejos el castillo de mi amada. Los cuernos de caza sonaban como siempre, el esplendor de las luces irradiaba como una tenue luz de luna a través de las ventanas, iluminando alrededor mágicamente los árboles y las flores cercanas, mientras todo el resto del paraje luchaba en la tormenta y la oscuridad.
«Finalmente, incapaz casi de dominar mis facultades, escalé una alta roca, a cuyos pies pasaba un ruidoso torrente. Llegado a la cima divisé una sombra oscura que, sentada sobre una piedra, silenciosa e inmóvil, parecía ella misma también de piedra. Rasgadas nubes huían por el cielo. Una luna color sangre apareció por un instante, reconocí entonces a mi amigo, el prometido de mi amada.
«Apenas me vio, se levantó apresuradamente. Temblé de arriba abajo. Entonces le vi empuñar su espada. Colérico, me lancé contra él y lo agarré. Luchamos unos instantes y luego lo despeñé.
»De repente el silencio se hizo terrible. Sólo el torrente rugió más fuerte como si sepultase eternamente mi pasado en medio del fragor de sus ondas turbulentas.
»Me alejé velozmente de aquel horrible lugar. Entonces me pareció oír a mis espaldas una carcajada aguda y perversa que venía de las copas de los árboles. Al mismo tiempo creí ver en la confusión de mis sentidos, al pájaro que poco antes había perseguido. Me precipité lleno de espanto, a través del bosque, y salté el muro del jardín. Con todas mis fuerzas llamé a las puertas del castillo:
»-¡Abre -gritaba fuera de mí-, ¡abre, he matado al hermano de mi corazón! ¡Ahora eres mía en la tierra y en el infierno!
»La puerta se abrió y la doncella, más hermosa que nunca, se echó contra mi pecho, destrozado por tantas tormentas, y me cubrió de ardientes besos.
»No os hablaré de la magnificencia de las salas, de la fragancia de exóticas y maravillosas flores, entre las cuales cantaban hermosas doncellas, de los torrentes de luz y de música, del placer salvaje e inefable que gusté entre los brazos de la doncella.»
En este punto, el ermitaño dejó de hablar. Fuera se oía una extraña canción. Eran pocas notas: ora semejaban una voz humana, ora la voz aguda de un clarinete, cuando el viento soplaba sobre los lejanos montes, encogiendo el corazón.
-Tranquilizaos -dijo el caballero-. Estamos acostumbrados a esto desde hace tiempo. Se dice que en los bosques vecinos existe un sortilegio. Muchas veces, en las noches de otoño, esta música llega hasta nuestro castillo. Pero igual que se acerca, se aleja y no nos preocupamos de ello.
Sin embargo, un estremecimiento sobrecogió el corazón de Ubaldo y sólo con esfuerzo consiguió dominarse. Ya no se oía la música. El huésped, sentado, callaba, perdido en profundos pensamientos. Su espíritu vagaba lejos. Después de una larga pausa volvió en sí y retomó su narración, aunque no con la calma de antes:
»Observé que, a veces, la doncella, en medio de todo aquel esplendor, caía en una invencible melancolía cuando veía desde el castillo que el otoño iba a despedirse. Pero bastaba un sueño profundo para que se calmase, y su rostro maravilloso, el jardín y todo el paraje me parecían, a la mañana, frescos y como recién creados.
»Una vez, mientras estaba junto a ella asomado a la ventana, noté que mi amada estaba más triste y silenciosa que de costumbre. Fuera, en el jardín, el viento del invierno jugaba con las hojas caídas. Advertí que mientras miraba el paisaje palidecía y temblaba. Todas sus damas se habían ido, las canciones de los cuernos de caza sonaban aquel día en una lejanía infinita, hasta que, finalmente, callaron. Los ojos de mi amada habían perdido su esplendor, casi hasta apagarse. El sol se ocultó detrás de los montes, e iluminó con un último fulgor el jardín y los valles. De repente, la doncella me apretó entre sus brazos y comenzó una extraña canción, que yo no había oído hasta entonces y resonaba en toda la estancia con melancólicos acordes. Yo escuchaba embelesado. Era como si aquella melodía me empujase hacia abajo junto con el ocaso. Mis ojos se cerraron involuntariamente: Caí adormecido y soñé.
»Cuando desperté ya era de noche. Un gran silencio reinaba en todo el castillo y la luna brillaba muy clara. Mi amada dormía a mi lado sobre un lecho de seda. La observé con asombro: estaba pálida, como muerta. Sus rizos caían desordenadamente como enredados por el viento, sobre su rostro y su pecho. Todo lo demás, a mi alrededor, permanecía intacto; igual que cuando me había dormido. Me parecía, sin embargo, como si hubiera pasado mucho tiempo. Me acerqué a la ventana abierta. Todo lo de fuera me pareció distinto de lo que siempre había visto. El rumor de los árboles era misterioso. De repente vi junto a la muralla del castillo a dos hombres que murmuraban frases oscuras, y se inclinaban curvándose el uno hacia el otro como si quisieran tejer una tela de araña. No entendí nada de lo que hablaban: sólo oía de vez en cuando pronunciar mi nombre. Me volví a mirar la imagen de la doncella que palidecía aún más en la claridad de la luna. Me pareció una estatua de piedra, hermosa, pero fría como la muerte e inmóvil. Sobre su plácido seno brillaba una piedra similar al ojo del basilisco y su boca estaba extrañamente desfigurada.
»Entonces se apoderó de mí un terror como nunca había sentido. Huí de la alcoba y me precipité a través de los desiertos salones, donde todo el esplendor se había apagado. Cuando salí del castillo vi a los dos desconocidos dejar lo que estaban haciendo y quedarse rígidos y silenciosos como estatuas. Había al pie del monte un lago solitario, a cuyo alrededor algunas doncellas con túnicas blancas como la nieve cantaban maravillosamente, a la vez que parecían entretenidas en extender sobre el prado extrañas telas de araña a la luz de la luna. Aquella visión y aquel canto aumentaron mi terror. Salté aprisa el muro del jardín. Las nubes pasaban rápidas por el cielo, las hojas de los árboles susurraban a mis espaldas, y corrí sin aliento.
»Poco a poco la noche se fue haciendo más callada y tibia; los ruiseñores cantaban entre los arbustos. Abajo, en el fondo del valle, se oían voces humanas, y viejos y olvidados recuerdos volvieron a amanecer en mi corazón apagado, mientras, ante mí, se levantaba sobre las montañas una hermosa alba de primavera.
»-¿Qué es esto? ¿Dónde estoy? -exclamé con asombro. No sabía qué me había pasado-. El otoño y el invierno han transcurrido. La primavera ilumina nuevamente el mundo. Dios mío, ¿dónde he permanecido tanto tiempo?
»Finalmente alcancé la cima de la última montaña. Salía un sol espléndido. Un estremecimiento de placer recorrió la tierra; brillaron los torrentes y los castillos; los tranquilos y alegres hombres preparaban sus trabajos cotidianos; incontables alondras volaban jubilosas. Caí de rodillas y lloré amargamente mi vida perdida.
»No comprendí, y aún hoy no lo comprendo, cómo había sucedido todo. Me propuse no bajar más al alegre e inocente mundo con este corazón lleno de pecados y de desenfrenada ansiedad. Decidí sepultarme vivo en un lugar desolado, invocar el perdón del cielo y no volver a ver las casas de los hombres antes de haber lavado con lágrimas de cálido arrepentimiento mis pecados, lo único que en mi pasado era claro para mí.
»Así viví todo un año hasta que me encontré con vos. Cada día elevaba ardientes plegarias y a veces me pareció haber superado todo y haber encontrado la gracia de Dios, pero era una falsa ilusión que luego desaparecía. Sólo cuando el otoño extendía de nuevo su maravillosa red de colores sobre el monte y el valle, llegaban de nuevo del bosque cantos muy conocidos. Penetraban en mi soledad, y oscuras voces respondían dentro de mí. El sonido de las campanas de la lejana catedral me espanta cuando, en las claras mañanas de domingo, vuela sobre las montañas y llega hasta mí como si buscara en mi pecho el antiguo y callado reino del Dios de la infancia, que ya no existe. Sabed que en el corazón de los hombres hay un reino encantado y oscuro, en el cual brillan cristales, rubíes y todas las piedras preciosas de las profundidades con amorosa y estremecedora mirada, y tú no sabes de dónde vienen ni adónde van. La belleza de la vida terrenal se filtra resplandeciendo como en el crepúsculo y las invisibles fuentes, arremolinándose, murmuran melancólicas, todo te arrastra hacia abajo, eternamente hacia abajo.»
-¡Pobre Raimundo! -exclamó el caballero Ubaldo, que había escuchado con profunda emoción al ermitaño, absorto e inmerso en su relato.
-¡Por Dios! ¿Quién sois que conocéis mi nombre? -preguntó el ermitaño levantándose como herido por un rayo.
-Dios mío -respondió el caballero abrazando con afecto al tembloroso ermitaño-. ¿Es que no me reconoces? Yo soy tu viejo y fiel hermano de armas, Ubaldo, y ésta es tu Berta, a la que amabas en secreto y a la que ayudaste a montar a caballo después de la fiesta en el castillo. El tiempo y una vida venturosa han desdibujado nuestro aspecto de entonces. Te he reconocido sólo cuando comenzaste a relatar tu historia. Jamás he estado en un paraje como el que tú describes y nunca he luchado contigo en el acantilado. Inmediatamente después de aquella fiesta salí para Palestina, donde combatí varios años, y, a mi vuelta, la hermosa Berta se convirtió en mi esposa. Ella tampoco te ha visto jamás después de aquella fiesta, y todo lo que has contado es una vana fantasía. Un malvado sortilegio, que despierta cada otoño y desaparece después, te ha tenido, mi pobre Raimundo, encadenado con juegos engañosos durante muchos años. Los días han sido meses para ti. Cuando volví de Tierra Santa nadie supo decirme dónde estabas y todos te creíamos perdido.
A causa de su alegría, Ubaldo no se dio cuenta de que su amigo temblaba cada vez más fuertemente a cada una de sus palabras. Raimundo les miraba a él y a su esposa con ojos extraviados. De repente reconoció a su amigo y a la amada de su juventud, iluminados por la crepitante llama de la chimenea.
-¡Perdido, todo perdido! -exclamó trágicamente. Se separó de los brazos de Ubaldo y huyó velozmente en la noche hacia el bosque.
-Sí, todo está perdido, y mi amor y toda mi vida no son más que una larga ilusión -decía para sí mientras corría, hasta que las luces del castillo de Ubaldo desaparecieron a sus espaldas. Involuntariamente, se había dirigido hacia su propio castillo, al que llegó cuando amanecía.
(cont.)

sábado, junio 27, 2015

Cuento: Sortilegio de otoño (I)

El caballero Ubaldo, una tranquila tarde de otoño mientras cazaba, se encontró alejado de los suyos, y cabalgaba por los montes desiertos y boscosos cuando vio venir hacia él a un hombre vestido con ropas extrañas. El desconocido no advirtió la presencia del caballero hasta que estuvo delante de él. Ubaldo vio con estupor que vestía un jubón magnífico y muy adornado pero descolorido y pasado de moda. Su rostro era hermoso, aunque pálido, y estaba cubierto por una barba tupida y descuidada.
Los dos se saludaron sorprendidos y Ubaldo explicó que, por desgracia, se encontraba perdido. El sol se había ocultado detrás de los montes y aquel lugar se encontraba lejos de cualquier sitio habitado. El desconocido ofreció entonces al caballero pasar la noche en su compañía. Al día, añadió, le indicaría la única manera de salir de aquellos bosques. Ubaldo aceptó y lo siguió a través de los desiertos desfiladeros.
Pronto llegaron a un elevado risco a cuyo pie se encontraba una espaciosa cueva, en medio de la cual había una piedra y sobre la piedra un crucifijo de madera. Al fondo estaba situada una yacija de hojas secas. Ubaldo ató su caballo a la entrada y, mientras, el huésped trajo en silencio pan y vino. Después de haberse sentado, el caballero, a quien no le parecían las ropas del desconocido propias de un ermitaño, no pudo por más que preguntarle quién era y qué lo había llevado hasta allí.
-No indagues quién soy -respondió secamente el ermitaño, y su rostro se volvió sombrío y severo. Entonces Ubaldo notó que el ermitaño escuchaba con atención y se sumía en profundas meditaciones cuando empezó a contarle algunos viajes y gestas gloriosas que había realizado en su juventud. Finalmente Ubaldo, cansado, se acostó en la yacija que le había ofrecido su huésped y se durmió pronto, mientras el ermitaño se sentaba en el suelo a la entrada de la cueva.
A la mitad de la noche el caballero, turbado por agitados sueños, se despertó sobresaltado y se incorporó. Afuera, la luna bañaba con su clara luz el silencioso perfil de los montes. Delante de la caverna vio al desconocido paseando intranquilo de aquí para allá bajo los grandes árboles. Cantaba con voz profunda una canción de la que Ubaldo sólo consiguió entender estas palabras:

Me arrastra fuera de la cueva el temor.
Me llaman viejas melodías.
Dulce pecado, déjame
O póstrame en el suelo
Frente al embrujo de esta canción,
Ocultándome en las entrañas de la tierra.

¡Dios! Querría suplicarte con fervor,
Mas las imágenes del mundo siempre
Se interponen entre nosotros,
Y el rumor de los bosques
Me llena de terror el alma.
¡Severo Dios, te temo!

¡Oh, rompe también mis cadenas!
Para salvar a todos los hombres
Sufriste tú una amarga muerte.
Estoy perdido ante las puertas del infierno.
¡Qué desamparado estoy!
¡Jesús, ayúdame en mi angustia!

Al terminar su canción se sentó sobre una roca y pareció murmurar una imperceptible oración, semejante a una confusa fórmula mágica. El rumor del riachuelo cercano a las montañas y el leve silbido de los abetos se unieron en una misma melodía, y Ubaldo, vencido por el sueño, cayó de nuevo sobre su lecho.
Apenas brillaron los primeros rayos de la mañana a través de las copas de los árboles, cuando el ermitaño se presentó ante el caballero para mostrarle el camino hacia los desfiladeros. Ubaldo montó alegre su caballo y su extraño guía cabalgó en silencio junto a él. Pronto alcanzaron la cima del monte, y contemplaron la deslumbrante llanura que aparecía súbitamente a sus pies con sus torrentes, ciudades y fortalezas en la hermosa luz de la mañana. El ermitaño pareció especialmente sorprendido:
-¡Ah, qué hermoso es el mundo! -exclamó turbado, cubrió su rostro con ambas manos y se apresuró a adentrarse de nuevo en los bosques. Ubaldo, moviendo la cabeza, tomó el conocido camino que conducía a su castillo.
La curiosidad lo empujó de nuevo a buscar aquellas soledades, y, aunque con esfuerzo, consiguió encontrar la cueva, donde el ermitaño lo recibió esta vez sombrío y silencioso.
Ubaldo, por el canto nocturno del ermitaño en el primer encuentro, supo que éste quería sinceramente expiar graves pecados, pero le pareció que su espíritu luchaba en vano contra el enemigo, pues en su conducta no existía la alegre confianza de un alma verdaderamente sumisa a la voluntad de Dios, y, con frecuencia, cuando conversaban sentados uno junto al otro, irrumpía una contenida ansiedad terrenal con una fuerza terrible en los extraviados y llameantes ojos de aquel hombre, transformando su fisonomía y dándole un cierto aire salvaje.
Esto impulsó al piadoso caballero a hacer más frecuentes sus visitas para ayudar con todas sus fuerzas a aquel espíritu vacilante. Sin embargo, el ermitaño calló su nombre y su vida anterior durante todo aquel tiempo, y parecía temeroso de su pasado. Pero, con cada visita se tornaba más apacible y confiado. Así, finalmente consiguió el buen caballero convencerlo para que lo acompañara a su castillo.
Ya había anochecido cuando llegaron a la fortaleza. El caballero Ubaldo ordenó encender un hermoso fuego en la chimenea e hizo traer el mejor vino de cuantos tenía. Era la primera vez que el ermitaño parecía encontrarse a gusto. Observaba muy atentamente una espada y otras armas que, colgadas en la pared, reflejaban los destellos de la lumbre, y luego contemplaba silenciosamente al caballero.
-Vos sois feliz -dijo-, y veo vuestra firme y gallarda figura con verdadero temor y profundo respeto; vivís sin que os conmueva la alegría ni el dolor, y domináis con serena tranquilidad la vida, al igual que un navegante que sabe manejar el timón, y no se deja confundir con el maravilloso canto de las sirenas. Junto a vos me he sentido muchas veces como un necio cobarde o como un loco. Hay personas embriagadas de vida. ¡Qué terrible es volver de nuevo a la sobriedad!
Ubaldo, que no quería desaprovechar aquel desacostumbrado comportamiento de su huésped, le insistió con entusiasmo para que le revelara la historia de su vida. El ermitaño se quedó pensativo.
-Si me prometéis -dijo finalmente- mantener eternamente en secreto lo que voy a contaros y me permitís omitir los nombres, lo haré.
El caballero levantó la mano en señal de juramento y llamó a continuación a su mujer, de cuyo silencio respondía, para que participase junto con él de la historia tan ansiosamente esperada.
Ésta apareció con un niño en sus brazos y llevando a otro de la mano. Era alta y de hermosa figura en su floreciente juventud, silenciosa y dulce como el crepúsculo, reflejando en los encantadores niños su propia belleza. El huésped se sintió profundamente confundido al verla. Abrió bruscamente la ventana y, pensativo, detuvo su mirada unos instantes en el bosque oscurecido. Tranquilizado, volvió junto a ellos, se sentaron alrededor del fuego y empezó a hablar de la siguiente manera:
«El tibio sol del otoño se levantaba sobre la niebla azul que cubría los valles cercanos a mi castillo. La música había callado, la fiesta terminaba y los animados invitados se dispersaban. Era una fiesta de despedida que yo ofrecía a mi más querido amigo, que aquel día, con su hueste, se había armado de la Santa Cruz para unirse al ejército cristiano en la conquista de Tierra Santa. Desde nuestra más temprana juventud era esta empresa nuestra única meta, el único deseo y la única esperanza de nuestros sueños de adolescencia. Aún hoy recuerdo con indescriptible nostalgia aquel tiempo tranquilo como la mañana, cuando, sentados bajo los altos tilos de mi castillo, seguíamos con la imaginación las nubes navegantes hacia aquella tierra bendita, donde Godofredo y otros héroes vivían y combatían en el claro esplendor de la gloria. Pero, ¡qué pronto cambió todo en mí!
»Una doncella, flor de toda belleza, que había visto muy poco y de la cual, sin que ella lo supiera, estaba perdidamente enamorado, me retenía en la cárcel silenciosa de estas montañas. Sí, yo era lo bastante fuerte para luchar, pero no tuve el valor de alejarme, y dejé marchar solo al amigo.
»También la doncella había participado en la fiesta y yo había sucumbido al esplendor de su hermosura. Al alba, cuando ella iba a despedirse y yo la ayudaba a montar en su caballo, tuve el valor de confesarle que, si era su voluntad, renunciaría a mi empresa. Ella no dijo nada y me miró fijamente, casi con horror, y salió al galope.»
Oyendo estas palabras, Ubaldo y su mujer se miraron sin ocultar su asombro. Pero el huésped no lo advirtió y siguió su relato:
«Todos se habían ido. Los rayos del sol, a través de las altas ventanas ojivales, entraban en los salones vacíos, donde sólo resonaban mis pasos. Permanecí largo tiempo asomado al mirador; del silencioso bosque llegaban los acompasados golpes de las hachas de los leñadores. Tan grande era mi soledad, que, en un momento, se apoderó de mí una indescriptible ansiedad. No pude soportarlo: monté sobre mi caballo y salí de caza para aliviar mi oprimido corazón.
»Erré durante mucho tiempo y, finalmente, me encontré perdido en un paraje desconocido entre las montañas. Cabalgaba pensativo, con mi halcón en la mano a través de un prado maravilloso que acariciaban los oblicuos rayos del sol poniente. Las nubes otoñales se movían ligeras en el aire azul y sobre las montañas se oían los cantos de adiós de los pájaros migratorios.
»De repente llegó a mis oídos el sonido de varios cuernos de caza que parecían responderse unos a otros desde las cimas. Algunas voces los acompañaban con un canto. Hasta entonces, ninguna melodía me había conmovido de tal manera, y, aún hoy, recuerdo algunas de sus estrofas, que llegaban a mí a través del viento:

Por lo alto, en bandadas amarillas y rojas
Se van los pájaros volando.
Los pensamientos vagan sin consuelo
¡Ay de mí, que no encuentran refugio!
Y las oscuras quejas de los cuernos,
Golpean el corazón solitario.

¿Ves el perfil de los azules montes
Que se yergue a lo lejos sobre los bosques,
Y los arroyos que en el valle silencioso,
Se alejan susurrantes?
Nubes, arroyos, pájaros ruidosos:
Todo se junta allá a lo lejos.

Mis rizos de oro ondean
Y florece mi joven cuerpo dulcemente.
Pronto sucumbe la belleza;
Igual que el esplendor se apaga del verano
Debe la juventud inclinar sus flores.
Callan alrededor todos los cuernos.

Esbeltos brazos para abrazar,
Y roja boca para el dulce beso,
El cobijo del blanco seno,
Y el cálido saludo de amor,
Te ofrece el eco de los cuernos de caza.
Dulce amor, ven, antes de que callen.
(cont.)