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miércoles, octubre 07, 2026

Libros: Cinco islas

Cinco islas

Maru Bernal 
Reino de Cordelia
Madrid 
2026
120 págs. 
Un recorrido feminista en torno a cinco mujeres de la Grecia clásica unidas por el Mediterráneo.
Cada escala del viaje tiene un punto de apoyo en tierra, los brazos tendidos al cielo y la mirada puesta en la mar. Cinco mujeres de la Grecia clásica, alter egos de la autora, buscan, en este cuaderno de bitácora en prosa poética, el anclaje del pasado, el impulso del presente y la promesa del futuro. Siempre bajo el reclamo de Ítaca. Quizá este destino, Ítaca, la más homérica de todas las islas, sea nave, brazo de mar, bajío, escollo, tormenta. También naufragio. Tal vez deba transitarse de babor a estribor, de proa a popa, desde su vórtice hasta sus entrañas. Pasar de lado por la canal, girar la cabeza para no verla, doblar el cabo, reposar un instante en su regazo, impulsar las velas al viento, demorar el regreso a puerto. Cinco islas para un solo brazo de mar. Pudieran ser ciento...
Maru Bernal (Barcelona, 1964) Reside desde hace más de treinta años en Cantabria. Licenciada en Filología Clásica por la Universidad de Salamanca, ejerce como docente en un instituto de Educación Secundaria. Gran aficionada al teatro, siempre como amateur, ha sido actriz, dramaturga y directora del grupo Eos Theatron, con el que ha recibido numerosos premios en diversos certámenes nacionales (2010-2016) con sus montajes Pasaje a Ítaca, Argonáutica Medea y Troya Naos. Ha publicado poemas y relatos en prosa en diversas revistas literarias y académicas, y ha colaborado en diversos libros de poesía e imagen, como Hendiendo el aire (2019) y La madriguera y Casa del aire (2021). Con Rumores yámbicos (2022), obtuvo el LXI Certamen Internacional de Poesía Amantes de Teruel y ese mismo año, con No todos volvieron de Troya, el XXV Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

lunes, noviembre 15, 2021

Libros: La última rosa

La última rosa

Jesús Montiel
Pre-Textos
Valencia 
2021
108 págs.
Poesía, aforismos, narrativa forman una unidad en la trayectoria literaria de Jesús Montiel (Granada, 1984). Si, en Sucederá la flor, el motivo era la grave enfermedad de un hijo y, en Lo que no se ve, la figura de sus abuelos, aquí se ha inspirado en parte en fotografías del checo Josef Sudek, que plasmó imágenes llenas de belleza en su combate contra la barbarie de los nazis, cuando invadieron su país, tomadas desde algún rincón de su estudio del barrio de Malá Strana (Praga).
Como en los libros citados, entre otros, aquí se trata también de textos más bien breves, encabezados en esta ocasión por el día de la semana correspondiente, pero sin fecha, y distribuidos en cuatro partes, introducidas por una imagen inspiradora: “Una fotografía quiere hablarme”, “El paraguas lila”, “Dos tipos de sonrisa” y “Deja que todo te suceda”.
Casi siempre el punto de partida es un suceso aparentemente insignificante, anecdótico (los juegos de la luz, una flor, un pájaro, la observación de un gesto, unas palabras cazadas al vuelo, la actitud de unos niños o de unos ancianos…), ya que lo cotidiano “es la levadura del milagro”. Estos detalles (“En la ventanilla del coche, por la tarde, una gota de lluvia me hace llorar de puro agradecimiento”) producen en el autor una reacción, una cierta conmoción, que lo lleva a la reflexión, al recuerdo, a manifestar dudas y certezas sobre la existencia humana y a mostrarse muy crítico con el consumismo individualista y deslumbrado por la técnica que nos acapara y aturde.
Esto se expresa con comparaciones e imágenes muy logradas (“Cada poema que leemos es un hospital portátil, abierto noche y día para nosotros”); en frases contundentes, aforísticas, que obligan al lector a pararse y a releerlas, para asimilarlas (“El tiempo cobra sentido si se regala”); o en otras de notable lirismo (“Las ramas de un árbol recortadas contra el cielo: una caligrafía secreta, acaso la más antigua del mundo”).
A lo largo del libro, hay una invitación a contemplar, a huir de tópicos, de la superficialidad, a descubrir la grandeza y la belleza de lo cotidiano (“Cierro el libro de teología para fregar los platos: Dios se da por aludido”), que perdemos en la maraña del activismo ruidoso, del recurso incontrolado a las redes sociales y a tantos artilugios que nos distraen de lo que de verdad merece la pena y que, a menudo, tenemos ante nuestras narices: “Dios no responde, dicen. Pero cada mañana, desde que abro los ojos, yo sólo veo respuestas”.
El resumen es que amar es lo único que de verdad vale la pena, pero no al modo en que muchas veces se describe o se presenta el amor, sino para “tener el corazón, a cada instante, a punto para la misericordia”. Libro breve, lleno de sugerencias bellamente expresadas, que conviene leer con sosiego.

domingo, noviembre 14, 2021

Libros: La última rosa

La última rosa 

Jesús Montiel
Pre-Textos
Valencia 
2021
108 págs.
Poesía, aforismos, narrativa forman una unidad en la trayectoria literaria de Jesús Montiel (Granada, 1984). Si, en Sucederá la flor, el motivo era la grave enfermedad de un hijo y, en Lo que no se ve, la figura de sus abuelos, aquí se ha inspirado en parte en fotografías del checo Josef Sudek, que plasmó imágenes llenas de belleza en su combate contra la barbarie de los nazis, cuando invadieron su país, tomadas desde algún rincón de su estudio del barrio de Malá Strana (Praga).
Como en los libros citados, entre otros, aquí se trata también de textos más bien breves, encabezados en esta ocasión por el día de la semana correspondiente, pero sin fecha, y distribuidos en cuatro partes, introducidas por una imagen inspiradora: Una fotografía quiere hablarme, El paraguas lila, Dos tipos de sonrisa y Deja que todo te suceda.
Casi siempre el punto de partida es un suceso aparentemente insignificante, anecdótico (los juegos de la luz, una flor, un pájaro, la observación de un gesto, unas palabras cazadas al vuelo, la actitud de unos niños o de unos ancianos…), ya que lo cotidiano “es la levadura del milagro”. Estos detalles (“En la ventanilla del coche, por la tarde, una gota de lluvia me hace llorar de puro agradecimiento”) producen en el autor una reacción, una cierta conmoción, que lo lleva a la reflexión, al recuerdo, a manifestar dudas y certezas sobre la existencia humana y a mostrarse muy crítico con el consumismo individualista y deslumbrado por la técnica que nos acapara y aturde.
Esto se expresa con comparaciones e imágenes muy logradas (“Cada poema que leemos es un hospital portátil, abierto noche y día para nosotros”); en frases contundentes, aforísticas, que obligan al lector a pararse y a releerlas, para asimilarlas (“El tiempo cobra sentido si se regala”); o en otras de notable lirismo (“Las ramas de un árbol recortadas contra el cielo: una caligrafía secreta, acaso la más antigua del mundo”).
A lo largo del libro, hay una invitación a contemplar, a huir de tópicos, de la superficialidad, a descubrir la grandeza y la belleza de lo cotidiano (“Cierro el libro de teología para fregar los platos: Dios se da por aludido”), que perdemos en la maraña del activismo ruidoso, del recurso incontrolado a las redes sociales y a tantos artilugios que nos distraen de lo que de verdad merece la pena y que, a menudo, tenemos ante nuestras narices: “Dios no responde, dicen. Pero cada mañana, desde que abro los ojos, yo sólo veo respuestas”.
El resumen es que amar es lo único que de verdad vale la pena, pero no al modo en que muchas veces se describe o se presenta el amor, sino para “tener el corazón, a cada instante, a punto para la misericordia”. Libro breve, lleno de sugerencias bellamente expresadas, que conviene leer con sosiego

jueves, julio 01, 2021

Libros: La noche espiritual

La noche espiritual

Lydie Dattas
Traducción de Regina López Muñoz
Errata naturae
Madrid
2021
40 págs. 
En su audaz, oscura y poderosa belleza, este texto, este exquisito poema en prosa, dice exactamente lo contrario de lo que enuncia.
Al día siguiente del primer encuentro de su autora con el famoso escritor Jean Genet —al que veneraba—, éste declaró: «No quiero volver a verla, me contradice una y otra vez. Además, Lydie es una mujer, y yo odio a las mujeres». Devastada ante ese inesperado destierro, decidió escribir un poema tan bello que lo obligaría a regresar a ella.
Desafió al maestro, además, jugando a su propio juego, con sus mismas reglas. Genet, niño abandonado, ladrón, desertor del ejército, homosexual que ejerció la prostitución… vivió siempre en los márgenes y descubrió muy pronto cómo hacer frente a todas esas categorías de la exclusión: aceptar hasta sus últimas consecuencias cada uno de los insultos que recibía, adornarse con ellos con fervor místico, recibirlos como una condecoración. Afirmarse en la ignominia, tensar, destilar hasta tal punto la infamia que centellease, hasta que, gracias a su verbo, despidiese el más resplandeciente fulgor y se tornara gloriosa. En su universo literario, los criminales son libres, únicos, épicos. En este universo, por supuesto, están vetadas las mujeres: su destino carece de todo heroísmo, su destino no es otro que la oscuridad. Olvidadas y negadas en sus libros, en este poema de Lydie Dattas renacen, sin embargo, para vengarse. Engalanada con su penumbra, también ella aceptará el insulto —ser mujer— y sublimará las palabras hasta que las tinieblas de la indignidad femenina destellen un albor que consiga cegar al poeta. Si Genet no la creía capaz de alcanzarle, se equivocaba.
«He recibido una bofetada», declaró él tras leer este texto. Y, en efecto, en el paradójico mundo de estos dos grandes líricos, el poema fue bofetada y fue abrazo, fue enfrentamiento y fue amistad. El poeta regresó a ella, a la mujer que era. Y nosotros sólo podemos seguirle.
Lydie Dattas (París, 1949). Su padre, compositor y organista de Notre-Dame de París, y su madre, actriz, la iniciaron en las artes a una edad temprana. En 1954, la familia se mudó a Londres, donde la joven Lydie estudió en el Lycée Français. Escribió sus primeros poemas a los trece años. Tres años después, publicó sus primeros textos en la revista Rougerie. Decepcionada por la vida académica, decide ir a París con el mejor amigo de su hermano menor y luego a Aviñón durante el Festival. Al poco tiempo, dejó Londres y a su familia para siempre y se instaló en Francia. Su primera colección de poesía, titulada Noone, apareció en 1970 en la prestigiosa editorial Mercure de France: Lydie tenía sólo veinte años. Dos años más tarde se casó con Alexandre Bouglione, domador de animales salvajes perteneciente a la gran dinastía gitana de Bouglione. Durante más de veinte años compartirá su vida con él. En 1994, junto a su marido, fundó el circo Lydia Bouglione, que se convirtió más tarde en el circo Romanès, patrocinado por el célebre violinista Yehudi Menuhin. Se separaron en 2000. Desde entonces es compañera del poeta Christian Bobin, con quien publicó La lumière du monde en 2001. Entre sus obras, todavía inéditas en castellano, cabe destacar: Les Amants lumineux, Le Livre des anges, La Chaste vie de Jean Genet y La Foudre.

martes, febrero 23, 2021

Libros: Desde la línea

Desde la línea

Joseph Ponthus
Traducción de Regina López Muñoz
Siruela
Madrid
2021
252 págs.
Una oda al trabajo manual y al espíritu humano.
Uno de debuts más premiados y originales de la literatura francesa actual.
Este el diario de un obrero, de un trabajador temporal, primero en las conserveras de pescado, en los mataderos bretones después. Dos años anotando minuciosamente lo que sucede en la línea de producción: los compañeros y las máquinas, el ruido ensordecedor, la eterna repetición de los rituales fabriles, los cambios de turno... Pero también los autores latinos, y Dumas y Rabelais y Perec, y los poemas de Apollinaire y las canciones de Trenet, esos parapetos cotidianos, esas victorias provisionales frente a lo que agota al hombre y lo aliena. Y después de todo, y a pesar de todo, una invencible felicidad de ser y de estar en el mundo, una dicha innegociable que adopta el nombre de su esposa, la forma de su perro, el olor del mar, la laxitud de un domingo festivo... 
Desde la línea es un poema en prosa, un cuaderno de guerra, un libro de salmos, un desfile de carcasas de bueyes y toneladas de gambas, un cumplido inventario de los sueños y cadenas de la clase obrera del siglo XXI.
Joseph Ponthus (Reims, 1978), tras estudiar Literatura en Reims y Trabajo Social en Nancy, ejerció durante más de diez años como educador especial en las afueras de París. Su primera novela, Desde la línea, ha sido galardonado con el Grand Prix RTL/Lire, el Prix Régine Deforges, el Prix Jean Amila-Meckert, el Prix du Premier Roman des Lecteurs de la Ville de Paris y el Prix Eugène Dabit du Roman Populiste.

viernes, enero 08, 2021

Libros: Lo que no se ve

Lo que no se ve  

Jesús Montiel
Pre-Textos
Valencia 
2020
72 págs.
Unas manos, unas sábanas, una forma de hacer la cama. Este libro no es un libro de infancia, es el libro de un hombre que aún conserva la mirada de niño. Un hombre que ha hecho de la contemplación un vehículo para volver a eso que importa, lo primigenio, lo sagrado, el amor, al fin y al cabo: «Cada día camino hasta la hoja de papel y extraigo lo que no se muere, un poco de vida eterna, cualquier momento donde el amor irrumpe». Leer a Montiel es como adentrarse en uno de esos paisajes que abruman la mirada por su belleza, que enmudecen y alumbran el entendimiento. Sus páginas constituyen refugios, nos reconcilian con la vida y nos ofrecen esperanza frente al desencanto. Este libro debería ser, será –como ya lo fueron los anteriores– un eterno acompañante en nuestro viaje, un faro alumbrando esa «oscuridad que sabe encontrarnos», un guía que corrija nuestros pasos ralentizándolos, indicándonos hacia dónde y cómo debemos mirar. Hoy más que nunca es este un libro necesario.
Jesús Montiel (Granada, 1984) es traductor y poeta. También cultiva la aforística y la biografía literaria, como la dedicada a Robert Walser, Señor de las periferias. Su obra más conocida, Sucederá la flor, combina la narrativa y la poesía

viernes, noviembre 23, 2018

Libros: El minuto y el año

El minuto y el año

Antonio Cabrera
Pepitas de calabaza
Logroño
2018
248 págs.
«Mirar y pensar son dos cosas diferentes», dice Antonio Cabrera en este libro. Pero uno tiene la impresión de que toda su obra, la que ha escrito en prosa (El desapercibido) y la que ha escrito en verso (En la estación perpetua, Tierra en cielo, Piedras en el agua, Corteza de abedul) es un intento de unir ambas acciones.
Antonio Cabrera discurre en estas páginas, nacidas sin prisa ni necesidad, por el tiempo (el año de la tierra, el minuto de la luz), como si fuera un lugar; lo mira como si fuera un paisaje. Así, espacio y tiempo, las dos coordenadas de la vida humana, adquieren un nueva dimensión, abarcable solo por la mirada del poeta o el discurso del filósofo, ahora devuelto al lector con un lenguaje luminoso y firme.
Cabrera nos habla de cosas sencillas, cosas muchas veces vistas o sentidas (ver volar vencejos, colgar un cuadro, buscar espárragos o poner la lavadora), y no solo las renueva ante nuestros ojos sino que les da una dimensión distinta. Sus palabras nos incumben porque hablan de partes de nuestras vidas a las que nunca les hemos dedicado una fracción de pensamiento.
[…] Las prosas reunidas aquí se escribieron a lo largo de tres años, entre octubre de 2003 y septiembre de 2006. […] Y aunque de este modo quizá su atención se centra menos en el drama del mundo que en su escenario, estas prosas levantaron acta —mientras transcurrían y volvían a transcurrir los días, las semanas, los meses— de algo cuya huella en la conciencia demandaba expresión: el triunfo constante de lo real más inmediato y presente. Un triunfo que no nos derrota, sino que nos va haciendo. […]

lunes, abril 02, 2018

Libros: El libro de las despedidas

El libro de las despedidas

Edición revisada y completada con Las soledades de Carancanfunfa

Andrés Aberasturi
Prólogo de José Antonio Marina
La Esfera de los Libros
Madrid
2018
176 págs.
El libro de las despedidas invita a los lectores a entrar en el expresivo mundo poético de Andrés Aberasturi. En él se cuenta la historia de una noche en la que se dice adiós a una casa. Una casa largamente habitada, símbolo de la propia existencia, de la memoria, de los acontecimientos allí vividos.
Con una «mezcla de ternura y de derrota», Andrés habla de los amores, de la infancia, de la muerte de sus padres, de los tiempos confusos… y se despide de todo –en palabras de José Antonio Marina- con la «serena aceptación de lo inaceptable y el dulce alejamiento de lo imprescindible».
Andrés Aberasturi (Madrid, 1948) es periodista y en su ya dilatada carrera profesional ha trabajado en todos los medios ˗prensa, radio y televisión˗ dirigiendo y presentando programas e informativos. Columnista en varios periódicos, es también autor de Cómo explicarte el mundo, Cris, publicado con mucho éxito por La Esfera de los Libros, de algunos ensayos y libros de poemas, entre los que cabe destacar Un blanco deslumbramiento. En la actualidad colabora en el programa No es un día cualquiera que dirige Pepa Fernández en RNE.

miércoles, noviembre 01, 2017

Libros: La danza de la muerte

La danza de la muerte

Bailar lo macabro en la escena, la literatura y el arte contemporáneo

Miguel Ángel Ortiz Albero
Forcola
2015
242 págs.
A medio camino entre la narración, la poesía y el ensayo, La danza de la muerte no pretende sino retomar esa idea de la «Danza macabra» para, desde ella, reflexionar acerca de esos modos y maneras de llevar a la escena el último baile. Miguel Ángel Ortiz Albero escribe cerca de una literatura mixta o mestiza, de una literatura en la que los límites se confunden y la realidad puede «bailar» en la frontera con lo ficticio.
Espejo del mundo en que nacieron, las Danzas Macabras o Danzas de la Muerte han alcanzado ya todos los lugares, todas las épocas, todos los universos posibles. Desde la Edad Media se han repetido sus cantos, pasos y gestos en la plástica, en la danza, en la poesía y en el teatro. El espejo es, más que nunca, universal.
Esa macabra ceremonia de las sensaciones, que desde sus orígenes han sido estas «danzas de la muerte», ha impregnado también numerosas manifestaciones artísticas y literarias contemporáneas, desde Baudelaire a Pina Bausch, desde Bertolt Brecht a Jan Fabre, o desde Thomas Mann a Tadeusz Kantor. Han sido, son y serán muchas y variadas las modernas formas de poner en escena la Muerte, de dejarse arrastrar de su mano, de bailar con ella para conjurarla o para celebrarla: bailar por no morir, danzar hasta la Muerte.
A partir de conceptos como la condenación, el umbral, el deambular, el vuelo, el abandono del cuerpo, la máscara, el temblor o la sombra, su ensayo trata de convertirse a sí mismo en una Danza de la Muerte contemporánea que refleje las distintas danzas que en el teatro, la poesía, el arte o, por supuesto, en la danza misma han sido en el mundo moderno, así como las distintas formas en que otros ya han narrado tal proceso. Coreografiar la Muerte no es nada nuevo. La sombra de las danzas es alargada. El intento es, tal vez, legítimo y necesario.