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sábado, noviembre 30, 2019

Libros: Nadie vendrá

Nadie vendrá

Tomás Hernández Molina
Reino de Cordelia
Madrid
2019
112 págs.
Nadie vendrá consta de dos partes: la primera rinde tributo al poeta valenciano César Simón y a uno de los personajes de su obra, el escritor latino del siglo II Marco Minucio Félix. La segunda, con un estilo diferente y más extensa, refleja las experiencias de una vida entera a través de viajes, paisajes, emociones, recuerdos; versos más cotidianos, incluso con un peso urbano, pero tampoco ajenos al clasicismo, a la cultura grecorromana. Por ellos se pasean Safo, Séneca, Eurípides o el mito de Orfeo. Este este libro de enorme limpieza y calidad, lleno de referencias, ha obtenido por unanimidad el XXII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.
Tomás Hernández Molina (Alcalá la Real, Jaén, 1946) Ha dedicado su vida profesional a la docencia. Ha publicado once poemarios, entre ellos, La manera en que muerdes tus labios cuando esperas (1981), El viaje de Elpénor (2004), Y véante mis ojos (2006), Última línea (2007), Peñón de las Caballas (2009), 174517 (2016) y Hotel Comercio (2017). Ha obtenido premios como Ciudad de Zaragoza, Manuel Alcántara, Premio Jaén, Antonio Oliver Belmás y Ciudad de Pamplona. En 2019, con Nadie vendrá, ha ganado el XXII Premio de Poesía Ciudad de Salamanca.

domingo, febrero 22, 2015

El poema: Canto esdrújulo

Canto esdrújulo

En noche lóbrega
Galán incógnito
las calles céntricas
atravesó
y bajo clásica
ventana gótica
sacó su cítara
y así cantó:

-Joven purísima
de rostro angélico
que en tibias sábanas
durmiendo estás
despierta y óyeme
que entre mis cánticos
suspiros prófugos
no han de faltar.

Cuando la sílfide
oyó este cántico
entre sus sábanas
se arrebujó
y dijo: -¡Cáspita!
Cantor romántico
a ese murciélago
no le abro yo.

Pero el gaznápiro
cogió una pértiga
y a un poste eléctrico
se encaramó
mas por pronóstico
que hado malévolo
contra un semáforo
se golpeó.

-Niña esclerótica
y algo diabética
que en sucias sábanas
roncando estás
abre ya el pórtico
porque estoy gélido
y con la pértiga
no salto más.

¡Oh mujer pérfida!
Que venga un médico
me he roto el píloro
y el esternón
tengo las vértebras
en el estómago
ventana gótica
no escalo yo.

La dulce sílfide
que oyó ese cántico
de entre las sábanas
se levantó
y dijo: ¡Córcholis!
Pobre romántico
ventana gótica
le abriré yo.

domingo, febrero 01, 2015

Biblioteca: Las peregrinaciones de Childe Harol/El corsario

Las peregrinaciones de Childe Harol/El corsario

Lord Byron
S. A. de Promoción y Ediciones
Círculo Internacional del Libro
Madrid
1985
206 págs.
Las peregrinaciones de Childe Harold es un extenso poema narrativo dividido en cuatro cantos escrito por el autor inglés Lord Byron, publicado entre 1812 y 1818.
El poema describe los viajes y reflexiones de un hombre joven hastiado del mundo, desilusionado de una vida de placer y deleite, mientras goza de los paisajes de las tierras extranjeras por donde va pasando. En sentido amplio es una expresión melancólica y desilusionante caída de una generación harta de las guerras post-revolucionarias y la era napoleónica. En el título aparece la palabra childe, nombre dado en la Edad Media en Inglaterra a los jóvenes aspirantes a caballero.
El poema es claramente autobiográfico, ya que gran parte de los viajes son por el Mar Mediterráneo y el Mar Egeo bien conocidos por Byron. Viajó por España, Portugal, Italia, Albania, Malta, Grecia y Turquía. Empezó a escribir en Albania en 1812. A pesar de que Byron no creyó que el poema fuera a tener éxito, nada más publicarse por su editor John Murray, tuvo una gran acogida e hizo famoso a Byron. Las mujeres aristocráticas fueron las que mejor valoraron el poema, atraídas por la personalidad de Harold.
Esta obra introdujo el concepto de héroe byroniano, el cual se fue haciendo cada vez más popular. Este tipo de héroe es descrito como un marginado de la sociedad, un fuera de la ley, que además está en controversia con él mismo, a veces cruel, a veces amable, devoto pero sin fe, y nunca satisfecho, pero buscando nuevas sensaciones.
Childe Harold fue el vehículo que utilizó Byron para expresar sus creencias e ideas.
La atmósfera del poema inspiró al compositor francés Louis Hector Berlioz para realizar su sinfonía Harold en Italia.
El corsario (The corsair) es un poema del romanticismo del escritor inglés Lord Byron, publicado en 1814. Es, ante todo, un poema autobiográfico que narra las aventuras de un tal Conrad, un corsario rechazado por la sociedad -no así por las mujeres- debido a su comportamiento escandaloso. El poema inmediatamente atrajo la atención del público debido a la personalidad arrasadora de Byron, incluso algunos adeptos a la estadística afirman que se llegaron a vender diez mil copias durante su primer día en la calle.

sábado, enero 31, 2015

Biblioteca: El estudiante de Salamanca

El estudiante de Salamanca

José de Espronceda
S. A. de Promoción y Ediciones
Círculo Internacional del Libro
Madrid
1984
84 págs.
El estudiante de Salamanca es un poema narrativo de 1.704 versos de José de Espronceda cuya versión completa se publicó en 1840, aunque desde 1837 el autor fue dando a conocer varias partes del mismo. Su argumento es sencillo e incluye el mito de Don Juan Tenorio, la locura de la protagonista, la impresionante ronda espectral, la visión del propio entierro y la mujer transformada en esqueleto, es decir, motivos ya recogidos por otros escritores, y muchas ocasiones adaptados de la tradición popular. El autor introduce varias novedades como son el uso arriesgado de los versos, la mezcla de géneros y un protagonista cínico y rebelde. En su momento el poema transgredió los cánones estéticos y fue de vanguardia.
Consta de cuatro partes. La primera parte es un prólogo en el que asistimos a un duelo de dos personajes desconocidos, y más tarde a la presentación del protagonista don Félix de Montemar. Será, según el autor, "un segundo don Juan Tenorio" por lo que será descrito como un mujeriego, irreligioso, impío, un tahúr, arrogante, prepotente e incrédulo.
En la segunda parte el lector asiste a las quejas de amor de Elvira, una muchacha que como muchas otras cayó en el engaño de don Félix. Usando sus artimañas de seductor, le prometió que si se entregaba a él sería su esposo, sin embargo, una vez consiguió lo que quería huyó dejando a Elvira. Finalmente, Elvira acabará muriendo de amor por el protagonista dejando una carta.
La tercera parte nos introduce una partida de cartas entre cinco jugadores. Entrará en escena don Félix de Montemar, quien no dudará en vender objetos que probablemente eran de Elvira (un collar y un retrato) para poder jugar una partida. Durante el transcurso del juego, aparecerá otro personaje, Don Diego, hermano de doña Elvira que viene a vengarla.
La cuarta parte se inicia con el duelo entre don Felix y don Diego, donde este último muere. Nos remite a ese "prólogo" de la primera parte. Andará vagando por las calles hasta que se encuentre al espectro de una mujer cubierta con un velo. Como buen don Juan, iniciará su conquista intentando averiguar quien es la mujer, y acabará siguiéndola por un paseo que simbólicamente puede ser el paseo hacia el más allá, pues el personaje verá cómo todo a su alrededor cambia (nos transporta a lugares donde los fantasmas y las ánimas caminan sin rumbo).
Finalmente llegarán al cementerio de Salamanca donde don Félix asistirá a su propio entierro. A pesar de todo lo descrito, don Félix mantendrá su actitud altanera sin dejarse impresionar, dando a entender que si eso es obra de Dios o del Diablo, prefiere enfrentarse a este segundo. Seguirán caminando hasta llegar a un lugar sin cielo, sin estrellas, lo que puede entenderse como el purgatorio. Para más tarde llegar a un palacio que deberán traspasar. Caerán en un torbellino que los llevará a la tumba de Elvira. Don Félix avanzará hacia el espectro que, inclinado sobre su tumba, llora. Y comprobará que el retrato que poseía de Elvira, también llora. En el momento en que nuestro protagonista llegue hasta el espectro, un coro de espectros los rodearán cantando felices que la esposa ha encontrado a su esposo. Don Felix seguirá manteniendo su actitud prepotente y altanera, incluso se permitirá burlarse de don Diego cuando este aparezca para comunicarle que debe casarse con Elvira.
El espectro femenino alargará la mano para tomar la de don Félix, y este sentirá cierto temor al notar el frío, optará pues por quitarle el velo. Descubrirá con horror que la dama que hasta ahora lo ha acompañado no es más que un esqueleto, y a pesar de sus esfuerzos por huir, la dama acabará besándolo. Don Félix se dará cuenta de que en verdad él también murió en ese instante.
El poema de Espronceda recoge varios tópicos de la tradición literaria del romanticismo. La personalidad de “don Juan” del personaje, puede estar inspirada en El burlador de Sevilla, y su arrogancia recuerda a don Jorge en Santa Juana.
La escena de doña Elvira convertida en un esqueleto espectral, puede estar influida por El esclavo del demonio de San Gil de Áurea, donde Don Gil se encuentra con el esqueleto de Leonor. También se puede encontrar esta figura en relatos del Renacimiento y el Barroco. Por ejemplo, en Jardín de flores curiosas de Antonio de Torquemada, o La constante cordobesa de Gonzalo de Céspedes. En esta escena, Don Félix, instigado por la curiosidad y su afán de conquistas, al alzar el velo de la dama, descubre una repugnante calavera que sellará su matrimonio con un beso, fundiéndolos en un remolino vertiginoso, preludio de un castigo imponente.
La visión del propio entierro, es la parte central del poema. Sus orígenes pueden estar en El purgatorio de San Patricio de Calderón de la Barca. Es de suponer que acudiera a la fuente de El golpe en Vago de José Joaquín de Mora.
El aquelarre espectral también puede ser observado con una diferencia mínima en La sinfonía fantástica de Hector Berlioz en el tiempo final, donde también se reúnen gran cantidad de seres sobrenaturales y demoníacos donde se entremezclan gemidos, gritos y carcajadas.