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viernes, febrero 17, 2017

Libros: El fuego y el sol. Por qué Platón desterró a los artistas

El fuego y el sol

Por qué Platón desterró a los artistas

Iris Murdoch
Traducción de Juan José Herrera de la Muela
Siruela
2016
132 págs.
Basado en la Romanes Lecture de 1976
En este libro, basado en las conferencias que dictó en Roma en 1976, Iris Murdoch examina la visión de Platón sobre el arte y, en particular, las razones de la manifiesta hostilidad del filósofo hacia él.
Para ello la autora, al tiempo que realiza un sintético recorrido por los elementos que fundamentan las teorías platónicas sobre la Belleza, busca una explicación al hecho de que el pensador griego atribuyera tanta importancia en su obra al papel que desempeña la Belleza, pero, paradójicamente, denigrara a los artistas. Apoyándose en el contraste entre las engañosas sombras del fuego de la Caverna y la luz del sol, iluminadora de la Verdad, Murdoch pone de relieve la labor primordial que desempeñan los creadores en la revelación de lo trascendente. 
Su certero examen se ve además enriquecido con las ideas sobre esta inagotable y apasionante cuestión de figuras tan destacadas como Kant, Kierkegaard, Freud, Tolstói o Jane Austen. 

lunes, septiembre 26, 2016

viernes, enero 16, 2015

Biblioteca: Gorgias

Gorgias

Platón
Aguilar
Buenos Aires
1980
191 págs.
Traducción del griego, introducción y notas de Francisco García Yagüe.
Gorgias (en griego clásico, Γοργίας) es uno de los diálogos de Platón correspondiente a su fase intermedia (388 a. C.-385 a. C.), que trata sobre la retórica.
El diálogo nos presenta temáticas relacionadas con el uso y definición de la retórica y con la práctica moral, es decir, la relación entre el arte de la retórica y el problema ético. V. della Stalle nos dice que los temas se articulan en tres momentos, el primer momento se enmarca en el estudio de la retórica, entre 449 a-466 b y 479 e-481 b, al que le precede el tema moral desde 466 b-479; en la segunda parte sucede de manera inversa, primero lo moral, 481 b-500 a, y luego el tema de la retórica, 500 a-506 c. Termina con una nueva inversión, entrando es escena el famoso mito escatológico, 506 c-527 e.
Para Dodds el diálogo se articula en torno a la constante oposición de retórica (ῥετορική) y buen vivir (εὐδαιμονία). Sin embargo, nos marca Dodds, el eje central es el de la εὐδαιμονία, que aparece enmascarado por el problema de la retórica, aunque se entrelazan, permitiendo que la retórica sirva a Sócrates para que pueda definir y entrar de lleno en el tema moral. La retórica es juzgada con aguda critica por el propio Platón, por los abusos cometidos por ella. La palabra era el recurso más importante del mundo griego, pues por medio de ella se podía convencer o no a los demás respecto de determinados asuntos de vital importancia.

Biblioteca: El banquete

El banquete

Platón
Alianza Editorial
Madrid
1989
Traducción notas Fernando García Romero

Introducción de Carlos García Gual
El banquete o El simposio (en griego antiguo Συμπόσιον, Sympósion) es un diálogo platónico compuesto hacia el año 380 a. C. que versa sobre el amor. Esta obra, junto al Fedro, conformó la idea de amor platónico.
La narración se inicia con Apolodoro, que en una conversación con un amigo rememora una historia que el amigo supone reciente. Apolodoro le comenta que dichos diálogos en los que participó Sócrates ocurrieron en otro momento histórico, cuando ellos eran niños.
Se inicia el susodicho relato en el banquete organizado por el poeta trágico Agatón para celebrar su victoria en las fiestas Leneas del 416 a. C. Tras la comida, Erixímaco propone pasar el tiempo en mutuos discursos en alabanza del Amor, de Eros, y debatir un tema que Fedro ha tenido en mente. Erixímaco pide que cada uno de los invitados improvise un elogio a Eros pues, según comentarios de Fedro, siendo este dios uno de los más importantes, rara vez es encomiado como merecería.
El diálogo se cierra con la bulliciosa entrada en la celebración de un ebrio Alcibíades que habla sobre Sócrates, del que dice que es un sátiro burlón y descarado que se burla de todos haciéndose el ignorante, y que dice que nada sabe aunque hay muchos tesoros en él. A continuación, Alcibíades elogia la figura de Sócrates alabando su templanza y su apego a la verdad, a cuya busca vive consagrado. De esta forma se muestra al lector cómo el propio Sócrates es la encarnación perfecta de los preceptos que él mismo expuso en su discurso. Para ejemplo, Alcibíades narra cómo, a pesar de que entonces toda Atenas reconocía su belleza física, Sócrates rehusó el trato sexual con él.