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viernes, febrero 03, 2023

Mujeres contra los nazis: recordando a las resistentes del “convoy del 24 de enero” (III)

A su llegada, las prisioneras son tatuadas, su piel lleva un número, del 31.625 al 31.854 - por eso algunos también llaman a su convoy el de "las 31.000". Vienen de todos los ámbitos de la vida, todas las regiones, todas las profesiones. A menudo jóvenes, alrededor de los treinta, a veces mayores.
Cuando atravesaron los muros de Auschwitz, después de tres días y tres noches hacinados en vagones de ganado, las mujeres del convoy del 24 de enero habían cantado la Marsellesa. “Pasamos por barracones, bajos, como enterrados en la nieve: los bloques, volverá a escribir Charlotte Delbo. Tuvimos que pasar por encima de los cadáveres. Rostros torcidos, huesos salientes. Al verlos comprendimos que la muerte aquí no era dulce. Tampoco la vida mientras lo espera. Años más tarde, en 1974, fue una de las primeras en cuestionar públicamente las tesis negacionistas de Robert Faurisson. 
Recordarla a ella ya sus compañeras de resistencia, a quienes Aragon dedicó varios versos de su extenso poema Le Musée Grévin (2), es rendir homenaje a su valentía histórica. Es también para saludar a todas las mujeres que todavía hoy se levantan, ya veces no tan lejos de nosotros, para luchar contra la arbitrariedad que trata de silenciarlas.

(2) Escrito en 1943 bajo el seudónimo de François la Colère y publicado por les Éditions de Minuit.

lunes, enero 30, 2023

Mujeres contra los nazis: recordando a las resistentes del “convoy del 24 de enero” (II)

Entre ellas, nombres distintos a Charlotte Delbo han resistido el paso del tiempo: el de Danielle Casanova, de 34 años en el momento de su deportación, figura en los círculos comunistas, que murió en mayo de tifus -la enfermedad que prolifera en condiciones sanitarias inimaginables en el campamentos y arrasa cuerpos debilitados por el hambre, el frío y los trabajos forzados. Hélène Solomon-Langevin, 33 años, también comunista, hija del físico Paul Langevin, que será una de los cuarenta y nueve supervivientes del convoy y se convertirá, a partir del otoño de 1945, en una de las primeras mujeres parlamentarias en Francia, antes de que los problemas de salud, luego de su deportación, la obligaran a mudarse. Adélaïde Hautval, psiquiatra, asignada a la la enfermería del campo pero se negó a participar en los experimentos de los médicos nazis, lo que le valió el título de Justa de las Naciones. Marie-Claude Vaillant-Couturier, todavía de 31 años en enero de 1943, también comunista, periodista, fotógrafa, que fue trasladada a Ravensbrück (junto con Geneviève de Gaulle-Anthonioz o Germaine Tillion ), sobrevivió allí, luego testificó en el histórico juicio de Nuremberg y se embarcó en una carrera política después de la guerra, convirtiéndose en vicepresidenta de la Asamblea Nacional.
La resistente corsa Danielle Casanova
La vida antes, la vida en el campamento, la vida después
Estos, y todos los demás, alimentan las páginas del Convoi du 24 janvier, de Charlotte Delbo, tambaleándose con dignidad y fuerza. Fruto de una larga investigación, en los archivos y en el país, para encontrar las huellas de cada uno de ellas. Un libro como un mausoleo, que evoca sin comentarios estas existencias obstaculizadas, en su mayor parte aniquiladas. Pero también un libro, como una oda a la vida, citando y ubicando con la mayor precisión posible a cada una de estas mujeres, fecha y lugar de nacimiento, profesión cuando la tuvieron, hijos, compromiso político o no; cuadro de una Francia encarnada de los años 1930, 1940, 1950, que arroja luz sobre estas mujeres, anónimas, que los libros de historia tantas veces han ignorado. Y, para algunos, testimonios sobre la Liberación, el retorno, la no siempre fácil reinserción en la vida cotidiana ordinaria. La vida antes, la vida en el campamento, la vida después.

domingo, enero 29, 2023

Mujeres contra los nazis: recordando a las resistentes del “convoy del 24 de enero” (I)

De todos los convoyes de deportación que salieron de Francia, solo uno llevó mujeres de la resistencia a Auschwitz. Fue el 24 de enero de 1943, hace ochenta años. Entre las prisioneras, Charlotte Delbo, Marie-Claude Vaillant-Couturier, Danielle Casanova...
"En la mañana del 24 de enero de 1943, era una  Île-de-France fría y húmeda, con cielos bajos y vetas de niebla que se deshilachaban en los árboles. Era domingo y era temprano. Cuando entramos en el pueblo, vimos algunos transeúntes. Algunos paseaban a sus perros, otros se apresuraban. Quizá iban a la primera misa. Apenas miraron los camiones en los que estábamos parados. Estábamos cantando y gritando para que al menos se estremecieran. "Somos franceses. prisioneros políticos. Nos deportan a Alemania". Así comienza Le Convoi del 24 janvier, libro de Charlotte Delbo, publicado en 1965 por Éditions de Minuit y considerado, como otras de sus obras, como una pieza capital de lo que comúnmente se denomina "literatura campos": nacida de la experiencia de los campos de concentración nazis, inenarrable en muchos aspectos pero de la que Delbo, como algunos otros, supo transmitir un poco de la inaudita violencia. Y diríamos también del absurdo tan hábilmente concebido, esgrimido como arma definitiva de deshumanización.
Charlotte Delbo, en Auschwitz. Las prisioneras del 24 de enero han sido tatuadas Les prisonnières du 24 janvier ont été tatouées con un numero que va del 31.625 al 31.854,  lo que dará a su convoy el nombre de "el de las 31 000".
Ese 24 de enero de 1943, hace exactamente ochenta años, Charlotte Delbo es de esas que cantan y gritan en un camión, para emocionar a los transeúntes. Ella tiene 29 años. No hace mucho tiempo, esta amante de las letras seguía siendo ayudante de Louis Jouvet. Pero en septiembre de 1941, dejó la compañía, de gira -y en el exilio- por América Latina, para reunirse con su esposo en París y unirse a él en la Resistencia. Ambos han sido denunciados. Detenido. Georges Dudach fue fusilado en Mont-Valérien. Charlotte acaba de pasar casi once meses detenida, en la prisión de La Santé y luego en Fort Romainville. Ese día de enero, junto con otras doscientas veintinueve mujeres, el 85% de ellas pertenecientes a la Resistencia (1), fue deportada a un campo nazi. Por regla general, era en Ravensbrück donde se internaba a los "prisioneros políticos". Su tren las lleva a otra parte, y es en esto que pasará a la historia: el convoy del 24 de enero fue el único que llevó a las resistentes de Francia a Auschwitz-Birkenau.

(1) 119 eran comunistas o próximas al Partido Comunista Francés. El convoy también incluía a algunas gaullistas, miembros de otros grupos políticos y algunas delincuentes comunes. Fuente: Association Mémoire vive.

lunes, enero 27, 2020

Libros: Ninguno de nosotros volverá

Ninguno de nosotros volverá

Charlotte Delbo
Traducción de Regina López Muñoz
Libros del Asteroide
2020
320 págs.
En 1942, Charlotte Delbo fue detenida en París y encarcelada por pertenecer a la Resistencia francesa y, en 1943, deportada al campo de concentración de Auschwitz-Birkenau junto con doscientas treinta presas francesas, de las que solo sobrevivirían cuarenta y nueve. El presente volumen recoge los dos primeros libros de su elogiada trilogía Auschwitz y después, en los que relata esa experiencia.
Delbo reconstruye su recuerdo a partir de breves y poéticas estampas de vida y de muerte, y lo hace en gran medida desde una voz colectiva femenina, la de todas las cautivas que, pese a haber sido desposeídas de su identidad, supieron sostenerse las unas a las otras. A partir de esa particular mirada, la autora logra encontrar palabras para lo inefable e ir todavía más allá, creando belleza donde no podía haberla. Uno de los testimonios más emotivos y necesarios de la literatura concentracionaria, a la altura de los de Primo Levi o Elie Wiesel. Sin duda, una obra maestra literaria.
Charlotte Delbo nació en 1913 cerca de París, en Vigneux-sur-Seine. Hija de emigrantes italianos, a los diecisiete años comenzó a trabajar como secretaria en la capital francesa. En 1932 se adhirió al movimiento de las Juventudes comunistas, y dos años más tarde conoció a Georges Dudach, muy activo en el seno del partido, con el que se casó en 1936. Un año más tarde, se convirtió en la secretaria de Louis Jouvet, entonces director del Théâtre de l’Athénée. El 2 de marzo de 1942, Charlotte y su marido fueron arrestados por las brigadas especiales de la policía francesa. Delbo fue encarcelada en La Santé, donde vio a Dudach por última vez el 23 de mayo, el mismo día en que fue fusilado. Fue trasladada a Auschwitz-Birkenau el 24 de enero de 1943 en un convoy junto con otras doscientas treinta mujeres, la mayoría miembros, como ella, de la Resistencia. A principios de 1944 fue trasladada de nuevo, esta vez al campo de Ravensbrück, y en abril de 1945 fue liberada, después de veintisiete meses de cautiverio. De las doscientas treinta mujeres del convoy que llegó a Auschwitz, regresaron cuarenta y nueve. Unos meses después, mientras se recuperaba en un sanatorio suizo, Delbo comenzó a escribir Ninguno de nosotros volverá, que se convertiría, veinticinco años más tarde, en el primer volumen de la trilogía Auschwitz y después. En 1947, comenzó a trabajar para la ONU en Ginebra y vivió en Suiza doce años. A su regreso a París trabajó para el CNRS como asistente del filósofo Henri Lefebvre, a quien había conocido en 1932. Allí falleció en 1985, a los setenta y dos años.