domingo, julio 31, 2016

El valor de los best sellers

Para unos, apetecible material de lectura. Para otros, opio intelectual.
Ensalzados por el público, denostados por la crítica, los best sellers son una construcción ambivalente. ¿Elitismo literario y prejuicio contra lo popular? ¿Adicción al entretenimiento fácil, conversión de lo cultural en pura mercancía? ¿Qué valor literario tiene un best seller?
La expresión "best seller" (o "mejor vendido") comenzó a usarse en las primeras décadas del siglo XX para referirse a aquellos títulos que conseguían un altísimo número de ventas en poco tiempo y que, por entonces, comenzaron a aparecer listados en las páginas de los periódicos culturales como orientación a los lectores de qué libros eran los que estaban siendo más buscados y leídos.
Es que, efectivamente, para algunos lectores, el solo hecho de que un libro sea muy vendido constituye una garantía, mientras que, para otros, ocurre lo contrario: si un libro es masivo se vuelve sospechoso de baja calidad. Es que lo comercial tiene mala fama. Y lo popular, muchas veces, también.
Charles Wysocki: In Fairy Land, un libro que no se puede soltar
Una característica que puede achacarse a la literatura best seller es su gran cantidad de tópicos y estereotipos: tramas que no dejan respiro ni momentos para la reflexión -las acciones se suceden y quedan abiertas de modo tal que se desea pasar las páginas lo antes posible para resolver los enigmas-; personajes cliché pero con rasgos distintivos que los hagan especiales, atractivos y algo exóticos; conspiraciones del poder político, científico o religioso, con una correcta ambientación y el contexto informativo necesario para seguir el argumento y sentir que uno mientras tanto "aprende", entre otros ingredientes.
Lo cierto es que gran parte de los best sellers son muy previsibles (aunque no por eso menos atrapantes) y, en consecuencia, muchas veces se sospecha que detrás de las rimbombantes figuras autorales están los escritores fantasmas, que escriben por encargo según lineamientos bastante trillados.
Sin embargo, no todo es tan blanco y negro. Dentro de los muy vendidos hay también cierta variedad y diferencia. Entre Wilbur Smith, Sidney Sheldon y Paulo Coelho, y García Márquez (que a partir de Cien años de soledad vendió cada nuevo título en grandes cantidades), Salinger o Francis Scott Fitzgerald hay alguna distancia. Principalmente, en lo referido a que el segundo grupo de autores introdujo alguna novedad en la forma de hacer literatura: sea por el espacio inventado, sea por dirigirse a un nuevo segmento del público, sea por usar el lenguaje de forma inédita. Que García Márquez, Puig, Vargas Llosa sean también best sellers (y también long sellers, como se conoce a los títulos de venta duradera y sostenida) demuestra que el gusto popular puede apreciar la calidad o la novedad. 
Entonces, los best sellers ¿son necesariamente mala literatura o -para no ser tan radicales- literatura que no nutre el pensamiento o que nos adormece intelectualmente con un entretenimiento fácil?
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