Jorge Manrique (1440-1479) fue un poeta castellano del Prerrenacimiento y un hombre de armas. Miembro destacado de la Casa de Manrique de Lara, una de las familias más antiguas de la nobleza castellana, y sobrino del también poeta Gómez Manrique. Es autor de las Coplas a la muerte de su padre, uno de los poemas clásicos de la literatura española de todos los tiempos. Es también autor de poemas amorosos y burlescos y está considerado uno de los poetas más importantes dentro del Cancionero general.
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martes, abril 07, 2020
jueves, noviembre 19, 2015
Poema: Jorge Manrique
Otras suyas en que pone el nombre de una dama; y comienza y acaba en las
letras primeras de todas las coplas [y versos], y dice:
I
¡Guay de aquél que nunca atiende
galardón por su servir!
¡Guay de quien jamás entiende
guarecer ya ni morir!
¡Guay de quien ha de sufrir
grandes males sin gemido!
¡Guay de quien ha perdido
gran parte de su vivir!
II
Verdadero amor y pena
vuestra belleza me dio,
Ventura no me fue buena,
Voluntad me cautivó;
veros sólo me tornó
vuestro, sin más defenderme;
Virtud pudiera valerme,
valerme, mas no valió.
III
Y estos males que he contado,
yo soy el que los espera;
yo soy el desesperado,
yo soy el que desespera,
yo soy el que presto muera,
y no viva, pues no vivo;
yo soy el que está cautivo
y no piensa verse fuera.
IV
¡Oh, si aquestas mis pasiones,
oh, si la pena en que está,
oh, si mis fuertes pasiones
osase descubrir yo!
¡Oh, si quien a mí las dio
oyese la queja de ellas!
¡Oh, qué terribles querellas
oiría que ella causó!
V
Mostrara una triste vida
muerta ya por su ocasión;
mostrara una gran herida
mortal en el corazón;
mostrara una sinrazón
mayor de cuantas he oído:
matar un hombre vencido,
metido ya en la prisión.
VI
Agora que soy ya suelto,
agora veo que muero;
agora fuese yo vuelto
aunque muriese primero
aunque muriese primero
a lo menos moriría
a manos de quien podría
acabar el bien que espero.
VII
CABO
Rabia terrible me aqueja,
rabia mortal me destruye,
rabia que jamás me deja,
rabia que nunca concluye;
remedio siempre me huye,
reparo se me desvía,
revuelve por otra vía
revuelta y siempre rehuye.
Jorge Manrique
viernes, septiembre 04, 2015
Poema: Jorge Manrique
Las Coplas por la muerte de su padre, también citadas como Coplas a la muerte del maestro don Rodrigo o, simplemente, Las coplas de Jorge Manrique, son una elegía escrita por Jorge Manrique por la muerte de su padre, el Maestre de Santiago don Rodrigo Manrique. Escritas, al menos una parte, con posterioridad al 11 de noviembre de 1476, fecha de la muerte de don Rodrigo Manrique, constituye una de las obras capitales de la literatura lírica española.
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| Reproducción de la primera página de las Coplas de Jorge Manrique. Biblioteca Nacional, Madrid, España |
Esta obra, constituida por cuarenta coplas dobles de pie quebrado, pertenece al género poético de la elegía funeral medieval o planto y es una reflexión sobre brevedad de la vida, la fama, la fortuna y la muerte con resignación cristiana. Se inspira en los precedentes clásicos y medievales del género y en el Eclesiastés, pero también contiene alusiones a la entonces historia reciente de Castilla e incluso a sucesos en los que pudo estar presente el propio autor.
Fragmento:
I
Recuerde el alma dormida
Recuerde el alma dormida,
avive el seso y despierte
contemplando
cómo se pasa la vida,
cómo se viene la muerte
tan callando,
cuán presto se va el placer,
cómo, después de acordado,
da dolor;
cómo, a nuestro parecer,
cualquiera tiempo pasado
fue mejor.
II
Pues si vemos lo presente
Pues si vemos lo presente
cómo en un punto se es ido
y acabado,
si juzgamos sabiamente,
daremos lo no venido
por pasado.
No se engañe nadie, no,
pensando que ha de durar
lo que espera
mas que duró lo que vio,
pues que todo ha de pasar
por tal manera.
III
Nuestras vidas son los ríos
Nuestras vidas son los ríos
que van a dar en la mar,
que es el morir,
allí van los señoríos
derechos a se acabar
y consumir;
allí los ríos caudales,
allí los otros medianos
y más chicos,
y llegados, son iguales
los que viven por sus manos
y los ricos.
IV
Invocación
Dejo las invocaciones
Dejo las invocaciones
de los famosos poetas
y oradores;
no curo de sus ficciones,
que traen yerbas secretas
sus sabores;
aquel sólo invoco yo
de verdad,
que en este mundo viviendo
el mundo no conoció
su deidad.
V
Este mundo es el camino
Este mundo es el camino
para el otro, que es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nacemos
andamos mientras vivimos,
y llegamos
al tiempo que fenecemos;
así que cuando morimos
descansamos.
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