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jueves, enero 29, 2026

Editorial Shackleton Kids

Editorial Shackleton Kids 

Libros para los pequeños exploradores

Aprender es la aventura más divertida. 
Descubre los libros de Shackleton Kids, la editorial de los pequeños exploradores. 
Shackleton Kids es el sello editorial que recoge las mejores propuestas divulgativas
para aquellos niños y niñas que quieren aprender divirtiéndose. Compartimos con los jóvenes exploradores su inagotable curiosidad, el gusto por la aventura y, sobre todo, la convicción de que se aprende más y mejor cuando se añaden las justas dosis de diversión y sentido del humor.

martes, febrero 28, 2023

Lo tuyo es puro cuento (Alianza Editorial)

Érase una vez… así comienzan todas las historias de nuestra infancia; las buenas, pero las malas también. Las que nos aleccionan, las que traen moraleja, las que nos fascinan, divierten y cautivan. Historias que, en su gran mayoría, todos hemos leído gracias a los libros de cuentos de los hermanos Grimm, cuya influencia y popularidad ha sido muy grande en varias generaciones.
Jacob y Wilhelm Grimm fueron los dos primeros hijos de una familia de nueve hermanos y nacieron en Hanau, Alemania (actual Hessen). De padre abogado, ambos siguieron sus pasos en la Universidad de Marburgo, fundada en 1527 por Felipe I de Hesse, que es la más antigua universidad protestante del mundo. Interesados por la literatura y el lenguaje, establecieron las bases de un diccionario alemán y Jacob formuló en 1822 la Ley de Grimm tal como la conocemos en la actualidad; se trata de un fenómeno de la época temprana de la evolución del germánico y el armenio (en torno al siglo I. a C.) y que recoge la primera mutación consonántica del germánico. Ya en la veintena, fueron bibliotecarios y más tarde profesores de universidad.
Sin embargo, son más conocidos los hermanos Grimm por sus cuentos, de los cuales fueron, en realidad, transcriptores y compiladores, pero no creadores. Se trata de cuentos de la tradición oral que, de hecho, originalmente, no estaban dirigidos a los niños. Su éxito, de cualquier forma, proviene de la frescura y espontaneidad de estas historias tradicionales, que los hermanos Grimm recopilaron y adaptaron en su tiempo libre, fijando así las historias que conformarían las imaginaciones de tantos niños y niñas.

jueves, noviembre 26, 2015

Libros que anticipan el futuro

Libros que anticipan el futuro

La literatura es siempre, según Kafka, una forma de la verdad. Adopte la locación o época que sea, disfrazadas bajo nombres falsos y detalles de color, sus historias tratan, en el fondo, de la realidad común a todos. 
Por eso se dice que los escritores no solo tienen talento para contar bien, sino también para percibir bien tanto qué pasa a nuestro alrededor como qué puede pasar. Y esta cualidad predictiva es algo que se puede notar especialmente en la ciencia ficción, como se aprecia en los títulos que siguen, que se volvieron (con justicia) clásicos.
El sumbarino (Nautilus) de las 20.000 leguas narradas por Verne
Por ejemplo, el invento de Julio Verne: el submarino movido por electricidad, en 20.000 leguas de viaje submarino, publicado en 1870, casi 100 años antes de que se usara esa tecnología efectivamente. La innovación científica también se ve maravillosamente en las películas y series, claro, como el caso de los hologramas que permiten ver frente a sí la figura de una persona que está lejos y que ya aparecía en La guerra de las galaxias o la pantalla plana que muestra la cara del interlocutor, antecedente de Skype, en Viaje a las estrellas.
También está el caso de Un mundo feliz, en donde Aldous Huxley presenta, en 1932, una dudosa utopía: una sociedad sin pobreza ni conflictos, pero en la que los habitantes sortean la angustia y el sinsentido mediante una droga de suministro constante (un antidepresivo, de los que estuvieron accesibles para la humanidad recién en la década del 60). 
Siguiendo con la denuncia social, imposible pasar por alto 1984, de George Orwell, probablemente la distopía más famosa, que presenta un estado totalitario que censura y encarcela a todos los disidentes, y se siente justificado para espiar las comunicaciones privadas de los ciudadanos. 
Procesos políticos de fondo, tendencias de la humanidad, cambios en la filosofía de vida... ¿qué cosas registró la literatura antes de que lo notáramos el resto?
Adaptado de Boletín 182 - Libros que anticipan el futuro
boletines@librosenred.com 

lunes, febrero 02, 2015

Literatura con humor

De Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza: “Los seres humanos son cosas de tamaño variable. Los más pequeños de entre ellos lo son tanto, que si otros seres humanos más altos no los llevaran en un cochecito, no tardarían en ser pisados (y tal vez perderían la cabeza) por los de mayor estatura. Lo más altos raramente sobrepasan los 200 centímetros de longitud. Un dato sorprendente es que cuando yacen estirados continúan midiendo exactamente lo mismo. Algunos llevan bigote; otros barba y bigote. Casi todos tienen dos ojos, que pueden estar situados en la parte anterior o posterior de la cara, según se les mire. Al andar se desplazan de atrás a delante, para lo cual deben contrarrestar el movimiento de las piernas con un vigoroso braceo. Los más apremiados refuerzan el braceo por mediación de carteras de piel o plástico o de unos maletines denominados Samsonite, hechos de un material procedente de otro planeta”.
"El humor, aunque sea universal, no es en todas las literaturas el mismo tipo de humor. No nos reímos por las mismas cosas, ni, por decirlo así, de la misma manera. El humor verbal de Inglaterra –las paradojas de Wilde, los diálogos de Bernard Shaw, los epigramas del doctor Johnson– es menos físico que los irresistibles garrotazos recibidos por don Quijote y Sancho e infinitamente más moralista que los catálogos escandalosos de Gargantúa. La risa de García Márquez no es la risa de Gogol o de Chejov. El humor argentino es ambiguo, dudoso; está siempre al borde de aquella categoría que inventó Macedonio Fernández: el casi chiste. Puede llegar a ser negro, herético, paródico, incluso absolutamente cómico, pero siempre tiene un sarcástico matiz de crueldad (…)."
Como puntualiza el escritor argentino Abelardo Castillo, los tipos de humor son muchos y todos ellos tienen su correlato literario.
El ridículo, por ejemplo, es uno de los recursos más antiguos para generar comicidad. Y una muestra es El Quijote, lleno de situaciones disparatadas a causa de la inflamación imaginativa de su protagonista, producida por haber leído demasiados libros de caballería. Entre los episodios más recordados, naturalmente, está el embate del Quijote a los molinos de viento (representado en la ilustración de abajo), por creerlos gigantes con los que se podía batir y así ganar gloria; la aventura termina con él maltrecho y justificando su desajuste con la realidad por un encantamiento momentáneo en su contra: "Calla, amigo Sancho, respondió Don Quijote, que las cosas de la guerra, más que otras, están sujetas a continua mudanza, cuanto más que yo pienso, y es así verdad, que aquel sabio Frestón, que me robó el aposento y los libros, ha vuelto estos gigantes en molinos por quitarme la gloria de su vencimiento: tal es la enemistad que me tiene; mas al cabo al cabo han de poder poco sus malas artes contra la voluntad de mi espada."
También la parodia, como en los cuentos de Roberto Fontanarrosa sobre el (inventado, caricaturizado) autor de aforismos, Ernesto Esteban Echenique: "Sus ojos se llenan de lágrimas con una facilidad conmovedora. El simple hecho de contemplar una puesta de sol, el vuelo de un ave, el alejarse de un ómnibus o bien, la sombra de una guía telefónica proyectada sobre una pared, obtiene el milagro, repetido milagro, de que sus pupilas se empañen y sus labios se vean estremecidos ante la inminencia del llanto".
Otro procedimiento es la acumulación de absurdos que desafían nuestra lógica, como el cuento El zapallo que se hizo cosmo, de Macedonio Fernández. Inicio: Érase un zapallo creciendo solitario en ricas tierras del Chaco. Favorecido por una zona excepcional que le daba de todo, criado con libertad y sin remedios fue desarrollándose con el agua natural y la luz solar en condiciones óptimas, como una verdadera esperanza de la Vida. Su historia íntima nos cuenta que iba alimentándose a expensas de las plantas más débiles de su contorno, darwinianamente; siento tener que decirlo, haciéndolo antipático. Pero la historia externa es la que nos interesa, esa que sólo podrían relatar los azorados habitantes del Chaco que iban a verse envueltos en la pulpa zapallar, absorbidos por sus poderosos raíces.
La primera noticia que se tuvo de su existencia fue la de los sonoros crujidos del simple natural crecimiento. Los primeros colonos que lo vieron habrían de espantarse, pues ya entonces pesaría varias toneladas y aumentaba de volumen instante a instante. Ya medía una legua de diámetro cuando llegaron los primeros hacheros mandados por las autoridades para seccionarle el tronco, ya de doscientos metros de circunferencia; los obreros desistían más que por la fatiga de la labor por los ruidos espeluznantes de ciertos movimientos de equilibración, impuestos por la inestabilidad de su volumen que crecía por saltos.
Cundía el pavor."
Y el humor negro, la suma de equívocos, los juegos de palabras, lo escatológico (como en Gargantúa y Pantagruel, de François Rabelais) y el extrañamiento, que desautomatiza cómo percibimos el mundo; basta recordar el libro Sin noticias de Gurb, de Eduardo Mendoza (crónica en primera persona de un extraterrestre caído en la Tierra a través de cuya percepción podemos tomar conciencia de nuestros absurdos humanos), o las instrucciones para las tareas más cotidianas y sencillas, como subir las escaleras, de Cortázar: "Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie."
Muchas son las clases de humor y todas ilustrables en una larga lista de cultores.
Adaptado de autores@librosenred.com