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jueves, diciembre 23, 2021

Libros: El gran invierno

El gran invierno

Henry David Thoreau
Traducción de Silvia Moreno Parrado
Errata naturae
Madrid
2021
244 págs.
Henry David Thoreau sabía bien que el invierno —una vez recogida la cosecha, preparadas las conservas y almacenada la leña— es tiempo para la meditación y los placeres, para contemplar el paisaje albino y leer y escribir junto a la estufa. Tiempo para ser lo que somos y lo que deseamos ser, fértil como ninguno, el único que quizá nos hace sentir vivos, con los pies en la tierra bien blanca.
A partir de esta idea, en el presente volumen hemos recopilado los mejores pasajes, pensamientos e intuiciones hibernales que Thoreau fue escribiendo a lo largo de los cuarenta y cuatro inviernos que vivió. Pero se nos ocurrió que a Thoreau no le hubiera gustado que este libro fuera una antología estructurada a partir de la pobreza lineal con la que los occidentales, por desgracia, entendemos el tiempo. Buen conocedor de la lejana cultura hindú y de las cercanas culturas nativas norteamericanas, creemos que habría preferido una compilación orientada a través de una suerte de tiempo cíclico que nos recordara que un invierno es siempre todos los inviernos y que el Gran Invierno es, en realidad, el único que existe. No te damos más pistas, sólo tienes que abrir este libro.
Como Thoreau, nosotros también querríamos un Gran Invierno, inexcusablemente níveo, donde al final se confundiesen las faenas y el placer, la necesidad y el deseo.
"Cuando salgo al atardecer, preparo la estufa de manera que, a mi regreso, encuentre siempre un buen fuego ardiendo en ella, aunque, de estar presente, habría requerido mi atención frecuente. Así, cuando sé que voy a estar en casa, a veces hago como si fuera a salir, para ahorrarme molestias. Y éste es también el arte de vivir: dejar nuestra vida en un estado en el que pueda funcionar sola y no exija una supervisión constante. Entonces nos sentaremos tranquilamente a vivir, como si estuviéramos junto a la estufa." Henry David Thoreau

sábado, diciembre 04, 2021

Libros: Diario rural

Diario rural

Apuntes de una naturalista.

Otoño · invierno

Susan Fenimore Cooper
Traducción de Esther Cruz Santaella
Pepitas
Logroño
2021
288 págs. 
Incluye 19 ilustraciones de la autora
El cielo y los caminos, el bosque y las flores, los mamíferos, los insectos. Y como fondo, la actividad humana que, a mediados del siglo XIX, en esa parte del este de Norteamérica conocida como Nueva Inglaterra, comienza a modificar la faz de la tierra y la forma de pensar de sus habitantes. En ese marco se desarrolla el Diario rural de Susan Fenimore Cooper, a quien puede considerarse como la primera escritora sobre la naturaleza.
Diario rural es a la vez una invitación a lo pequeño y a lo colectivo, una contemplación y una reflexión: el libro de una mujer que vivió en un pueblo sin progreso, que se alejó de romanticismos, idealismos y trascendentalismos, y que cultivó la lectura, la observación y la escritura para dar cuenta de lo que hoy apenas queda huella: la vida salvaje. 
Este segundo volumen de Diario rural, una pieza fundacional de la literatura sobre la naturaleza que vio la luz cuatro años antes de que H. D. Thoreau publicara Walden, comprende las entradas escritas por Fenimore Cooper durante el otoño de 1848 y el invierno de 1849, y nos regala hermosas observaciones que van desde el origen del gusto por el pastel de calabaza hasta la predilección de Santa Claus por los calcetines y las chimeneas, pasando por los hábitos de los patos joyuyos o los distintos modos en que los poetas cantan al otoño en el Viejo y el Nuevo Mundo. 
Susan Fenimore Cooper (1813-1894), naturalista y escritora, fue una mujer con una amplia cultura, favorecida en parte por la biblioteca de su padre, el escritor John Fenimore Cooper (entre cuyas obras destaca El último mohicano), al que acompañó de viaje por Europa. Además, fundó un orfanato en Cooperstown, Nueva York, y lo convirtió en una célebre organización benéfica. Colaboró en publicaciones como The Atlantic Monthly, The Freeman’s Journal, Harper’s New Monthly y Putnam’s Magazine, y, además de Diario rural, publicó, entre otros, los libros Female Suffrage: A Letter to the Christian Women of America y Rhyme and Reason of Country Life. Susan Fenimore Cooper fue una minuciosa observadora de su entorno, como demuestran los numerosos apuntes que en Diario rural dedica a las flores, los árboles, las aves o los insectos. Pero su escritura, firme y precisa, detallista y minuciosa, transparente en la plasmación de sus ideas, la llevó a reflexionar sobre temas tan dispares como la implantación de especies vegetales y animales europeas, el lirismo de los nombres de las plantas, la migración de las golondrinas o la crítica a la matanza de los pieles rojas. Diario rural es un libro que aún conserva el olor de la hierba de Nueva Inglaterra en primavera.

jueves, diciembre 13, 2018

Libros: Los Alpes en Invierno

Los Alpes en invierno

Ensayos sobre el arte de caminar

Leslie Stephen
Siruela
Madrid
2018
144 págs
Prólogo de Virginia Woolf
Apasionado amante del paseo y pionero del alpinismo, Leslie Stephen supo encontrar en la naturaleza tanto un fortalecedor elixir vital como un inagotable venero de revelación espiritual. Los tres textos reunidos en este volumen, donde los grandiosos paisajes descritos quedan sublimados por una prosa excepcional, operan en realidad como pequeños tratados filosóficos en los que se aboga por la doble necesidad contenida en el mens sana in corpore sano. 
Así pues, ya sea a través de la campiña inglesa o por los escarpados montes alpinos, el caminar participa de un trascendente ejercicio de comunión, de una liberadora ascesis al alcance de todos los seres humanos.








jueves, noviembre 01, 2018

Libros: Invierno

Invierno 

Rick Bass
Traducción de Silvia Moreno Parrada
Errata naturae
Madrid
2018
224 págs.
En el valle del Yaak, en Montana, viven apenas treinta personas y un número indeterminado de osos, lobos, coyotes, pumas, alces… Un lugar sin duda salvaje y remoto. De hecho, allí la mayoría de las casas carecen de electricidad o teléfono. Para sus habitantes, sin embargo, eso no parece ser un problema. Son leñadores, tramperos, guías de caza, domadores de caballos, tejedores de atrapasueños, veteranos de Vietnam, un payaso de rodeos jubilado… También hay un par de fugitivos, aunque quizás, de un modo u otro, todos lo sean: todos han llegado hasta allí huyendo de algo y aquel aislamiento los hace sentir seguros.
Desde el primer instante, Rick Bass y su mujer se ven irremediablemente atraídos por aquella realidad indómita. Y deciden rendirse a su silencio y a su misterio, encarnados en la lenta e imperturbable caída de la nieve, que parece ralentizar el tiempo y ofrecer perdón para todas las culpas. Alquilan una casa, conocen a los excéntricos habitantes del valle, se emborrachan en el Dirty Shame y empiezan a prepararse para el invierno: algo que en su Texas natal nunca han vivido, menos aún a treinta grados bajo cero y sin más tecnología que una lámpara de aceite, una motosierra y una chimenea. Él comienza a escribir, a relatar su cita y su encuentro con el invierno, con ese paisaje blanco, ingobernable y feroz que reclama de manera incansable vidas para seguir avanzando. Pronto recuerda aquella vieja historia que contaba un aventurero a las gentes de la ciudad: en Yellowstone el frío era tal que a los tramperos las palabras se les congelaban según salían de sus bocas, y debían recogerlas, guardarlas cuidadosamente y colocarlas ante el fuego por la noche, para ensartarlas en frases y saber lo que se habían dicho durante el día. Eso hace también Rick Bass.
Ahora que nuestro invierno es cada vez menos invierno, que su belleza es cada vez más frágil y esquiva, este libro se presenta como un canto poderoso al níveo secreto del Gran Frío.