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miércoles, mayo 10, 2023

Arte: El duque de Orléans mostrando a su amante

Este diminuto cuadro pintado por Delacroix es una de las joyas del Museo Thyssen-Bornemisza. Está basado en una anécdota que aparecía en el libro Vie des dames galantes de Pierre de Brântome, escrito en el siglo XVI. Según esta historia, el duque Luis de Orléans, hermano del rey Carlos V de Francia, quiso mostrar un día a su antiguo chambelán, Aubert le Flamenc, los encantos de su amante, teniendo la precaución de ocultar el rostro de la chica con una sábana para preservar su intimidad. El chambelán le dijo al duque: “una moza muy guapa, mi señor”, sin percatarse que estaba admirando el cuerpo de su esposa, Mariette d'Enghien, con la que el duque estaba teniendo una aventura.
El duque de Orléans mostrando a su amante (h. 1825-1826), Eugène Delacroix. Óleo sobre lienzo. Museo Thyssen-Bornemisza, Madrid, España
Es una obra típicamente romántica, basada en una historia literaria ambientada en la época medieval (para los románticos, lo medieval llegaba hasta el Renacimiento). La pintura de Delacroix se inspira en los artistas venecianos del siglo XVI, como Veronés o Tiziano, dando más importancia al color que al dibujo. Sus obras no son tan minuciosas como las de los pintores neoclásicos, pero aun así consigue representar detalles de gran delicadeza con unas pocas pinceladas, como las jarras y las bandejas que se ven al fondo, el brillo dorado de los bordados del dosel, la liviana sábana translúcida, el contraste de luces y sombras del cuerpo de la señorita o el delicioso color de sus nalgas rosadas. 

sábado, septiembre 04, 2021

De Van Eyck a Picasso, veinte cuadros que cuentan historias (grandes o pequeñas) (XI)

La Libertad guiando al pueblo (en francés, La Liberté guidant le peuple) es un cuadro pintado por Eugène Delacroix en 1830 y conservado en el Museo del Louvre de París y uno de los más famosos de la historia.
El lienzo simboliza la Revolución de 1830 del día 28 de julio, una escena en la que el pueblo de París se levanta en armas contra el rey Carlos X de Francia. Este último había suprimido el parlamento por decreto y tenía la intención de restringir la libertad de prensa. Los disturbios se convirtieron en un levantamiento que desembocó en una revuelta de ciudadanos franceses. No existió un cabecilla; el interés por la revuelta fue de clase, en la medida en que la burguesía se veía beneficiada del movimiento. Sin embargo, Delacroix representa a la Libertad como guía que conduce al pueblo, el cual es mostrado como multiforme, es decir, con miembros de las clases sociales media y baja. Así, la Libertad es alegorizada como una mujer de suma belleza.
El espectador solo tiene dos posibilidades, el unirse a la masa, o el ser arrasado por ella. El pueblo es la unión de clases: se representa al burgués con su sombrero de copa y empuñando el fusil, al lado un andrajoso y un herido que pide clemencia a Francia. Al fondo aparecen brumas y humos de la batalla que diluyen un barrio francés bastante realista. A los pies de la Libertad un moribundo la mira fijo indicándonos que ha válido la pena morir por ella.
La escena que representa el cuadro, se ubica en el acceso sur, desde el puente de Arcole, a la plaza del ayuntamiento parisino. Al fondo, a la derecha, se ven las torres de la catedral de París. El cuadro fue comprado por el Estado francés en 1831, pero ante las críticas recibidas parece ser que fue devuelto al autor en 1839. Sin embargo, en 1848 el director de los museos nacionales lo reclamó, siendo entregado por el autor al año siguiente. Cuando se instauró el Segundo Imperio la tela pasó a formar parte de la reserva del Louvre, hasta que quedó expuesto en 1863, después de la muerte del autor. La obra se ha convertido en un icono universal de la lucha por la libertad.