Lanza tu pan
Traducción de Regina López Muñoz
Errata naturae
Madrid
2026
264 págs.
Dos noches de insomnio separadas por varios años de vida; dos vigilias distintas en la existencia de una mujer. Fuertes, cafeinadas, afiladas, cada una de ellas un potente crisol de reminiscencias y aspiraciones, colmadas tanto de pasado como de futuro, nos dan a conocer a Christine Grave.
En la primera, inmóvil en su cama por el miedo a despertar a su madre enferma, que duerme en la habitación contigua, repasa escenas de su día a día y afronta sus desasosiegos. Desea escribir, lleva años ansiándolo, sabiendo que ése era su destino, acariciándolo y temiéndolo. Sin embargo, en la convivencia con su madre se ha establecido una servidumbre, un chantaje moral que la deja sin tiempo, sin fuerzas, sin expectativas: ella es la encarnación perfecta de esa hija soltera que ha de cuidar a sus mayores. Han transcurrido décadas de una delicada lucha de poder en la que Christine trataba de hacer valer su independencia, la entrega a su trabajo, su rechazo a la maternidad y su reconciliación con la soledad; pero la enfermedad de su madre resquebraja sus pretensiones. Aun así, la vida siempre es más compleja de lo que aparenta, pues dependencia emocional, secretos y medias mentiras son inseparables de una férrea complicidad entre ambas y de su mutua agudeza. Alice Rivaz maneja este material incendiario para, a partir de la intimidad entre las dos, retratar no sólo a Christine, sino también a su progenitora, una mujer exigente y a veces hasta tiránica, que representa toda una época, una sociedad, de hábitos y costumbres desaparecidos, y que la autora describe con admirable precisión y humor.
En la segunda noche, ya jubilada y tras la muerte de aquella que ocupaba sus horas, Christine se enfrenta al sentido de la existencia. La escritura, ese sueño secreto, se cierne sobre ella, ¿Qué hacer con todos esos borradores acumulados en su baúl como los zurcidos que su madre atesoraba en el suyo? ¿Coger al fin la pluma?
Alice Rivaz tras acabar sus estudios en el Conservatorio de Lausana, ejerció sucesivamente de profesora de Piano y Musicología, periodista y funcionaria en la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por su educación familiar (era hija del líder socialista Paul Goday), su labor en la OIT y sus inquietudes, siempre prestó especial atención a la fragilidad de las clases humildes, fue muy crítica con las injusticias y captó como muy pocas la complejidad del creciente deseo de emancipación de la mujer, sobre todo en el ámbito laboral, pues fue de las primeras escritoras europeas en retratar las dificultades de la conciliación. También reflexionó de forma provocadora, escéptica y novedosa sobre el amor y la soledad. Entre sus obras cabe destacar La paz de las colmenas (1947; Errata naturae, 2023), Comptez vos jours (1966) o L’Alphabet du matin (1968). En 1980 obtuvo el Gran Premio C. F. Ramuz por Lanza tu pan, lo que la consagró definitivamente como una de las figuras más importantes de la literatura suiza del siglo XX.

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