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sábado, septiembre 12, 2015

Mitos: La locura de Dioniso (II)

(cont.)
Cuando Dioniso creció, descubrió la cultura del vino y la forma de extraer su precioso jugo, pero Hera hizo que se volviese loco y le hizo vagar por diversas partes de la tierra. En Frigia, Cibeles, más conocida por los griegos como Rea, le curó y le enseñó sus ritos religiosos, y así emprendió Dioniso su recorrido por Asia Menor, durante el que enseñaría a la gente el cultivo de la vid. Volvió triunfante y emprendió la introducción de su culto en Grecia, pero se le opusieron algunos príncipes y regentes que temían los desórdenes que acarreaba ese culto.
Miguel Ángel: Baco
Como hombre joven, Dioniso era excepcionalmente atractivo. Una vez, sentado junto a la orilla del mar, fue visto por unos marinos, que creyeron que era un príncipe. Intentaron secuestrarlo y llevarlo lejos para venderlo como esclavo o pedir un rescate. Probaron a atarlo con cuerdas, pero ninguna podía sujetarlo. Dioniso se convirtió en un fiero león e imitó el sonido de muchas flautas, y mató a todos los que entraron en contacto con él. Los que saltaron por la borda fueron transformados en delfines. El único superviviente fue Acetes, el timonel, que, habiendo reconocido al semidios, había intentado detener a los otros marinos desde el principio. En una versión parecida, Dioniso deseaba navegar desde Icaria hasta la isla de Naxos, así que alquiló un barco pirata tirrenio. Pero cuando el dios estuvo a bordo, no navegaron hacia Naxos sino hacia Asia Menor, con la intención de venderlo como esclavo. Al saberlo, Dioniso transformó el mástil y los remos en serpientes, y llenó la nave de hiedra y del sonido de flautas, de forma que los marinos enloquecieron y saltaron al mar, donde fueron transformados en delfines.
Caravaggio: Baco, 1595. Óleo sobre tabla.
Galería Uffizi, Florencia, Italia
De viaje se fue con Silenus, un viejo sátiro  sabio, pero borracho. Durante el viaje llamaron la atención de todo tipo de seguidores, como un temible grupo de mujeres llamadas Ménades, que eran famosas por sus rituales secretos en los que entraban en un éxtasis de extremo frenesí y bailaban de forma desbocada.
Velázquez: Los borrachos o el triunfo de Baco, 1628-1629. Óleo sobre lienzo.
Museo Nacional del Prado, Madrid, España
La muerte de Penteo
A su regreso al Mediterráneo, Dioniso y su grupo provocaron muchos problemas por sus rituales, en los que se emborrachaban. En Tebas, la reina madre, Agave se unió a la ménades en sus ritos. Su hijo, el rey Penteo, se quejó a Dionisos por su conducta y en respuesta éste le aconsejó que espiara a a las ménades. Pero cuando Penteo lo hizo, las ménades lo descubrieron, como había predicho Dioniso. Capturaron al rey y, sumidas en un trance, se abalanzaron sobre él y le arrancaron todos los miembros. 
Desmembramiento de Penteo por las ménades, 500 a. C. Hidria ática.
Antikensammlung, Staatliche Museum, Berlín, Alemania
Las Bacanales
Introducidas en Roma (ca. 200 a. C.) desde la cultura griega del sur de Italia o a través de la Etruria influida por Grecia, las Bacanales se celebraban en secreto y con la sola participación de mujeres en la arboleda de Simila, cerca del monte Aventino el 16 y 17 de marzo. Posteriormente, se extendió la participación en los ritos a los hombres y las celebraciones tenían lugar cinco veces al mes. La notoriedad de estas fiestas, donde se suponía que se planeaban muchas clases de crímenes y conspiraciones políticas, provocó en 186 a. C. un decreto del Senado —el llamado Senatus consultum de Bacchanalibus, inscrito en una tablilla de bronce descubierta en Calabria (1640) y actualmente en Viena— por el que las Bacanales fueron prohibidas en toda Italia, excepto en ciertas ocasiones especiales que debían ser aprobadas específicamente por el Senado. Pese al severo castigo infligido a quienes se sorprendía violando este decreto, las Bacanales no fueron sofocadas, especialmente en el sur de Italia, durante mucho tiempo.
Tiziano: La bacanal de los andrios, circa 1523-1526. Óleo sobre
lienzo. Museo Nacional del Prado, Madrid. España

viernes, septiembre 11, 2015

Mitos: La locura de Dioniso (II)

En la mitología clásica, Dioniso (en griego antiguo, Diônysos) es el dios de la vendimia y el vino, inspirador de la locura ritual y el éxtasis, y un personaje importante de la mitología griega. Fue también conocido como Baco (en griego antiguo Bakkhos) y el frenesí que inducía, bakcheia. Es el dios patrón de la agricultura y el teatro. También es conocido como el ‘Libertador’ (Eleuterio), liberando a uno de su ser normal, mediante la locura, el éxtasis o el vino. La misión divina de Dioniso era mezclar la música del aulós y dar final al cuidado y la preocupación. Los investigadores han discutido la relación de Dioniso con el «culto de las almas» y su capacidad para presidir la comunicación entre los vivos y los muertos. En el panteón griego, Dioniso fue incorporado como hijo de Zeus y Sémele, nieto de Harmonía y bisnieto de Afrodita, si bien otras versiones afirmaban que era hijo de Zeus y Perséfone. Se describe a Dioniso como femenino o «masculino-femenino».
Antigua estatua romana  de Dioniso descansando sobre una herma,
c. 150 d. C. Mármol. Museo Nacional del Prado, Madrid, España
Allí donde viajaban Dioniso y sus amigos se dedicaban a enseñar a la gente la forma que podía fabricar vino y por consiguiente a disfrutar entre orgías y bailes en los que los participantes -con motivo del exceso en su consumo-, entraban en éxtasis.
El Dioniso Ludovisi con una pantera, un sátiro y uvas sobre una viña, siglo II d. C.
Mármol. Museo Nacional-Palazzo Altemps, Roma, Italia
El nombre Dionysos es de significado incierto. Su elemento -nysos bien puede ser de origen extraheleno, pero dio- ha sido relacionado desde antiguo con Zeus (genitivo Dios). Para los autores griegos, Nisa era una ninfa que lo crió, o la montaña donde era atendido por varias ninfas (las Nisíades), que lo alimentaron y lo hicieron inmortal por orden de Hermes. El séquito de Dioniso era llamado el tíaso, y estaba formado principalmente por ménades (sus compañeras de orgía).
Dioniso y miembros de su tíaso en una crátera ática de figuras rojas. 
520 – 510a. C. Museo del Louvre, París, Francia
Nacimiento
Dioniso tuvo un nacimiento inusual y prematuro que evoca la dificultad de encajarlo en el panteón olímpico. Su madre fue una mujer mortal, llamada Sémele, hija del rey Cadmo de Tebas, y su padre Zeus, el rey de los dioses. 
Pedro Pablo Rubens: Jupiter y Semele.
Museo de Bellas Artes, Bruselas, Bélgica
La esposa de Zeus, Hera, diosa celosa y vanidosa, descubrió la aventura de su marido cuando Sémele estaba encinta. Con el aspecto de una anciana (en otras versiones de una nodriza), Hera se apareció a Sémele, quien le confió que Zeus era el auténtico padre del hijo que llevaba en el vientre. Hera fingió no creerlo, y sembró las semillas de la duda en la mente de Sémele, quien, curiosa, pidió a Zeus que se revelara en toda su gloria como prueba de su divinidad. Aunque Zeus le rogó que no le pidiese eso, ella insistió y él terminó accediendo. Entonces Zeus se presentó ante ella con sus truenos, vientos y rayos, y Sémele pereció carbonizada. Zeus logró rescatar al embrionario Dioniso plantándolo en su muslo. Unos meses después, Dioniso nació en el monte Pramnos de la isla Icaria, a donde Zeus fue para liberarlo ya crecido de su muslo.
En este dibujo de una crátera griega de la época clásica,
Dioniso nace del muslo de Zeus. Museo nacional de Taranto, Italia
La celosa Hera ordenó a los Titanes que se llevaran a Dioniso, y lo despedazaran. Así lo hicieron, pero una de las Titánides, que era abuela del niño, se apiadó y lo recompuso. 
Infancia y juventud
El mito cuenta que Zeus tomó al infante Dioniso y lo puso a cargo de Hermes. Una versión de la historia es que éste dio el niño al rey Atamante y su esposa Ino, tía de Dioniso. Hermes pidió a la pareja que criase al recién nacido como a una niña, para esconderlo de la ira de la diosa Hera. Otra versión es que Dioniso fue puesto bajo la tutela de las ninfas de la lluvia de Nisa, que lo criaron y que, por esos cuidados, fueron recompensadas por Zeus, que las puso en el firmamento como la constelación de las Híades.

Praxiteles: Hermes con el niño Dioniso
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El aulós u oboe doble fue un instrumento musical de viento de la Antigua Grecia. El músico que lo tocaba recibía el nombre de «auleta». Los romanos también usaron este instrumento y lo llamaban tibia.
Herma era un pilar cuadrado o rectangular de piedra, terracota o bronce -el estípite- sobre el que se colocaba un busto, normalmente el del dios Hermes, habitualmente con barba, signo de fuerza física, y cuya base se adornaba con un falo en erección, símbolo de masculinidad y de disposición a las armas.
Un estípite, palabra proveniente del latín stipes (una estaca, palo hincado en tierra), es una columna o pilastra troncopiramidal invertida que a veces tiene funciones de soporte y también antropomorfa. 
En la mitología griega, el tíaso era una comitiva extática de Dioniso, a menudo descrita como un grupo de juerguistas borrachos.