miércoles, noviembre 29, 2017

La revista TBO (I)

TBO fue una revista de historietas española de periodicidad semanal que apareció en marzo de 1917 y se publicó, con interrupciones, hasta 1998. Casi desde sus inicios, y hasta 1983, fue editada por los socios Buigas, Estivill y Viña; en 1986 por Bruguera, y entre 1988 y 1998 por Ediciones B.
La revista tuvo una gran importancia en la historia del cómic español, y fue la que popularizó el formato,​ hasta el punto de originar el término «tebeo», que en España designa a la publicación que contiene historietas,​ y ha sido consagrado su uso en la edición de 1968 del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española. Dirigida al público infanto-juvenil y dueña de un estilo propio de historieta humorística, constituyó una de las tres grandes escuelas de la posguerra española, junto a la Escuela Bruguera y la Valenciana. Especialmente influyentes fueron algunas de sus series, como La familia Ulises, de Benejam, o Los grandes inventos del TBO. Se cumple el primer centenario de su primera publicación. 
Para celebrarlo, Ediciones B (propietaria actual de la marca) ha editado el magnífico libro 100 años de TBO escrito por el especialista en historia de la historieta Antoni Guiral. En este libro encontramos un cuidadoso repaso a las etapas históricas de la revista, sus personajes y autores, además de muchas historietas, portadas y reproducciones de originales absolutamente deliciosas.
Hemos seleccionado nueve curiosidades sobre una de las revistas de tebeos más importantes del siglo XX.

1.- Las letras TBO no tienen ningún significado especial

Aunque en alguna ocasión se ha tratado de buscar una justificación para el título (como que la revista era editada por un inexistente Tomás Bauça Oliver), en realidad TBO no es más que una manera original de escribir la frase “te veo” fonéticamente, según explicaba en 1992 un exdirector de la revista, Alberto Viña. Como narra Guiral en el libro, hubo otras revistas anteriores que usaban este recurso, como KDT (“cadete”, de 1909) o PBT (“pebete”, niño en Argentina).

2.-  Durante la guerra civil tuvo una sección anarquista

Durante la guerra civil, el sector editorial de Catalunya fue colectivizado, pasando a manos principalmente de anarquistas. TBO siguió bajo el control de su editor a condición de que incluyese unas páginas llamadas Floreal (“Revista infantil semanal publicada bajo el signo de la Escuela Nueva Unificada”).
Se supone que estas páginas debían transmitir la ideología de un nuevo sistema pedagógico, a imagen de una revista anterior precisamente llamada Floreal (la sección de TBO incluso mantuvo su logo). Pero en realidad las dos páginas “anarquistas” de TBO contenían historietas y secciones de texto realizadas por los mismos colaboradores de la revista y no había mucha diferencia con el resto.

3.- Durante años no tuvo numeración

Las restricciones impuestas por la dictadura tras la guerra civil hacían que obtener un permiso para editar revistas fuese muy complicado si no eras parte del régimen. Por eso revistas como Pulgarcito de Bruguera o TBO tuvieron que editarse durante un tiempo como “folletos”, con lo que no tenían acceso a papel subvencionado, les impedía tener numeración y obligaba a cambiar de título en cada edición.
De este modo, entre 1941 y 1952 se editaron más de 100 ediciones más o menos regularmente con nombres como Una hora de risa, De todo un poco, Escenas cómicas, Hojas Recreativas… eso sí, siempre con el logo de TBO bien grande en portada.

4.- Fue suplemento infantil de El Periódico y de Lecturas

En dos etapas distintas, TBO se convirtió en suplemento infantil. A principios de los años 1980 lo hizo con la revista de cotilleos Lecturas, repartiéndose gratis con esta con los mismos contenidos que en su venta aparte. A finales de los años 1980, cuando su marca pertenecía ya a Ediciones B, El Periódico (parte del mismo grupo) lanzó un suplemento infantil con el logo de TBO, aunque no se trataba de la misma revista que se vendía en kioscos suelta.
(cont.)

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