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domingo, julio 05, 2015

Relato: Prometo, la humanidad y el fuego sagrado (II)

(cont.)
Grabado
Hendric Goltzius: Prometeo creando al hombre e infundiéndole
vida con el fuego del cielo
. Grabado al cobre. 
Escultura
Prometheus (1762) de Nicolas Sébastien Adam (Louvre)
Prometheus (1933) de Paul Manship (Rockefeller Center New York) 
Prometheus (1980–87) de Menashe Kadishman 
(Meyerhoff Art Education Center, Tel Aviv)
Estatua de Prometeo en Sochi, lugar del encadenamiento.
Prometheus (1943) de Jacques Lipchitz 
(Museo de Arte de Filadelfia)
Rodrigo Arenas Betancur: Prometeo Encadenado, fachada de la
 "Casa del Museo" del Museo de Antioquia, Medellín, Colombia
Literatura
  • Prometeo encadenado, tragedia de Esquilo
  • Prometeo o Prometeo eres de la palabras, de Luciano de Samosata
  • La estatua de Prometeo, drama de Calderón de la Barca
  • Prometeo, poema de Johann Wolfgang von Goethe.
  • Prometeo, poema de Lord Byron.
  • Prometeo desencadenado, obra teatral con diálogo en verso de Percy Bysshe Shelley (1819).
  • Prometeo, poema de Thomas Kibble Hervey
Música
  • Die Geschöpfe des Prometheus, op. 43, de Ludwig van Beethoven
  • Prometeo, poema sinfónico de Liszt
  • Prometeo, ópera de Carl Orff
  • Prometeo: El poema del fuego, poema orquestal de Alexander Scriabin 
  • Prometeo, suite de Luigi Nono

sábado, julio 04, 2015

Relato: Prometeo, la humanidad y el fuego sagrado (I)

Prometeo y el fuego sagrado

Los titanes y las titánides, bajo el mando del rey Cronos, habían gobernado el mundo hasta que la rebelión de Zeus dio el poder a los dioses olímpicos. Había siete pares de titanes y cada par estaba encargado de uno de los días de la semana. Pero el Consejo Olímpico prohibió a los mortales, quienes habían sido creados con fango de río por el titán de los miércoles, llamado Prometeo, que siguieran calculando el paso de los días de la semana.
Más tarde, Zeus descubrió que Prometeo había entrado clandestinamente en el Olimpo y había robado un carbón encendido para que los mortales que él había creado pudieran cocinarse la carne, en lugar de tener que comérsela cruda. Para castigarle por haber facilitado a los mortales este primer paso hacia la civilización, Zeus encadenó a Prometeo a una roca en las montañas del Cáucaso, donde un buitre le roía las entrañas durante todo el día.
Robert Graves
Dioses y héroes de la antigua Grecia
Lumen (Adaptación)
Los primeros intentos de crear humanos resultaron en la pacífica Raza Dorada, que no tuvo descendencia y se extinguió, y la Raza Plateada, a la que Zeus desterró a los infiernos porque era malvada. Entonces Prometo, el titán, creó a la Raza de Bronce a partir de arcilla y ésta raza creció con fuerza.
En una ocasión, el pueblo sacrificó un toro a Zeus. Se podían quedar una parte y ofrecerle otra al dios, pero no podían ponerse de acuerdo sobre qué parte. Prometio los ayudó dividiendo la carne en dos; una parte era buena, la de la piel del toro, y la otra solo era la que cubría los huesos de apariencia sabrosa. Zeus escogió la segunda, y cuando descubrió el engaño se enfureció tanto que se negó a darle el fuego a la humanidad, pero Prometeo lo robó y se lo llevó a la tierra para enseñarles cómo funcionaba. 
Furioso, Zeus lo castigó encadenándolo a una montaña y haciendo que un a gran águila devorara su hígado. Zeus le reconstruía el hígado cada día, por lo que la tortura era eterna, hasta que finalmente Prometeo fue rescatado por el héroe Hérakles.
Representaciones en el arte:
Pintura
Heinrich Friedrich Füger: Prometeo lleva el fuego a la humanidad
( ca. 1817). Óleo sobre lienzo. 
José de Ribera: Prometeo (ca. 1630). Óleo sobre lienzo.
Dirck van Baburen: Prometeo encadenado por Vulcano (1623).
Óleo sobre lienzo. Museo Nacional, Ámsterdam.
Pedro Pablo Rubens: Prometeo encadenado (1611–12).
Óleo sobre lienzo. Museo de Arte, Filadelfia (USA)
Gustave Moreau: Prometheus (1868).
Óleo sobre lienzo. Museo Gustave Moreau, Paris.
José Clemente Orozco: Prometheus (1927).
Pomona College
Francesco Foschi: Prometeo encadenado en las cimas
nevadas del Cáucaso
. Óleo sobre lienzo
Thomas Cole: Prometheo atado. Óleo sobre lienzo
(cont.)

viernes, julio 03, 2015

Relato: La Torre de Babel

La Torre de Babel

Nemrod y su pueblo construyeron la Torre de Babel en un acto de rebelión contra Dios [...]. La Torre pronto sobrepasó los ciento diez metros de altura. Tenía siete escaleras en su lado oriental, por las que los peones de albañil subían hasta la cima, y otras siete en el lado occidental, por las que descendían. [...] Entonces Dios se dirigió a los setenta ángeles más próximos a su trono y les dijo: «¡Descendamos otra vez y confundamos su lenguaje haciendo setenta lenguas de una!». Y así hicieron, pues inmediatamente los constructores se enredaron en toda suerte de malentendidos. Si un albañil le decía a un peón «¡Pásame la argamasa!», este le daba un ladrillo, tras lo cual el albañil, enfurecido, mataba al peón. Debido a esa confusión, la obra quedó paralizada.
Robert Graves y Raphael Patai
Los mitos hebreos
Alianza
Pieter Brueghel el Viejo:  La Torre de Babel (1563).
Ó
leo sobre tabla. Kunsthistorisches Museum, Viena
La Torre de Babel no solo es una edificación clave en la tradición judeocristiana y mencionada en el antiguo Testamento, sino también pertenece al ideario universal y su historia ha trascendido generaciones. Pero la leyenda de la torre reposa sobre una realidad, pues existía en efecto en Babilonia una construcción de varios pisos y de origen desconocido, que era ya restaurada en tiempos de Nabopolasar (625-605 AC), fundador de la dinastía caldea.
Inclusive, esta construcción se llamaba Etemenanki, que puede ser interpretado como «la mansión de lo alto entre el cielo y la tierra», concordando con las principales interpretaciones del capítulo 11 del Génesis que afirman sobre la construcción de la torre, que los hombres pretendían alcanzar el Cielo. Una inscripción que data del tiempo de Nabopolasar señala: "Marduk (el gran dios de Babilonia) me ha ordenado colocar sólidamente las bases de la Etemenanki hasta alcanzar el mundo subterráneo y hacer de este modo que su cúspide llegue hasta el cielo". En otra inscripción, de los tiempos de Nabucodonosor, se precisa que la decoración de la cúspide estaba hecha de "ladrillos de esmalte azul brillante, es decir, adornada del color del cielo, perfectamente adaptado para dar la impresión de que el edificio se perdía en el azul infinito.
Dibujo del Etemenanki, un antiguo zigurat de Babilonia
que podría haber tenido más de 90 metros de altura
Otras representaciones artísticas:

Meister der Weltenchronik: Edificación de la Torre de Babel (circa 1370).
Pergamino. Bayerische Staatsbibliothek, Munich. Dibujo alemán
Gustave Doré: La confusión de las lenguas (circa 1865-1868).
Grabado. Colección privada.
Anónimo: La construcción de la Torre de Babel (circa 1470).
Óleo sobre tabla. Mauritshuis, La Haya (Paises Bajos)
La torre de Babel, miniatura del Breviario Grimani, de entre finales del XV y
las dos primeras décadas del XVI, Biblioteca Nazionale Marciana de Venecia
Hendrick III van Cleve: La construcción de la Torre de Babel.
Cobre. Kröller-Müller Museum, Otterlo
Anónimo: La torre de Babel (1587). Óleo sobre tabla.
Kurpfälzisches Museum de Heidelberg
Maerten van Valckenborch: La Torre de Babel (circa 1595).
Óleo sobre tabla. Gemäldegalerie Alte Meister, Dresde
Lucas van Valckenborch: La Torre de Babel (circa 1595).
Óleo sobre tabla. Mittelrhein-Museum, Coblenza
Anónimo: La Torre de Babel (finales del siglo XVI, pintura flamenca).
Óleo sobre tabla con círculo pictórico. Museo del Prado, Madrid
Anónimo: La Torre de Babel finales del siglo XVI, pintura flamenca).
Óleo sobre tabla. Pinacoteca Nazionale, Siena (Italia)
Frans II Francken. La Torre de Babel (principios del siglo XVII).
Cobre. Museo del Prado, Madrid