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domingo, febrero 10, 2019

Libros: ¡Escríbelo, Kisch!

¡Escríbelo, Kisch!

Egon Erwin Kisch
Xordica Editorial
Zaragoza
2018
330 págs.
Figura intelectual absolutamente esencial de la Europa de los años veinte y treinta del siglo pasado, Egon Erwin Kisch –conocido como el Reportero frenético– luchó como cabo y trabajó como cronista del Ejército austrohúngaro durante la Primera Guerra Mundial entre julio de 1914 (frente serbio) y marzo de 1915 (frente ruso), donde fue herido gravemente. A lo largo de todos esos meses escribió en cuadernos y libretas, incluso en las trincheras bajo el fuego enemigo, un diario de guerra que consiguió burlar la dura censura militar.
«Cuando al cavar una defensa uno se encontraba con un topo aturdido, decía riendo: “¡Escríbelo, Kisch!”. Dos discutían medio en broma, medio en serio: «¡Como vuelvas a usar mi toalla, te voy a sacudir tal bofetada que te quitarán en el acto la cápsula de identificación!». Y para que esa advertencia quedara también registrada como es debido, al menos uno de los contendientes me decía: “¡Escríbelo, Kisch!”. Cuando había caído un camarada al que todos elogiaban, me decían: “Era un buen tipo. ¡Escríbelo, Kisch!”... Y al final “¡Escríbelo, Kisch!” se convirtió en una muletilla que se utilizaba incluso cuando yo no estaba cerca».
¡Escríbelo, Kisch! describe el día a día del soldado en la masacre de la Gran Guerra. Y Kisch lo hace de la mejor manera posible gracias a sus agudas observaciones, experiencias y reflexiones convirtiéndolo en una impresionante pieza de literatura.

miércoles, enero 03, 2018

Libros: Nada es más asombroso que la verdad

Nada es más asombroso que la verdad

Egon Erwin Kisch
Minúscula
2017
288 págs. 
"Por la noche ardió el Reichstag y a la mañana siguiente me detuvieron.” Así comienza uno de los reportajes del praguense Egon Erwin Kisch reunidos en este volumen. De todos ellos es el que mejor ilustra la madurez alcanzada por el género en el primer tercio del siglo pasado, cuando adquiere sus contornos actuales después del veloz viaje iniciado en el último cuarto del XIX. Es, también, el que mejor anuncia lo que tiempo después será conocido como periodismo gonzo, el que van a practicar a partir de los 60 gentes como Hunter S. Thompson, Norman Mailer o George Plimpton. Titulado “En las mazmorras de Spandau”, el texto con el que Kisch se adelanta tres décadas al futuro del reportaje narra el apresamiento por los emergentes nazis de un grupo de intelectuales de izquierda en el Berlín de los años 30. Entre ellos está Kisch, que más tarde afronta el relato de los acontecimientos desde un punto de vista que ya ha empleado antes, el del narrador protagonista.
"Es, por entonces, una práctica mucho más común en la literatura que en el periodismo pero que Kisch ya ha frecuentado. Desde ese punto de vista están construidos sus reportajes sobre la Primera Guerra Mundial, en la que participa como soldado. Ya entonces evita caer en el peligro que acecha a esta opción narrativa, el del autobiografismo, esforzándose por cultivar una visión global de los hechos, de evidente raigambre periodística, que encauza su prosa dentro de los límites del reportaje. Si bien el texto “Un reportero se hace soldado” aún tiene mucho de literatura testimonial —de hecho, en él subraya que ha dejado de ser periodista para ser soldado—, el titulado “Frente del oeste en 1918” se ajusta mucho más a las características del género que está a punto de cuajar: “Austria ya no participa. Bulgaria tampoco. Alemania ha sido derrotada en el Marne y en el Aisne. Estados Unidos sigue enviando tropas, podría enviar otro millón de soldados más, dos millones, si quiere. Es el fin. ¿Por qué, entonces, no se declara el final de la guerra? ¿Por qué tenemos que volver al frente? Si la causa está perdida, ¿por qué continúan sacrificando vidas humanas?”