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domingo, noviembre 06, 2016

Libros: Últimos testigos

Últimos testigos

Svetlana Alexiévich
Traducción de Yulia Dovrovolskaia y Zahara García González.
Debate.
Barcelona 
2016
336 págs. 
De la Premio Nobel de Literatura 2015, una obra maestra inédita hasta ahora que recoge el recuerdo de los niños que sobrevivieron a la segunda guerra mundial. Un tema de gran interés desde una perspectiva totalmente distinta.
La Segunda Guerra Mundial dejó casi trece millones de niños muertos y, en 1945, solo en Bielorrusia, vivían en los orfanatos unos veintisiete mil huérfanos, resultado de la devastación producida por la guerra en la población de ese país. A finales de los años ochenta la Premio Nobel Svetlana Alexiévich entrevistó a aquellos huérfanos y compuso con sus testimonios un emocionante relato de una de las mayores tragedias de la historia.
Esta obra maestra inédita constituye un retrato personal y profundamente conmovedor del conflicto en el que la propia autora no interviene más allá del prólogo: son sus protagonistas los que hablan conformando con sus palabras una especie de memoria coral de la guerra, original, auténtica y fascinante.

lunes, junio 27, 2016

Libros: Los muchachos de zinc

Los muchachos de zinc

Svetlana Alexiévich
Traducción de Yulia Dobrovolskaia
Debate
Barcelona 
2016
416 págs. 
Cuarto libro que se traduce de la autora bielorrusa, premio Nobel de Literatura 2015. Publicado en la URSS en 1994, el libro provocó mucha polémica, pues está dedicado a los soldados muertos en la guerra de Afganistán, en la que se vio inmersa la URSS de 1979 a 1989 y que causó más de 50.000 bajas. Las víctimas soviéticas eran devueltas en ataúdes de zinc.
Como en sus otros libros publicadosVoces de Chernóbil, La guerra no tiene rostro de mujer y El fin del “Homo sovieticus”–, Alexiévich vuelve a hablar con cientos de personas que directa o indirectamente padecieron las consecuencias de la guerra. La “poética de la escucha” que emplea la Nobel hace que los entrevistados hablen y hablen, mientras ella selecciona los pasajes más genuinos y auténticos que atrapen de manera original una idea, una sensación, un sentimiento. Con habilidad y respeto, cede su voz a personas anónimas (soldados, madres, esposas e hijos de los militares fallecidos…) que aportan un punto de vista original y humano, ajeno a las restricciones políticas o militares que suele presentar el discurso oficial.